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Diez grupos criminales lideran violencia y narcotráfico en sexenio de AMLO

A sus operaciones y disputas se atribuyen, al menos, el 60% de los homicidios registrados en el país en 2019 y 2020.
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11 de mayo, 2020
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Diez grupos del crimen organizado, dos con presencia nacional y ocho de carácter regional, lideran las operaciones de narcotráfico en el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador. A sus actividades y disputas se atribuyen – al menos – el 60% de los homicidios que se cometen en México.

Dichas organizaciones delictivas son consideradas objetivos prioritarios del gobierno de la República. La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda indaga las operaciones financieras presuntamente ligadas con todos ellas, para identificar y neutralizar las operaciones de lavado de dinero que les permiten seguir subsistiendo.

Así lo confirmaron a Animal Político autoridades del gabinete de seguridad y el titular de la UIF, Santiago Nieto.

Las diez organizaciones delictivas son: el Cártel del Pacífico o de Sinaloa; Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG); Cártel de Santa Rosa de Lima; La Unión Tepito; Cártel de Tláhuac; Guerreros Unidos; Los Rojos; Los Viagra; el Cártel del Noroeste y células remanentes de Los Zetas.

“El combate al narcotráfico es uno de los cinco temas que marcamos como prioridad desde 2019 y continúa en 2020. Tenemos particularmente dos cárteles de naturaleza supranacional pero también tenemos cárteles de presencia local, de carácter regional. Son los grupos que operan en el país”, dijo en entrevista Santiago Nieto.

Se trata de grupos de alta peligrosidad y complejidad criminal. Tienen como común denominador que se dedican al tráfico de drogas como actividad principal o secundaria, aunque algunos de ellos también están implicados en delitos propios del crimen organizado como robo de combustibles, secuestro, extorsión, trata de personas, entre otros.

En todos los casos son organizaciones criminales que nacieron desde hace varios años. Aunque algunas son más pequeñas o han visto mermado su crecimiento territorial, la violencia relacionada con estas no ha cedido, según las estimaciones del gabinete de seguridad.

En el reportaje Crimen y Violencia: la Guerra que No Acaba, este medio reveló que al menos 6 de cada 10 asesinatos perpetrados en 2019 – año récord en violencia homicida – están relacionados con la delincuencia organizada, pero hay entidades como Guanajuato donde hasta el 80% de los homicidios dolosos está ligado con los grupos criminales.

En un pronunciamiento público emitido el lunes 4 de mayo, un amplio grupo de organizaciones, activistas y expertos de la sociedad civil condenaron lo que calificaron como una operación impune de los grupos del crimen organizado, a los que atribuyeron incluso la repartición reciente de despensas en doce estados del país.

Los dos nacionales

De la lista de organizaciones del crimen organizado que operan actualmente en México, el gabinete de seguridad y la UIF identifican a dos con presencia territorial nacional y operación con posibles conexiones a nivel internacional: el Cártel del Pacífico y el Cártel Jalisco Nueva Generación.

El Cártel del Pacífico, también denominado Cártel de Sinaloa o la Federación, es el más viejo de todos. Su fundación, según el sitio Narcodata, se estima desde principios de los 90 y su base de operación es el estado de Sinaloa, aunque su presencia se advierte en toda la costa del Pacífico, así como en el sur, centro y en la frontera norte del país.

Es una organización criminal que siempre ha contado con varios líderes, como lo prueba la continuación de sus operaciones pese a la captura de algunos de sus mandos entre ellos Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”. Actualmente Ismael Zambada García, “El Mayo”, es considerado su máximo líder histórico.

Una muestra del poder de este grupo criminal en el actual sexenio se registró el pasado 17 de octubre, cuando consiguieron tomar zonas importantes de Culiacán para obligar a las autoridades federales a liberar a Ovidio Guzmán, uno de los hijos del Chapo Guzmán, lo que al final consiguieron. Incluso retuvieron a elementos del Ejército Mexicano.

En cuanto al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), se trata del grupo criminal de mayor crecimiento en los últimos años. Su fundador y actual líder es Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, a quien las autoridades han intentado detener en múltiples ocasiones sin éxito.

Los datos de inteligencia del gobierno federal señalan que este grupo, originalmente concentrado en Jalisco, Veracruz y Michoacán, ya ha logrado extenderse a casi todos los estados con células propias o en alianza con grupos criminales. Su presencia incluye a la Ciudad de México, donde el pasado 10 de abril se detuvo a una de sus operadoras, apodada “La Cecy”.

La desarticulación de este grupo, que tiene en su haber sendos ataques contra las fuerzas armadas, el homicidio de soldados y hasta el derribo de un helicóptero federal, es de máxima prioridad no solo para México sino para Estados Unidos, cuyo gobierno anunció apenas en marzo pasado la detención de 700 personas presuntamente asociadas con este grupo criminal.

Desde hace varios años el gobierno estadounidense también ha intentado debilitarlo financieramente, con sanciones a personas y empresas del CJNG y de “los Cuinis”, grupo aliado al mismo.

Los ocho regionales

Además de los dos grandes cárteles, el gobierno tiene identificados ocho grupos más que, aunque tienen una presencia regional, se les considera igual de peligrosos y precursores de violencia por su disputa con otras bandas o células de los grandes cárteles.

Entre ellos destaca el denominado “Cártel de Santa Rosa de Lima” liderado por José Antonio Yepez Ortiz, “El Marro”, cuya presencia se centra en el estado de Guanajuato. Sus actividades criminales están enfocadas al tráfico de cocaína y al robo de combustibles o “huachicol”.

La disputa de este grupo criminal con otros como el CJNG ha deteriorado la seguridad en Guanajuato al punto en que en 2019 y 2020 se convirtió en la entidad con la mayor cantidad de homicidios del país, de los cuales se calcula que 80% están relacionados justamente con el crimen organizado.

Cuatro municipios de Guanajuato: León, Irapuato, Salamanca y Celaya se encuentran entre los 50 municipios con mas asesinatos del país, de acuerdo con los datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Santiago Nieto explicó a este medio que en los últimos meses se han conseguido identificar, congelar y denuncias cuentas y empresas relacionadas con esta peligrosa organización delictiva.

Otros dos grupos criminales prioritarios para el gobierno son los denominados “La Unión Tepito” y “Cártel de Tláhuac”, ambos concentrados principalmente en el Valle de México, y a quienes las autoridades atribuyen la violenta disputa por el control de las redes de narcomenudeo en la capital.

Por otro lado, el gobierno identifica a “los Guerreros Unidos” y “Los Rojos” como grupos criminales que continúan activos a nivel regional en Guerrero y Morelos. A la disputa entre ellos se atribuye el incremento de homicidios cuyo pico se alcanzó entre 2015 y 2018.

En Michoacán la atención se centra en “Los Viagras”, grupo criminal surgido en el contexto de la disputa de grupos de autodefensa contra el cártel que se denominada “Los Caballeros Templarios”. Su principal fuente de ingresos proviene de la producción de metanfetaminas en laboratorios clandestinos.

En Tamaulipas se investiga al denominado “Cartel del Noreste”, al que se atribuye el control del tráfico de drogas en varios puntos fronterizos con los Estados Unidos, pero al que también se relaciona con otras actividades criminales como la extorsión y el secuestro. Dicha organización fue constituida por remantes de otros cárteles en la entidad como el Cártel del Golfo.

Finalmente se tienen identificadas aun células relacionadas con el grupo de “Los Zetas”, que entre 2008 y 2012 fue uno de los cárteles mas importantes de México, pero que con la captura o muerte de varios de sus líderes se fue debilitando. No obstante, el gobierno identifica aun su presencia con diversos remanentes de alta peligrosidad en Veracruz.

Violencia… ¿y despensas?

Como ya se dijo los cálculos del Sistema Nacional de Seguridad Pública estiman que más del 60% de los homicidios están relacionados con estos grupos criminales, entre otros múltiples delitos. Pero además de la violencia hay otros hechos posiblemente atribuidos a los mismos como, por ejemplo, la supuesta distribución de despensas durante la pandemia.

Ejemplos de lo anterior se han registrado durante las últimas dos semanas en el país donde medios locales han reportado, por ejemplo, que células del CJNG repartieron despensas a la población en general en Tamaulipas, Jalisco y Morelos. El 20 de abril el presidente López Obrador condenó estos hechos.

El lunes 4 de mayo, 35 organizaciones de la sociedad civil y más de un centenar de expertos emitieron un comunicado conjunto en el que sostuvieron que el crimen organizado está detrás de la entrega de despensas y apoyos en al menos doce estados del país, hechos con los que buscan situarse como “benefactores” ante la crisis económica ligada a la pandemia que golpea al país.

Los expertos advirtieron que estos hechos prueban que dichas organizaciones criminales cuentan con una amplia capacidad de organización regional e incluso nacional, sustentada en el despliegue de sujetos fuertemente armados que “gozan de impunidad”.

En ese contexto exigieron al gobierno que condene abiertamente este tipo de hechos y que actúe en contra de dichos grupos delictivos, como es su obligación.

“Estos grupos engañan a comunidades enteras con dádivas, para luego secuestrarlas y extorsionarlas con cobros de derecho piso, amenazas y suplantación violenta de la autoridad”.

Entre las organizaciones que apoyaron este pronunciamiento en conjunto se encuentra México Evalúa; Causa en Común; Observatorio Nacional de Seguridad, Justicia y Legalidad; Reinserta AC; Impunidad Cero y México Unido contra la Delincuencia.

Suben decomisos de mariguana, caen de otras drogas

La Secretaría de la Defensa Nacional reveló que en el primer trimestre del año y como parte de su campaña permanente de combate al narcotráfico logró el aseguramiento de 54 mil 260 kilogramos de mariguana, mil 321 kilos de cocaína; 674 kilogramos de metanfetaminas y cinco kilogramos de heroína, entre otros.

En comparación con el promedio del año pasado los resultados son contrastantes. Mientras que la mariguana asegurada en 2020 equivale a un incremento del 27% respecto a 2019, los decomisos de cocaína se redujeron 2.5%, los de metanfetaminas cayeron 74% y los de heroína se desplomaron 90%.

De enero a marzo de este año el Ejército también reportó el hallazgo de 11 laboratorios clandestinos donde se fabrican drogas sintéticas, de una pista clandestina y seis aeronaves utilizada para el transporte aéreo de estupefacientes, así como el decomiso de 586 armas de fuego cortas y 877 armas largas de alto poder.

En tanto se reportó el aseguramiento de 1 mil 967 personas presuntamente ligadas con los grupos criminales en el primer trimestre de este año, un promedio ligeramente inferior al del año pasado.

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Huracán Laura: cómo se forman los ciclones tropicales y por qué son tan frecuentes en México, EU y el Caribe

La explicación científica es apasionante y te ayudamos a entenderlo con mapas, gráficos e imágenes satelitales.
26 de agosto, 2020
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Montaje con un huracán y un mapa de América

BBC

Los huracanes son las tormentas más grandes y violentas del planeta.

Cada año, entre los meses de junio y noviembre, azotan la zona del Caribe, el Golfo de México y la costa este de Estados Unidos, en algunas ocasiones arrasando con edificios y poblaciones.

Sus homólogos son los tifones, que afectan al noroeste del océano Pacífico, y los ciclones, que lo hacen al sur del Pacífico y el océano Índico.

Zonas donde se forman ciclones tropicales

BBC

Todos son ciclones tropicales, pero el nombre “huracán” se usa exclusivamente para los del Atlántico norte y del noreste del Pacífico.

Pero, ¿cómo se forman y por qué suelen afectar a esta zona del mundo?

Huracanes, bombas de energía

El mecanismo más común de formación de huracanes en el Atlántico — que provoca más del 60% de estos fenómenos — es una onda tropical.

La onda empieza como una perturbación atmosférica que crea un área de relativa baja presión.

Suele generarse en África Oriental a partir de mediados de julio.

Si encuentra las condiciones adecuadas para mantenerse o desarrollarse, este área de baja presión empieza a moverse de este a oeste, con la ayuda de los vientos alisios.

Origen de la onda tropical y los vientos globales

BBC

Cuando llega al océano Atlántico, la onda tropical puede ser el germen de un huracán, pero para que este se forme necesita fuentes de energía, como el calor y el viento adecuado.

En concreto, es necesario que la superficie del agua esté por encima de los 27ºC y que haya una capa espesa de agua caliente en el océano.

También tiene que haber, por un lado, vientos con un giro horizontal para que la tormenta se concentre. Por el otro, vientos que mantengan su fuerza y velocidad constante a medida que suben desde la superficie del océano.

Si hay cortante de viento, o variaciones del viento con la altura, esto puede interrumpir el flujo de calor y humedad que hace que el huracán se forme.

Además, tiene que haber una una concentración de nubes cargadas de agua y una humedad relativa alta presente en la atmósfera.

Ingredientes para un huracán

BBC

Todo esto tiene que ocurrir en las latitudes adecuadas, en general entre los paralelos 10° y 30° del hemisferio norte, ya que aquí el efecto de la rotación de la Tierra hace que los vientos puedan converger y ascender alrededor del área de baja presión.

Cuando la onda tropical encuentra todos estos ingredientes, se crea un área de unos 50-100 km, donde empiezan a interactuar.

“El movimiento de la onda tropical funciona como el disparador de esa tormenta”, explica a BBC Mundo Jorge Zavala Hidalgo, coordinador general del Servicio Meteorológico Nacional de México.

Y es esta tormenta la que hace de catalizador: empieza el baile de calor, aire y agua.

El área de baja presión hace que el aire húmedo y caliente que viene del océano suba y se enfríe, lo que alimenta las nubes.

La condensación de este aire libera calor y provoca que la presión sobre la superficie del océano baje aún más, lo que atrae más humedad del océano, engrosando la tormenta.

Los vientos convergen y ascienden dentro de este área de baja presión, girando en dirección contraria a las agujas del reloj — por influencia de la rotación de la Tierra — y dando a los huracanes esa imagen tan característica.

A medida que la tormenta se hace más poderosa, el ojo del huracán — el área central de hasta 10km — permanece relativamente tranquilo.

A su alrededor se levanta la pared del ojo, compuesta de nubes densas donde se localizan los vientos más intensos.

Más allá, están las bandas nubosas en forma de espiral, donde hay más lluvias.

La velocidad de los vientos es la que determina en qué momento podemos llamar a este fenómeno “huracán”: en su nacimiento es una depresión tropical, cuando aumenta de fuerza pasa a ser una tormenta tropical y se convierte en huracán cuando pasa de los 118 km por hora.

Pasos de depresión a ciclón tropical

BBC

A partir de ahí, se suelen clasificar en cinco categorías según la velocidad sostenida del viento. En el Atlántico, se usa la escala de vientos Saffir-Simpson para medir su poder destructivo.

Tal es su fuerza que los vientos de un huracán podrían producir la misma energía que casi la mitad de la capacidad de generación eléctrica del mundo entero, según la Administración Nacional de Océanos y de la Atmósfera de Estados Unidos (NOOA, por sus siglas en inglés).

Escala de vientos Saffir-Simpson

BBC

Sin embargo, no es el viento sino la marejada y las inundaciones que provoca la lluvia que descarga el huracán las que generalmente causan la mayor destrucción y pérdida de vidas.

En Estados Unidos, por ejemplo, la marejada provocada por ciclones tropicales en el Atlántico fue responsable de casi la mitad de muertes entre 1963 y 2012, según datos de la Sociedad Americana de Meteorología (AMS, por sus siglas en inglés).

Además de estos factores, la destrucción causada por un huracán va a depender de otras circunstancias, como la velocidad a la que pasa, la geografía del territorio y la infraestructura de la zona afectada.

Mujer en su casa inundada

Getty Images
“Amanda” y “Cristóbal” no llegaron a ser huracanes pero dejaron lluvias extraordinarias y mucha destrucción en México y Guatemala en mayo de 2020.

“No necesariamente el daño o el peligro asociado a un ciclón tropical corresponde a su categoría. Por ejemplo, el ciclón de mayor categoría no tiene porque tener asociada más precipitación”, dice Jorge Zavala Hidalgo a BBC Mundo.

México, Estados Unidos y el Caribe: las zonas más vulnerables

Uno de los factores que explica que esta parte del mundo sea propensa a los huracanes es que el océano Atlántico, en las latitudes tropicales, tiene la temperatura adecuada para su formación durante más meses al año.

Otro es el movimiento de las grandes corrientes de vientos que empujan los huracanes.

Los vientos alisios — las corrientes de vientos globales en el trópico — van de este a oeste llevándolos hacia las costas del Caribe, el Golfo de México y el sur de Estados Unidos.

El recorrido de estos vientos también está influenciado por la rotación de la Tierra — el llamado efecto Coriolis — que hace que tiendan a desviarse hacia el norte.

Recorrido de los huracanes en el Atlántico norte en 2019

Wiki Project Tropical Cyclones/Tracks
Los huracanes que se formaron en el Atlántico norte durante el 2019 siguieron distintos recorridos según las corrientes globales de viento u otros fenómenos – como los anticiclones – que encontraban en su camino.

En el Atlántico, mientras los huracanes avanzan se desvían levemente hacia el norte; y al superar aproximadamente los 30°N, suelen encontrase con los vientos del oeste, otra de las grandes corrientes globales, que hacen que se curven hacia el este.

En su camino van toparse con el anticiclón de Bermudas-Azores que va a determinar si se dirigen hacia el Golfo de México o hacia Estados Unidos.

Los anticiclones son regiones de alta presión atmosférica con aire más seco, menos nubes y vientos que giran en la dirección de las agujas del reloj en el hemisferio norte.

El anticiclón de Bermudas actúa como un obstáculo y si los huracanes quieren avanzar tienen que bordearlo. Por este motivo, el tamaño y la posición del anticiclón puede determinar hacia dónde va un ciclón tropical.

Localización del anticiclón de Bermudas

BBC

Si es débil y está más posicionado hacia el este, los huracanes lo rodean y siguen hacia el norte, alejándose del Caribe.

Por lo contrario, si es más fuerte y se encuentra al suroeste, un ciclón tropical puede dirigirse hacia el Golfo de México o hacia Florida.

La posición del anticiclón cambia según el año, las estaciones y puede variar en cuestión de días.

“A causa de esas variaciones, un huracán puede seguir una trayectoria muy distinta hoy que otro que pasa tres o cinco días después”, explica Jorge Zavala Hidalgo, del Servicio Meteorológico Nacional de México.

Siguiendo la mismo lógica, los anticiclones y otras masas de aire son responsables de que un huracán se recurve hacia el oeste, como pasó en 2012 con el huracán Sandy, por ejemplo.

Huracán Sandy en Nueva York

Getty Images
En su camino hacia el norte, el huracán Sandy (2012) se curvó azotando las costas de Nueva York y Nueva Inglaterra, en Estados Unidos.

Después de tocar tierra en Cuba, Sandy empezó a desplazarse hacia el noreste, pero un anticiclón en Groenlandia y un frente frío bloquearon su camino. Eso provocó que Sandy retrocediera hacia la costa oeste de Estados Unidos, causando destrucción en Nueva York y Nueva Jersey.

El Pacifico Este a pesar de ser una zona más activa que el Atlántico Norte, menos huracanes tocan tierra.

“Lo que sucede es que esas tormentas suelen dirigirse hacia el oeste o noroeste. Algunas pueden retroceder hacia las costas de México si los vientos son los adecuados, pero la mayoría se dirigen a latitudes más altas, encuentran aguas más frías y desaparecen”, dice a BBC Mundo Gary M. Barnes, profesor retirado de la Universidad de Hawái, Estados Unidos.

Por qué casi no vemos en Sudamérica

Si bien la parte norte del Atlántico puede ofrecer las condiciones ideales para la formación de huracanes, no ocurre lo mismo bajo la línea del Ecuador.

“El Atlántico Sur es más tranquilo porque no hay onda tropical — es un fenómeno más común en el hemisferio norte — y hay más variaciones en la velocidad y en la dirección del viento, algo que inhibe la formación de huracanes”, explica Barnes.

Simulación de todos los huracanes entre 1985 y 2015

NASA
El efecto Coriolis es demasiado débil en la línea del Ecuador para que los vientos giren y formen huracanes.

Además, los ciclones tropicales normalmente no se forman si no están al menos a unos 500 kilómetros del Ecuador, ya que el efecto Coriolis es demasiado débil para hacer que los vientos giren y formen un huracán.

Aunque es un fenómeno que pasa con poquísima frecuencia en Sudamérica, sí se han registrado huracanes en las costas del sur de Brasil.

En 2004, el ciclón tropical Catarina dejó 11 muertos y más de 30.000 personas desplazadas.

¿Y cómo puede impactar el cambio climático?

“El cambio climático provoca que la temperatura de la superficie del océano y la capa gruesa sean más calientes y eso es un problema. Tenemos teorías que dicen que si el océano es más cálido eso puede traducirse en tormentas más fuertes e intensas.”, dice el meteorólogo Gary M. Barnes.

Hay indicaciones de que las áreas en que un ciclón encuentra condiciones para mantenerse y sobrevivir se están extendiendo con el paso del tiempo, según Jorge Hidalgo, coordinador del Servicio Meteorológico Nacional de México.

“Quizás el número de ciclones no aumente pero la distribución de categorías puede cambiar. Es decir, que haya más huracanes de categoría mayor y menos de categoría menor”, añade Zavala.

Los científicos coinciden, sin embargo, que es muy pronto para medir el impacto del cambio climático en la formación y avance de los huracanes.

“Es probable que las tormentas se intensifiquen muy poco a poco, pero vamos a necesitar muchísima data para probar que el calentamiento global va a provocar huracanes más fuertes. En 25 años puede que tengamos evidencias”, concluye Barnes.

Agradecimiento a José Manuel Gálvez, meteorólogo del la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).


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