El gobierno federal alista un plan para que la población retorne al trabajo
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Cuartoscuro Archivo

El gobierno federal alista un plan para que la población retorne al trabajo

El regreso al trabajo contempla medidas de higiene, distanciamiento social y flexibilidad de horarios en los centros de trabajo.
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8 de mayo, 2020
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Dado que una cura para la COVID-19 no se vislumbra en un corto ni mediano plazo, el gobierno federal ya alista un plan de desconfinamiento paulatino que permita la reapertura escalonada de algunas empresas y el retorno seguro de las personas a sus actividades laborales, mediante la imposición de medidas de higiene, distanciamiento social y flexibilidad de horarios en los centros de trabajo.

La autoridad encargada de diseñar este plan es la Dirección de Prestaciones Económicas y Sociales del IMSS, en coordinación con las Secretarías de Salud, del Trabajo, de Hacienda y de Economía, y con la cercana supervisión del Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell.

Este plan de Retorno Saludable al Trabajo, que aún está en elaboración, también ha sido consultado con cámaras empresariales y de industriales, y todavía no hay una fecha estimada para su implementación, afirma en entrevista Mauricio Hernández Ávila, Director de Prestaciones Económicas y Sociales del IMSS y encargado del proyecto.

La intención del gobierno de reactivar la economía de manera escalonada sucede a otros países que han comenzado a levantar restricciones en sectores productivos no esenciales, como China, España, Italia y Austria, mientras que en Estados Unidos se impulsa la inmediata reapertura de la industria automotriz, estrechamente vinculada a cadenas de producción en México.

El fin de semana, Animal Político publicó que cámaras empresariales nacionales urgieron un plan gubernamental para la reapertura de algunas compañías manufactureras y de abastecimiento junto con protocolos estrictos de higiene y la aplicación de pruebas periódicas a los trabajadores.

“Ahorita no se ve en el futuro cercano una vacuna o un medicamento (para el nuevo coronavirus), entonces, tenemos que cuidar la salud de las personas. Pero, además, no trabajar y no tener (productividad) es también una enfermedad para las empresas, porque las empresas también enferman y no las podemos curar, entonces sí tenemos que cuidar muy bien la planta productiva del país”, indica Hernández Ávila.

“Es una estrategia que nos ha pedido desarrollar el director general del IMSS, Zoé Robledo, ante una solicitud de la Secretaría de Economía y de la propia Secretaría de Salud, para ir pensando cómo vamos a reanudar acciones que permitan reactivar la economía y, al mismo tiempo, que impidamos las cadenas de transmisión (en el trabajo)”.

El proyecto, al que tuvo acceso Animal Político, propone medidas como instalar barreras físicas en los lugares de trabajo y mejorar la ventilación; permitir al máximo el home office; reducir o aumentar la jornada laboral; establecer guardias de trabajo; definir una reincorporación escalonada del personal (sin considerar a las personas en situación vulnerable ante la pandemia) y formar brigadas de emergencias psicológicas.

También se plantea la aplicación de una “encuesta” a 100 mil trabajadores asegurados ante el IMSS que permita detectar anticuerpos y medir la “tasa de ataque” del virus, a fin de prevenir una segunda oleada de contagios.

“Nosotros estamos proponiendo realizar una encuesta muy amplia de casi 100 mil personas para estimar cuál es la tasa de ataque que ha habido en la población y tener una guía de cómo nos vamos moviendo hacia lo que se llama ‘inmunidad de rebaño’, de que tienes ya un número suficiente de personas que ya estuvieron expuestas y ya no tienes tanto riesgo de tener nuevos brotes. Ahorita, por lo que sabemos, todos los estados estarán en riesgo de que, si reactivan, puedan tener un segundo brote”, detalla Hernández Ávila, quien es médico de formación.

El funcionario explica que el plan de Retorno Saludable al Trabajo propone medidas que garanticen romper las cadenas de transmisión de la enfermedad en los lugares donde laboran las personas, desde grandes fábricas y manufactureras hasta pequeños negocios como talleres, panaderías o restaurantes.

“No puedes regresar de un jalón a reactivar todo, tienes que ir desdoblando, ir abriendo lo último que cerraste y al final lo primero que cerraste. El plan tiene mucho que ver con lo que son las cadenas de transmisión en las empresas, que las empresas sean lugares seguros, y habla mucho de lo que las empresas tienen que hacer para poder minimizar el hecho de que pudiera haber contactos durante las actividades laborales”, detalla.

El programa consta de tres etapas. En la primera etapa, la más robusta de todas, las empresas deberán formar un comité que elabore un “diagnóstico situacional” en el que determinen qué trabajadores podrían reincorporarse de inmediato; evalúen qué modificaciones físicas harán para garantizar el distanciamiento social, y diseñen un Código de Ética para prevenir la discriminación a los empleados que contraigan la enfermedad.

En esta etapa también deben desarrollar un Plan de Trabajo en el que tracen una reestructuración administrativa que permita contar con el personal mínimo requerido para la operación y se asegure el distanciamiento de al menos un metro entre los empleados.

Se debe garantizar el “resguardo corresponsable” -mediante home office- de las personas vulnerables ante el nuevo coronavirus, esto es, que padezcan de diabetes; hipertensión; enfermedad cardiovascular, hepática crónica, pulmonar o renal crónica; inmunodeficiencias o cáncer, así como las mujeres embarazadas y en lactancia y personas mayores a 60 años de edad.

El Plan de Trabajo debe incluir una propuesta de rotación de turnos; aumento o reducción de la jornada laboral; establecimiento de guardias e implementación de horarios escalonados para evitar la aglomeración del personal en comedores.

“El proyecto (de Retorno Saludable al Trabajo) se ha socializado con algunas empresas, por ejemplo, con el sector automotriz, con la idea de tener comentarios técnicos, para que los ingenieros de planta o de los procesos productivos pudieran también darnos retroalimentación sobre las ideas que ahí se expresan”, comenta el Director de Prestaciones Económicas y Sociales del IMSS.

“Porque nuestra propuesta es una especie de autoevaluación que hacen las empresas respecto a los riesgos que tienen de contagio en sus cadenas productivas, hacen esa autoevaluación y después hay un mapeo de dónde se pueden cambiar esos riesgos, y entonces se hace un programa de reformulación del proceso productivo, que puede ser de ingeniería, como mejorar la ventilación, poner barreras físicas, o reingeniería administrativa, como separar los turnos para que no haya más de 50 personas en un turno, sino que se puedan hacer escalonados”.

En esta primera etapa las empresas deben efectuar una reingeniería física para colocar en los lugares de trabajo barreras físicas transparentes, resistentes y que no entorpezcan el proceso productivo; instalar sistemas de ventilación; implementar señalización en las áreas en las que deberá colocarse cada persona; poner tapetes sanitizantes e instalar cámaras de video para supervisar el cumplimiento de las medidas de distanciamiento.

El Plan de Trabajo debe contemplar protocolos de acceso con filtro sanitario (termómetro frontal); lineamientos para control de visitas de proveedores; protocolos de desinfección diaria y una propuesta para colocar dispensadores automáticos de gel antibacterial y contenedores para depositar tapabocas usados.

La segunda etapa del plan de Retorno Saludable al Trabajo contempla el regreso gradual de no más de 50 trabajadores, o más, si se garantiza su distribución por metro cuadrado de distancia.

Otra opción es el retorno escalonado (por diferimiento de horarios) para evitar aglomeraciones en los ingresos, comedores o vestidores. A las personas con comorbilidades, mujeres embarazadas y mayores de 60 años se les debe permitir el teletrabajo.

En esta etapa, las empresas deberán coadyuvar a la vigilancia epidemiológica con un sistema de recogida de datos que permita identificar comorbilidades y estilos de vida no saludables entre el personal.

El IMSS asesorará a las compañías en la formación de brigadas de primeros auxilios psicológicos como parte de programas de salud mental e impartirá cursos masivos para promover hábitos saludables entre los trabajadores a través de la plataforma CLIMSS.

“Lo que nosotros estamos haciendo en el IMSS es desarrollar toda una serie de recursos educativos en nuestra plataforma de educación masiva, el CLIMSS, para que las empresas puedan entrar ahí y vean cómo modificar sus procesos, y esto va a abarcar empresas muy bien organizadas hasta salones de belleza, panaderías o talleres técnicos”, detalla Hernández Ávila.

El Director de Prestaciones Económicas y Sociales del IMSS aclara que la Secretaría de Economía será la autoridad que defina qué empresas reabrirán primero. Sin embargo, el plan de Retorno Saludable al Trabajo propone como condición que reabran las compañías que implementen el plan de acción diseñado por el instituto.

“Es una decisión que va a tener que tomar la Secretaría de Economía, yo no me quisiera meter, pero suena lógico que lo último que cerraste es lo primero que vas a abrir. En lo que nosotros estamos enfocados es en que ese regreso, independientemente de cuál sea el orden que la Secretaría de Economía decida, sea seguro y sea ordenado, de tal manera que (se interrumpan) las cadenas de transmisión que se dan en el trabajo”, expone.

La tercera etapa del programa prevé el retorno total de los empleados a los centros de trabajo y la puesta en marcha de mecanismos de vigilancia y control por parte de las autoridades.

La “encuesta”

Como parte del plan de Retorno Saludable al Trabajo, el IMSS propone la aplicación de una prueba de anticuerpos a 100 mil trabajadores formales a los que dará seguimiento durante un año, explica Hernández Ávila.

El funcionario plantea que esta prueba sea costeada por las empresas.

“La encuesta apenas la estamos diseñando, porque no hay todavía una prueba inmunológica autorizada, pero el chiste aquí es medir anticuerpos, porque todavía no hay una vacuna. La idea de presentarle esto a la industrias es que nos ayuden con los costos de la encuesta, en un sentido de que ellos pudieran, mediante un mecanismo que nosotros les daríamos, un mecanismo aleatorio, seleccionar a una muestra de trabajadores y entonces enviarlos a los laboratorios para tomarse una muestra de sangre, que se hagan un pequeño cuestionario, y luego la idea es seguir a estos trabajadores a lo largo de un año para ir monitoreando cómo vamos con la tasa de ataque. Ahorita eso todavía está en proyecto, pero creo que es una de las estrategias más importantes: saber cómo va tu tasa de ataque a nivel población”, expone.

El Director de Prestaciones Económicas y Sociales del IMSS detalla que la “encuesta” se aplicará en estados que registren altos y bajos índices de transmisión de la enfermedad.

“Serían 100 mil personas distribuidas en estados de alta y baja transmisión para tener un contraste, y serían todos trabajadores formales, es el universo sobre el cual el IMSS está interesado en trabajar. Estamos pensando que baja transmisión es Aguascalientes, Querétaro, Jalisco y Nuevo León, y alta es Baja California, Ciudad de México, Estado de México, Sinaloa y Quintana Roo”, abunda.

 

 

 

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Qué hay detrás de los cambios de política de EU hacia Cuba y Venezuela

El alivio de algunas restricciones a ambos países marca un giro de Washington respecto a la estrategia de mano dura de Trump y busca dar señales de cambio a la región, según analistas.
19 de mayo, 2022
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Después de insistir por un buen tiempo con sanciones, reproches y presión extrema, Estados Unidos comenzó a flexibilizar su política hacia dos de sus mayores antagonistas latinoamericanos: Cuba y Venezuela.

Washington anunció por separado esta semana que aliviaría sus restricciones para viajes y remesas a Cuba, así como para las negociaciones de la principal petrolera estadounidense en Venezuela.

Las medidas son limitadas y están lejos de suponer una normalización de las relaciones de EE.UU. con los gobiernos de ambos países.

Pero sí resulta evidente el giro que la Casa Blanca de Joe Biden busca darle a la estrategia de mano dura diseñada por el anterior presidente Donald Trump para esos países.

Y detrás de este cambio hay varios motivos, según expertos.

Una cumbre polémica

Los anuncios de Washington surgieron mientras el gobierno de Biden se prepara para organizar la novena Cumbre de las Américas el mes que viene en Los Angeles.

La antesala del cónclave está signada por pugnas y un riesgo de boicot de algunos presidentes por la probable exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua, países a los que EE.UU. ha sugerido que dejaría fuera por considerarlos autocráticos.

Joe Biden

Getty Images

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha condicionado su asistencia al encuentro a la participación de esas tres naciones, una postura que también asumió su homólogo boliviano, Luis Arce.

Otros gobiernos latinoamericanos cuyos presidentes prevén asistir a la cumbre, como Argentina, Chile y Honduras, también pidieron que todos los países de la región sean invitados.

EE.UU. ha respondido que aún debe tomar la decisión final sobre los invitados y abrió un diálogo con López Obrador sobre su reclamo.

En el gobierno de Biden niegan que esta polémica por la cumbre tenga alguna relación con los cambios de política hacia Cuba y Venezuela.

“El momento de esto diría que está completamente separado de lo que ha dicho el presidente mexicano respecto a Cuba”, sostuvo un alto funcionario del gobierno de EE.UU. al explicar el martes a periodistas el alivio de sanciones a Venezuela.

El funcionario dijo que las medidas, que incluyen una autorización “limitada” a la petrolera estadounidense Chevron para negociar posibles actividades futuras con Venezuela, buscan respaldar un reinicio del diálogo entre el gobierno de Nicolás Maduro y sus opositores.

Nicolás Maduro

Getty Images
El gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela podrá entablar negociaciones con la petrolera estadounidense Chevron.

Señaló además que el gobierno de Biden llevaba meses preparando su nueva política hacia Cuba, que autoriza vuelos comerciales a ciudades de la isla más allá de La Habana y suspende el límite de US$1.000 por trimestre a las remesas.

Sin embargo, algunos analistas observan un vinculo claro entre estos cambios y las críticas de la región a la Cumbre de las Américas a celebrarse del 6 al 10 de junio.

“Es una muestra de que la administración Biden no quiere llegar a la cumbre con las manos vacías”, dice Cynthia Arnson, directora del programa latinoamericano del Wilson Center, un centro de análisis independiente en Washington, a BBC Mundo.

Y agrega que el objetivo de la Casa Blanca es mostrar diferencias con el gobierno de Trump en las políticas sobre Cuba, Venezuela y la migración, en medio de las dudas sobre los compromisos que se lograrán en la cumbre.

De hecho, muchos anticipaban que Biden aliviaría las restricciones impuestas por Trump a Cuba y Venezuela poco después de asumir en enero de 2020, pero diferentes razones demoraron el cambio.

Banderas de países americanos en Washington.

Getty Images
La cumbre de las Américas se realiza en junio en Los Angeles.

“El país obvio”

Pese al afloje de las restricciones a Cuba y Venezuela, los analistas consideran improbable que Biden invite finalmente a ambos países al cónclave de Los Angeles.

En esto también pesan razones de política doméstica: la presencia de autoridades de cubanas o venezolanas en EE.UU. provocaría rechazos internos a meses de las elecciones de mitad de período en noviembre.

Los cambios anunciados esta semana por Washington fueron criticados no solo por opositores republicanos, sino también por demócratas como Bob Menéndez, que preside el poderoso comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE.UU.

Bob Menéndez

Getty Images
El senador demócrata Bob Menéndez ha rechazado los planes de la administración Biden para Cuba y Venezuela.

“Darle a Maduro un puñado de dádivas inmerecidas solo para que su régimen prometa sentarse a negociar es una estrategia destinada al fracaso”, sostuvo Menéndez en un comunicado.

El alto funcionario del gobierno de Biden que habló bajo la condición de que su nombre se mantuviera en reserva negó que el permiso a Chevron vaya a derivar en un aumento de ganancias para el gobierno de Maduro, quien sigue bajo sanciones de Washington.

También advirtió que EE.UU. podría aumentar o aliviar más las sanciones a Venezuela en función de lo que ocurra en el diálogo entre el gobierno de Maduro y sus opositores.

Y señaló que el objetivo de Washington es lograr avances hacia elecciones libres y justas en Venezuela, negando que el foco esté en el petróleo.

Pero algunos prevén un mayor rédito para la petrolera estatal venezolana PDVSA luego de este anuncio.

“Tarde o temprano, Chevron explorará petróleo y PDVSA se beneficiará de eso”, dice a BBC Brasil Ryan Berg, investigador para América Latina del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), una organización bipartidista en Washington.

Otros creen que EE.UU. ve en Venezuela, el país con las mayores reservas probadas de crudo en el mundo, una oportunidad para rebajar el precio del petróleo, que se disparó tras la invasión de Rusia a Ucrania en febrero.

En marzo, mientras EE.UU. impulsaba sanciones al petróleo ruso, enviados de Biden viajaron sorpresivamente a Venezuela para conversar reservadamente con Maduro, un aliado de Moscú que dijo estar dispuesto a aumentar la producción petrolera.

Venezuela liberó a dos prisioneros estadounidenses luego de aquel encuentro, que también generó críticas de republicanos y demócratas en Washington.

Ahora cobra fuerza para algunos la idea de que el pulso de Occidente con Rusia también ha movido la política de EE.UU. hacia Venezuela.

“La visita en marzo (a Maduro) fue parte de una mirada global sobre cómo sustituir el petróleo de Rusia al mundo con producción en otros sitios”, señala Arnson. “Y en América Latina, el país obvio es Venezuela”.


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