Tras denunciar fallas, renuncia a gabinete de seguridad; luego se arrepiente
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Tras denunciar fallas, renuncia alto mando de gabinete de seguridad de AMLO, y luego se arrepiente

En una carta dirigida al presidente López Obrador argumentaba que su decisión obedecía a diversas irregularidades como recortes y desorden administrativo que le impiden alcanzar los objetivos.
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21 de mayo, 2020
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David Pérez-Esparza, uno de los funcionarios de mayor jerarquía del Sistema Nacional de Seguridad Pública y responsable del manejo de las cifras de incidencia delictiva del país presentó ayer su renuncia al cargo en una carta dirigida al presidente Andrés Manuel López Obrador y al secretario de Seguridad, Alfonso Durazo.

El motivo de la renuncia, según confirmaron a Animal Político funcionarios federales y el propio Pérez-Esparza, obedece a desacuerdos con decisiones que se han tomado en las últimas semanas relacionadas con temas administrativos, operativos y presupuestales que complican alcanzar objetivos clave en temas de seguridad.

Lee: En plena pandemia los homicidios suben en 18 estados y suman más de 6 mil los asesinatos

Pero menos de 24 horas después, en un mensaje colocado en su cuenta de Twitter, Pérez-Esparza modificó su postura y dijo que “tras una intensa reflexión” había áreas de mejora en algunas unidades del Sistema Nacional de Seguridad, pero negó que hubiera presentado su renuncia.

En los hechos, Pérez Esparza sí presentó su renuncia al cargo de jefe del Centro Nacional de Información (CNI) del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), solo que la misma no ha sido aceptada.

En la carta de renuncia, confirmada por un alto funcionario que tiene copia de la misma, Esparza explica que bajo el argumento de fortalecer la “austeridad” se han tomado decisiones que no implican un manejo racional de los recursos, y que han generado una desorganización administrativa que complica el alcanzar objetivos claves.

“Sin embargo, mi ética me impide seguir simulando. Simple y sencillamente no existen las condiciones mínimas, tanto al interior de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), como en el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), para emprender el “Modelo Nacional de Policía y Justicia Cívica”, la reforma policial local -que pudo ser la más importante de la historia de México-, y para la que yo fui contratado”, señaló en la misiva.

Entre dichos objetivos se encuentra el desarrollo del denominado Modelo Nacional de Policía y Justicia Cívica, un programa ambicioso que busca un cambio estructural en las organizaciones de policía para mejorar sus condiciones económicas, laborales y de desarrollo.

Pero como Animal Político documentó en el reportaje Crimen y Violencia: La Guerra que no Acaba, hasta ahora no se le ha asignado presupuesto alguno a dicho modelo y se ha preferido invertir cada vez más dinero en la Guardia Nacional.

Los recortes presupuestales planteados en el CNI contemplan, según funcionarios consultados del área, un recorte del 25 por ciento del salario y la renuncia al aguinaldo. “No existe dinero ni para le jabón de manos” dijo uno de los  servidores públicos que ahí labora a este medio.

Además de las diferencias en temas de presupuesto y administrativas, Perez-Esparza también argumenta su inconformidad con la posición de altos servidores públicos que no han reconocido la violencia sistemática que padecen las mujeres en México. 

Cabe señalar que en los últimos días el propio presidente López Obrador ha señalado en diversas ocasiones que no existe un aumento de la violencia de género ni familiar en el país.

En la misiva, Pérez-Esparza también habría manifestado al primer mandatario que existe una desatención de la evidencia técnica en la toma de decisiones en el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Desde el CNI, entre otras cosas, Pérez-Esparza impulsó una auditoría profunda a las cifras de incidencia delictiva que mes a mes presentan los estados. Animal Político publicó que dicha auditoría encontró deficiencias graves en el manejo de la información, entre ellas la modificación intencional de registros para ocultar casos de extorsión

Pero los resultados de dicha auditoría no se han querido hacer públicos hasta ahora por la negativa de los propios estados.

Pérez-Esparza también fue responsable de proyectos clave impulsados este sexenio, entre ellos la puesta en marcha del Registro Nacional de Detenciones;  la sistematización de los datos de las llamadas de emergencia al 911 que, entre otras cosas, permite que hoy exista un reporte mensual sobre las llamadas mensuales relacionadas con violencia hacia la mujer; la modernización del Informe policial Homologado; la creación de la nueva base de datos de números telefónicos de extorsión, entre otros.

Y actualmente se encontraba desarrollando un diagnóstico para medir el impacto que ha tenido el programa Jóvenes Construyendo el Futuro en la disminución de los robos en diversas modalidades.

El aún titular del CNI es internacionalista, con subespecialidad en Prospectiva Estratégica, becado por, y egresado con mención honorífica del Tecnológico de Monterrey. Cuenta además con otros cuatro títulos de posgrado. Es Maestro en Ciencias de la Seguridad, con especialidad en Crimen Organizado, por The Jill Dando Institute de la University College London (UCL).

Desde su nombramiento presidencial, Perez-Esparza coordina un equipo de más de 4 mil funcionarios públicos desplegados en todo el país, incluyendo la federación, estados y municipios.

Esta es la carta íntegra del funcionario.

Lic Andrés M López Obrador
Dr Alfonso Durazo Montaño
Lic Leonel Cota Montaño

Presentes.-

Hoy, 20 de Mayo de 2020, he decidido finalmente presentar mi renuncia con carácter inmediata e irrevocable al cargo de Titular del Centro Nacional de Información (CNI) del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Agradezco muchísimo la confianza depositada en mí desde el pasado 1 de enero de 2019. Siendo honestos, esta experiencia de dieciséis intensos meses al frente del CNI ha sido lo mejor que profesionalmente he vivido.

Sin embargo, mi ética me impide seguir simulando. Simple y sencillamente no existen las condiciones mínimas, tanto al interior de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), como en el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), para emprender el “Modelo Nacional de Policía y Justicia Cívica”, la reforma policial local -que pudo ser la más importante de la historia de México-, y para la que yo fui contratado.

El escandaloso desorden administrativo provocado por las ocurrencias que confunden la austeridad con la irracionalidad, la negación de la violencia sistémica que viven las mujeres, y la evidente desatención a la evidencia científica y técnica, son tres razones más que, finalmente y contra mi voluntad, provocaron mi triste decisión de hoy.

De todo corazón espero que, en un futuro, muy a corto plazo, el Gobierno de México se rodee, escuche y atienda las sugerencias honestas de los cuadros técnicos comprometidos en el ámbito de seguridad, como se lo merece nuestro país.

Hasta entonces, les saludo y agradezco de nuevo infinitamente esta gran oportunidad, que hoy tristemente me veo obligado a concluir.

Que viva México.

Saludos,

Dr David Pérez Esparza (MPP MSS MER)

Ex Titular del Centro Nacional de Información (CNI) del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

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El experimento de confinamiento que terminó con sus participantes casi muertos

En 1991, un ambicioso proyecto encerró a ocho científicos en un ecosistema artificial. El objetivo era replicar las condiciones de vida en la Tierra, pero por poco acaba en tragedia.
18 de julio, 2020
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La aventura casi termina en tragedia. En 1991, un grupo de ocho investigadores voluntarios se encerró durante dos años en una estructura de cristal y acero dentro de la que científicos habían recreado varios ecosistemas del planeta Tierra.

Aquel experimento formaba parte del proyecto Biosfera 2 y el objetivo era comprobar si, en un futuro, los humanos podrían vivir en circunstancias similares en colonias en otros planetas.

Gran parte de la rutina de los ocho participantes, llamados “biosferianos”, se redujo a labores agrícolas. Debían cultivar sus propios vegetales, recolectar granos del suelo y obtener proteínas de animales de granja y peces criados en estanques de acuicultura.

El experimento, presentado como como una “misión espacial” dentro de la Tierra, acaparó la atención mediática..

Pero la aventura no acabó como se esperaba.

Los cultivos no crecían al ritmo estimado, la comida empezó a escasear, el oxígeno era insuficiente y la tensión afloró en la convivencia de los participantes.

Un “Jardín del Edén”

El diseño original del complejo Biosfera 2 fue idea de John Polk Allen, un ingeniero graduado por la Universidad de Harvard en Estados Unidos.

Biosfera 2 en Arizona.

Getty Images
El complejo se sitúa en Oracle, en pleno desierto de Arizona.

Allen era también el director de la empresa Space Biospheres Ventures, que en 1984 compró la propiedad donde se localizó el ecosistema artificial cerrado en Oracle, en el desierto de Arizona en Estados Unidos.

La construcción se completó en 1989 y consistía en tres edificios. El primero, un gran domo de cristal y acero; el segundo un área subterránea de tecnología y el tercero una zona destinada al hábitat humano.

Interior del edificio principal de Biosfera 2.

Getty Images
Biosfera 2 reprodujo varios ecosistemas terrestres como un bosque tropical y un océano con arrecifes de coral.

El domo medía casi 28 metros en su punto más alto y contenía cinco ecosistemas: un bosque tropical, un desierto, una sabana, un manglar y un océano con arrecifes de coral. Dentro se encontraba, además, la zona dedicada a la agricultura.

En el interior del edificio tecnológico se alojaban los componentes que mantenían la climatología interior, con controladores de temperatura y humedad.

El objetivo principal era determinar si una biosfera artificial podía funcionar, incrementando reservas de energía y biomasa, preservando un alto nivel de biodiversidad y biomas, estabilizando su agua, suelo y atmósfera”, según escribieron el director del proyecto, John Polk Allen, y uno de sus participantes, Mark Nelson, en un documento con el resultado de la investigación en 1997.

Los investigadores involucrados querían saber si una biosfera autosostenible, con todos los ecosistemas de vida de la Tierra, podía “proveer una vida creativa y saludable para humanos que trabajaron como naturalistas y científicos”, según dicho documento.

Zona de agricultura de Biosfera 2.

Getty Images
“Era como crear una especie de Jardín del Edén en interiores”.

Básicamente,se trataba de comprobar si el ser humano sería capaz de mudarse a otro planeta llevándose un trozo del nuestro. Para ello, los científicos viajaron por el mundo y recopilaron recursos y conocimientos para crear el ecosistema artificial.

Llenaron Biosfera 2 de animales, vegetación y la tecnología necesaria para mantener las condiciones adecuadas.

Era como crear una especie de Jardín del Edén en interiores“, dijo Linda Leigh, una de las científicas que estuvo confinada, en un documental reciente sobre el experimento llamado Spaceship Earth.

Y así, en septiembre de 1991 cuatro hombres y cuatro mujeres: Roy Walford, Taber MacCallum, Mark Nelson, Sally Silverstone, Silke Schneider (quien después sería sustituida por Abigail Alling), Mark Van Thillo, Jane Poynter y Linda Leigh.

Impacto mediático

“Me llamaron por teléfono proponiéndome que me uniera al equipo voluntario y antes de que terminaran la oración ya había dicho que sí”, recuerda Nelson, uno de los biosferanos, en el documental.

Sally Sylverstone y Jane Poynter.

Getty Images
Sally Sylverstone y Jane Poynter fueron dos de las involucradas en el proyecto.

“Éramos pioneros, los primeros biosferanos. Nos habían dado un nuevo mundo para cuidar de él”, agregó Nelson.

Mientras, el mundo se enteraba del proyecto gracias al eco de los medios de comunicación, hasta el punto en que necesitaron contratar un equipo de relaciones públicas para lidiar con la presión mediática.

Poco después de empezar el confinamiento, el entusiasmo inicial de los integrantes comenzó a disiparse. Aumentaron los roces y las discusiones.

“Nunca se sabe lo que puede pasar cuando te encierras a convivir durante dos años con otras siete personas”, recuerda Nelson.

Los turistas se paseaban por fuera de las instalaciones, en visitas guiadas donde veían trabajar a los investigadores a través del cristal, como si se tratara de una visita al zoológico.

Dentro, cada uno de los participantes tenía una misión específica. Debían ocuparse de la ganadería, la preservación de los arrecifes de coral, la cría de peces y los cultivos, por ejemplo.

Además, evaluaban el comportamiento de los gases, sobre todo del oxígeno y el dióxido de carbono.

Interior del edificio principal de Biosfera 2.

Getty Images
Para recrear el ecosistema artificial, los científicos recolectaron recursos de varias partes del mundo.

Roy Walford era médico, y su trabajo era vigilar los efectos del confinamiento en la salud de los ocho voluntarios.

“Si podemos trasplantar un arrecife de coral, gestionar una granja, no contaminar la atmósfera ni el agua y reciclar nutrientes, se pueden aprender grandes lecciones aquí”, pensaba Nelson durante su confinamiento experimental.

Hambre, tensión y falta de oxígeno

Los biosferanos concuerdan en que la escasez de comida no ayudó a tener un ambiente sano.

De todos los cultivos, uno de los más exitosos, según revelaron Allen y Nelson en los resultados de la investigación, fue el plátano. De esta forma, los confinados tuvieron que utilizar dicho fruto para múltiples recetas. Hasta intentaron producir vino de plátano, pero sin éxito.

“Tuvimos que tomar decisiones importantes, porque algunos cultivos se daban mucho mejor que otros. Así que terminábamos comiendo un mismo producto, como la remolacha, en forma de sopa o en forma de ensalada”, dijo durante el documental Sally Sylverstone, otra de las biosferanas.

Pero los alimentos no fueron el único recurso que empezó a escasear. Tanto los participantes en el confinamiento como otros científicos que monitoreaban el experimento desde fuera, detectaron un aumento en los niveles de dióxido de carbono y una disminución del oxígeno.

“No podía terminar una oración sin que me faltara el aire”, dijo Nelson.

Participantes de Biosfera 2.

Getty Images
Los ocho participantes salieron del confinamiento a los dos años estipulados, a pesar de las dificultades ocurridas.

“Subía un par de escalones y ahí me detenía para volver a tomar aliento”, recuerda Linda Leigh.

La falta de suficientes alimentos hizo que los biosferanos perdieran peso, y de mantenerse los bajos niveles de oxígeno existía el riesgo de daño cerebral.

“Respirábamos el aire del otro, estábamos sofocados y muertos de hambre”, dijo Leigh.

“Estar peleándonos, además, no ayudaba a que consiguiéramos el objetivo por el que nos habíamos encerrado aquí”, lamentó Nelson.

El experimento se desmoronaba y la primera idea de sobrevivir dos años solo con lo que había dentro de Biosfera 2 no funcionó. Se introdujeron alimentos extra y extractores de dióxido de carbono y bombas de oxígeno desde fuera.

La prensa tildó al proyecto como un “fracaso”.

No más confinamientos

A pesar de necesitar ayuda del exterior y no poder llevar una vida autosuficiente, el proyecto consiguió durar los dos años estipulados.

Biosfera 2 en Arizona.

Getty Images
El complejo pertenece hoy a la Universidad de Arizona y se usa como centro de investigación.

En 1994, una segunda expedición regresó a los interiores de Biosfera 2, pero se canceló antes de que terminara la misión.

Hoy, Biosfera 2 pertenece a la Universidad de Arizona y se utiliza como centro de investigación sobre los ecosistemas de la Tierra.

Casi tres décadas después, ya no hay más confinamientos ni experimentos en los interiores del domo gigante de cristal.


https://www.youtube.com/watch?v=8urGTdEioOQ

https://www.youtube.com/watch?v=JwghZEmvmb8

https://www.youtube.com/watch?v=qd1YehNpbV4

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