Eugui Roy: la increíble vida del biólogo asesinado en Loxicha, Oaxaca
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Especial

Eugui Roy Martínez: la increíble vida del biólogo asesinado en Loxicha, Oaxaca

Desde niño mostró que llevaba la biología en su ADN: descubrió una nueva especie de víbora y fue un protagonista clave para el estudio de la herpertofauna en Loxicha.
Especial
Por Rodrigo Soberanes / Mongabay Latam
30 de mayo, 2020
Comparte

Había un chico en una región de México que tocaba “las víboras que eran del diablo”. Las personas se asombraban al ver cómo las manipulaba con naturalidad. Y por eso, cuando alguien hallaba una de esas serpientes, de inmediato lo llamaban y él corría para evitar que la mataran.

Eugui Roy Martínez Pérez nació y creció en la región zapoteca Loxicha, del estado mexicano de Oaxaca. Su hermana, Rosalinda Martínez, recuerda el miedo que le daba a las señoras ver a su hermano trabajar con ejemplares de la víbora chatilla.

En los relatos sobre Loxicha se habla de supersticiones —algunas relacionadas con la víbora chatilla—, de la presencia de nahuales y demás espíritus. Pero también se habla de acontecimientos políticos, guerrilla, cacicazgos, emboscadas y masacres. Personas consultadas por Mongabay Latam mencionan que Loxicha es una zona estigmatizada y silenciada: muchos sucesos trágicos se quedan sin que se sepa de ellos fuera de la región.

Eugui Ruy Martínez-México

Eugui nació el 13 de octubre de 1998. Desde niño sintió una curiosidad científica por reptiles, anfibios y todas aquellas especies que encontraba en los bosques de Loxicha. Foto: Rogelio Simón.

En la imagen de Eugui tomando en sus manos, con inmenso cariño, a una serpiente temida por los lugareños, está el choque entre la realidad violenta de Loxicha y el mundo de un joven que vivía absorto en la ciencia, maravillado por los reptiles y que caminaba solo por las montañas, como si fuera el protagonista de un cuento magnífico.

Las señoras asustadas por la víbora chatilla decían que era un reptil “maligno”. Eugui —cuentan sus personas allegadas— no percibía el mal en nada ni en nadie. “Hay que estar deconstruido para tratar con esos animales y tener un profundo conocimiento per se del ejemplar”, dice Rogelio Simón, el mejor amigo de Eugui.

Lee más: Asesinan a Eugui Roy, estudiante y defensor ambiental en Oaxaca

Eugui Roy Martínez fue asesinado a balazos el pasado 7 de mayo, en el municipio de San Agustín Loxicha, en su rancho de la comunidad de Tierra Blanca. Ahí, estudiando reptiles y anfibios, pasaba solo la cuarentena impuesta por la pandemia del COVID-19.

Eugui Ruy Martínez-México

Eugui estudiaba el segundo semestre de biología en el Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca. Foto: Rogelio Simón.

Un biólogo innato

En las últimas conversaciones que tuvo con su mamá, ella le decía en broma que ya sacara a sus víboras de la casa para que ella pudiera ir. Eugui le había contado que tenía unos renacuajos en observación, que algunos ya estaban “reventando” para seguir con su desarrollo.

Tenía 21 años y era estudiante del segundo semestre de biología en el Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca. Su asesinato indignó a la comunidad estudiantil, a sus maestros, a biólogos que realizaron trabajos de campo con él y a científicos dedicados a la conservación de especies. El nivel de conocimientos que Eugui alcanzó, lo llevó a escenarios donde convivió con varios investigadores.

Eugui, por ejemplo, fue un protagonista fundamental para el redescubrimiento de una rana (Charadrahyla altipotens), que había sido declarada extinta hace 50 años: él guió al equipo científico y encontró al ejemplar. Además, descubrió a una nueva especie de víbora y trabajaba en el artículo para presentarla a la ciencia. Sus amigos tienen en su poder ese hallazgo y lo harán público en su momento.

El joven biólogo escribía un libro con información detallada de 40 especies de la Sierra Loxicha. Uno de sus objetivos era que se conociera los nombres zapotecas y vernáculos de esos animales. Ese proyecto ahora lo han abrigado sus amigos. El libro estará firmado por Eugui Roy Martínez Pérez. Por nadie más.

Su primera colaboración en una investigación científica fue en 2012, cuando tenía 13 años. Fue en un proyecto de revisión de lagartijas con Raúl Gómez Trejo —el primer mentor de Eugui— y otros tres investigadores. Al siguiente año participó en un estudio sobre morfología de renacuajos y presencia de chytridiomycosis (enfermedad que afecta a los anfibios) en la sierra sur de Oaxaca. Ese mismo año también formó parte de un equipo que grabó cantos de ranas de la región.

Eugui Roy-México

Eugui fue fundamental para el re descubrimiento de la rana Charadrahyla altipotens, que había sido declarada extinta hace 50 años. Foto: Rogelio Simón.

El investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Raúl Gómez Trejo, cuenta que Eugui había dado “un salto cuántico en sus conocimientos”; entre el gremio de investigadores, se le veía madera para ser un importante científico a nivel nacional.

En 2017 colaboró con los investigadores de la UNAM Alejandro Calzada y Víctor Jiménez Arcos en los proyectos Ecología de ranas arborícolas de la Sierra Loxicha y Distribución y evaluación de riesgo de extinción por cambio climático de la lagartija Sceloporus tanneri.

La lista de las colaboraciones que Eugui realizó con varios científicos es larga. Una de las últimas fue con el doctor Guillermo Woolrich Piña, profesor de Instituto Tecnológico Superior de Zacapoaxtla en el proyecto Ecología térmica de las lagartijas del género Xenosaurus de Oaxaca. Raúl Gómez Trejo recuerda que Eugui Martínez fue guía de muchos investigadores.

Ahí, en el terreno, el muchacho se desenvolvía como una criatura más del ecosistema. Por eso, para sus amigos, familiares y científicos, su asesinato es un crimen incomprensible que deja muchas preguntas en el aire: “¿Por qué a él si se llevaba bien con todo el mundo? ¿Durante sus caminatas nocturnas miró algo que no tenía que ver? No sé ni de quién sospechar”, dice su amigo Rogelio.

Para quienes conocen Loxicha, y han estado involucrados desde hace décadas en sus acontecimientos, un crimen así es parte del trágico panorama que se vive ahí desde hace más de siglo y medio. Las preguntas sobre el asesinato de Eugui son las mismas que rondan a muchos otros casos que han quedado en la sombra.

“Allá quedó muy metido en la gente eso de andarse quitando la vida unos y otros”, dice el abogado oaxaqueño Israel Ochoa, quien ha participado en la defensa de 150 personas acusadas de haber realizado acciones guerrilleras, como parte del Ejército Popular Revolucionario (EPR).

Eugui, Oaxaca

Cuando estudiaba la secundaria, Eugui comenzó a colaborar con los científicos que llegaban a Loxicha. Foto: Rogelio Simón.

Esta nota fue publicada originalmente en Mongabay Latam, para leer el artículo completo entra aquí. 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Vacuna contra COVID: por qué algunas dosis acaban en la basura y qué se puede hacer para evitarlo

El mundo vive una carrera por hacerse con las escasas vacunas disponibles contra la COVID. ¿Por qué algunas acaban en la basura o se vacuna a personas no prioritarias?
5 de febrero, 2021
Comparte
Enfermeras cargan dosis de la vacuna en Nantes, Francia.

Reuters
Muchos países se enfrentan al reto de administrar las vacunas antes de que se estropeen.

Golpeado por la pandemia de covid, el mundo se enfrentó primero al reto de desarrollar en tiempo récord una vacuna. Ahora, al de distribuirla a escala planetaria sin malgastar una sola de las preciadas dosis.

Con la oferta de vacunas disponibles lejos aún de cubrir la ingente demanda mundial, los gobiernos han establecido rigurosos planes de vacunación que establecen los colectivos que deben ser vacunados primero: generalmente, personas mayores, enfermos crónicos y trabajadores de los servicios de salud.

Sin embargo, no han tardado en aparecer las noticias de personas no pertenecientes a estos grupos prioritarios que recibían la vacuna, o, algo más sorprendente aún, de dosis que acababan en el cubo de la basura.

En la ciudad de Trelew, en la Patagonia argentina, la prensa local informó de que hubo que desechar 140 dosis de la vacuna rusa Sputnik-V porque se había roto la cadena de frío en su conservación.

En España, el general al mando de las Fuerzas Armadas tuvo que dimitir después de que se hiciera público que había recibido la vacuna, pese a que algunos de sus colaboradores les dijeron a los medios españoles que lo había hecho precisamente para evitar que se echaran a perder las dosis sobrantes en su departamento tras vacunar a las personas prioritarias.

En México, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, condenó por “inmoral” al médico que vacunó a dos familiares después de un error en el sistema de citas del hospital en el que trabaja.

Son solo algunos ejemplos de noticias que han provocado malestar y críticas en muchos países cuando la mayoría de la gente sigue a la espera y en muchos casos aún sujeta a distintos grados de confinamiento.

El desafío de optimizar las vacunas

Lo cierto es que los sanitarios se pueden ver a veces ante un incómodo dilema, ya que las vacunas requieren condiciones especiales de conservación y, en algunos casos, sobre todo en pequeñas localidades o lugares alejados, no pueden cumplirse a rajatabla los estrictos criterios fijados por los gobiernos.

La vacuna fabricada por Pfizer, por ejemplo, debe conservarse a temperaturas muy bajas y, una vez descongelada, ha de usarse antes de 5 días.

La Sputnik-V se comercializa en ampollas de cinco dosis, por lo que si se quiere evitar malgastar ninguna, debe haber un número igual de pacientes listos para recibir el pinchazo.

Una profesional de la salud recibe la vacuna en un hospital de Ciudad Juárez, México.

Reuters
Los trabajadores sanitarios figuran entre los colectivos prioritarios en la mayoría de países.

Como explicó en conversación con BBC Mundo el doctor Pablo Bonvehí, jefe de la sección Infectología y Control de Infecciones del CEMIC, un centro de investigación médica de Buenos Aires, “la prioridad es no desperdiciar la vacuna“.

“Una campaña de vacunación, y más una como esta, es siempre un gran desafío de ingeniería”, indica el experto. Y no siempre es posible acomodar la disponibilidad de vacunas con el número de pacientes dispuestos a ponérsela, su disponibilidad para acercarse a los centros de vacunación a recibirla y las necesidades de espacio para mantener la distancia social en ellos.

A esto se suma el problema de los pacientes que no acuden a las citas programadas, sea porque no pueden desplazarse o porque, como los seguidores del movimiento antivacunas, rechazan la inmunización o desconfían de los gobiernos y los fabricantes de medicamentos.

¿Qué hacer entonces con la dosis sobrante cuando ya se ha cubierto el cupo de pacientes prioritarios agendados para el día?

Contenedores de residuos sanitarios en Manchester, Inglaterra.

Getty Images
En algunos países ya ha habido noticias de vacunas que acaban en la basura.

En Estados Unidos ya ha habido centros sanitarios que han empezado a convocar por la emisora de emergencias a los paramédicos que quieran vacunarse una vez cubierto el cupo diario para evitar que se echen a perder las dosis sobrantes.

Y un equipo médico del estado de Oregón que quedó atrapado en una congestión de tráfico comenzó a vacunar a otros automovilistas retenidos ante la imposibilidad de volver a refrigerar a tiempo las dosis que llevaban consigo.

Mejor en un brazo que en el cubo de la basura

Ante la emergencia sanitaria global, los centros médicos a nivel local se enfrentan al desafío de vacunar a la mayor cantidad de gente en el menor tiempo posible, conservando adecuadamente las vacunas y priorizando a los grupos de población de riesgo establecidos por las autoridades nacionales.

En esa tarea titánica, han encontrado una inesperada colaboración en los grupos de espontáneos que hacen fila junto a las clínicas y los centros de vacunación a la espera de que se les administre alguna de las dosis no utilizadas, una imagen cada vez más frecuente en Estados Unidos y en Israel, el país que lidera la frenética carrera global por la vacunación.

“A todas las dificultades se suma la de la incertidumbre acerca de las dosis que se van recibir y cuándo”, señala el doctor Bonvehí.

Para los dispensarios locales se complica aún más llevar una planificación adecuada de la vacunación ya que en muchos casos los gobiernos tampoco han podido ofrecer un calendario claro de vacunación y son ellos quienes centralizan la adquisición de los medicamentos.

Un hombre carga una bombona de oxígeno en Manaos, Brasil.

Reuters
América Latina es una de las regiones más golpeadas por la pandemia y muchos países aún no han podido comenzar a vacunar.

Para los países de renta media, como la mayoría de los de América Latina, que se encuentran detrás de los más ricos en la lista de espera global por recibir la vacuna en la cantidad y con la regularidad suficientes, hacer un uso óptimo de las que llegan se hace más crítico si cabe.

Bonvehí propone que “en las citas se llame a pacientes suplentes, para que, si alguien no se presenta, no haya que desperdiciar ninguna dosis”.

Y la Organización Mundial de la Salud ha pedido que los países más prósperos, que han comprado muchas más dosis de las necesarias para vacunar a toda su población, envíen las que no usen a los países en desarrollo.

Todo, porque, como le dijo Amesh Adalja, especialista en enfermedades infecciosas de la Johns Hopkins University, a la cadena NPR, “una vacuna en un brazo siempre va a ser mejor que una vacuna en el cubo de la basura”.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=PY2lDqGL8n0

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.