Así operan 'coyotes' en juzgados ante muertes con síntomas de COVID-19
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'15 mil y te doy el certificado de defunción': así operan 'coyotes' ante muertes con síntomas de COVID-19

Gestores en un juzgado donde se tramitan certificados de defunción en la CDMX ofrecen el documento colocando en él que muertes con síntomas de COVID-19 son por asma o neumonía atípica.
Cuartoscuro
18 de mayo, 2020
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“¿Todavía no tienes servicio funerario?”, pregunta el “gestor” en un juzgado donde se tramitan certificados de defunción en la Ciudad de México. No está afuera del inmueble, sino adentro, ofreciendo sus servicios a sólo tres pasos de un policía capitalino que resguarda el juzgado y que permite transcurrir la negociación.

“Mira”, prosigue el gestor. “Nosotros podemos hacer un paquete con el certificado de defunción y el servicio de cremación directa, o en su caso inhumación. Nosotros vamos por el cuerpo, lo certificamos y cobramos 15 mil pesos, pero ya nosotros liberamos todo. Incluye el ataúd si es inhumación; si es cremación, nada más es la bolsa séptica y la urna. Liberamos los trámites, el certificado, el crematorio, el acta de defunción y los permisos para cremarlo o inhumar”.

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La escena ocurre en el juzgado habilitado extraordinariamente por el Registro Civil en la sede de la Agencia de Protección Sanitaria de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México (Sedesa), en la alcaldía Cuauhtémoc. En una de las entradas del inmueble oficial, la dependencia colocó un aviso en el que advierte a los ciudadanos de los gestores, también conocidos como “coyotes”, que ofrecen certificados de defunción, un formato oficial gratuito expedido por la Sedesa para que médicos con cédula profesional vigente registren la causa de un deceso; dicho documento también es un requisito necesario para iniciar el trámite de un acta de defunción.

“Todos los trámites que se realizan en esta oficina son gratuitos. Por ningún motivo acepte ayuda de desconocidos o de gente ajena a esta oficina, como los que se encuentran en los alrededores ofreciendo la emisión de certificados de defunción”, indica el aviso.

A unos metros, y no a los alrededores, sino adentro, el gestor hace su trabajo intentando convencer a las personas de que no hagan el trámite del acta de defunción por ellas mismas, sino que contraten sus servicios de mediación.

Al gestor se le plantea, hipotéticamente, que un pariente de 40 años con un mal respiratorio crónico (asma) ha fallecido con síntomas de COVID-19, pero sin que se le hubiera hecho la prueba para confirmar, o descartar, la enfermedad. El gestor, tapabocas negro colocado, alhajas en las muñecas y en el cuello, afirma que tiene todo bajo control: presume que del juzgado obtiene formatos oficiales de certificados de defunción y ofrece, con ayuda de un médico, clasificar la muerte como un caso de neumonía atípica, a contrapelo de la indicación oficial de que los fallecimientos de este tipo sean inscritos como “probable COVID-19”; el gestor afirma que luego ingresará el certificado en el juzgado y obtendrá el acta de defunción en un día, trámite que normalmente demora de cuatro a siete días hábiles.

–¿Qué aparecería en el certificado de defunción como causa de muerte?

Pues lo manejaríamos como una neumonía atípica, porque no tiene la prueba del COVID; le manejaríamos el asma, o sea, insuficiencia respiratoria, y la neumonía atípica.

–¿Ustedes lo certifican?

–Sí. Es un certificado de defunción como estos –dice mientras abre una carpeta y muestra varios certificados; el policía sigue en su lugar, ajeno a la escena–. Estos son expedidos aquí.

–¿El certificado sí tiene validez?

–Sí, el certificado de defunción sale de aquí, es como los que ves aquí –vuelve a enseñar la carpeta–. Te cobraría 15 mil pesos ya con el certificado de defunción expedido por el médico.

–¿Tienes un médico?

–Yo tengo el médico, yo lo hago.

–¿Cuántos días te tardas en sacar el acta de defunción?

–No, no son días, es hoy ya.

–¿Hoy mismo sale el acta de defunción?

–Sí –asegura.

El “paquete”, detalla, incluye recoger el cuerpo en una carroza fúnebre y resguardarlo en una embalsamadora y funeraria ubicada en la colonia Obrera.

“Yo voy por el cuerpo y me lo quedo en la embalsamadora en resguardo; cuando nosotros tengamos un horario de cremación, se te avisa a ti”, explica el gestor. “Para la inhumación, tú tienes que checar si tu familia tiene panteón, y tienen que ir al panteón a pedir horario, y ya, cuando tú me digas, nosotros a esa hora estamos en el panteón. Es cuestión de los tiempos de qué se quiere hacer con el cuerpo”.

Un colaborador del gestor añade que la ventaja de estos servicios es que las familias pueden estar seguras de que las cenizas que reciban o los cuerpos que entierren son los restos reales de sus familiares.

“Te puede ayudar en cuestión de que Salubridad (Sedesa) lo que está haciendo es que maneja la cremación del cuerpo y te lo entrega en urna; la diferencia con esto es que al igual tú tengas la certeza de que el cuerpo de tu familiar es cremado, porque no se puede velar ni hacer alguna manipulación del cuerpo, para evitar contagios”, comenta.

“Si tú quieres que sea por fuera, necesitas ver a un médico que te lo pueda manejar por neumonía atípica, que no sea COVID, porque, si es coronavirus, Salubridad se hace cargo. Y, si tú quieres hacerlo por fuera, necesitas contactar a un doctor que, en lugar de pasártelo como coronavirus, te lo haga pasar por neumonía atípica; mientras no haya prueba del COVID, se puede decir que es una neumonía atípica”.

El ayudante del gestor afirma que una médica externa a la Sedesa colabora con ellos.

“Hay una doctora chaparrita, se llama Eunice, necesitas platicar con ella y te dará su punto de vista médicamente, qué es lo que puedes hacer; ella es un contacto que hay aquí afuera”, sostiene.

Alertan por subregistro de COVID-19

Roberto García, vicepresidente de la Asociación Nacional de Directores de Funerarias (ANDF), advierte que el principal problema de este tipo de “coyotaje” es que afecta las estadísticas oficiales sobre defunciones causadas por el nuevo coronavirus.

“La primera gravedad tiene que ver con que, si no es puesta la causa real de la muerte, nosotros, como funerarios, no podríamos tomar las precauciones que debemos, o a lo mejor en el cementerio las medidas de seguridad se relajan, entonces empieza a ser un descuido para la cadena de servicios funerarios y para la sociedad”, expone en entrevista.

“Y obviamente esto se ve reflejado en las cifra oficiales, porque, si desde un inicio no se toma esta precaución y hay gente que está en estos lugares haciendo este tipo de cosas, pues esta información no va a llegar a las cifras oficiales. Es decir, las cifras oficiales van a estar siguiendo su curso, y alguna acción que haya que tomar para solventar (la pandemia), para poner más hospitales, a lo mejor dar más presupuesto a terapias intensivas porque hay más muertes, se va a dejar de lado, porque el gobierno se basa en estadísticas, y no hay otra forma de que el gobierno pueda atacar una situación si no tiene números reales”.

García señala que el hecho de que un gestor funerario, sin ser médico, tenga en su poder certificados de defunción expedidos por la Sedesa es una ilegalidad.

“El certificado de defunción es un formato gratuito, es un documento oficial y es gratuito, no se puede vender. Si alguien dice: ‘yo te vendo el certificado de defunción’, realmente está cayendo en un delito bien importante, porque está vendiendo un documento oficial”, plantea.

“Los certificados de defunción los maneja la Sedesa directamente; no pueden salir de sus oficinas o de sus archivos si no hay una solicitud de una defunción. El trámite normal es: se tiene que presentar el médico tratante a la oficina de la Sedesa, expedir una receta y en ella solicitar el certificado de defunción, poner los datos generales de la persona fallecida, las causas de la defunción y entregar copia de su cédula. A cambio de eso, le van a entregar un formato de certificado de defunción. Un gestor de una funeraria, alguien que no sea médico, no tendría por qué tener una dotación de certificados de defunción”.

El vicepresidente de la ANDF sostiene que es grave que gestores funerarios gocen de tolerancia de las autoridades para hacer negocios, incluso, dentro de instalaciones oficiales, como ocurrió en el juzgado ubicado en la sede de la Agencia de Protección Sanitaria de la Sedesa.

“Nos habían comentado que ofrecían estos servicios en la calle, no adentro; si tú me comentas que estaba adentro, y aparte tenía formatos de certificados de defunción, eso es algo muy grave, porque un particular que no sea médico o personal de alguna institución de salud no tendría por qué tener una dotación de certificados de defunción”, comenta.

“Un certificado de defunción es para nosotros algo súper valioso, lo cuidamos como oro: que no se moje, que no se vaya a rayar, a arrugar, que no le vaya a pasar nada, porque es de las peores cosas que nos puede pasar que se nos pierda, que lo maltratemos; un formato de certificado de defunción es algo muy valioso en términos legales, no de dinero”.

García advierte que algunos “coyotes” ofrecen servicios de funerarias que no están registradas ante Hacienda y que, por lo tanto, no emiten facturas fiscales, necesarias para realizar trámites relacionados con la persona fallecida.

“Nosotros, al finalizar nuestro servicio, por el pago expedimos una factura, y la mayoría de las personas dentro de la informalidad no expiden tal comprobante de pago. ¿Por qué es importante? Porque cuando fallece una persona y se tienen que hacer trámites de darlo de baja de un seguro de vida, tramitar una pensión en el IMSS o el ISSSTE, tramitar la cesión de derechos de una casa, todo lo que tiene que ver legalmente con los trámites posteriores a la muerte de una persona, les van a pedir la factura de gastos funerarios; si caen en manos de la informalidad, pues estos no les van a poder dar una factura de gastos funerarios, y ahí es cuando las personas empiezan a peregrinar buscando quién les venda o les haga una factura”, explica.

Problema identificado en la Sedesa

La presencia de “coyotes” funerarios afuera de los juzgados donde se tramitan actas de defunción es un problema identificado por la Secretaría de Salud de la CDMX, reconoció el área de comunicación social de la dependencia.

“Claro que está identificado (el problema). Para obtener el certificado de defunción, lo debe hacer un médico con cédula. Si se fallece en hospital, ahí lo hace el médico tratante, pero, si es en domicilio, lo debe hacer el médico tratante también, o familiar, que no en todos los casos hay, y por eso recurren a esos ‘gestores’. Pero, si se llama al 911, Consejería Jurídica envía un médico que da el servicio sin costo”, indicó en una respuesta enviada a este medio.

La dependencia rechazó que exista colusión entre funcionarios y los gestores funerarios para facilitar la emisión de formatos de certificados de defunción.

“No, porque al médico, con su receta, le dan en ese momento el certificado para que lo llene. Y, una vez que lo llena, se hace el trámite funerario, que en general se hace ese mismo día. Hay médicos certificantes 24 horas del día. No debería (haber colusión), pues son trámites gratuitos. El mismo personal de ventanilla, al detectar que un médico certificante acuda una y otra vez, lo puede denunciar, y la Agencia (de Protección Sanitaria) levanta acta y lo llama a comparecer”, aseguró.

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COVID-19: lo que se sabe de la abrupta caída de casos en Sudamérica

Luego de haber sido el epicentro mundial de la pandemia, los países de América del Sur han registrado un fuerte descenso en los casos de COVID-19.
14 de septiembre, 2021
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A mediados de junio, mientras el resto del mundo experimentaba bajos números de infecciones por el nuevo coronavirus, América del Sur estaba convertida en el epicentro de la pandemia.

Siete de las 10 naciones del mundo con más muertes diarias per cápita estaban en la región: la tasa de Brasil era siete veces la de India, mientras que Colombia y Argentina sumaban una cifra que equivalía a tres veces la registrada en todo el continente africano.

Con apenas 5% de la población mundial, Sudamérica registraba una tasa de muertes per cápita que era equivalente a ocho veces la cifra mundial.

Pero eso ya es cosa del pasado.

A finales de junio, la cifra de contagios comenzó a descender de forma consistente hasta convertir a la región en una de las zonas del mundo donde la pandemia parece estar mejor controlada.

Así, mientras para este lunes el promedio semanal de casos confirmados por cada 100.000 habitantes era de 52 en Reino Unido y de 43 en Estados Unidos, Brasil solamente llegaba a 8, Argentina a 6 y Colombia a 3, de acuerdo con cifras de Our World in Data.

Países como Uruguay, que a inicios de junio llegó a tener 100 casos por cada 100.000 habitantes, ahora solamente tienen 4; mientras que Paraguay que registró hasta 40 casos ahora no llega ni a 1 por cada 100.000 habitantes.

Evolución de casos de covid-19 en Sudamérica. Número de contagios promedio diarios por cada 100.000 habitantes. Evolución de los casos confirmados de covid-19 en Sudamerica entre junio y septiembre de 2021. .

Esta disminución de contagios ha sido clave para que Sudamérica sea en la actualidad una de las regiones del mundo que está registrando menos casos de covid-19.

Pero ¿cómo se explica esta abrupta caída de los contagios en Sudamérica?

Entre la inmunidad y otras incógnitas

“Lo primero que le diría es que creo que no lo tenemos del todo claro“, responde Andrés Vecino, investigador en sistemas de salud del Departamento de Salud Internacional de la Escuela de Salud Pública John Hopkins (Estados Unidos).

El investigador recuerda que esta no es la primera vez que ocurre un descenso de casos que parece anunciar que se acerca el final de la pandemia y luego se produce otra ola de contagios que demuestra que no era así.

“Es importante decir que no sabemos exactamente qué es esto y que el hecho de que estén bajando los casos ahora no quiere decir que vaya a pasar en el futuro. Quiero recordar lo que pasó en India, donde había un conteo de casos relativamente bajo para su población y después vimos el gran incremento de casos con la variante delta”, advierte el experto a BBC Mundo.

Una mujer prepara una vacuna en Argentina.

Getty Images
En los últimos meses, los países de Sudamérica han avanzado en las vacunaciones.

La doctora Carla Domingues, que dirigió el programa de inmunización de Brasil hasta 2019, hizo recientemente una advertencia similar. “Es un fenómeno que no sabemos cómo explicar”, dijo esta epidemióloga al diario The New York Times.

No obstante, los especialistas dan algunas claves: entre ellas, la vacunación. Los países sudamericanos han acelerado el ritmo de las inoculaciones en los últimos tiempos, algo que según numerosos expertos podría haber contribuido a frenar los contagios.

Vecino coincide, pero no apunta solamente hacia las vacunas sino, de forma más amplia, a la inmunidad adquirida por parte de la población de la región tanto por vía de las inyecciones como de los contagios.

“Creo que hay más o menos consenso en que es posible que la reducción de casos en Sudamérica puede estar relacionada con algún grado de inmunidad de la población”, destaca.

El experto explica que las diferentes vacunas que se han estado aplicando en los países de la región son un elemento importante a considerar, como también lo es la inmunidad alcanzada por quienes ya tuvieron la infección.

“Muchas personas en algunos de esos países se han infectado. Un estudio reciente que hicieron en 12 ciudades de Colombia muestra que el 89% de las personas de esas localidades ya se infectaron. Con eso uno empieza a pensar que es posible que en algunos sitios haya unos niveles de infección tan altos que ya empezamos a ver una reducción de la enfermedad”, indica el experto.

Vecino advierte que, dado que la población no es homogénea, este dato no puede interpretarse como que 9 de cada 10 personas que uno encuentre en las calles de esas ciudades ya tuvo covid-19, por lo que no hay que confiarse.

“Los individuos se relacionan en grupos, entonces es posible que haya grupos de personas que todavía, por ejemplo, no se hayan infectado ni hayan sido vacunadas y esos grupos de personas pueden tener brotes si llega, por ejemplo, una variante altamente transmisible como la omega, como la delta o como la gama -las 3 que ya están en Latinoamérica-, por lo que pueden obviamente causar un incremento en casos y muertes”, explica.

“Habiendo dicho eso, es posible que el nivel de inmunidad adquirido por las vacunas y por la infección previa sea una de las razones por las cuales estamos viendo menor transmisión hoy”, agrega.

Aplicando las medidas correctas

Ciro Ugarte, director de Emergencias en Salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), confirma por su parte que hubo una disminución de los casos y las muertes en casi todos los países de Sudamérica, con excepción de Venezuela.

Ugarte explica que la OPS está trabajando con los ministerios de Salud y con los expertos de la región para estudiar estas tendencias, así como las razones por las cuales se ha mantenido este descenso, y apunta al endurecimiento de las medidas de control luego del incremento significativo de los casos en la región entre finales de 2020 y los primeros meses de 2021.

Los países implementaron medidas mucho más estrictas respecto al distanciamiento físico, al movimiento de personas, al uso mandatario de mascarillas, iniciaron la vacunación y la ampliaron a otros grupos, principalmente a aquellos que estaban en mayor riesgo. Todo esto puede explicar en parte esta tendencia”, incide Ugarte en respuesta a una consulta de BBC Mundo.

El director, sin embargo, previno a la región en contra de caer en la complacencia.

“Hemos visto que cuando los casos disminuyen es porque estamos haciendo bien las cosas. Es decir, estamos implementando las medidas de salud pública que se ha probado una y otra vez que siguen sirviendo”, destaca.

“Lo peor que nos podría ocurrir y que podría ocurrir con los países de América del Sur es que ahora que están con menos casos relajen las medidas porque eso es una gran oportunidad para el virus para transmitirse de persona a persona”, alerta.

Personas usando mascarillas en el metro de Medellín.

Getty Images
La OPS insta a que los países de la región mantengan las medidas de precacución para evitar los contagios.

Así, aunque el número de casos sea bajo en estos momentos, Ugarte considera que lo procedente es no bajar la guardia:

“Nuestra recomendación a toda la población de América del Sur que está viendo que la transmisión es cada vez menor es tomar en cuenta que estamos en esa fase porque se han tomado las medidas adecuadas. No las relajemos”.


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