Tenemos que cerrar calles para que nos den equipo: trabajadores de clínica 60
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Foto: Carlo Echegoyen

'Tenemos que cerrar calles para que nos den material de protección', acusan trabajadores de clínica 60 del IMSS

Empleados de este hospital se quejan de que solo ante la amenaza de una protesta y el cierre de calles aparece el material para protegerse de un contagio de coronavirus.
Foto: Carlo Echegoyen
27 de mayo, 2020
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“Desde que empezó la epidemia de COVID-19 nos han dado poco material: mascarillas N95 contadas, una por semana o una cada quince días. No nos han dado goggles. Pero eso sí, anoche nos avisaron que ya había llegado de todo. Ahorita ya hay filtro en la entrada donde te toman la temperatura. Ya están llenas las botellas de alcohol gel. ¿Por qué? Porque se enteraron de que haríamos la protesta”, dice Pilar Fragoso, enfermera del turno de la noche, en el Hospital de Gineco obstetricia 60 del IMSS, en Tlalnepantla.

Este martes 26 de mayo a las 8 de la mañana ella y unos 20 compañeros más cerraron la avenida José María Morelos en Tlalnepantla de Baz. Con pancartas salieron de la Clínica 60 y se atravesaron en medio de la calle.

“Organizamos esta protesta porque nos tienen en el abandono, como según no somos un hospital COVID, de ahí se agarran para decir que no necesitamos los insumos”, explica Mariella Granillo, médica gineco obstetra de esta clínica.

Pero es falso, dicen los trabajadores, que por no ser un hospital COVID no se requiere material de protección y protocolos de atención, a todos los hospitales están llegando personas con síntomas sospechosos de esa enfermedad.

Se supone que en el hospital, designado para atender en esta contingencia solo gineco obstetricia y pediatría, hay un triage respiratorio, explica Mariela Granillo. Si ahí se detecta que una mujer viene con síntomas de enfermedad respiratoria y la paciente está estable (si no está a punto de parir o necesita una cesárea de urgencia), se le traslada a la 72, que sí es hospital Covid.

“Pero no siempre hay personal en el triage respiratorio, sobre todo en la noche, falta personal porque muchos se han incapacitado por ser de grupo de riesgo. Así que puede haber pacientes que lleguen a hospitalización y ser sospechosos de Covid y la prueba de eso es que tenemos ya compañeros, sobre todo de enfermería, con síntomas de la enfermedad y también casos positivos”.

De la falta de capacitación también se quejan. “Solo nos han dado unas hojas, unas copias, y nos dicen fírmale de que ya recibiste capacitación. Y a qué hora vamos a leer las hojas si estamos rebasados. Estamos atendiendo el doble de pacientes porque al colapsar la clínica 72 (que sí es Covid) debemos absorber a sus pacientes y también los de Coacalco y Ecatepec. Estamos atendiendo 20 nacimientos por noche, antes se atendían 10”, cuenta Carmen Baños, médica pediatra.

Entérate: Estudiantes de medicina denuncian presión y chantaje para volver a hospitales

Desde el segundo piso del hospital, otro grupo de trabajadores apoya la protesta, colocando cartulinas en las ventanas, en las que también hay consignas exigiendo material. “No dejaron salir a todos. Los directivos se pusieron en la entrada y a muchos compañeros ya les dio miedo salir. Además, tampoco podemos dejar solos a los pacientes. Pero hay mucha inconformidad”, denuncia otra enfermera.

Alrededor de las 8:40 de la mañana, autoridades del hospital, del sindicato y de la delegación del IMSS salieron a ofrecer a los trabajadores ingresar al auditorio de la institución para establecer un diálogo y tratar de llegar a acuerdos.

Los empleados del hospital pidieron que el diálogo fuera público, con la presencia de los medios de comunicación y afuera de las instalaciones del hospital para que pudiera escuchar la reunión quien quisiera. Las autoridades no aceptaron. Su respuesta fue que los esperaban adentro si querían dialogar y regresaron al interior del hospital.

Unos 20 minutos después, los trabajadores decidieron aceptar el diálogo en el auditorio, sin la presencia de los medios de comunicación. Sin embargo Animal Político logró entrar a la reunión.

Frente al director del Hospital 60 del IMSS, Enrique Chávez Nieto, al encargado del departamento de Relaciones Laborales del IMSS, Pedro Perdomo, además de una decena de autoridades de la institución y sindicales, los trabajadores repitieron sus demandas.

Perdomo escuchó de la falta de todo tipo de material, de la ausencia de capacitación y de protocolos, de la necesidad de más personal, de los compañeros sospechosos de tener Covid a los que no se les han hecho las pruebas correspondientes para descartar la infección, ni se les ha dado el seguimiento adecuado.

El encargado de Relaciones Laborales aseguró que no debía haber falta de material, que presupuesto para este hay y que se envía a los hospitales.

“La constante en todas las unidades es que insumo hay, pero algo está pasando en la noche. En una unidad nos tocó ver que tienen de todo pero en un cuarto y ahí no sirve. También llevamos ahorita seis compañeros rescindidos por venta de insumos, sobre todo del área de almacén, se les ha encontrado vendiendo las mascarillas. Así que digan en qué áreas en específico hay carencias y ajustamos los procesos”, ofreció.

Una de las enfermeras del turno de la noche señaló ante el funcionario que no solo hay escasez de material, sino que éste también es deficiente. “Me dan unas N95 a las que se les cae el resorte y cuando les dices, jefe, es que ya se me rompió, nos dicen, pégale, hazle un hoyito para que le amarres”.

Otra de las enfermeras también del turno de la noche contó que el sábado pasado uno de sus compañeros tenía 39 de fiebre y “la repuesta de la jefatura fue que no se podía ir porque no había quien lo cubriera. Ya estamos cansados y asustados de leer todos los días ya se infectó uno aquí, ya se murió uno allá, ¿por qué no protegernos? Si nosotros trabajamos al máximo”.

Perdomo le explicó que en cuanto a personal tienen un problema muy grande. “No hay manera de contratar médicos especialistas. No los tenemos. A nivel nacional no existen. Se están ajustando estrategias. Estamos tratando de comisionar médicos de las Unidades de Medicina Familiar UMEF para que vengan a apoyar”.

Otro grave problema que señalaron los trabajadores es que no se le hacen las pruebas de Covid, ni se le da el seguimiento adecuado a quienes han presentado síntomas de enfermedad respiratoria.

Un enfermero contó que en su unidad de medicina familiar se negaron a hacerle la prueba de Covid y solo le dieron incapacidad por nueve días, puesto que ya llevaba cinco con síntomas. “Pero yo me sigo sintiendo mal. Me duele la cabeza y la garganta todavía, y así me tuve que presentar ya a trabajar”.

Tanto el director del hospital como el encargado de relaciones laborales se comprometieron a darle seguimiento al personal que tiene síntomas para asegurar que tendrán la atención adecuada.

Al final de la reunión se elaboró y se firmó una minuta en la que las autoridades del hospital se comprometen a garantizar la adecuada entrega y distribución de los insumos necesarios y suficientes en todos los turnos; continuar con la capacitación oportuna al personal; difundir protocolos de acción con pacientes sospechosos o positivos; cobertura suficiente de personal y no realizar actos de represión contra quienes protestaron.

“Así es, parece que tienes que cerrar calles y traer a los medios para que te escuchen”, lamenta la médico gineco obstetra, Mariella Granillo.

Durante la conferencia nocturna sobre coronavirus de este martes, Zoe Robledo, director del IMSS, aseguró que su tarea es escuchar a los trabajadores, en todos los casos, pero el que los trabajadores tengan equipos de protección personal, adecuados y de calidad, nunca es una respuesta a una manifestación, “es lo que hemos estado procurando durante las últimas semanas en todos lados, en todas las instituciones”, aseguró.

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'Mi mamá va a morir el domingo a las 7 de la mañana. Y está feliz': el testimonio de muerte digna en Colombia

Martha Sepúlveda es la primera paciente en Colombia que accederá a la eutanasia sin tener una enfermedad terminal. Federico, su único hijo, cuenta en un conmovedor relato por qué ayudó a su madre a cumplir su último deseo.
9 de octubre, 2021
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Martha Sepúlveda está feliz porque pondrá fin a su vida el domingo 10 de octubre a las 7 de la mañana.

Se ríe frente a las cámaras comiendo patacón con guacamole y tomando cerveza en un restaurante de Medellín, a pesar de que se enfrentará a la muerte.

Está feliz precisamente porque logró que la justicia le diera la autorización para someterse a una eutanasia.

En Colombia la eutanasia fue despenalizada en 1997, pero solo se convirtió en ley en 2015. En julio pasado, la Corte Constitucional del país extendió el derecho a una muerte digna a quienes padezcan “un intenso sufrimiento físico o psíquico” por causa de una lesión o enfermedad incurable,

Y el de Martha Sepúlveda es el primer caso en que se autoriza una eutanasia en un paciente que no tiene una enfermedad terminal.

Según la agencia EFE, que cita al Ministerio de Salud, en el país se han realizado 94 procedimientos de eutanasia desde abril de 2015 hasta el 8 de mayo de 2020

Para Martha, desde que fue diagnosticada con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad grave e incurable, su vida se había transformado en un tormento.

Como sabía que la suya iba a ser una muerte lenta y dolorosa que se extendería por varios años, el futuro le parecía desgarrador.

Hasta que un día le dijo a Federico, su único hijo de 22 años, que quería luchar por conseguir su eutanasia.

Los médicos no le dieron muchas esperanzas porque una de las condiciones establecidas por la legislación colombiana para acceder al procedimiento, es que la expectativa de vida del paciente sea inferior a seis meses.

En el caso de Martha, la agonía podía prolongarse al menos por tres años más. Sin embargo, ella dio la batalla judicial hasta que finalmente logró su objetivo.

Paradójicamente, conseguir la muerte, le devolvió la vida.

Mi mamá está tranquila y feliz desde que le dijeron que podía morir porque su vida era literalmente un infierno”, cuenta su hijo en diálogo con BBC Mundo.

Y así se le ve, contenta porque va a morir.

“Tengo buena suerte”, dice en su última entrevista televisiva con Caracol TV. “Me río más, duermo más tranquila”.

“Soy una persona católica, me considero muy, muy creyente. Pero Dios no me quiere ver sufrir a mi“.

“Con una esclerosis lateral en el estado que la tengo, lo mejor que me puede pasar es que me vaya a descansar”.

Este es el testimonio de su hijo, Federico Redondo Sepúlveda, contado a BBC Mundo en primera persona.


A mi mamá le diagnosticaron la esclerosis lateral amiotrófica a fines de 2018.

Ella lo tomó de una manera bastante particular. Su reacción fue reírse. Dijo “vea, tengo esta enfermedad y me muero en tres años”. Pero lo dijo de manera muy jocosa, muy divertida, haciendo bromas.

Mi mamá siempre ha sido una persona muy abierta a la muerte. Ella siempre ha dicho “yo no tengo miedo a partir, sino a la forma en la que voy a partir”, que es precisamente por lo que buscó que le reconocieran el derecho a una muerte digna.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Ella no concebía la vida postrada en una cama. El final de la esclerosis lateral amiotrófica es sin poder hablar, sin poder tragar… es algo sumamente doloroso e indigno para ella.

Se tomó muy olímpicamente el diagnóstico. Posteriormente ya empezó a perder fuerza en las piernas, a requerir apoyo para caminar en distancias más o menos largas. Ya luego requería apoyo para todo tipo de caminatas incluso dentro de la casa.

Y a principios de este año empezó a requerir apoyo para ir al baño. Después, había que bañarla, había que vestirla. En ocasiones se le dificultaba comer o cepillarse porque las manos estaban perdiendo demasiada fuerza.

Lo peor para ella es ver cómo se deterioraba a tal punto que no puede ser independiente para lo más básico de las actividades cotidianas.

Un día ella me dijo: “Sería tan bueno que yo pudiera solicitar la eutanasia”. Y pues yo no lo tomé como muy en serio.

Pero cuando me dijo que quería hacerlo, yo estuve en negación por unos días. Yo decía, “no, mi mamá no, todavía no”. Le decía, “mami, por favor no”.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda
Martha y su hijo Federico.

Yo me considero una persona muy liberal, pensaba que el derecho a la eutanasia es un derecho que hay que proteger, pero nunca lo vi como algo cercano.

Pero ya luego, concientizándome un poco de la condición precaria en la que ella estaba, y de su desespero, y de la indignidad en la que estaba, yo dije: “Creo que demuestro más mi amor si la apoyo en esta decisión que ella tomó“.

Yo sí necesito a mi mamá y quiero que esté conmigo en cualquier condición. Pero en ese caso solo estaría pensando en mí, en mis necesidades.

Llevamos 22 años juntos. Mi vida giraba alrededor de ella y la de ella alrededor mío. Luego de su partida, yo tendré que inventarme otra vida. Por eso fue tan difícil al principio.

Cuando yo la cuidaba tenía sentimientos encontrados. Por un lado me gustaba, porque sentía que le estaba regresando a mi mamá de alguna forma, todo el apoyo y todo lo que ha hecho por mí a lo largo de la vida.

Pero también pensaba en lo que ella me decía. Me decía: “Hijo, esto no es vida, esto no es digno”.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Claramente yo estoy triste. Claramente estoy ansioso, claramente estoy… de alguna forma desesperado. Sería muy raro que no lo estuviera.

Pero también de alguna manera me reconforta el hecho de que mi mamá haya podido terminar su vida de la forma que ella quería.

El día y la hora que ella quería.

Desde muy joven dijo que nunca quería estar postrada en una cama, absolutamente dependiente en todo momento.

Nosotros coincidimos en que vivir es decidir y desde que la esclerosis empezó a condicionar físicamente a mi mamá, ella ya no puede decidir por sí misma.

Muchas personas se sorprenden porque la ven muy tranquila y muy feliz.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Mi mamá está tranquila y feliz desde que le dijeron que podía morir porque su vida era literalmente un infierno. Ella antes no era así. Antes estaba desesperada, triste y con pocas esperanzas de cara al futuro.

Pero ahora, mi mamá va a morir el domingo a las 7 de la mañana. Y está feliz. Está feliz desde que sabe que le van a aplicar el procedimiento eutanásico.

El domingo se va a hacer una cremación, se va a celebrar una eucaristía y… y ya, porque básicamente eso es lo que quiere.

La voy a extrañar mucho. Yo creo que no hay nada que no vaya a extrañar porque nada volverá a ser lo mismo. Nada.

Desde su sonrisa y su berraquera y su buena actitud ante lo bueno y lo malo de la vida… hasta sus regaños.

Todo me hará falta.


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