Cómo entra y qué órganos daña el COVID-19, además de los pulmones
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Cómo entra y qué órganos daña el COVID-19, además de los pulmones

El virus puede entrar a nuestro organismo por tres vías y se adhiere a través de sus proteínas, inicialmente, en el sistema respiratorio.
Cuartoscuro
5 de mayo, 2020
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Una vez que entra al organismo, además de dañar al sistema respiratorio, el COVID-19 puede viajar por el torrente sanguíneo y afectar otros órganos vitales.

En entrevista para la revista UNAM Global, Daniela de la Rosa Zamboni, académica del Programa Universitario de Investigación en Salud (PUIS), explicó todo lo que ocasiona el virus en los pacientes contagiados.

Cómo entra al cuerpo

De acuerdo con Daniela de la Rosa, el virus puede entrar por tres vías al organismo. La primera es cuando las personas tocan una superficie contaminada por el virus y luego nos tocamos los ojos, la nariz o la boca.

Dichas superficies pueden ser materiales como el cobre, donde el virus  sobrevive hasta por 4 horas, o plásticos en los que permanece hasta 4 días.

La especialista resalta aquí la importancia de lavar constantemente las manos con agua y jabón o desinfectarlas con alcohol.

Lee: En este mapa del IPN puedes revisar los casos y muertes por COVID-19 en tu municipio y estado

La segunda vía de infección es por el contacto directo de “gotitas” del virus en los ojos, la nariz y la boca, es decir por la tos o estornudo de una persona contagiada.

Mientras que la tercera forma de contagio (y menos común) es respirando el virus por aerosol (partículas de virus que se quedan flotando en el aire), situación que puede evitarse con el uso de cubrebocas y lentes o careta.

Los daños que causa en el organismo

Una vez que el virus entra al cuerpo humano se adhiere o pega a las células del aparato respiratorio a través de sus proteínas y con ayuda de receptores del propio organismo.

La especialista explica que dichos receptores son los ECA y sirven como puerta de entrada para el virus. Los ECA están presentes mayoritariamente en los adultos mayores.

Cuando el virus logró pegarse al receptor introduce material genético para su expansión y formación de nuevos virus e infectando a otras células.

Dentro del organismo, el virus puede viajar por el torrente sanguíneo a través de las arterias y venas, para pegarse en otros puntos y repetir el proceso.

Los lugares donde el cuerpo humano tiene más receptores son: las vías respiratorias, el corazón y los vasos sanguíneos, sobre todo los del riñón.

En cuestión de horas o días, los órganos que son alcanzados por el virus empiezan a dañarse.

Cómo reacciona el cuerpo

De la Rosa Zamboni explica que para eliminar el virus, el organismo se defiende con su sistema inmune por medio de una respuesta inflamatoria.

Lee: Expertos evalúan la forma en que Salud ha informado sobre COVID-19 en México

Esta defensa la realizan las células blancas, a las que la especialista denomina “los guerreros del organismo”.

En algunos casos, la respuesta del sistema inmune se refleja en la inflamación de los pulmones, situación que dificulta la respiración en los pacientes al grado de requerir un ventilador mecánico.

Pero a veces es tanta la cantidad de COVID-19 que la reacción del sistema inmune daña al propio organismo y afecta no solo las vías respiratorias, sino también otros órganos como el corazón y riñones e incluso afectaciones en el aparato gastrointestinal.

De ahí que se han encontrado “manifestaciones leves” en otros puntos del cuerpo como infección en los oídos, alteraciones o pérdida del gusto y del olfato o diarrea.

Los daños ocasionados por el virus o por la reacción del sistema inmune son más severos en los adultos mayores o pacientes con enfermedades crónicas debido a que su número de receptores en el organismo es mayor.

Por el contrario, si el paciente tiene buenas defensas, es joven y no padece enfermedades como diabetes o hipertensión, entre los 7 y 14 días su organismos produce anticuerpos de respuesta aguda que pueden protegerlo sin mayores daños.

En estos casos, el COVID-19 suele pasar desapercibido o como una simple gripa.

Síntomas del COVID

Para finalizar, la especialista de la UNAM recordó que los síntomas del coronavirus son muy parecidos a los de la influenza: tos, dolor de garganta, secreción o congestión nasal, dolores musculares corporales, fatiga (que puede ser muy intensa), dolores de cabeza o fiebre.

Pero a diferencia de la infuenza, en la que los síntomas suelen presentarse de manera abrupta, en el COVID-19 llegan de forma paulatina y con un cuadro más prolongado.

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Para evitar el contagio, Daniela de la Rosa recuerda el lavado constante de manos; uso de cubrebocas; no tocar la car, y mantener una distancia mínima de 1.5 metros con otras personas.

También recomienda desinfectar al menos una vez al día las superficies que usamos con frecuencia como celulares, manijas, apagadores, llaves de agua o de inodoro.

Con información de UNAM Global.

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Qué hacer frente al virus porcino con "potencial pandémico" detectado en China

El virólogo australiano Ian M. Mackay advierte que aunque es importante estar alerta ante una nueva cepa de virus gripal con "potencial pandémico" detectada en China, también es conveniente no alarmarse.
4 de julio, 2020
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Los investigadores han encontrado una nueva cepa de virus gripal con “potencial pandémico” en China. Se trata de un virus que puede contagiarse de cerdos a humanos, y que ha generado un buen puñado de titulares alarmantes.

Que el virus haya sido detectado tan pronto es una excelente noticia, pues activar la situación de alerta de forma rápida permite a los virólogos pasar a la acción y desarrollar nuevos test específicos para este virus gripal concreto.

Pero es importante que entendamos que hasta ahora no hay pruebas de que este virus se pueda transmitir de humano a humano. Y a pesar de que los test de anticuerpos han demostrado que algunos trabajadores chinos de explotaciones porcinas sí que lo han tenido en el pasado, de momento tampoco hay pruebas de que este virus sea particularmente mortífero.

Lo que sabemos hasta ahora

China posee un fantástico sistema de vigilancia contra la gripe implantado en todas sus provincias. Rastrean la aparición de brotes de gripe que tengan su origen en aves, humanos o cerdos. Y lo hacen porque, como afirman los científicos en un artículo “la vigilancia sistemática de virus gripales en cerdos es clave tanto para emitir una alerta temprana como para estar preparados ante una potencial pandemia“.

Entre 2011 y 2018, en sus tareas de vigilancia de virus gripales procedentes de cerdos, los investigadores encontraron lo que denominaron “un genotipo 4 (G4) surgido recientemente y reclasificado como virus H1N1, similar a los procedentes de aves euroasiáticas (EA)”. En ese artículo llamaban al virus G4 EA H1N1. Sostenían que había estado propagándose muy lentamente desde 2013, y que se convirtió en el componente fundamental del virus H1N1 de origen porcino que se detectó en China en 2018.

En castellano: lo que descubrieron fue un nuevo tipo de gripe que era una mezcla de nuestra gripe humana H1N1 y otra de origen aviar.

Lo interesante es que los test de anticuerpos han demostrado que los trabajadores de las explotaciones porcinas de las áreas afectadas estaban contagiados. De entre los trabajadores testados, en torno al 10% (35 personas de 338) presentaban signos de haber contraído el nuevo virus G4 EA H1N1 en el pasado. Las personas de –entre 18 y 35 años parecían más propensas a haberlo tenido.

Hasta ahora no hay pruebas de que el virus se transmita entre humano.

Barcroft Media/Getty Images
Hasta ahora no hay pruebas de que el virus se transmita entre humano.

Lo más destacable, sin embargo, fue que también dieron positivo en anticuerpos un pequeño porcentaje del total de muestras de sangre recogidas; unas muestras que procedían de personas que, en principio, habían tenido poco contacto con los cerdos. Es decir, estas personas también habían tenido el virus en el pasado.

Es muy relevante que hasta ahora los investigadores no hayan encontrado pruebas que apunten a que es posible la transmisión del virus entre humanos.

Han descubierto “eficiencia infecciosa y transmisión por aerosol en hurones”, lo que quiere decir que hay pruebas de que el nuevo virus se puede contagiar a través de gotitas que viajan por el aire de hurón a hurón (se trata de animales a los que a menudo usamos como sustitutos de humanos en los estudios sobre virus de la gripe).

Los hurones infectados por el virus G4 se pusieron enfermos, perdieron peso y sufrieron daños en los pulmones, lo mismo que otros ejemplares infectados con una cepa estacional del virus gripal H1N1 de origen humano.

También descubrieron que el virus puede infectar las células de las vías respiratorias humanas. La mayoría de las personas todavía no tiene los anticuerpos contra los virus G4, lo que quiere decir que la mayoría de sistemas inmunológicos humanos carecen de las herramientas necesarias para combatir la enfermedad en caso de tener que enfrentarse a un virus de este tipo.

En resumen: este virus ha estado circulando durante años, sabemos que puede saltar de cerdos a humanos, y cumple todos los requisitos para convertirse en una de esas enfermedades infecciosas que los investigadores denominan PPP (patógeno potencialmente pandémico).

Si un humano se contagia, ¿es grave?

Aún no tenemos demasiados datos con los que trabajar, pero es probable que la gente que sufrió esas infecciones en el pasado ni se acuerde de que las tuvo. El nuevo artículo sobre el asunto no ofrece demasiados detalles, pero ninguna de las personas de las que procedían las muestras murió a causa de este virus.

No hay indicios de que este nuevo virus haya tenido un gran impacto o una gran expansión en las regiones de China donde ha sido detectado. China posee unos sistemas de vigilancia de virus excelentes y en este momento no debemos tener miedo.

La Organización Mundial de la Salud ha afirmado que está siguiendo muy de cerca los acontecimientos, y que esto “pone de relieve que no podemos bajar la guardia ante la gripe”.

Virus H1N1

Getty Images
La OMS dijo que no hay que bajar la guardia.

¿Qué va a ocurrir ahora?

Las personas que trabajan en mi campo (la investigación de enfermedades infecciosas) están alerta, pero no alarmadas.

Las cepas nuevas de gripe surgen de vez en cuando y necesitamos estar preparados para darles respuesta. Tenemos que prestar la máxima atención a cualquier posible signo de transmisión de humano a humano.

Hasta donde sé, los test específicos que usamos para la gripe en humanos no serán capaces de identificar este nuevo virus G4 EA H1N1, por lo que deberíamos desarrollar nuevos test y tenerlos listos pronto. Sin embargo, nuestros test de cribado estándar para la gripe A deberían funcionar.

En otras palabras: podemos saber si alguien tiene la denominada “gripe A” (un tipo de virus gripal que normalmente detectamos en la gripe estacional). Pero se trata de un término muy general que abarca muchos tipos de cepas de gripe. Todavía no tenemos un test específico para detectar esta cepa concreta descubierta en China, pero podremos desarrollar uno rápidamente.

Resulta clave estar preparados en el laboratorio por si detectamos repuntes inusuales de gripe. Esta preparación subraya la importancia que tienen la planificación contra pandemias, los actuales sistemas de vigilancia de virus así como la ejecución de políticas sanitarias integrales.

Y, como ocurre con toda gripe, nuestras mejores defensas son lavarnos las manos de forma meticulosa y mantener la distancia social en caso de que otros, o nosotros mismos, tengamos el más mínimo síntoma.

*Ian M. Mackay es virólogo y profesor asociado adjunto en la Universidad de Queensland, en Brisbane (Australia)

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y es reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer el artículo en su versión original.

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