Así funciona la Comisión que analiza el número de muertes por COVID en CDMX
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

Así funciona la nueva Comisión de expertos que analiza el número de muertes por COVID en la CDMX

El equipo desarrollará un algoritmo matemático para detectar si existe o no un subregistro en los datos oficiales de muertes por el virus.
Cuartoscuro
19 de mayo, 2020
Comparte

La nueva Comisión Científico Técnica creada para analizar el número de defunciones por COVID 19 en la Ciudad de México desarrollará un algoritmo matemático para detectar si existe o no un subregistro en los datos oficiales de la pandemia en el Valle de México, y proyecta dar un primer informe “preliminar” la primera semana del mes de junio. 

Esta comisión fue anunciada el pasado jueves por el gobierno capitalino, luego de que diferentes medios internacionales cuestionaron las cifras sobre muertes por coronavirus en la capital. Hoy martes, Mexicanos contra la Corrupción también publica una investigación en la que documenta que en la capital hay tres veces más muertes por COVID 19 de las que ha reportado el gobierno capitalino. 

Para conocer más a detalle quiénes integran la nueva Comisión, cómo operará y qué investigará, Animal Político entrevistó al infectólogo y maestro en Ciencias Arturo Galindo Fragua, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición ‘Salvador Zubirán, que coordina la Comisión junto a otro especialista: el doctor Christopher Edward Ormsby Jenkins, del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), que también es maestro en Ciencias con formación en investigación biomédica. 

Lee: Actas de defunción registran tres veces más muertes por COVID-19 en CDMX que las reportadas por el gobierno

“El objetivo de la Comisión es evaluar, a posteriori, los casos de COVID 19 tanto confirmados, como sospechosos, o probables, y ver qué desenlace han tenido para estimar cuál es la tasa de letalidad que, hasta el momento, ha tenido lugar en la Ciudad de México y el área metropolitana”, plantea el doctor Galindo Fragua. 

Para cumplir con este objetivo, el especialista dice que se integrará un equipo de seis personas en el que, además de infectólogos como él y el doctor Jenkins, también habrá matemáticos y expertos en estadística y en el análisis de bases de datos.

Total autonomía, la promesa

-¿Cómo le propuso el gobierno capitalino que encabezara esta Comisión junto al doctor Jenkins? -se le pregunta al especialista. 

-Las autoridades capitalinas hicieron una serie de evaluaciones (sobre la mortalidad por COVID), pero buscan que esa evaluación la haga un grupo técnico-científico que sea independiente. Y llegaron al Instituto de Nutrición y nos ofrecieron todo el apoyo para tener acceso pleno a diferentes fuentes de información sobre este tema. Y justo ahora estamos en el punto de ver cómo nos organizamos para, además de las bases de datos que ya se han formado sobre las muertes por COVID 19, acceder también a más fuentes de información sobre cómo se ha desarrollado la enfermedad en el Valle de México. Esto nos permitirá analizar más factores, más condiciones de la enfermedad, y desarrollar un diagnóstico lo más cercano posible de su letalidad. 

-Cuáles son esos factores que van a analizar para medir el número de personas que están falleciendo por el coronavirus en la capital?

-Hay varios factores, algunos ya muy claros, como las personas que murieron y de las que hay una prueba que confirma la COVID 19. Pero luego, hay otro grupo de personas que murieron y de las que hay que analizar el comportamiento de la enfermedad que padecieron. Y eso es lo que estamos afinando para determinar qué factores vamos a analizar, como el tiempo de evolución de la enfermedad, manifestaciones clínicas que tuvo el paciente, estudios tomados durante la estancia en el hospital, entre otros. Con el análisis de todos esos factores, esperamos dar algo más de certeza de si la causa de muerte es compatible con el coronavirus. 

Entérate: ’15 mil y te doy el certificado de defunción’: así operan ‘coyotes’ ante muertes con síntomas de COVID-19

-¿Van a analizar caso por caso? ¿Hospital por hospital? ¿O cómo será ese proceso? 

-No, nuestra intención es que el análisis de las variables que hay en las bases de datos (si se les hizo la prueba, manifestaciones clínicas, tiempo de evolución, etc.), nos permita predecir (el número de defunciones), aunque no tengamos certeza absoluta de todos los casos. Es decir, lo que buscamos es que un algoritmo de clasificación nos permita decir con buena posibilidad quienes tuvieron la COVID (y fallecieron). 

-¿Por eso necesitan a matemáticos y expertos en estadística?

-Exacto. Estamos invitando a expertos con estos perfiles porque una de las intenciones es desarrollar un algoritmo que nos ayude a entender mejor esta pandemia.

-¿Cuándo va a empezar a funcionar esta Comisión? 

-Ya empezamos desde el pasado viernes 15 de mayo. La intención nuestra, y de las autoridades de salud, es que esto camine lo más rápido posible, aunque para quienes integramos la Comisión este trabajo va a ser un ‘extra’ a otras tareas que estamos desempeñando en la investigación del coronavirus. Pero esperamos tener un informe parcial a principios del próximo mes. 

-Como sabe, varios diarios internacionales y Mexicanos contra la Corrupción cuestionaron las cifras de muertes por la COVID 19 en la capital -se plantea a colación al infectólogo-. ¿Supondrá esto una presión añadida al trabajo de la Comisión?

-Hay una presión, sí -admite-. Pero quedó muy claro, tanto para el gobierno de la Ciudad de México, como para la Secretaría de Salud federal, que esta Comisión va a hacer un trabajo muy independientemente a lo que se haya publicado en los medios. Nuestra obligación es apegarnos estrictamente a criterios científicos y técnicos, más allá de los resultados que se obtengan. Y en este sentido, el compromiso del gobierno de la ciudad es que podamos trabajar con total autonomía e independencia, y con pleno acceso a toda la información, para elaborar un análisis de la situación lo más preciso posible. 

La investigación de Mexicanos vs Corrupción

Este martes, Mexicanos contra la Corrupción publica una investigación en la que documenta que hay muchas más muertes por la COVID 19 en la capital de las que reportan las autoridades capitalinas. 

La organización señala que tuvo acceso a una base de datos de 4 mil 577 actas de defunción de siete juzgados de la ciudad relativas al periodo de tiempo que va del 17 de marzo al 12 de mayo. En todas las actas, se establece que la causa confirmada, o probable de muerte, fue el coronavirus; una cifra tres veces más alta a la que ha reportado el gobierno capitalino para ese periodo de tiempo. 

Previamente, la semana pasada, diarios de Estados Unidos y España también pusieron en duda las cifras sobre las muertes que ha dejado la COVID 19 en la Ciudad de México. Consideran que México hace pocas pruebas, por lo que muchos de los decesos por el coronavirus no quedan registrados, lo que dificulta conocer el verdadero alcance de la pandemia. 

El diario The New York Times publicó la semana pasada que el número de muertes por COVID-19 en la capital sería tres veces más alto que lo que reporta el gobierno. El diario señaló que tuvo acceso a documentos que dejan ver que el gobierno federal no estaría informado sobre “miles de muertes” a causa del virus

También los diario Wall Street Journal y El País señalaron que el país no está haciendo suficientes pruebas.

El WSJ señaló que a muchos pacientes – incluso a los que fallecen – no se les están haciendo las pruebas del coronavirus por lo que en los certificados de defunción no registran al COVID como causa de muerte. 

El diario español El País expuso que desde el inicio de la pandemia “el gobierno mexicano ha transmitido la sensación de que calibrar el tamaño de la epidemia nunca ha sido una prioridad”, por ello tampoco lo ha sido hacer pruebas.

El gobierno mexicano, a través del subsecretario de Salud y la jefa de Gobierno de la Ciudad de México desmintieron la información. Y, en el caso del ejecutivo capitalino, anunció la creación de una Comisión Científico Técnica para analizar las defunciones por el virus. 

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Clare Freer

Parosmia: desde que tuve COVID-19, la comida me da ganas de vomitar

Muchas personas descubren que las cosas no huelen bien después de padecer COVID y que la mayoría de los alimentos huelen y saben repugnantes.
Clare Freer
26 de febrero, 2021
Comparte

Muchas personas con COVID-19 pierden temporalmente el sentido del olfato.

A medida que se recuperan, este por lo general regresa, pero algunos descubren que las cosas huelen diferente y algunas que deberían oler bien, como la comida, el jabón y sus seres queridos, huelen repulsivamente.

El número de personas con esta afección, conocida como parosmia, aumenta constantemente, pero los científicos no están seguros de por qué ocurre o cómo curarla.

Short presentational grey line

BBC

Clare Freer termina llorando cada vez que intenta cocinar para su familia.

“Me mareo con los olores. Un olor podrido invade la casa en cuanto se enciende el horno y es insoportable”, describe.

La mujer de 47 años de Sutton Coldfield, Reino Unido, ha estado padeciendo parosmia durante siete meses y dice que muchos olores cotidianos le resultan repugnantes.

Las cebollas, el café, la carne, las frutas, el alcohol, la pasta de dientes, los productos de limpieza y los perfumes le dan ganas de vomitar.

El agua del grifo tiene el mismo efecto (aunque no el agua filtrada), lo que dificulta el lavado.

“Ya ni siquiera puedo besar a mi pareja”, dice.

Clare contrajo COVID-19 en marzo del año pasado y, como muchas personas, perdió el olfato como resultado.

El sentido regresó brevemente en mayo, pero en junio Clare empezó a rechazar sus comidas para llevar favoritas porque tenían un aroma rancio y cada vez que algo entraba en el horno había un olor abrumador a productos químicos o algo quemado.

Desde el verano lleva una dieta de pan y queso porque es todo lo que puede tolerar.

“No tengo energía y me duele todo”, cuenta. También la ha afectado emocionalmente. Dice que llora la mayoría de los días.

“Aunque la anosmia no fue agradable, pude seguir con mi vida normal y seguir comiendo y bebiendo”, dice Clare. “Viviría con eso para siempre, si eso significara deshacerme de la parosmia”.

Clare disfruta de un día de mimos con su hija mayor: el perfume ahora huele repugnante para ella.

Clare Freer
En esta foto se la puede ver a Clare Freer disfrutando de un día de mimos con su hija mayor. Ahora el perfume de sus seres queridos huele repugnante para ella.

El médico de cabecera de Clare dijo que nunca antes se había encontrado con un caso así.

Asustada y desconcertada, buscó respuestas en Internet y encontró un grupo de Facebook con 6.000 miembros creado por la organización benéfica de pérdida de olores AbScent.

Casi todos habían comenzado con anosmia derivada de la COVID-19 y terminaron con parosmia.

“Los descripciones comunes de los diferentes olores de parosmia incluyen: muerte, descomposición, carne podrida, heces“, dice la fundadora de AbScent, Chrissi Kelly, quien creó el grupo de Facebook en junio después de lo que describe como un “maremoto” de casos de parosmia por COVID-19 .

La gente usó frases como “aguas residuales con sabor a fruta”, “basura empapada y caliente” y “perro mojado rancio”.

A menudo, luchan por describir el olor porque no se parece a nada que hayan encontrado antes y eligen palabras que transmiten su disgusto.

Alrededor del 65% de las personas con COVID pierden el sentido del olfato y el gusto y se estima que alrededor del 10% de ellos desarrollan una “disfunción olfativa cualitativa”, es decir, parosmia u otra afección, fantosmia, cuando huele algo que no se encuentra en el lugar.

Si esto es correcto, 6.5 millones de personas de los 100 millones que han tenido COVID-19 en todo el mundo pueden estar experimentando parosmia prolongada por COVID.

Short presentational grey line

BBC

La doctora Jane Parker, científica especialista en sabor de la Universidad de Reading, Reino Unido, estaba estudiando la parosmia antes de la pandemia, cuando era una condición aún más rara.

Una teoría sobre el origen de los olores horribles que experimentan las personas que viven con parosmia es que solo perciben algunos de los compuestos volátiles que contiene una sustancia y que huelen peor de forma aislada. Incluso podría aumentar su intensidad.

Por ejemplo, el café contiene compuestos de azufre que huelen bien en combinación con todas las demás moléculas que le dan al café su aroma agradable, pero no cuando se huele solo.

Consultando con varias personas del grupo de Facebook AbScent parosmia, Parker y su equipo han descubierto que la carne, las cebollas, el ajo y el chocolate provocan habitualmente una mala reacción, junto con el café, las verduras, la fruta, el agua del grifo y el vino.

Jarra de café.

Getty Images
Para la mayoría de las personas que padecen de parosmia, el café sabe muy mal.

Muchas otras cosas huelen mal para algunos de los voluntarios y nada huele bien para todos ellos “excepto quizás almendras y cerezas”.

Ellos, y otros con parosmia, describen repetidamente algunos malos olores, incluido uno que es químico y ahumado, uno que es dulce y enfermizo, y otro descrito como “vómito”.

La investigación de Parker también ha encontrado que los malos olores pueden permanecer con los parósmicos, como se les llama, durante un tiempo inusualmente largo.

Para la mayoría de las personas, el olor a café permanecerá en sus fosas nasales durante unos segundos. Para los parósmicos, podría quedarse durante horas, incluso días.


Consejos para afrontar la parosmia

  • Consume alimentos a temperatura ambiente o fríos
  • Evita los alimentos fritos, carnes asadas, cebollas, ajo, huevos, café y chocolate, que son algunos de los peores alimentos para los parósmicos.
  • Prueba alimentos suaves como arroz, fideos, pan sin tostar, verduras al vapor y yogur natural.
  • Si no puedes tolerar la comida, considera batidos de proteínas sin sabor

Fuente: AbScent


Barry Smith, líder británico del Consorcio Global para la Investigación Quimiosensorial, dice que otro descubrimiento sorprendente: “lo bueno es malo y lo malo es bueno”.

“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”, describe.

“Es como si los desechos humanos ahora huelen a comida y la comida ahora huele a desechos humanos”.

Baño.

Getty Images
“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”.

Entonces, ¿qué causa la parosmia?

La hipótesis predominante es que resulta del daño a las fibras nerviosas que transportan señales desde los receptores en la nariz hasta las terminales (glomérulos) del bulbo olfatorio en el cerebro.

Cuando estos vuelven a crecer, ya sea que el daño haya sido causado por un accidente automovilístico o por una infección viral o bacteriana, se cree que las fibras pueden volver a adherirse a la terminal incorrecta, dice Parker.

“¡Están en la sala de reuniones equivocada! Esto se conoce como cableado cruzado y significa que el cerebro no reconoce el olor y quizás está programado para pensar en él como un peligro”, detalla.

La teoría es que, en la mayoría de los casos, el cerebro, con el tiempo, corregirá el problema, pero Parker se muestra reacio a decir cuánto tiempo llevará.

“Debido a que muy pocas personas tenían parosmia antes de la COVID-19, no se estudió mucho y la mayoría de la gente no sabía qué era, por lo que no tenemos datos históricos. Y tampoco tenemos datos para COVID-19 porque eso podría llevar años”, asegura.

Short presentational grey line

BBC

Aparte de esperar a que el cerebro se adapte, no hay cura, aunque AbScent cree que el “entrenamiento del olfato” puede ayudar.

Consiste en oler regularmente una selección de aceites esenciales uno sobre otro, pensando en la planta de la que se obtuvieron.

Clare Freer ha estado haciendo esto y dice que el limón, el eucalipto y el clavo de olor han comenzado a oler levemente como deberían, pero que no registra nada en el caso de la rosa.

Algunos parósmicos han adaptado su dieta para hacer más llevadero vivir con la enfermedad.

Dos hermanas, Kirstie, de 20 años, y Laura, de 18, de Keighley, Reino Unido, están haciendo lo mismo, aunque tomó un tiempo descubrir cómo llevarlo a cabo y al mismo tiempo vivir en armonía con sus padres.

Una vez, las hermanas tuvieron que correr por la casa y abrir las ventanas, cuando sus padres llegaron con pescado y papas fritas, “porque el olor es horrible”, describe Laura.

Sus padres, en cambio, se han cansado de las especias picantes con las que cocinan las hermanas, para enmascarar los sabores desagradables y darles lo que para ellas es un toque de sabor.

Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

BBC
Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

“Algunas personas nos dicen que simplemente debemos alimentarnos y comer de todos modos. Lo intentamos, pero es muy difícil comer alimentos que saben podridos“, dice Kirstie.

“Y luego, durante los próximos tres días, tendré que vivir con ese olor que se filtra en mi sudor. Es uno de los olores más angustiantes y me siento sucia constantemente”, detalla.

Ahora se han dado cuenta de que los alimentos de origen vegetal saben mejor y disfrutan de platos como la boloñesa de lentejas y el risotto de calabaza.

“La carne es un alimento que ahora evitamos. Encontrar buenas recetas que nos gusten ha hecho que sea mucho más fácil de afrontar”, afirma Kirstie.

“Hemos tenido que adaptarnos y cambiar nuestra forma de pensar porque sabemos que podríamos estar viviendo con esto durante años y años”, se resigna.

La pérdida del olfato a menudo afecta la salud mental

Jane Parker señala que la pérdida del olfato ocupa un lugar muy bajo en la lista de prioridades para quienes enfrentan la pandemia, pero ella y Barry Smith dicen que a menudo afecta la salud mental y la calidad de vida.

“Es sólo cuando pierdes el sentido del olfato que te das cuenta de cuánto fue parte de la esencia de tu experiencia”, explica Smith.

La conexión humana, el placer y los recuerdos están ligados al olfato, señala.

“Te dicen que se sienten aislados de su propio entorno, ajenos. Ya no encuentran ningún placer en comer y pierden esa cercanía tranquilizadora de poder oler a las personas que aman”, describe.

Mientras que Clare Freer extraña los días en que le gustaba el olor de su esposo cuando salía de la ducha, Justin Hyde, de 41 años, de Cheltenham, en el suroeste de Reino Unido, nunca ha olido el aroma de su hija nacida en marzo de 2020.

Justin no asistió al festival de carreras de caballo de su ciudad en el mismo mes, pero conoce a personas que sí lo hicieron, y no mucho después contrajo el virus, perdiendo el sentido del gusto y el olfato.

Justin Hyde

Justin Hyde
Justin Hyde ya no disfruta de una visita a una cervecería al aire libre porque no puede tolerar el sabor de la cerveza.

Tuvo una recuperación de los sentidos en julio, pero luego el café comenzó a oler extraño, y rápidamente las cosas empeoraron.

“Casi todos los olores se volvieron extraños”, puntualiza. “Los huevos me repelen físicamente y no puedo disfrutar de la cerveza o el vino, ya que tienen un sabor que simplemente llamo COVID”.

Al igual que Kirstie y Laura, él descubrió que algunos platos sin carne son comestibles, incluido el curry de verduras, pero no habrá más visitas a las cervecerías mientras dure su parosmia y ni desayunos con alimentos fritos.

“Todos esos placeres que damos por sentado han desaparecido desde que tuve COVID. Siento que estoy roto y ya no soy yo“.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=9eUoEbUOy80

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.