Familiares de pacientes con COVID denuncian falta de información en hospitales
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“La falta de información en los hospitales nos está matando”, denuncian familiares de pacientes COVID-19

Desde hace algunos días, decenas de personas han protestado fuera de hospitales exigiendo que se les informe sobre la salud de sus familiares.
Cuartoscuro
4 de mayo, 2020
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Anahí, comerciante de 35 años, dice que está desesperada, que ya no aguanta más: lleva una semana durmiendo en una sala de espera luego de que, tras peregrinar por varias clínicas de la capital mexicana, llegara el lunes de la semana pasada al Hospital General de Iztapalapa con su marido de 48 años. 

Desde entonces, no lo ha vuelto a ver, ni a escuchar. Ni a saber casi nada de su estado de salud, más allá de que tienen la sospecha de que es un paciente COVID-19, que está grave, y que lleva días recibiendo el apoyo de un tanque de oxígeno para respirar.

-Mi esposo no quería venir al hospital -narra la mujer, que asegura que todo empezó el 22 de abril pasado, cuando su pareja, también comerciante, comenzó a sentir síntomas de cuerpo cortado acompañado de un extraño e inusual dolor de espalda, que, en poco tiempo, evolucionaron a fiebre y dificultades para respirar.

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-Yo entré con él hasta donde tienen el filtro sanitario. Se lo llevaron y tardaron mucho en atenderlo, porque el hospital ya estaba muy atascado de gente. Hasta que, al fin, una enfermera salió y me dijo que mi esposo estaba muy grave y que lo habían ingresado de urgencia.

Anahí dice que se quedó en estado de shock. 

Había escuchado en las noticias que hay un virus, que en la tele llaman coronavirus o la COVID-19, que está causando estragos en todo el mundo. Pero no le había prestado mucha importancia porque jamás imaginó que a ella ni a su esposo les afectaría algo que, dicen, viene de un lugar tan remoto como China. 

De hecho, aún no está del todo convencida de que la pandemia exista. Por eso dice que no entiende cómo es que su marido llegó por su propio pie al hospital y ahora no le dejan verlo, ni hablar con él; y a ella, además, la trataron como si fuera radiactiva. 

-Me dijeron que, por mi seguridad, mejor me fuera y me cambiara rápido de ropa. O que mejor la tirara a la basura, o de plano, que la quemara. 

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Pero Anahí no se fue a casa. Insiste en que no está convencida del todo de la existencia del virus, pero cuenta que, en la primera noche en la calle, haciendo guardia, vio ocho veces salir a las enfermeras anunciando que ocho personas que estaban intubadas ya habían perdido la vida, en teoría, por neumonía. 

Así que, “por si sí o si no”, prefiere no volver a su casa; no quiere arriesgar a sus niños, de ocho, cinco y de dos años, ni tampoco a su cuñado, que además tiene diabetes.

De hecho, dice que esa es su otra gran preocupación: cuánto tiempo le alcanzará a su cuñado los mil pesos que le dejó para que alimentara a sus niños en su ausencia. Y cuánto tiempo podrá ella estirar los otros mil que se echó a la bolsa antes de salir de casa con su esposo para ir a la clínica. 

Cuando se agote ese dinero, dice, no sabe qué va a hacer. Sin poder trabajar en su puesto de comida desde hace varias semanas y con su marido hospitalizado, en estado grave, el panorama no es alentador. 

Aunque ahora, asegura, solo tiene cabeza para su pareja. 

Y la información que le brindan a cuentagotas, la consume. 

-La inconformidad es que nadie te dice casi nada, no te informan. Nada más sale una señorita y te dice: ‘qué cree, su esposo ya está muy grave, y ya lo intubaron’. O peor aún: salen y te dicen: ‘su esposo ya falleció’. Y ya. No te dejan ver el cuerpo, ni nada. Solo te dan una caja de cenizas y eso es todo. 

-Además -añade enojada Anahí-, te dicen que tiene Covid, pero ni pruebas les hacen, ¿cómo saben entonces? No nos dan certeza. Yo no sé si mi marido tiene neumonía, Covid, o qué chingados es lo que tiene. 

Ante este panorama, el pasado miércoles 29 de abril, Anahí y otros familiares de pacientes sospechosos Covid internados en el Hospital General de Iztapalapa bloquearon la calzada Ermita, a la altura de la calle Reforma Aeronáutica, para exigir que se les informara del estado de salud de sus familiares. 

Y más recientemente, la noche del pasado viernes 1 de mayo, tuvo lugar otra protesta de familiares, pero esta vez en el Hospital General ‘Las Américas’ de Ecatepec, en el Estado de México. 

Esa noche, un grupo de familiares de un joven llamado Arturo Guerrero, internado por Covid 19, entraron a la fuerza al Hospital porque no habían recibido informes de su estado de salud, y al entrar encontraron que su familiar había muerto y que otros cuerpos embolsados yacían en la parte trasera del hospital.  

Los familiares del joven entraron en pánico y agredieron a médicos, enfermeras, y al personal de seguridad. Insistían en que su familiar estaba bien un día antes y no se explicaban porqué estaba muerto. Incluso, llegaron a culpar a los médicos de inyectar a los pacientes. 

¿Quién va a dar los informes?

Ante esta situación, médicos consultados por este medio aseguran que entienden la desesperación de los pacientes y también de los familiares. Y que, en una situación de pandemia, de hospitales saturados y poco personal médico, hacen todo lo que pueden. 

“El paciente de Covid es altamente contagioso. Por eso, ni podemos dejar entrar a los familiares a verlos, ni el médico que los atiende puede estar entrando y saliendo del área para dar informes”, explica un médico consultado que trabaja en un hospital Covid del IMSS en la Ciudad de México, y que pidió anonimato para evitar posibles represalias laborales.

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“Es un problema de organización -añade-. No tenemos áreas diseñadas para los familiares de los pacientes Covid, porque todo ha sido muy repentino”. 

Otro doctor, que también pide anonimato, y que también trabaja en un hospital Covid en la capital mexicana, explica que la situación se complica aún más en los hospitales ‘híbridos’, donde, por un lado, tienes pacientes con las dolencias habituales, como dolores abdominales, piedras, en el riñón, etcétera, y por otro, tienes a pacientes sospechosos de Covid. 

En estos casos, plantea el doctor, el personal médico tiene que repartirse entre el filtro de clasificación de los pacientes, el área general del hospital, el área de urgencias generales, y el área Covid, de la que no pueden salir.

“¿Quién va a dar los informes en una situación así? -cuestiona el doctor-. Hay turnos que se están cubriendo con solo 3 o 4 médicos. Entonces, no es que no se quiera dar el informe, pero yo no puedo pasar a un familiar al área donde están los pacientes altamente contagiosos. No puedo hacerlo. El problema es que, muchas veces, los familiares no saben esto”. 

Otro problema, plantea el mismo doctor, es que, en efecto, están teniendo muchas dificultades para dar diagnósticos certeros al paciente y a los familiares, debido a que se están haciendo muy pocas pruebas de Covid 19, por lo que están tratando los casos de neumonía atípica como coronavirus, pero sin la confirmación de un test. 

Y eso, lógicamente, aumenta el nivel de estrés y de desesperación. Hasta el punto, de que el personal médico está sufriendo amenazas y agresiones, como la más reciente del Hospital General ‘Las Américas’ en Ecatepec.

“La gente, en su desesperación, nos dice que tienen que entrar a ver a su familiar, sí o sí. Que ellos asumen los riesgos. Pero, como médicos, no podemos permitir que se pongan en riesgo. Entonces, se han dado situaciones muy lamentables de que, por ejemplo, avientan piedras a los cristales de la fachada del hospital, o de familiares que agreden a médicos y enfermeras cuando fallece un paciente Covid”, cuenta el doctor, en cuyo hospital hay patrullas de la Guardia Nacional custodiando el inmueble. 

Romper el cerco informativo

Un tercer doctor entrevistado, que también pide anonimato, explica que, ante esta situación, están pidiendo a las autoridades sanitarias “romper el cerco de información” para rebajar la tensión con los pacientes y sus familiares, y para dar más transparencia a todo el proceso y evitar casos como el del hospital de Ecatepec. 

“Tenemos a pacientes y familiares incomunicados, sin posibilidad de despedirse al término de la vida, y eso, obviamente, genera una situación de angustia y de incertidumbre”, expone el médico. 

“Por eso -añade- lo que hemos solicitado a las autoridades sanitarias es que nos compraran una Tablet, o un Smartphone, para ir rompiendo ese cerco informativo”. 

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En el caso de su hospital, también del IMSS, el doctor asegura que ya les proporcionó un Smartphone. Y gracias a eso, han podido mantener una comunicación más directa y fluida con los familiares, y estos, a su vez, han podido platicar con los pacientes, o verlos a través de fotografías o de videollamadas. 

Pero, de nuevo, ante el nivel de saturación que ya se está alcanzando en la capital –el viernes pasado la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum dijo que la capacidad hospitalaria de la metrópoli ya está al 61% de ocupación-, el doctor admite que “no está siendo suficiente”. 

Información, al fin

Es domingo 3 de mayo, en la tarde. En unas horas, Anahí dice que ya va a cumplir una semana de dormir y vivir en una sala de espera del Hospital General de Iztapalapa de la Secretearía de Salud capitalina, que, a partir de esta semana también se reconvertirá oficialmente como ‘Hospital Covid’ , según anunció el sábado la titular de Salud capitalina, Olivia López. 

Entre los sonidos estridentes que salen de unos coches patrulla que custodian una ambulancia, Anahí explica que, al fin, tras la protesta del miércoles pasado en la carretera Ermita, personal del Hospital tomó medidas para aliviar la desesperación de los familiares que buscan saber qué está sucediendo con sus seres queridos. 

Por un lado, Anahí cuenta que les ofrecieron mostrarles fotos de sus familiares. Incluso, les pidieron que les escribieran cartas, que el personal médico leería a los pacientes para que, de alguna forma, éstos sientan el apoyo y la cercanía de los suyos en un momento tan delicado y difícil. 

Y, por otro lado, la mujer muestra a este medio audios en los que el personal del Hospital les explica con detenimiento qué es el coronavirus, por qué es tan contagioso, qué efectos desencadena, y por qué los familiares no pueden acceder al área donde se encuentran internados. 

-A mi esposo lo están atendiendo bien en este Hospital, porque, de lo contrario, yo creo que ya hubiera fallecido -admite conciliadora la mujer de 35 años, que añade que, en la mañana de ayer domingo, ya recibió un informe del estado de salud de su pareja que la hace recuperar un poco de esperanza sobre su pronta recuperación.

Pero, aún así, aunque está más calmada -e informada-, asegura que no se despegará de la sala de espera que se ha convertido en una pequeña extensión de su vivienda.

-Esperaré aquí el tiempo que sea necesario -hace hincapié Anahí-. Hasta que mi marido vuelva a salir por la misma puerta por la que entró. Sano y listo para regresar a casa.  

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"Paren el mundo que me quiero bajar": la frase que Mafalda nunca dijo

Las historietas de Mafalda acompañaron a muchas generaciones, pero una frase sobre el mundo, que tal vez sea la más famosa que se le atribuye a Mafalda, es falsa.
3 de octubre, 2020
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“¿Y por qué habiendo mundos más evolucionados yo tenía que nacer en este?”

“¿Y no será que en este mundo hay cada vez más gente y menos personas?”

¡Resulta que si uno no se apura a cambiar el mundo, después es el mundo el que lo cambia a uno!”

Todas estas reflexiones y preguntas existenciales sobre el mundo son de Mafalda, la caricatura de la niña argentina que creó el dibujante Joaquín Salvador Lavado Tejón, más conocido como Quino, que murió este miércoles 30 de octubre a los 88 años.

Mafalda era una niña curiosa que siempre estaba preocupada por la humanidad y aspiraba a ser intérprete de Naciones Unidas cuando fuera grande, probablemente y justamente, para salvar al mundo.

Sus historietas estaban llenas de humor, pero también de preocupaciones sobre la desigualdad y la injusticia.

Metro de Buenos Aires con una historieta de Mafalda.

Reuters
Las historietas de Mafalda acompañaron a muchas generaciones.

Pero una frase sobre el mundo que tal vez sea la más famosa que se le atribuye a Mafalda es falsa.

Nos referimos a: “Paren el mundo que me quiero bajar”.

“Jamás lo hubiera dicho”

La frase en cuestión y la caricatura de Mafalda llorando con un globo terráqueo a su lado es una típica postal de esta niña que aparece repetidamente en las redes sociales.

Pero ni el dibujo lo hizo Quino, ni la frase la puso en boca de Mafalda.

Y fue el mismo dibujante quien lo desmintió en 2012.

“Yo jamás hubiera puesto en boca de Mafalda esa frase, porque Mafalda no quiere que el mundo pare y ella bajarse, ella quiere que el mundo mejore. Entonces jamás se le pudiera haber ocurrido eso”, le dijo Quino a la radio colombiana W en una entrevista.

Quino con Mafalda de fondo.

Reuters
Quino desmintió que esa frase de Mafalda sea verdad.

El dibujante Quino publicó más de 60 libros durante su vida y las historietas de Mafalda fueron traducidas al a menos 30 idiomas.

Su editor durante 50 años y amigo de toda la vida, Daniel Davinsky, le dice a BBC Mundo que “más de las mitad (de las frases que se encuentran en internet sobre Mafalda) son falsas”.

“Es evidente que Mafalda se usó para cualquier contenido”, añade.

Al ser consultado sobre si alguna vez iniciaron acciones legales, Divinsky contó que “Quino las intentó cuando se hizo un uso político de Mafalda para un candidato para la alcaldía de una ciudad cuyas ideas él no compartía”.

“Y se pronunció muy enérgicamente porque habían usado la imagen de Mafalda con el pañuelo celeste que identifica a las personas que están en contra de la aprobación de la ley de interrupción voluntaria del embarazo” en Argentina, describió.

Es realmente un misterio saber por qué esta frase apócrifa terminó relacionada al personaje de Mafalda. Lo que sí se sabe es que gracias a internet, se convirtió en la más famosa.

“La forma en la que se crean los mitos urbanos es absolutamente misteriosa, los sociólogos han tratado de desentrañarla y ralamente no se encuentra la raíz. Empieza a correr, se impone y lo falso queda como verdad con el paso del tiempo”, analiza Divinsky en una conversación telefónica con BBC Mundo.

Un hombre fotografía una caricatura de Mafalda.

Getty Images
“Más de las mitad (de las frases que se encuentran en internet sobre Mafalda) son falsas”, dice Divinsky.

A Quino no le gustaba nada que abusen de las palabras y de la imagen de Mafalda.

Lo que más le molestaba a Quino era el uso (de Mafalda) para ideas que él no compartía. Tampoco admitía que fuera redibujada ni siquiera para la portada de los libros por cuestiones de diseño gráfico”, relata el editor.

“Sentido de libertad y justicia”

En 2014, cuando el personaje cumplió 50 años, Quino participó de un proyecto de lectura nacional del gobierno argentino en el cual se repartieron cientos de miles de ejemplares de Mafalda en las escuelas.

“A mí nunca me gusta sentirme orgulloso de lo que he hecho ni nada de eso, pero esta vez la verdad que sí. Es un orgullo para mí que un trabajo que uno hizo con mucho cariño siempre se difunda de esta manera”, dijo a los periodistas entonces.

“Creo que (Mafalda les puede aportar a los niños) el sentido de justicia y libertad. Y que hay que educarse y (defender) la igualdad, y que entre todos podemos hacer un país mejor”, añadió.

https://twitter.com/CFKArgentina/status/1311713847460474880

Además de esta viñeta falsa, que desde este miércoles con la muerte de Quino circula con más frecuencia en las redes sociales, existen muchas otras que aparecen en internet.

Estos dibujos falsos contienen textos que pueden ser muy inspiradores y que se prestan a la reflexión, pero que jamás salieron de los diálogos de las historietas de esta niña singular.

En BBC Mundo hicimos una selección de frases verdaderas de Mafalda que las puedes ver en el siguiente enlace.

También puedes probarte en este quiz para descubrir cuánto sabes sobre sus frases.

Y si después de esta verificación sobre los dichos de esta niña contestataria, irónica e inconformista terminaste decepcionado por la falsedad de esta famosa frase, Mafalda probablemente te diría: “Hoy he aprendido que la verdad desilusiona a la gente”.

Monumento de Mafalda en San Telmo, Buenos Aires.

Reuters
Esta estatua de Mafalda y sus amigos en el centro de Buenos Aires se llenó de flores y carteles para despedir a Quino.

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