Gobierno recorta becas en El COLMEX y elimina apoyos en Instituto Mora
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Gobierno recorta 50% becas para alumnos de El COLMEX y elimina apoyos en el Instituto Mora

El Colegio de México pasó de tener 600 mil pesos anuales a 300 mil pesos para estudiantes de escasos recursos; mientras que las becas del Instituto Mora fueron canceladas.
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Aún sin los problemas económicos que ha traído la pandemia de coronavirus en México, el gobierno Federal recortó 50% las becas de manutención para estudiantes de El Colegio de México desde la aprobación de presupuesto en diciembre pasado.

Esto forma parte de la reducción del Programa de Becas Elisa Acuña para estudiantes de nivel superior que en 2020 tuvo 4 mil 164 millones de pesos de presupuesto, lo que significa 35.7% menos que el año anterior, de acuerdo con el análisis “Gasto público en becas escolares”, realizado por el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, A.C. (CIEP).

En el caso de El Colegio de México pasaron de tener 600 mil pesos anuales a 300 mil pesos para apoyar a estudiantes de escasos recursos que utilizan la beca para alquilar un cuarto, en caso de quienes viven fuera de la Ciudad de México, y para mantenerse y poder dedicar todo su tiempo a su carrera profesional.

En entrevista con Animal Político, Ana Covarrubias, coordinadora general académica de El COLMEX, asegura que con ese recorte, la administración ha tenido que ser más riguroso para elegir a quién otorgar los apoyos que van desde los 2 mil 500 mensuales a los 4 mil 400.

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Explicó que se tratan de una centena de alumnos de Estudios Internacionales y de Economía, generación que obtuvo la beca desde 2019, por lo que no podrían simplemente retirarla en 2020.

Por ello El COLMEX acudió a otras opciones, como el financiamiento de Fundación BBVA y Fundación Colmex para solventar las becas pese a la falta de presupuesto Federal.

Las becas, afirma Covarrubias, significan la posibilidad de que jóvenes de escasos recursos no tengan que buscar otro empleo y puedan dedicarse sólo a estudiar de tiempo completo, “esa es la esencia de el COLMEX”.

Sin embargo, “nunca habíamos tenido una estrechez tan fuerte en becas”, pero ahora, la política de austeridad de este gobierno los alcanzó, dice Covarrubias.

Por “deterioro económico” quitan becas al Instituto Mora

Quienes sí resultaron afectados a raíz de la pandemia de coronavirus es el Instituto Mora, centro de investigación del Conacyt con 20 años de actividad, y que se ha convertido en una opción de alto nivel para quienes se interesan en las Ciencias Sociales. Sus becas fueron canceladas, pese a que el presidente Andrés Manuel López Obrador reiteró que estos apoyos se mantendrían como parte de las medidas contra los efectos económicos de la pandemia.

Cada año el Instituto abre una convocatoria para que jóvenes puedan desarrollar su tesis, estudiar una maestría, doctorado o formarse en la investigación trabajando directamente en algún proyecto con los investigadores de la institución. Después de un estricto proceso de evaluación, los seleccionados no superan los 100 alumnos.  

Los estudiantes incorporados reciben una beca mensual de 4 mil 200 pesos, pero tienen como requisito no ser beneficiarios de otro programa de becas ni tampoco pueden trabajar en el sector público durante los 10 meses que dura su estancia en el Instituto Mora. Por eso es que se convierte en su única actividad remunerada.

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La actual generación, con 78 becarios provenientes de la UNAM, la UAM, UACM y la Escuela Nacional de Antropología e Historia, inició cursos en febrero de este año. El pasado 17 de abril, apenas al tercer mes de estancia recibieron un correo electrónico en la que les informaron que “debido al deterioro de las condiciones económicas provocado por la emergencia sanitaria, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público decidió congelar los recursos asignados al Instituto para financiar el Programa de Becas 2020”.

Por lo tanto, “ante la situación de incertidumbre, el prospecto de nuevas restricciones a nuestro presupuesto, y las bajas probabilidades de que esta medida sea revertida, el Instituto se ve en la penosa necesidad del cancelar el Programa de Becas 2020 a partir del 30 de abril”, explicaba el mail firmado por la dirección académica y dirección de becas del Instituto y que fue compartido a Animal Político por los alumnos.

Esa se fue la primera y única comunicación con los estudiantes respecto al tema, porque ninguna autoridad del gobierno Federal ha respondido al llamado y protesta en redes sociales de los jóvenes desde entonces.

“Esto nos deja en una situación vulnerable. Nos están arrojando al desempleo a 78 estudiantes y nos deja en un panorama delicado. Nosotros también somos jóvenes y estamos construyendo el futuro de México y estas becas que valen mucho la pela”, asegura Triztan Navarro, uno de los estudiantes afectados.

Al anunciar su plan económico para hacer frente a la afectación por la pandemia, el presidente López Obrador dijo que las becas serían parte fundamental. Como las llamadas del Bienestar que incluye los apoyos a estudiantes de todos los niveles y el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, enfocada a quienes no tienen oportunidad de estudio ni trabajo.

De acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación de este año, dichos programas suman 71 mil 411 millones de pesos; es decir, 8.8 % del gasto educativo, de acuerdo con el cálculo de Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, A.C.

La beca del Instituto Mora no está integrado en esos programas, pues se trata de un centro de investigación, y el recursos proviene del Conacyt, mientras que los otros programas provienen de la SEP y de la Secretaría del Trabajo. En tanto, el monto entregado a becarios del Instituto es 500 pesos mayor que la beca del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, que asciende a 3 mil 748 pesos mensuales.

El programa del Instituto, dice Triztan, le permitía comenzar a formarse como investigador y terminar su tesis después de cursar la licenciatura de Ciencias Políticas y Administración Pública en la Facultad de la UNAM, pero ahora lo que parecía la oportunidad enriquecedora se está volviendo incertidumbre.

“El instituto no es un centro menor, ahí se han formado cuadros de la ciencia y gente de alto nivel”, agrega Triztan en entrevista. De hecho, se trata de una institución con arraigo, pues fue creado desde 1981 y 19 años después obtuvo el reconocimiento como centro público de investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Además, especializado en las Ciencias Sociales, por eso es que este tipo de programas se convierten en un incentivo para generar más investigadores en esta área, afirma Daniel Zavaleta, otro de los becarios del Instituto.

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Al entrar, agrega Daniel, les hicieron firmar una carta en la que firman los términos y condiciones de su estancia, además de 10 pagarés por la cantidad mensual que recibirían hasta noviembre. También recuerda que dicha carta tenía una cláusula que por una cuestión excepcional, sin mencionar cuáles, el apoyo se podría terminar, pero “nos dijeron que los recursos para nosotros ya estaban asegurados hasta noviembre”.

Incluso, durante el avance de la pandemia, en marzo pasado recibieron un correo electrónico donde informaban que las actividades de campo y dentro del plantel quedaban suspendidas, pero los trabajos de investigación, tesis y becas continuarían. Y un mes después recibieron la cancelación.

Por eso, dice Daniel, están buscando ser escuchados para que Hacienda revierta la decisión, por lo que abrieron cuentas en redes sociales para exponer su problemática. El Instituto sólo cubrió la beca hasta abril, pero al concluir el mes ya no tendrían el recurso y tampoco trabajo, debido a los requisitos del Instituto.

“Si de por si era complicado conseguir empleo, ahora por la contingencia es todavía peor”. Con la cancelación del programa de becas para este año “no sólo nos quitan el dinero, también la posibilidad de seguir adelante”, afirma Daniel.

El Instituto les informó que “desde principios de abril se están realizando gestiones con la finalidad de obtener una reconsideración por parte de la Secretaría de Hacienda. Les aseguramos que de parte del Instituto, y de manera conjunta con los demás Centros Públicos de Investigación del CONACyT, se está haciendo todo lo posible para que se restablezca el flujo de recursos para la partida destinada al pago de becas”.

Pero ante la situación, las becas serían canceladas con fundamento en la cláusula 10, inciso “a” de la Carta de Aceptación de Beca; y numerales 1 y 17 de los Criterios de Selección y Asignación de Becarios del Instituto Mora.

Debido a la pandemia, no hay personal en el Instituto y aunque Animal Político envió correos a cuentas oficiales del  Instituto Mora no hubo respuesta. También se solicitó información a la Secretaría de Hacienda para explicar las razones del recortes y al Conacyt, pero tampoco hubo comunicación.

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¿Cómo contarán la pandemia de COVID los libros de historia?

Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.
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6 de septiembre, 2021
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Después de casi dos años -y de un extraordinario parón mundial cuyo impacto aún no está claro- es inevitable que muchos escriban sobre la COVID-19 durante las próximas décadas.

Ahora que entramos en un largo período de reflexión, los estudiosos de las artes y las humanidades tienen mucho que ofrecer, especialmente una vez que la intensidad de la cobertura científica y médica ha empezado a disminuir.

Al principio, cuando muchos de nosotros nos confinábamos y nos preocupábamos por cómo íbamos a salir de la pandemia, el único capítulo de cualquier libro sobre la COVID que cualquiera de nosotros quería leer era el de la vacuna.

¿Habría una y funcionaría? Pero la descripción técnica de esta preciosa intervención médica en las próximas publicaciones será concisa y breve. La historia más completa está en otra parte.

Lo que verdaderamente importa

La historia médica de las plagas es fascinante, pero rara vez es la cuestión crítica. No sabemos con certeza qué fue la epidemia ateniense del siglo V a. e. c., ni la devastadora del siglo II y III e. c.

La peste de los siglos VI a VIII e. c. en el imperio romano es objeto de discusión, pero probablemente se trataba de varias infecciones diferentes. Sabemos cómo se propagó la peste negra, pero eso no es lo más interesante.

Lo más interesante es cómo reacciona la gente ante las epidemias y cómo los escritores describen sus reacciones.

Vacuna contra la covid-19

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Hoy estamos centrados sobre todo en el aspecto científico de la pandemia, pero seguramente esto perderá importancia en el futuro.

El relato del historiador y general griego Tucídides (460-400 a. e. c.) sobre cómo respondieron los atenienses a la virulenta plaga del siglo V influyó directa o indirectamente en la forma en que muchos historiadores posteriores las describieron.

Estableció la pauta para una narración de los síntomas junto con el impacto social.

Atenas y la peste

Atenas estaba en el segundo año de lo que se convertiría en más de 20 años de conflicto con su rival Esparta.

La peste se extendió rápidamente y mató con rapidez: los síntomas comenzaban con fiebre y se extendían por todo el cuerpo.

Pericles

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Tucídides dijo que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo.

Algunos atenienses fueron diligentes en el cuidado de los demás, lo que normalmente les llevó a la muerte, pero muchos simplemente se rindieron, o ignoraron a la familia y a los muertos, o persiguieron los placeres en el tiempo que les quedaba.

Es discutible hasta qué punto la peste cambió a Atenas: no detuvo la guerra ni afectó a su prosperidad.

Lo que sí dice Tucídides es que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo y eliminó algunos de sus rasgos moderadores.

Queda implícito que los atenienses pueden haber abandonado su tradicional piedad y respeto por las normas sociales.

Esta fue la generación que produciría el cuestionamiento más radical del papel y la naturaleza de los dioses, de lo que sabemos del mundo y de cómo debemos vivir.

Pero también condujo a un renovado sentido del militarismo y a una eventual catástrofe: la derrota de Atenas ante Esparta y la pérdida de su imperio.

Las pandemias y su impacto

La tentación es decir que las pandemias lo cambian todo.

El historiador bizantino Procopio (500-570 e. c.), que sobrevivió a la aparición de la peste en el siglo VI, estaba al tanto de esto.

Niña en una clase virtual

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Es tentador decir que todo ha cambiado a causa de la pandemia, ¿pero es realmente así?

Todo el mundo se volvió muy religioso durante un tiempo, pero luego, en cuanto se sintió libre, volvió a su antiguo comportamiento.

La peste fue un símbolo evidente de la decadencia del sistema, pero la gente se adapta.

¿Estaba el mundo bizantino tan fatalmente debilitado por la peste y su resurgimiento que fue incapaz de resistir la embestida de los árabes en el siglo VII?

Esto puede ser cierto en parte, pero la peste precedió significativamente a la conquista árabe, hubo tanta continuidad como alteración visible en su cultura y en la vida de las ciudades. Además, el mundo árabe tuvo sus propias pestes. La historia no es tan sencilla.

¿Y qué hay de nuestra pandemia? Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.

Los fuertes lazos de la sociedad han sobrevivido bien.

Quizá la peor consecuencia sea el retroceso en el progreso de los países en desarrollo.

Eso y las repercusiones a largo plazo sobre la salud mental y la educación en todo el mundo son excepcionalmente difíciles de calibrar, aunque esta será la pandemia más estudiada de nuestra historia. Y serán los estudiosos de las artes y las humanidades y los científicos sociales quienes realicen gran parte de este incisivo trabajo, y ya lo están haciendo.

La ciencia de la pandemia

Entonces, ¿qué nos dice la historia que sería lo útil? Que hay que investigar más y profundizar en el conocimiento.

Niña con mascarilla

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La historia de la COVID no será solo la descripción del virus. Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder ante ello.

Por eso la historia de la COVID no será solo la descripción del virus y la vacuna, o el misterio de si vino de un murciélago o de un laboratorio.

Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder como individuos y familias, comunidades y políticos, naciones y organismos mundiales.

Lo que los mejores historiadores desde Tucídides nos han dicho es que la biología de la enfermedad es inseparable de la construcción social de la enfermedad y la salud.

Y también vemos que los humanos somos muy malos a la hora de pensar en las consecuencias.

Una de las consecuencias potenciales más interesantes de esta pandemia es la relación entre la política y la ciencia.

Investigadores en el laboratorio

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La ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

La peste ateniense puede haber impulsado a los pensadores a ser más radicales al cuestionar las visiones tradicionales de la vida, la muerte y el papel de los dioses.

Y la Peste Negra se considera a menudo como un cambio de juego en términos de religión y filosofía, y que fomentó cambios en la ética médica y mejoras en la atención social.

Incluso cambió la balanza sobre el valor del trabajo, pero todavía tenemos que ver si nuestra pandemia ha hecho incursiones duraderas en los patrones de trabajo en las oficinas o virtualmente.

Esta última pandemia ha mostrado lo mejor y más esencial de la ciencia, pero también la ha colocado incómodamente en el centro de la toma de decisiones políticas.

Junto con la crisis climática, mucho más peligrosa, la pandemia ha animado a los políticos a afirmar que “siguen la ciencia”.

Pero la ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

Cómo se desarrolle la conversación entre la política y la ciencia, y cuáles sean sus consecuencias, podría ser una de las sorpresas de este momento tan extraño.

A largo plazo, la comprensión de las repercusiones de este virus -y de los retos culturales, sociales y económicos más amplios en los que se inserta- requerirá que despleguemos una visión más generosa y holística de la ciencia.

Sólo así podremos escribir el relato de esta pandemia que su fuerza disruptiva exige.

*Christopher Smith es director ejecutivo del Consejo de Investigación de Artes y Humanidades, Escuela de Clásicos, Universidad de St. Andrews, Reino Unido.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original.


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