Familia acusa abandono de Cofepris a trabajador fallecido por COVID-19
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Familia acusa abandono de Cofepris y sindicato para trabajador fallecido por COVID-19

A pesar del fallecimiento de O. y de que un becario de la dependencia fue hospitalizado por COVID-19, empleados de Cofepris denunciaron que continúan laborando todas las áreas.
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Un trabajador de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) falleció este sábado a causa de coronavirus COVID-19.

De acuerdo con su familia, O. (de quien se omite su nombre por petición de la familia) se contagió en el desempeño de su labor, y a pesar de ello, la Cofepris no les ha brindado apoyo y tampoco lo ha hecho su sindicato.

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A., hermano del fallecido, dijo en entrevista con Animal Político que desde el inicio de la contingencia sanitaria O. —de 37 años— informó a su superior sobre su padecimiento de hipertensión, para que le permitieran quedarse en su domicilio, como a algunos trabajadores mayores de 60 años, con diabetes o mujeres embarazadas y con hijos pequeños.

Sin embargo, lo único que consiguió fue acudir a las oficinas en horarios reducidos y solo un par de veces por semana, como el resto de los trabajadores.

“Para comprobar su condición de hipertenso sus jefes le pidieron una constancia médica, pero se le dificultó conseguirla”, por lo que tuvo que continuar trabajando hasta el pasado 28 de abril, cuando comenzaron los síntomas de COVID-19.

“Él empezó con un malestar en la garganta el 28 de abril y acudió al médico, quien le mandó un tratamiento con antibióticos y le dijo que no era necesario que se practicara una prueba porque era una infección”, explicó.

O. cumplió su tratamiento, sin que sintiera mejoría, y el 6 de mayo tuvo que ser internado en el Hospital 20 de Noviembre de la Ciudad de México, por insuficiencia respiratoria.

En la madrugada del 9 de mayo, la familia de O. fue notificada sobre su fallecimiento.

“Desde que ingresó al hospital lo único que supimos de él fue que llegó grave, que empeoró, cuando tuvieron que intubarlo y cuando falleció”.

Después de eso, Cofepris se comunicó con la familia para ofrecer sus condolencias, pero no les ofrecieron ningún tipo de apoyo, y tampoco lo hizo el sindicato al que se encontraba afiliado.

“No hemos recibido nada, ni apoyo para dar seguimiento de atención a la familia en cuanto a pruebas, solo a mi hermana quien también trabaja en la Comisión, pero eso no nos ayuda para estar seguros que no hubo más contagios”, señaló A.

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“Que no afecten a más familias”

A pesar del fallecimiento de O. y de que un becario de la dependencia fue hospitalizado por COVID-19, empleados de Cofepris denunciaron que continúan laborando todas las áreas, aunque se redujeron los horarios y días de trabajo, incluidas aquellas que notifican sobre trámites y verifican empresas, lo que consideran que los pone en riesgo.

El pasado 22 de abril, Cofepris informó a Animal Político que la dependencia es considerada como “una institución pública que realiza actividades esenciales para atender la medida sanitaria consistente en la suspensión inmediata de actividades para mitigar la dispersión y transmisión del virus SARS-CoV2”.

En esta ocasión, la Comisión afirmó que continuaban aplicando todas las medidas sanitarias como no realizar reuniones de más de 50 personas, lavado frecuente de manos, estornudar o toser en el ángulo interno del codo y el saludo a distancia.

Para algunos trabajadores, como E., estas medidas son ineficientes, pues no se ha sanitizado el edificio completo, y le parece injusto que continúen siendo obligados a acudir a las oficinas.

E. afirmó que pese al fallecimiento de O., y de que el becario fue hospitalizado por COVID-19, la institución continúa sin darles información sobre el número de contagios al interior de las oficinas del edificio ubicado en Oklahoma No. 14, colonia Nápoles en la Ciudad de México.

Animal Político consultó a Cofepris sobre el número de trabajadores que han sido diagnosticados con COVID-19, sin que hasta el momento de la publicación del texto se obtuviera respuesta.

Luego del fallecimiento de su hermano, A. solo pide que “no afecten a más familias como la mía, por el capricho de tener a todos los trabajadores ahí, incluso si no están haciendo tareas esenciales, porque es un dolor muy grande”.

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'Hará más mal que bien’: los peligros de apresurar la vacuna contra la COVID

La FDA adelantó que podría aprobar el uso de emergencia de una vacuna contra la COVID antes de que terminen los ensayos clínicos, pero varios expertos advierten que esto sería un "grave error".
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4 de septiembre, 2020
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El jefe de la Administración de Alimentación y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), Stephen Hahn, adelantó que podría aprobar el uso de emergencia de una vacuna contra el coronavirus antes de que terminen los ensayos clínicos, algo sobre lo que varios expertos han advertido, tildándolo de “grave error”.

En una entrevista ofrecida al medio británico The Financial Times y publicada el domingo, Hahn insistió en que, de tomarse, la decisión será “científica, médica y basada en datos”, y no una respuesta política a las presiones del gobierno estadounidense para que se apruebe una vacuna.

A finales de agosto, el presidente Donald Trump acusó a la FDA de “retrasar” la aprobación de la vacuna hasta después del 3 de noviembre, fecha en la que los votantes acudirá a las urnas para decidir quién gobernará el país durante los próximos cuatro años.

De darle luz verde antes de terminar la fase 3 de los ensayos clínicos, EE.UU. se convertirá en el tercer país en aplicar la polémica medida, después de que Rusia y China lo hicieran en agosto.

Cuando el 11 del pasado mes las autoridades rusas registraron su vacuna Sputnik V, asegurando que había demostrado ser “altamente efectiva y segura”, científicos en todo el mundo y la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) acogieron con escepticismo.

Días después, el 20 de agosto, Moscú anunció que iniciaría las pruebas clínicas en 40.000 voluntarios en distintos países.

Vacuna contra el coronavirus.

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Rusia y China han aprobado vacunas contra el coronavirus sin culminar la fase 3 de los ensayos clínicos.

La fase 3 de los ensayos clínicos suele considerarse la más crucial, pues es la etapa en la que los investigadores tratan de ver cuán eficaz y segura es la vacuna probándola en decenas de miles de personas.

“En otras palabras, se busca la reducción real de los casos de la enfermedad en el número de personas que fueron vacunadas comparado con el mismo número de sujetos que no recibieron la vacuna”, le explicó hace semanas el doctor Ian Jones, profesor de Virología de la Universidad de Reading en Reino Unido, a BBC Mundo.

Si bien en las etapas previas también se evalúa el desempeño y la seguridad del producto, la fase 3 es la que “realmente te dice que la vacuna es capaz de prevenir que ocurra la infección”, según el virólogo británico.

“Falsas esperanzas”

Pero quizás el lado más peligroso de aprobar una vacuna antes de culminar todos los ensayos clínicos son sus posibles consecuencias.

Mijail Murashko.

Getty Images
El ministro de Salud ruso ha desestimado las preocupaciones y dudas que genera el programa de vacunas Sputnik V.

En conversación con BBC Mundo, Jones explica que hay varios problemas asociados con que la vacuna sea aprobada demasiado pronto.

Lo primero es que podría generar falsas esperanzas: puede que la gente se apresure a ponerse la vacuna “cuando en realidad tal vez no sea la mejor vacuna, sino la primera que está disponible“.

“Esto causaría decepción en los individuos que se inmunizaron”, añade.

Según el experto, una vacuna que no funcione tan bien como debería podría extender la idea de que (la vacuna en general, todas las que se están desarrollando contra la COVID-19) es ineficiente y suscitar desconfianza dentro de la población. “Al final, una vacuna apresurada hará más mal que bien”.

“Simplemente le quitaría valor a todas las demás vacunas. Y le daría alas al lobby antivacunas, que se aprovechará de cualquier desliz. Es perjudicial para todo el mundo“.

Más difícil ponerle fin a la pandemia

Este lunes, la científica en jefa de la OMS, Soumya Swaminathan, se unió a las advertencias de la comunidad de expertos y aseguró que autorizar una vacuna demasiado pronto y con pocos datos podría tener una variedad de consecuencias negativas.

Vacuna contra el coronavirus.

Reuters
La fase 3 de los ensayos clínicos es frecuentemente considerada como la más crucial, pero la Administración de Alimentación y Medicamentos de Estados Unidos está considerando saltársela.

“En primer lugar, hará que sea muy difícil continuar con los ensayos clínicos aleatorios”, dijo.

“Y en segundo lugar, existe el riesgo de que se introduzca una vacuna que no se haya estudiado de manera adecuada y que podría resultar que es poco eficaz y no cumple con el trabajo de ponerle fin a esta pandemia o, peor aún, que tenga un perfil de seguridad inaceptable”.

Para que una vacuna sea aprobada por la FDA, se debe haber demostrado que es segura y eficaz en función de los datos recopilados tras ser probada en miles de voluntarios.

Es un proceso de verificación que puede durar meses.

Swaminathan agregó que la aprobación del uso de emergencia de una vacuna debe realizarse “con mucha seriedad”, particularmente porque se trata de una decisión que “podría provocar efectos secundarios adversos” en algunas partes de la población.

Un pequeño riesgo de mutación

La confianza de la gente en una campaña de vacunación es crucial, por lo que aprobar una vacuna antes de que culminen todos los ensayos clínicos podría además limitar el número de personas que se dejarían inyectar.

Una niña recibiendo una vacuna.

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Ian Jones, profesor de Virología de la Universidad de Reading, dice el objetivo es tener una vacuna que nos inmunice completamente y no una que funcione a medias.

“Se trata de una preocupación muy seria, subraya.

“Si la gente piensa que la primera vacuna en ser lanzada lo ha sido por el simple hecho de ser la primera (en desarrollarse), pero no es necesariamente la mejor, podrían considerar que no vale la pena aplicársela, lo que llevaría a no querer ser inmunizados”, prosigue.

“Pero el peligro es que no querrían inmunizarse con una vacuna que funcione mejor y que podría venir después, y eso haría que el virus siga circulando”.

Jones considera poco probable que la vacuna no funcione del todo debido a las pruebas que ya se han hecho.

Pero otro riesgo, según explica, es que el virus podría transformarse y evitar la respuesta inmune generada por la vacuna aprobada con apuro, mutar en una forma ligeramente diferente, que ninguna de las vacunas podría combatir.

“No queremos una vacuna que funcione a medias”

Sin embargo, él no cree que las preocupaciones deban centrarse en cuán segura es la vacuna, sino en su eficacia.

El virus junto a una inyección.

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Soumya Swaminathan advierte que aprobar una vacuna sin finalizar todos los ensayos clínicos podría provocar efectos secundarios adversos en algunas partes de la población.

“No queremos una vacuna que funcione a medias, queremos una que nos inmunice completamente”.

“En realidad, pienso que todas las vacunas que están siendo probadas en la actualidad son bastante seguras y probablemente no le causarán ningún daño a quien las reciba. Pero cuando apruebas una vacuna que funciona mal, estás fijando expectativas sumamente bajas, y lo que venga después no tendrá la obligación de ser mejor”.

“Estarías abriéndole paso a una serie de genéricos que también van a funcionar mal“.

Para este virólogo británico esto es algo que se debe evitar, y para hacerlo la fase 3 del proceso debe ser culminada, probando la vacuna “en tanta gente como sea posible, para así conocer su resultado habitual con una dosis habitual“.

“Tomar atajos para lograr vacunas no es exactamente una buena idea. Sería un grave error”, concluye.

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