'No murieron 501 en un solo día': Así suma Salud las muertes por COVID
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Foto: Salud federal

'No murieron 501 en un solo día': Salud explica cómo registra las muertes por COVID

Sobre si México es el país con más letalidad por coronavirus, López-Gatell aseveró que ha existido una confusión en los términos
Foto: Salud federal
28 de mayo, 2020
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Después de la polémica que generó el número de 501 muertes reportadas el martes 26 de mayo, y de que se cuestionara por qué México es el país con la mayor letalidad en América, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, explicó durante la conferencia diaria sobre el nuevo coronavirus que cuando se registraron más muertes hasta ahora fue en realidad el 15 de mayo, día en el que hubo 250.

¿Por qué entonces José Luis Alomía, director de Epidemiología de la Secretaría de Salud, dio la cifra de 501 el martes? López-Gatell precisó que esta dependencia federal va integrando las cifras de fallecimientos conforme va recibiendo los datos de las entidades federativas.

Entérate: ¿El COVID-19 es más letal en México que en otros países? Esto explica Salud

“Tuvimos esta suma de notificaciones, 501. Pero es importante, para no interpretar que ayer (26 de mayo) fue el día de más mortalidad, precisar que lo sucedido fue que se acumularon los datos, por distintas razones, y al recibirlos así, los incluimos y los comunicamos (en la conferencia)”, afirmó el subsecretario.

¿Por qué sucede esta especie de desfase? Cuando ocurre una defunción por Covid, ya sea en las unidades hospitalarias o fuera de estas –explicó el funcionario– se debe emitir un certificado de defunción. El médico que certifica debe poner las causas de muerte.

Pero no hay una sola causa en una defunción, sino varias y éstas se deben poner en el orden en el que fueron llevando al desenlace, empezando con la que de forma más inmediata llevó a la muerte, seguida de las que llevaron a esa causa directa. Además, en las actas de defunción hay un espacio para poner la causa básica del deceso.

Si el fallecimiento es de una persona a la que se le tomó muestra para Covid y el resultado llegó antes de su muerte, se registra Covid como la causa básica. Si fallece y se le tomó una muestra pero no se conoce todavía el resultado de laboratorio, como el certificado hay que emitirlo, ahí corresponde poner probable Covid, esto basado en los lineamientos para el llenado de los certificados de defunción, avalados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Un tercer escenario, dijo López Gatell, es que la persona llegue tarde al hospital y fallezca tan pronto como arriba o en la misma ambulancia, o en su domicilio, y no haya tiempo de realizar el procedimiento para el análisis.

“En esos casos a la persona, lo más probable, es que no se le tome muestra. Aunque el procedimiento de vigilancia epidemiológica contempla la posibilidad de que a los recién fallecidos sí se les tome, la saturación en los hospitales no siempre lo permite, porque se prioriza la atención de las personas vivas”.

Cuando esto ocurre, la persona se queda sin diagnóstico de laboratorio, pero para el correcto llenado del certificado hay que poner como causa básica de la muerte Covid o probable Covid.

Debido a estas cuestiones, es probable que haya retrasos en los registros de las muertes que reportan los estados, aseguró el funcionario. Es por eso que los 501 fallecimientos reportados no ocurrieron el 26 de mayo.

Al verificar las muertes por el día en el que sucedieron y no cuando se registraron en la estadística de la Secretaría de Salud, el día más letal hasta ahora fue el 15 de mayo, con 250.

“Las 501 de ayer no ocurrieron en un mismo día, ese día se notificaron, pero no es la fecha de ocurrencia el 26 de mayo. De esas 501 muertes, la primera ocurrió el 21 de abril, y fue una, y la mayoría sucedieron en los últimos siete días”, precisó.

López-Gatell subrayó que la estadística debe permanecer activa para que los estados vayan alimentando el registro de muertes. “Si cerramos la estadística de un día dado y decimos todas las defunciones las registramos ahorita o ya no y nos enteramos que hay una defunción de antier, ni modo que la excluyamos”, argumentó.

Sobre si México es el país con más letalidad, el funcionario aseveró que ha habido una confusión en los términos. Mortalidad es el impacto de un evento fatal respecto a número de población que vive en un sitio determinado, y con este se pueden establecer tasas por causa de muerte, por ejemplo; mientras que la letalidad representa el número de personas que han muerto, en este caso por Covid, respecto al número de personas registradas con la enfermedad.

En el país, la letalidad por Covid es de 10.9, de acuerdo a la OMS, pero está sobreestimado, “no sabemos lo real en estos momentos”, aseguró López-Gatell. Con esa cifra, México se coloca en la séptima posición a nivel internacional, por debajo de países como Francia, Italia, Reino Unido, Países Bajos, España y Suecia. Pero sí es el país con la mayor letalidad del continente americano.

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Northwestern Medicine

Mayra, la primera persona en recibir un trasplante doble de pulmón por COVID-19

Cuando Mayra Ramírez despertó otra vez a mediados de junio tras haber estado sedada y conectada a un respirador por más de 40 días no entendía todavía muy bien qué había pasado. Esta es su historia.
Northwestern Medicine
7 de agosto, 2020
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Cuando Mayra Ramírez despertó a mediados de junio tras haber estado sedada y conectada a un respirador por más de 40 días no entendía todavía muy bien qué había pasado.

Estaba en una cama de un hospital de Chicago, conectada a decenas de cables, aparatos y monitores, una escena similar al último recuerdo que tenía, cuando fue ingresada con los síntomas inequívocos de COVID-19 a finales de abril.

Pero las marcas frescas de las cicatrices mostraban que algo había sucedido mientras ella estaba en un coma inducido, en un no-tiempo de inconsciencia y pesadillas recurrentes.

“No fue hasta semanas después de que desperté que me di cuenta de que me habían hecho un trasplante de pulmones el 5 de junio y de que era el primer caso en Estados Unidos que lo recibía como un paciente de coronavirus”, cuenta en entrevista con la BBC.

Los médicos de Ramírez -de 28 años y sin ninguna enfermedad conocida que pudiera agravar su estado- habían visto su salud deteriorarse progresivamente desde que ingresó.

La joven había llegado al hospital con falta de aire, pero unas semanas después sus pulmones ya estaban “como un queso gruyer“.

A inicios de junio, llamaron a la familia en Carolina del Norte para que se despidiera de ella: no le daban dos días de vida.

Pero casi a último minuto los médicos decidieron probar una técnica que, hasta donde se conoce, no se había practicado antes con un paciente de coronavirus en EU.

“Mayra, más allá de la enfermedad, estaba saludable y también es joven, por lo que si éramos capaces de arreglar sus pulmones, todo lo demás debería estar bien”, cuenta a la BBC el cirujano Ankit Bharat, uno de los responsables del trasplante.

Dos días después iniciaron el procedimiento, sin tener ninguna esperanza -o certeza- de cuáles serían los resultados.

El lugar del silencio

Mayra, que es originaria de Carolina de Norte, se había mudado en 2014 a Chicago, donde comenzó a trabajar como asistente legal.

Mantenía una vida saludable: le gustaba correr, viajar y en su tiempo libre solía visitar a sus amigos o su familia o jugar con sus perros.

Cuando la pandemia comenzó a golpear el estado de Illinois, el temor de enfermarse la llevó a reforzar las precauciones: comenzó a trabajar de forma remota y asegura que apenas salía de casa.

Mayra

Northwestern Memorial Hospital
Mayra todavía se recupera de su operación.

Pero en abril comenzó a sentirse inusualmente mal y algunos síntomas recurrentes se mostraron como un mal augurio.

“Es la cosa más difícil por la que he pasado en mi vida. Estaba trabajando desde casa cuando empecé a perder el olfato y el sabor. Estaba muy cansada, me faltaba el aire y no podía caminar grandes distancias”, recuerda.

Contactó con la línea nacional de COVID para seguir sus consejos. Le recomendaron que se aislara en casa y vigilara sus síntomas.

Pero cada día se sentía peor.

“El 26 de abril ya no pude soportar más y fui a emergencias. Tomaron mis signos vitales y mi oxígeno en sangre estaba muy bajo. A los 10 minutos ya me estaban pidiendo que designara a alguien para que pudiera tomar decisiones médicas por mí“, recuerda.

Fue su último recuerdo por más de un mes.

Una cama de hospital

BBC
La joven estuvo en un ventilador por más de un mes.

La joven fue sedada y conectada casi inmediatamente a un respirador y a una máquina ECMO (oxigenación por membrana extracorpórea), un dispositivo que brinda soporte cardíaco y respiratorio.

“Estuve durante seis semanas en el respirador”, dice.

De todo ese tiempo solo recuerda unos malos sueños que todavía la atormentan.

“Durante esas semanas tuve pesadillas que todavía me afectan hoy, mientras todavía sigo tratando de recuperar algunas capacidades mentales y cognitivas”, asegura.

El momento decisivo

Pero luego de un mes y medio en un respirador Mayra no mostraba mejoría y sus pulmones ya mostraban daños irreversibles.

“Entonces fue cuando le dijeron a mis padres que yo tenía un daño pulmonar agudo y les pidieron que vinieran al hospital a decir adiós porque yo no pasaría de la noche”.

El equipo médico del Chicago’s Northwestern Memorial Hospital, sin embargo, decidió tomar una decisión arriesgada: completaron una evaluación urgente, la consultaron con la familia y como último recurso decidieron someterla a un trasplante doble de pulmón.

Era un procedimiento que se había probado antes en países como Austria y China para pacientes de coronavirus, pero no existía referencia hasta ese momento de otro caso similar en EU.

“Inmediatamente después del trasplante su corazón comenzó a bombear sangre de forma correcta a todos los demás órganos”, afirma el doctor Bharat.

“Cuatro semanas después estaba fuera del hospital. Ahora está en casa, hablando bien, con niveles de oxígeno adecuado”, agrega.

Según un comunicado del hospital, el caso de Ramírez y de otro hombre sometido poco tiempo después a una intervención similar muestran que los trasplantes dobles de pulmón pueden ser también una opción para casos críticos de coronavirus.

Para Ramírez, tras la operación, no solo comenzó el largo proceso de la recuperación, en el que ha tenido que aprender a respirar e incluso a caminar de nuevo.

También, dice, ha tenido que lidiar con las profundas cicatrices emocionales y psicológicas que los últimos meses han dejado en su vida.

“Ahora me siento mucho mejor que cuando desperté tras el trasplante. Estuve durante tres semanas en un proceso de rehabilitación que me ha ayudado drásticamente a mejorar mis habilidades físicas, pero todavía estoy tratando luchar con esto desde un punto de vista mental”.

“Es un proceso lento, pero estoy mucho mejor”.

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