Empresas venden al IMSS y al ISSSTE cubrebocas N95 hasta 28 veces más caros
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Cuartoscuro

Empresas venden al IMSS y al ISSSTE cubrebocas N95 hasta 28 veces más caros

Las instituciones aseguran que la variación de precios obedece a la demanda a nivel global, la volatilidad del dólar y la oferta.
Cuartoscuro
Por Nayeli Roldán y Manu Ureste
28 de mayo, 2020
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El 25 de febrero –tres días antes de que México confirmara al primer paciente con COVID-19–, el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) compró 20 mil 930 piezas de cubrebocas N95 a 6.63 pesos cada uno, por lo que pagó 138 mil 765 pesos.

El 6 de abril, cuando los contagios en el país sumaban 875 casos, el ISSSTE pagó 189 pesos por cada cubrebocas de este tipo, y erogó un millón 139 mil pesos por 6 mil piezas. Es decir, el ISSSTE compró una tercera parte de piezas que el INER, pero pagó ocho veces más. La diferencia fue el momento de la compra.

Sólo entre estas dos instituciones, el costo unitario de cubrebocas N95 fue 28 veces mayor entre un mes y otro, aunque ambas compras se hicieron en la Ciudad de México.

En tanto, el Servicio de Administración Tributaria (SAT), para proteger a su personal en las unidades administrativas adquirió desde el 13 de marzo, 185 mil piezas de N95 directamente con la empresa 3M de México, filial de una de las principales marcas productoras a nivel mundial del insumo.

El SAT consiguió 20 mil piezas de respiradores 3M modelo 8210 por 11.23 pesos cada uno, y 175 mil piezas del modelo 9010 con un costo unitario de 5.89 pesos, y pagó 1 millón 255 mil pesos en total, gracias a que se trató de “una compra anticipada”, según respondió la institución al preguntarle al respecto.

Esto lo confirma la empresa 3M, pues “los pedidos son programados según necesidad de las instituciones y basado en los contratos establecidos con ellos en las cantidades adjudicadas”, dijo el área de relaciones públicas de la empresa a Animal Político.

La empresa también explicó que ha mantenido los precios de los cubrebocas N95 “con la finalidad de ayudar a abordar esta situación”, por ello publicó el listado de precios “para ayudar a nuestros clientes a identificar y evitar alteración de precios”. Y estos efectivamente corresponden a los precios pagados por el SAT, al comprar directamente con la empresa.

Y aunque desde enero pasado 3M ha duplicado la producción global de respiradores N95 , “la desafortunada realidad es que la demanda global es superior a la capacidad de entrega de la industria”, dijo la empresa.

Los respiradores N95 que pueden filtrar hasta 95% de las partículas se han convertido en el principal equipo de protección para evitar el contagio de coronavirus, y, por ende, ha generado una demanda mundial. Por eso es que ante la urgencia, las instituciones que necesitan los insumos y no los adquirieron antes, ahora deben pagar precios más elevados.

El IMSS, otra de las instituciones con variaciones en sus precios, respondió que el costo de estos insumos también varia por “el tiempo en que se requiere la entrega, ya que al localizar un proveedor la fecha de entrega es casi inmediata”.

EL IMSS compra 12 veces más caro

Animal Político revisó los contratos que incluyeron la compra de N95 registrados en Compranet , la plataforma donde por ley todas las entidades del gobierno Federal debe publicar sus procesos de compra.

Al analizar 22 procesos de compra en diferentes instituciones, hubo diferencias en el precio unitario sobre todo por el momento en que se realizaron las compras.

El IMSS, por ejemplo, tenía en 10.19 pesos el precio unitario de N95 en su catálogo de compras, pero el 24 de marzo, la delegación de Baja California adquirió 110 mil piezas por 95 pesos cada una y la coordinación Sur de la Ciudad de México los compró a 123 pesos la unidad el 15 de abril, es decir, 12 veces más caro.

Un día después, la misma delegación Sur de la Ciudad de México del IMSS pagó 175 pesos por cada pieza de N95 de la marca 3M modelo 1870, pero no compró directamente a la empresa, sino a un intermediario, el proveedor Equipamedix S. A. de C. V.

Sin embargo, de acuerdo a la lista de precios de 3M, ese modelo tiene un costo de 1.78 dólares, es decir, 41.9 pesos al tipo de cambio del 16 de abril que se cotizó en 23.56 pesos. Esto significa que el IMSS pagó 4 veces más por el mismo producto.

Al preguntarle al respecto, el IMSS respondió a través de una tarjeta informativa para Animal Político, que ante la pandemia cada unidad del Instituto puede realizar las compras en el momento que requiera, toda vez que una compra consolidada desde el área central sería más tardada.

De acuerdo a la revisión de su Sistema de Abasto Institucional, el IMSS detectó que el precio unitario promedio de este tipo de insumos en contratos efectivos ha sido de 113 pesos de marzo a mayo de este año.

La institución aseguró que la variación de precios también obedece a la demanda a nivel global, la volatilidad del dólar, y la oferta reducida, lo que impacta en el precio.

Sin embargo, el INER sí logró mejor precio aunque la entrega del producto ocurriera hasta el 16 de abril. De acuerdo a dos contratos firmados en esa fecha, consiguió el costo unitario por cada caja con 20 piezas de N95 por 30 pesos del modelo 8210. Mientras que pagó 50 pesos por cada caja con 10 piezas del modelo 8511 de la marca 3M.

Ambas compras que suman 4 mil 500 cajas por 203 mil pesos las hizo con la empresa LG Seguridad, S. A. de C. V., distribuidor directo de la marca 3M., pero los contratos no sólo son por una entrega ante la pandemia, sino por todo el año, toda vez que la vigencia de los contratos es del 16 de abril al 31 de diciembre de 2020.

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Getty Images

'Estamos ante la amenaza de una extinción': sociólogo advierte sobre pandemias y desastres naturales

Jeremy Rifkin, destacado sociólogo estadounidense, aboga por un cambio de modelo económico y social global ante las grandes amenazas de nuestra era, como la pandemia que vivimos.
Getty Images
29 de abril, 2020
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El sociólogo Jeremy Rifkin (Denver, EE.UU., 1945), que se define como activista en favor de una transformación radical del sistema basado en el petróleo y en otros combustibles fósiles, lleva décadas reclamando un cambio de la sociedad industrial hacia modelos más sostenibles.

Rifkin es asesor de gobiernos y corporaciones de todo el mundo.

Ha escrito más de veinte libros dedicados a proponer fórmulas que garanticen nuestra pervivencia en el planeta, en equilibrio con el medio ambiente y también con nuestra propia especie.

¿Cuál cree que será el impacto de la pandemia de la COVID-19 en el camino hacia la tercera revolución industrial?

No podemos decir que esto nos haya cogido por sorpresa. Todo lo que nos está ocurriendo se deriva del cambio climático, del que han venido advirtiendo los investigadores y yo mismo desde hace tiempo.

Hemos tenido otras pandemias en los últimos años y se han lanzado advertencias de que algo muy grave podría ocurrir. La actividad humana ha generado estas pandemias porque hemos alterado el ciclo del agua y el ecosistema que mantiene el equilibrio en el planeta.

Los desastres naturales -pandemias, incendios, huracanes, inundaciones…- van a continuar porque la temperatura en la Tierra sigue subiendo y porque hemos arruinado el suelo.

Incendios en el Amazonas.

Getty Images
Según Rifkin, el aumento de la temperatura en la Tierra provoca pandemias, incendios y desastres naturales.

Hay dos factores que no podemos dejar de considerar: el cambio climático provoca movimientos de población humana y de otras especies; el segundo es que la vida animal y la humana se acercan cada día más como consecuencia de la emergencia climática y, por ello, sus virus viajan juntos.

Es esta una buena oportunidad para extraer lecciones y actuar en consecuencia, ¿no cree?

Ya nada volverá a ser normal. Esta es una llamada de alarma en todo el planeta. Lo que toca ahora es construir las infraestructuras que nos permitan vivir de una manera distinta.

Debemos asumir que estamos en una nueva era. Si no lo hacemos, habrá más pandemias y desastres naturales. Estamos ante la amenaza de una extinción.

Usted trabaja, estará trabajando estos días, con gobiernos e instituciones de todo el mundo. No parece que impere el consenso respecto al futuro inmediato.

Lo primero que debemos hacer es tener una relación distinta con el planeta. Cada comunidad debe responsabilizarse de cómo establecer esa relación en su ámbito más cercano.

Y sí, tenemos que emprender la revolución hacia el Green New Deal global, un modelo digital de cero emisiones; tenemos que desarrollar nuevas actividades, crear nuevos empleos, para reducir el riesgo de nuevos desastres.

Personal sanitario en Brasil.

Getty Images
“La pandemia es una llamada de alerta en todo el planeta”.

La globalización se ha terminado, debemos pensar en términos de glocalización. Esta es la crisis de nuestra civilización, pero no podemos seguir pensando en la globalización como hasta ahora, se necesitan soluciones glocales para desarrollar las infraestructuras de energía, comunicaciones, transportes, logísticas…

¿Cree que durante esta crisis, o incluso cuando se rebaje la tensión, los gobiernos y las empresas tomarán medidas en esa dirección?

No. Corea del Sur está combatiendo la pandemia con tecnología. Otros países lo están haciendo. Pero no estamos cambiando nuestro modo de vida.

Necesitamos una nueva visión, una visión distinta del futuro, y los líderes en los principales países no tienen esa visión. Son las nuevas generaciones las que pueden realmente actuar.

Usted plantea un cambio radical en la forma de ser y de estar en el mundo. ¿Por dónde empezamos?

Tenemos que empezar con la manera en la que organizamos nuestra economía, nuestra sociedad, nuestros gobiernos; por cambiar la forma de ser en este planeta.

La nuestra es la civilización de los combustibles fósiles. Se ha cimentado durante los últimos 200 años en la explotación de la Tierra.

El suelo se había mantenido intacto hasta que empezamos a excavar los cimientos de la tierra para transformarlo en gas, petróleo y carbón. Y pensábamos que la Tierra permanecería allí siempre, intacta.

Clase virtual en Corea del Sur.

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“Corea del Sur está combatiendo la pandemia con tecnología”.

Hemos creado una civilización entera basada en el uso de los fósiles. Hemos utilizado tantos recursos que ahora estamos recurriendo al capital de la tierra en vez de obtener beneficios de ella.

Estamos usando una tierra y media cuando solo tenemos una. Hemos perdido el 60% de la superficie del suelo del planeta; ha desaparecido y se tardará miles de años en recuperarlo.

¿Qué les diría a quienes creen que es mejor vivir el momento, el aquí y el ahora, y esperan que en el futuro vengan otros para arreglarlo?

Estamos realmente ante un cambio climático, pero también a tiempo de cambiarlo.

El cambio climático provocado por el calentamiento global y las emisiones de CO₂ altera el ciclo del agua de la tierra.

Somos el planeta del agua, nuestro ecosistema ha emergido y evolucionado a lo largo de millones de años gracias al agua. El ciclo del agua permite vivir y desarrollarse.

Y aquí está el problema: por cada grado de temperatura que aumenta como consecuencia de las emisiones de gases de efecto invernadero, la atmósfera absorbe un 7% más de precipitaciones del suelo y este calentamiento las fuerza a caer más rápido, más concentradas y provocando más catástrofes naturales relacionadas con el agua.

Nevada en Rusia.

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El calentamiento global está provocando grandes nevadas en invierno.

Por ejemplo, grandes nevadas en invierno, inundaciones en primavera por todas las partes del mundo, sequías e incendios en toda la temporada de verano y huracanes y tifones en otoño barriendo nuestras costas.

Las consecuencias se irán agravando con el tiempo.

Nos enfrentamos a la sexta extinción y la gente ni siquiera lo sabe. Dicen los científicos que van a desaparecer la mitad de todos los hábitats y animales de la tierra en ocho décadas.

Ese es el marco en el que estamos, nos encontramos cara a cara con una extinción en potencia de la naturaleza para la que no estamos preparados.

¿Cuán grave es esa emergencia global? ¿Cuánto tiempo nos queda?

No lo sé. He sido parte de este movimiento en favor del cambio desde los años 70 y creo que se nos ha pasado el tiempo que necesitábamos.

Nunca volveremos dónde estábamos, a la buena temperatura, a un clima adecuado…

El cambio climático va a estar con nosotros por miles y miles de años; la pregunta es: ¿podemos nosotros, como especie, ser resilientes y adaptarnos a ambientes totalmente distintos y que nuestros compañeros en la tierra puedan tener también la oportunidad de adaptarse?

Jeremy Rifkin en 1996.

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El sociólogo Jeremy Rifkin defiende que nos estamos moviendo hacia la Tercera Revolución Industrial.

Si me pregunta cuánto tiempo nos llevará cambiar a una economía no contaminante, nuestros científicos en la cumbre europea del cambio climático en 2018 dijeron que nos quedaban 12 años; ya es menos lo que nos queda para transformar completamente la civilización y empezar este cambio.

La Segunda Revolución Industrial, que provocó el cambio climático, está muriendo. Y es gracias al bajo coste de la energía solar, que es más rentable que el carbón, el petróleo, el gas y la energía nuclear.

Nos estamos moviendo hacia una Tercera Revolución Industrial.

¿Es posible un cambio de tendencia global sin EE.UU. de nuestro lado?

La Unión Europea y China se han unido para trabajar conjuntamente y Estados Unidos está avanzando porque los estados desarrollan las infraestructuras necesarias para lograrlo.

No olviden que somos una república federal. El gobierno federal solo crea los códigos, las regulaciones, los estándares, los incentivos; en Europa sucede lo mismo: sus estados miembros han creado las infraestructuras.

Refinería de petróleo en Estados Unidos.

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¿Nos adaptaremos a las consecuencias del cambio climático?

Lo que ocurre en Estados Unidos es que prestamos mucha atención al señor Trump pero, de los 50 estados, 29 han desarrollado planes para el desarrollo de energías renovables y están integrando la energía solar.

El año pasado en la conferencia europea por la emergencia climática, las ciudades estadounidenses declararon una emergencia climática y ahora están lanzando su Green New Deal.

Están sucediendo bastantes cambios en Estados Unidos. Si tuviéramos una Casa Blanca diferente sería genial pero, aún así, esta Tercera Revolución Industrial está emergiendo en la UE y en China y ha comenzado en California, en el estado de Nueva York y en parte de Texas.

¿Cuáles son los componentes básicos de esos cambios tan relevantes en diferentes regiones del mundo?

La nueva Revolución Industrial trae consigo nuevos medios de comunicación, energía, medios de transporte y logística.

La revolución comunicativa es Internet, como lo fueron la imprenta y el telégrafo en la Primera Revolución Industrial en el siglo XIX en Reino Unido o el teléfono, la radio y la televisión en la segunda revolución en el siglo XX en Estados Unidos.

Hoy tenemos más de 4.000 millones de personas conectadasy pronto tendremos a todos los seres humanos comunicados a través de Internet; todo el mundo ahora está conectado.

En un periodo como el que vivimos, las tecnologías nos permiten integrar a un gran número de personas en un nuevo marco de relaciones económicas.

Internet de las cosas.

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“El internet de las cosas reconfigurará la forma en que se gestiona toda la actividad en el siglo XXI”.

El internet del conocimiento se combina con el internet de la energía y con el internet de la movilidad.

Estos tres internet crean la infraestructura de la Tercera Revolución Industrial. Estos tres internet convergerán y se desarrollarán sobre una infraestructura de internet de las cosas que reconfigurará la forma en que se gestiona toda la actividad en el siglo XXI.

¿Qué papel van a jugar los nuevos agentes económicos en la formación de ese nuevo modelo económico y social?

Estamos creando una nueva era llamada glocalización.

La tecnología cero emisiones de esta tercera revolución será tan barata que nos permitirá crear nuestras propias cooperativas y nuestros propios negocios tanto física como virtualmente.

Las grandes compañías desaparecerán. Algunas de ellas continuarán pero tendrán que trabajar con pequeñas y medianas empresas con las que estarán conectadas por todo el mundo. Estas grandes empresas serán proveedoras de las redes y trabajarán juntas en lugar de competir entre ellas.

En la primera y en la segunda revolución, las infraestructuras se hicieron para ser centralizadas, privadas. Sin embargo, la tercera revolución tiene infraestructuras inteligentes para unir el mundo de una manera glocal, distribuida, con redes abiertas.

¿De qué forma afecta la superpoblación a la sostenibilidad del planeta en el modelo industrial?

Somos 7.000 millones de personas y llegaremos muy pronto a 9.000 millones. Esa progresión, sin embargo, se va a terminar.

Las razones para ello tienen que ver con el papel de las mujeres y su relación con la energía.

Greta Thunberg, activista sueca.

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“Todas mis esperanzas están en la generación millenial”.

En la antigüedad las mujeres eran esclavas, eran las proveedoras de energía, tenían que mantener el agua y el fuego.

La llegada de la electricidad está íntimamente relacionada con los movimientos sufragistas en América; liberó a las mujeres jóvenes, que iban a la escuela y podían continuar su formación hasta la universidad.

Cuando las mujeres se volvieron más autónomas, libres, más independientes, hubo menos nacimientos.

No parece usted optimista y, sin embargo, sus libros son una guía para un futuro sostenible. ¿Tenemos o no un futuro mejor a la vista?

Todas mis esperanzas están depositadas en la generación millenial. Los millenials han salido de sus clases para expresar su inquietud.

Millones y millones de ellos reclaman la declaración de una emergencia climática y piden un Green New Deal.

Lo interesante es que esta no es como ninguna otra protesta en la historia, y ha habido muchas, pero esta es diferente: mueve esperanza, es la primera revuelta planetaria del ser humano en toda la historia en la que dos generaciones se han visto como especies, especies en peligro.

Proponen eliminar todos los límites y fronteras, los prejuicios, todo aquello que nos separa; empiezan a verse como una especie en peligro e intentan preservar a las demás criaturas del planeta.

Esta es probablemente la transformación más trascendente de la conciencia humana en la historia.


Juan M. Zafra es profesor asociado en el Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual, Universidad Carlos III, Madrid, España.

*Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y es reproducido aquí bajo licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer el artículo original.


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https://www.youtube.com/watch?v=oFbgfkh4cj8&t=2s

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