Estudiantes de medicina denuncian presión para volver a hospitales
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Estudiantes de medicina denuncian presión y chantaje para volver a hospitales

Para los que no vuelvan habrá implicaciones económicas y para su carrera profesional, así que nos están obligando a volver, señalan.
Cuartoscuro
13 de mayo, 2020
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La mayoría de los estudiantes de medicina que se habían retirado de las instituciones de salud han vuelto ya a sus labores como Médicos Internos de Pregrado (MIP) y pasantes de servicio social, pero no lo han hecho bajo su libre voluntad, como han sugerido autoridades educativas y sanitarias del país, lo han hecho para no comprometer su trayectoria profesional.

 “Yo me reincorporé este lunes a un hospital del IMSS, pero no volví porque quisiera regresar en este momento en el que estamos en fase 3, ningún hospital está exento de recibir pacientes con COVID y hasta los médicos de base se están contagiando, volví porque de lo contrario no tendría mi carta de liberación de internado y no podría hacer una especialidad”, señala Aurora, a quien llamaremos así para reservar su identidad.

Leer más: Estudiantes de medicina denuncian que los obligarán a volver a hospitales en plena fase 3 de COVID-19

Las implicaciones sobre la carrera académica y profesional de los estudiantes de medicina que decidan no volver a las instituciones de salud en estos días parece que se verán en el mediano plazo.

Así lo señalan a Animal Político representantes de asociaciones de MIP, categoría en la que se encuentran quienes cursan el último año de la carrera de medicina, cuando más que en las aulas la formación es ya en una institución de salud, rotando en lo servicios y haciendo guardias. Una vez terminada esta etapa de internado viene la de servicio social y hasta después la titulación como médicos generales.

 En el caso de estos estudiantes se ha dicho que la decisión de volver a las instituciones es voluntaria, después de que la UNAM y el IPN los retiraran de esos lugares en los primeros días de abril, bajo el argumento de que necesitaban capacitarlos y asegurarse de que no correrían riesgos de contagio, en medio de la fase 2 de la epidemia de COVID en México.

 Pero desde la tercera semana de abril, las autoridades de salud de las diversas instituciones emitieron oficios y comunicados en los que se pedía el regreso de los internos, a partir del 1 de mayo, en plena fase 3 de la pandemia.

El pasado 30 de abril, el ISSSTE emitió un comunicado en el que aseguraba que los Médicos Internos de Pregrado, sin factores de riesgo, podrían reincorporarse de forma voluntaria a sus unidades médicas.

Ese mismi día, el director de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM, Germán Enrique Fajardo Dolci, declaró, en la conferencia matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador, que el regreso de los estudiantes de esa universidad a las instituciones de salud sería de manera voluntaria.

“Los estudiantes de medicina que quieran regresar a las prácticas al internado lo pueden hacer, eso es lo que se está platicando, reiterando que la prioridad es protegerlos”, señaló.

El martes 5 de mayo, la Secretaría de Salud hizo público un comunicado en el que reitera que los MIP y pasantes de servicio social de todas las carreras de la salud sin factores de riesgo para enfermedad grave por COVID-19 deberán reincorporarse, a partir del 01 de mayo de 2020, a las instituciones de salud.

La oficina de comunicación del ISSSTE confirmó a Animal Político que esa institución se apegaba a lo emitido por Salud y lo mismo en el caso del IMSS. 

El comunicado de Salud precisa que en el caso de que las unidades donde los estudiantes hacían su internado hayan sido designadas para la atención de pacientes COVID-19, serán reubicados en áreas de menor riesgo, determinadas por los Servicios Estatales de Salud (SESA) en acuerdo con las instituciones educativas de procedencia.

Al final del ciclo, los SESA y DGCES extenderán la carta de término a los MIP sin factores de riesgo que se hayan reincorporado en el plazo establecido. Los que decidan voluntariamente no reincorporarse –dice el documento– podrán solicitar una constancia por el tiempo de servicio efectivo en la unidad de salud. Además dejarán de recibir el pago de su beca, que se reactivará hasta que se reincorporen.

Para los estudiantes esos dos lineamientos son una clara forma de obligarlos a volver, aunque se diga que pueden voluntariamente no regresar.

Esa carta de término del periodo de internado es necesaria para continuar con la trayectoria académica: el servicio social y el examen de titulación.

“Con la UNAM ya se acordó que quienes no regresen a las instituciones y no obtengan esa carta no tendrán implicaciones académicas, podrán de todas formas hacer su servicio y titularse”, asegura un representante de la Asamblea de MIP de esta universidad.

Pero hay dos problemas en esto, no todas las escuelas se han comprometido a lo mismo, los estudiantes denuncian que el IPN no lo ha hecho, por ejemplo, el otro es que la misma UNAM no puede frenar las implicaciones de no contar con esa carta más allá del ámbito académico.

“Para hacer una residencia en el IMSS presentar ese documento es un requisito, eso quiere decir que el que no la tenga no podrá hacer una especialidad en el Seguro Social, lo que representa una enorme implicación para muchos”, explica un representante de la Asamblea Mexicana de Médicos Internos de Pregrado, AMMIP, (esta de alcance nacional y de varias escuelas, como el IPN, la UNAM, la Universidad Veracruzana, la Universidad Autónoma de Aguascalientes, entre otras).

El estudiante asegura que para aclarar ese aspecto crucial han solicitado desde hace días una reunión con Javier Mancilla, director de la DGCES, pero no se ha concretado.

Dice que con quien sí se han reunido es con representantes de la Asociación Mexicana de Escuelas y Facultades de Medicina (AMFEM), quienes les dijeron que emitirán una postura en estos días.

Animal Político buscó varias veces una entrevista con esta asociación pero hasta el cierre de la edición no hubo respuesta, como tampoco la hubo por parte de la UNAM, el IPN y Salud.

El ISSSTE solo envió una breve explicación a través de su área de comunicación social en la que señala que “no se les pide esta carta a los médicos porque al presentar el titulo es que ya liberaron el internado”. 

En el caso del IMSS, Beatriz Escobar, titular de la jefatura del Área de Pregrado del Instituto, señaló que “dentro de los requisitos para hacer una especialidad está que hayan hecho internado médico de pregrado”. 

Al cuestionarle si quien no tenga esta carta de liberación de internado no podrá entonces hacer una especialidad, respondió que la validez de la constancia que se les entregaría a los MIP que no regresen se está apenas consensuando en la DGCES.

“No quiero decir que va a tener la misma validez que la de un muchacho que no se ha retirado durante la contingencia, pero no le puedo comentar las implicaciones porque eso se tiene que consensuar con la DGCES”. 

Aurora dice que por esa incertidumbre es que ella se reincorporó como MIP en el IMSS. “Yo no quería volver. Lo hice porque claro que la decisión no es voluntaria. Si no volvía, solo me iban a dar una constancia por el tiempo efectivo que haya hecho de internado pero no la carta de liberación, así no podría pensar después en hacer una especialidad”.

Eso sí, dice que en efecto la reasignaron a un lugar con menos riesgo de contagio. Cuando la UNAM, donde ella estudia, decidió retirar a sus estudiantes de las instituciones, el 7 de abril, ella estaba en un hospital COVID y ya había, dice, al menos un caso de un MIP infectado.

“Este lunes cuando me reincorporé a mis actividades de internado, me asignaron a una Unidad de Medicina Familiar donde solo están dando servicio materno infantil. Nada para casos de COVID o infecciones respiratorias. Estoy más tranquila, claro, pero ya se sabe que pueden haber casos asintomáticos en todos lados, aunque sí me dieron ya el overol blanco, careta y lentes”.

En cambio a Lidia, nombre ficticio, una estudiante de la Universidad de Sonora, ni la cambiaron de hospital ni le han dado equipo de protección. “Yo regresé este miércoles al mismo hospital donde estaba, y en el que sí están recibiendo pacientes COVID, aunque a mí me pusieron fuera de la zona donde están y me ubicaron en la de ginecología y pediatría, pero no me han dado ni siquiera un cubrebocas, yo los he tenido que comprar”.

Lidia dice que ella no volvió bajo su libre voluntad. “Regresé por lo mismo que casi todos, para no perder mi carta de liberación de internado, porque además, a nosotros ni siquiera nos han asegurado que sin esta podríamos seguir después con el servicio social y la titulación”.

Dice que miedo sí tiene. “Yo sé que al volver hay riesgo. Estamos en fase 3, nadie puede asegurar que no llegue un paciente con síntomas leves o un asintomático a cualquier área del hospital, además hay médicos que trabajan en varias instituciones y servicios, pueden igual estar contagiados y venir acá, pero no puedo arriesgar mi carrera”.

Los representantes de las asociaciones de estudiantes subrayan que ese es otro gran problema, la heterogeneidad en la respuesta y grado de compromiso entre las universidades y los hospitales para con los MIP. “Cada quien hace lo que quiere y eso genera desigualdad en las respuestas y nos impide hacer un frente común”, aseguran.

Por lo pronto en la AMMIP han dispuesto una plataforma y un correo para recibir quejas y dudas de los MIP, hasta ahora han recibido unos 500 correos, una copia de cada uno le llega en automático al director de la DGCES.

“Tenemos al menos 30 denuncias de los internos que ya han regresado a hospitales y señalan que o no les dan nada o solo les dan un cubrebocas y que están en hospitales no COVID pero que sí llegan pacientes con infecciones respiratorias. Las denuncias involucran a la tres instituciones Salud, IMSS, ISSSTE en ese orden”, dice el representante de la AMMIP.

Entre la presión y el chantaje a estudiantes

Los estudiantes también señalan que en estos días se ha generado una ola de mensajes desde diversos frentes que señalan como carentes de vocación a quienes se niegan a volver a las instituciones. Pero también está muy latente el llamado a volver para ayudar en la atención en los hospitales, como una forma de cumplir un compromiso ético.

Una MIP de la Universidad Autónoma de Aguascalientes denuncia que una médico de base de medicina interna hizo en Facebook un comentario donde invitaba a los estudiantes de medicina a volver a las instituciones.

“Puso ahí que no dejemos el barco tirado cuando más nos necesitan, dice que nos falta vocación, pero que al final no somos indispensables”.

Quien subió el post, aunque después lo eliminó, es Gabriela Ramírez, médica adscrita al Servicio de Medicina Interna en el Centenario Hospital Miguel Hidalgo de Aguascalientes.

En este había escrito: “Los futuros médicos se fueron de los hospitales cuando más los necesitábamos, creen que nosotros no sentimos angustia y preocupación por infectarnos, algunos de mis compañeros o residentes tienen factores de riesgo para realmente pasarla mal si se infectan”.

Y sigue: “Ustedes, sin embargo, eran el personal de menor riesgo, lo saben!!!, hay médicos que regresaron aún con factores de riesgo, que triste que no lo pudieran aprender, porque no están aquí, eso también es enseñanza para ustedes, es muy lamentable que en lugar de unir fuerzas como lo estamos haciendo en el hospital, huyeran de esa manera…ustedes piensan y están habituados como generación millenial a obtener todo fácil”, decía el post.

En la conferencia sobre COVID-19 de esta sábado, Juan Manuel Quijada Gaytán, director general de Servicios de Atención Psiquiátrica, se dirigió a los estudiantes de medicina del país.

“La medicina es una carrera gratificante, los necesitamos, no siempre es tan dura como lo que están viviendo ustedes ahorita. No tengan miedo, no claudiquen, necesitamos profesionistas entregados y apasionados para sacar al país de esta y de todas las pendientes que tenemos frente a nosotros”, les dijo.

En respuesta a eso el representante de AMMIP dice: “Estamos de acuerdo en que México necesita a los médicos en formación pero los necesita sanos y bien preparados, actualizados en temas emergentes en salud para que podamos ser profesionistas de excelencia, no les vamos a servir si estamos enfermos”.

“Que no se le olvide al doctor que nosotros también necesitamos mucho de Mexico, necesitamos una beca digna y seguridad. Un mes antes del inicio de la pandemia hicimos una marcha por los estudiantes de medicina que han sido asesinados y no vemos respuesta”, replicaron.

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El brasileño negro que presentó la primera demanda legal en Estados Unidos contra la segregación racial

Te contamos cómo fue que el inmigrante brasileño Emiliano Mundrucu y su esposa, Harriet, iniciaron la acción legal más antigua conocida contra la segregación racial en EE.UU.
22 de mayo, 2021
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Era un día frío y lluvioso, en noviembre de 1832 cuando el inmigrante brasileño Emiliano Mundrucu abordó un barco de vapor, el Telegraph, con su esposa Harriet y su hija de un año, Emiliana.

Iban a realizar un viaje de negocios desde la costa de Massachusetts hasta la isla de Nantucket, en el noreste de Estados Unidos.

Durante la travesía, Harriet, que no se encontraba bien, trató de refugiarse con su hija en una zona del barco exclusiva para mujeres, pero su paso fue bloqueado. ¿El motivo? Eran negras y en el camarote de las señoras, un cómodo alojamiento con literas privadas, solo se permitía la entrada a las mujeres blancas.

En ese momento, la esclavitud ya no estaba permitida en los estados del norte (persistió hasta la Guerra Civil en el sur), pero las prácticas segregacionistas que separaban a los blancos de las personas “de color” estaban creciendo.

Sin embargo, la familia Mundrucu, de piel morena, no aceptó su exclusión y el episodio condujo a una demanda pionera contra la segregación racial en EE.UU.

El proceso legal tuvo amplia repercusión en su momento, pero luego cayó en el olvido y solo en los últimos años ha sido redescubierto por los historiadores.

El caso terminó en la corte después de que Harriet insistiera en entrar al camarote con su bebé, mientras el capitán del barco, Edward Barker, discutía con Mundrucu, un revolucionario brasileño que huyó a Boston luego de ser condenado a muerte en su país, por su papel en un intento para crear una república en el noreste de Brasil en 1824.

“Su esposa no es una dama. Es una n* “, le dijo el capitán a Mundrucu, usando una expresión extremadamente ofensiva para nombrar a los negros.

El informe del periódico de Nueva York en 1833 anunciando la victoria de Mundrucu en el primer caso judicial

Readex Newsbank
Este artículo de diario de 1833 informa sobre la victoria de Mundrucu en la primera instancia judicial.

El impasse fue interrumpido momentáneamente porque una tormenta obligó al barco a regresar a la costa.

Al día siguiente, sin embargo, la pareja volvió a intentar asegurarse de que Harriet y Emiliana viajaran con seguridad, en lugar de utilizar la cabina inferior, donde no había literas y hombres y mujeres tenían que dormir en colchones sobre el piso mojado.

Mundrucu argumentó que había pagado la tarifa más cara del viaje, pero el capitán ordenó a la familia que se bajara del barco.

El brasileño declaró que presentaría una demanda, prometiendo “ir a sacar una orden judicial de inmediato”.

Este fue el inicio de la demanda interpuesta por Emiliano Mundrucu contra el capitán Edward Barker por incumplimiento de contrato, en un caso que recibió cobertura en la portada de los periódicos de EE.UU. y que incluso causó sensación en Europa.

La historia poco conocida se detalla en un artículo publicado en diciembre por el historiador sudafricano Lloyd Belton, en la revista académica Slavery & Abolition (Esclavitud y Abolición).

Belton estudió la vida de Mundrucu para su maestría en la Universidad de Columbia (EE.UU.) y actualmente continúa su investigación, realizando un doctorado en la Universidad de Leeds (Reino Unido).

Dice que esta demanda es la acción legal más antigua conocida contra la segregación racial en EE.UU.

Antes del descubrimiento de este caso, los historiadores consideraban que juicios similares solo habían comenzado una década después.

“Es increíble que un inmigrante brasileño negro fuera la primera persona en la historia de EE.UU. en desafiar la segregación ante un tribunal. Y es aún más increíble que nadie sepa quién es“, dijo Belton a BBC News Brasil.

“En la década de 1830 en Boston, la gente sabía quién era. En Brasil, en la década de 1830, la gente sabía quién era”, agregó.

An 1856 engraving showing a black man being expelled from a railway carriage

Library of Congress
Las políticas de segregación racial eran comunes en los estados del norte, antes de la Guerra Civil: en este grabado de 1856, un hombre negro es expulsado de un vagón de tren.

Otra investigadora de la vida de Emiliano Mundrucu, la historiadora estadounidense Caitlin Fitz, profesora de la Universidad Northwestern, dice que la demanda legal de Mundrucu no fue lo único pionero, sino que también lo fueron las acciones de la pareja en el barco.

El conocido episodio en el que el exesclavo Frederick Douglass, uno de los activistas negros más importantes de la historia de EE.UU., entró en un vagón exclusivo para blancos en un tren en Massachusetts (lo sacaron a la fuerza) ocurrió en 1841, casi una década después.

“No es sólo el primer proceso conocido contra la segregación en el transporte, también fue una medida radical realmente audaz poner en riesgo su cuerpo a bordo de un barco”, señala.

Un revolucionario bien conectado

Pero, ¿cómo fue que un brasileño y su esposa afroestadounidense se convirtieron en pioneros en la lucha contra la segregación en EE.UU.?

Para los historiadores, la respuesta se puede encontrar en la inusual historia de vida de Mundrucu: fue un soldado y revolucionario que pasó un tiempo en Haití y la Gran Colombia (la actual Venezuela) antes de establecerse en Boston, donde forjó importantes vínculos con líderes abolicionistas.

Para Belton, el hecho de que Mundrucu procediera de un país donde tenía más derechos que los negros libres en EE.UU., como el derecho a votar o alistarse en el ejército, avivó su indignación por la segregación que sufría su familia.

Además, su pasado como revolucionario internacional le permitió abrir las puertas en Boston a una red de contactos importantes, como la comunidad abolicionista y los masones.

El inmigrante tenía destacados abogados representándolo contra Barker: el renombrado abolicionista David Lee Child y el senador de Massachusetts Daniel Webster.

Abogados de Mundrucu: Daniel Webster (izquierda) y David Lee Child (derecha)

Library of the US Congress
Los abogados de Mundrucu: Daniel Webster (izquierda) y David Lee Child (derecha)

Según la profesora Fitz, el caso de Mundrucu resultó útil para los activistas contra la segregación porque reforzó su argumento de que la opresión racial en EE.UU. era peor que en cualquier otro lugar, aunque la académica considera que esta afirmación era “muy debatible”, ya que Brasil fue el último país de América en abolir la esclavitud, en 1888.

Fitz cree que las conexiones de Mundrucu en Boston y la forma en que se desarrolló el enfrentamiento a bordo del Telegraph indican que la acción pudo haber sido premeditada.

“A veces asumimos que estos actos de resistencia fueron espontáneos, que Emiliano y Harriet simplemente se enojaron. Tal vez estaban enojados, pero también eran pensadores políticos estratégicos que estaban pensando con mucho cuidado en la mejor manera de lograr el cambio”, dice.

Emiliano fue quien presentó la demanda contra el capitán, pero Fitz destaca el papel de Harriet en la historia.

“No sabemos mucho sobre Harriet. Era una mujer de color educada, nacida en Boston. Podemos inferir que era bastante aventurera, porque se casó con un revolucionario católico brasileño que todavía estaba aprendiendo inglés”.

“También era increíblemente valiente y comprometida con la lucha por la igualdad racial, ya que en repetidas ocasiones intentó entrar en la cabina de señoras, arriesgando su cuerpo”, apunta.

El impacto de la demanda

El barco en cuestión, el Telegraph, se puede ver en este grabado de 1832.

Ewen Collection
El barco en cuestión, el Telegraph, se puede ver en este grabado de 1832.

El argumento central del caso fue “incumplimiento de contrato”, ya que Mundrucu había comprado el boleto más caro, pero los abogados del brasileño “también querían exponer la inhumanidad de las prácticas segregacionistas”, escribe Belton.

“Ninguna dama en la tierra de Dios, ninguna persona blanca educada, habría sido objeto de tal trato. El color de Mundrucu era su única distinción”, dijo Webster, según los registros de la demanda.

Los abogados de Barker respondieron diciendo que la segregación en los barcos de vapor era una práctica común en la costa de América del Norte, un argumento reforzado con el testimonio de los capitanes de Nueva York y Rhode Island.

El jurado encontró a Barker culpable de incumplimiento de contrato y otorgó a Mundrucu US$125 en daños en octubre de 1833.

Pero el capitán logró revocar la decisión en enero de 1834 en la Corte Suprema de Massachusetts, que encontró que no había evidencia de que Barker hubiera acordado explícitamente que la familia viajaría en las mejores cabinas.

Después de eso, señala Belton, el Telegraph empezó a segregar su política de boletos, de modo que los negros solo pudieran comprar los más baratos, para viajar en la cabina común, mientras que los blancos solo pudieron comprar los más caros.

Pero esto no acabó con las protestas. “Uno de los otros impactos más amplios fue que la demanda de Mundrucu en 1833 inspiró directamente a otros activistas negros”, cuenta.

“Hubo otro activista afroestadounidense muy famoso, David Ruggles, que hizo exactamente lo mismo que Mundrucu en el mismo barco unos años después, en 1841”, señala.

Según la profesora Fitz, el caso provocó un cambio fundamental para los activistas.

“La demanda termina siendo un momento importante en el desarrollo de las tácticas legales de los activistas. Amplía sus horizontes y abre el camino para estos argumentos legales más amplios que atacan la base legal misma de la segregación”, dice.

Vistas y costumbres de Río de Janeiro - La acuarela de Sir Henry Chamberlain muestra la jerarquía racial de la sociedad brasileña

Brazilian National Library/1822
Una pintura de acuarela que muestra la jerarquía racial de la sociedad brasileña del siglo XIX.

Mundrucu desistió de llevar el caso a la Corte Suprema de EE.UU. cuando fue indultado por el gobierno brasileño por su participación en el fallido levantamiento y pudo retomar su carrera militar en Brasil en 1835.

En 1841, sin embargo, regresó a Boston, cuando se le impidió ocupar un puesto de mando militar en la ciudad nororiental de Recife, lo que Mundrucu también atribuyó al prejuicio racial en un artículo de periódico de 1837.

Mundrucu tenía muchos opositores influyentes en esta área porque supuestamente había liderado un ataque fallido contra la población blanca de Recife en 1824, inspirado por la Revolución Haitiana, la rebelión de esclavos y negros libres que hizo a Haití independiente de Francia en 1791.

Líder de la comunidad abolicionista

Una pintura en honor a Mundrucu realizada en 2020 por el artista Moisés Patrício para el libro Enciclopedia Negra

Moisés Patrício/Companhia das Letras
Una pintura en honor a Mundrucu realizada en 2020 por el artista Moisés Patrício para el libro Enciclopedia Negra

En las últimas dos décadas de su vida en Boston, el brasileño continuó haciendo campaña contra la esclavitud y por los derechos civiles.

Mundrucu murió en 1863, después de que el presidente Abraham Lincoln firmara la Ley de Emancipación, que liberó a los esclavos de los estados del sur de EE.UU.

Según Belton, Mundrucu celebró este anuncio junto a Frederick Douglass en una reunión de la Union Progressive Association (Asociación Sindical Progresista), un grupo abolicionista predominantemente negro del que el brasileño era vicepresidente.

“En 1863, Mundrucu y su esposa eran muy respetados por sus compatriotas bostonianos, negros y blancos. Ambos fueron honrados en sus respectivos obituarios, en los que fueron recordados como generosos, de espíritu público y excepcionalmente viajados”, escribe el historiador.

“La historia de Mundrucu nos muestra cuán conectadas estaban las Américas en ese momento. Brasil estaba conectado con Venezuela, Venezuela con Haití, Haití con EE.UU. Estos activistas negros eran muy móviles. Podían viajar, podían hablar varios idiomas”, señala.

“Y él no era el único. Había otros inmigrantes negros de Sudamérica y el Caribe, que estaban en Boston, Nueva York o Filadelfia, y estaban involucrados en estas comunidades activistas que eran muy cosmopolitas”.


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