'Pueden ser víctimas invisibles': Así afecta la epidemia a niñas y niños
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'Pueden ser víctimas invisibles': así impactan la epidemia y el aislamiento a niñas y niños

La epidemia tiene repercusiones como aumento de la pobreza infantil, mala nutrición, violencia doméstica y maltrato, que se incremente el abandono escolar y el estrés de niñas y niños.
Cuartoscuro
22 de mayo, 2020
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Aunque la población menor de 20 años es la menos afectada de forma directa por la enfermedad COVID-19, los niños, niñas y adolescentes, además de que sí pueden presentar un cuadro grave (por condiciones previas), tienen efectos de otro tipo, tanto por el aislamiento como por los servicios a los que pueden dejar de tener acceso.

Miriam Veras Godoy, directora general del Centro Nacional para la Salud de la Infancia y Adolescencia (Censia), precisó, durante la conferencia vespertina sobre COVID-19, que en México se han registrado 1,471 casos de este coronavirus en personas menores de 20 años, lo que representa 2.5% del total; con 24 fallecimientos, 9 de estos en menores con comorbilidades y en los que los más afectados son los varones (57%).

De hecho, Veras Godoy aprovechó la conferencia para presentar los Lineamientos para la prevención, detección y atención de COVID-19 en niñas, niños y adolescentes, dirigidos al personal de salud.

Los datos de alarma en los niños son: respiración rápida, hundimiento de costillas, quejidos, coloración morada o azulada, fiebre que no se controla con facilidad, dificultad para beber o amamantarse, que el niño se vea muy enfermo.

Juan Francisco Galán Herrera, director general de la Coordinación de Hospitales Regionales y Federales de Alta Especialidad, explicó que aún no se sabe por qué este virus tiene menos impacto en la población de niños y adolescentes.

Hay varias teorías apenas: la competencia entre el SARS y otros patógenos por atacarlos, que en su organismo hay menos receptores para este virus y el resguardo que tienen de parte de sus familias.

¿Qué niños llegan a terapia intensiva? Galán Herrera precisó que los varones tienen más predisposición para complicarse, pero esto solo pasa ante factores previos como comorbilidades médicas complejas: obesidad, diabetes, cáncer o inmuno compromiso; aunque también por condiciones especiales, como Síndrome de Down.

Sin embargo, pocos requieren soporte ventilatorio y los que lo han requerido han logrado salir adelante.

Respecto a los casos que se han presentando en otros países de una respuesta inflamatoria desencadenada por el sistema inmune ante la presencia de COVID-19, enfermedad similar a Kawasaki, explicó que estos son casos raros.

“No se sabe cuál es el mecanismo disparador, pero el SARS-COV2 igual que otros virus son desencadenantes de este proceso inflamatorio que es una respuesta inmune. Pero no es que se vaya a presentar en todos los niños con COVID, en Italia, por ejemplo, hubo 10 casos en dos meses”, explicó Galán Herrera.

El especialista resaltó que se debe estar alertas ante presencia de erupción cutánea. “Hay que ir al pediatra u hospital, si hay conjuntivitis, enrojecimiento de palmas y plantas, inflamación de los ganglios y lengua agrietada”.

La gran mayoría de los niños con este proceso inflamatorio mejora, “pero hay que realizar un ecocardiograma para descartar inflamación cardiaca que es lo que puede llevar a la mortalidad”.

Los otros efectos

Ricardo Antonio Bucio Mújica, secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna), explicó que el reto en este momento no es solo la pandemia sino también la invisibilidad.

“Los temas que tienen que ver con las niñas, niños y adolescentes están muy desdibujados, en la perspectiva de que son los mayores los que toman las decisiones”, subrayó.

Por eso se debe procurar una protección integral con una serie de acciones indispensables para la atención de los niños, niñas y adolescentes durante la pandemia, que aseguren su acceso a servicios (la vacunación es esencial), también que salvaguarden su integridad, eviten riesgos sanitarios y minimicen los efectos secundarios de la crisis actual en ellos.

“Los niños pueden ser las víctimas invisibles y silenciosas de la pandemia y hay que evitarlo”, puntualizó.

Por su parte, Cristian Morales Fuhrimann, representante de la Organización Mundial de la Salud y de la Organización Panamericana de la Salud en México (OMS/OPS), explicó que COVID 19 impacta también de forma indirecta en los menores si fallecen sus cuidadores o si disminuyen los servicios esenciales que requieren.

También los afecta la violencia doméstica que puede haber en sus hogares. “Hay estudios serios que indican que en los primeros seis meses de la pandemia puede haber hasta 1 millón de niños fallecidos en el mundo”.

La epidemia, agregó, “ha alterado los componentes esenciales para su desarrollo y bienestar de los niños y niñas, y hay que evitarlo”.

¿Cómo minimizar esos impactos? Hay que procurar su acceso a servicios, mitigar el efecto del distanciamiento físico, “hay que pensar cómo hacemos para que los niños jueguen, que tengan actividades lúdicas, que hagan ejercicio, que los adultos los puedan escuchar en sus miedos y sus angustias”, alertó.

Se puede también pensar en desarrollar programas de protección social, de educación, e implementar programas para niños en situación de mayor vulnerabilidad como los niños migrantes o en situación de calle.

Para finalizar, Christian Skoog, representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en México, destacó seis impactos en los menores durante esta crisis: aumento en la pobreza infantil, en la mala nutrición, violencia doméstica y maltrato, abandono escolar, estrés y niños migrantes varados y expuestos a riesgos.

Christian Skoog llamó a procurar una buena alimentación y nutrición en los menores, a no desatender su salud y a brindarles protección frente a la violencia y cuidado emocional.

“Ante signos de maltrato hay que dar aviso al 911, el gobierno debe garantizar los servicios de atención y protección, que no se deben ver afectados por la crisis sanitaria o la austeridad”.

Hay que fortalecer, además, la detección en el sistema de salud de casos de violencia y lo mismo en la escuela, cuando los niños vuelvan a las clases formales.

Es importante, además, recalcó, que madres, padres y cuidadores garanticen el acceso a los niños más pequeños al programa Aprende en casa porque esa estimulación es fundamental.

Hay que alentarlos también a jugar y tener estrategias para crear un ambiente lo más tranquilo posible en el hogar, pero para eso es fundamental apoyar a los hogares más desfavorecidos.

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30 de febrero, el día que sólo existió una vez en la historia

En 1712, un país europeo tuvo que marcar un doble año bisiesto, o sea un febrero de 30 días, con el propósito de sincronizar su calendario con el resto del mundo.
1 de marzo, 2020
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Fecha 30 de febrero

Getty Images
Aunque parezca increíble, la fecha una vez existió.

Este 29 de febrero de 2020 nos recuerda que, cada cuatro años (con algunas excepciones), añadimos un día al final de febrero a nuestro calendario de 365 días, en lo que llamamos un año bisiesto.

Es un ajuste al cual nos hemos acostumbrado. Es un día más para pagar las cuentas a fin de mes, aunque también es un día más para esperar la llegada sueldo. Los que nacieron en esa fecha solo pueden celebrar un verdadero cumpleaños cada cuatro años.

Una sola vez en la historia, sin embargo, Suecia marcó un doble año bisiesto con el 30 de febrero incluido en su calendario de 1712. ¿Se imaginan los que nacieron en esa fecha? Jamás pudieron celebrar un cumpleaños de verdad.

Manipulación del tiempo

La Tierra y el Sol

Getty Images
El problema siempre ha sido alinear el calendario de 365 días con el tiempo real que demora la Tierra girando alrededor del Sol.

Contar el tiempo, marcar los días, meses y años, es una invención humana que trata de seguir los ciclos lunares -más o menos 29.5 días entre lunas llenas-, y solares, más o menos 365,25 días para que la Tierra gire alrededor del Sol.

Pero es un conteo que está sujeto a la manipulación. Diferentes gobernantes a lo largo de la historia dividieron el año en meses (no siempre 12) y quitaron y pusieron días a esos meses según sus necesidades políticas y económicas, o sus caprichos personales.

No obstante, la alineación de esos calendarios con el año solar era un requisito que no se podía obviar.

El emperador Julio César, hace casi 2,000 años, impuso un calendario muy parecido al que usamos hoy en día.

Estatua de Julio César

Getty Images
Julio César impuso un calendario muy parecido al que usamos hoy.

El llamado calendario juliano alternó los 12 meses con 30 y 31 días, iniciando el año en marzo, por ser el comienzo de la primavera, y dejando a febrero cojeando con 28 días o 29 días.

El año bisiesto se ha marcado desde esas épocas romanas para sincronizar el año calendario de 365 días al año solar de aproximadamente 365.25 días o sea, 365 días y seis horas.

El gran salto gregoriano

Ese cálculo sirvió durante siglos, pero no es exacto. El año solar en realidad es un poquitín más corto: 11 minutos y 14.784 segundos, para ser precisos. No es una diferencia que pueda causar un impacto inmediato pero, con el paso de los años, el desfase es notable.

Por eso el papa Gregorio XIII intercedió con su calendario en 1582, para “corregir” la discrepancia. Se hizo sobre todo por razones religiosas, pues el equinoccio de marzo, que marca el inicio de la pascua, se había desfasado por tres días a lo largo de los siglos.

Gregorio XIII

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Gregorio XIII eliminó de un tajo 10 días en 1582.

Sea como fuere, el calendario gregoriano es el estándar establecido en la mayoría del mundo. Aunque no todos los países lo adoptaron al mismo tiempo.

Primero fueron los que estaban alineados con la Iglesia Católica. En lugar de eliminar años bisiestos en las siguientes cuatro décadas, cortaron de un tajo 10 días. Saltaron del jueves, 5 de octubre, al viernes, 14 de octubre, de 1582.

Otras naciones e imperios protestantes fueron reacios, pero finalmente adoptaron el cambio. Reino Unido y sus colonias americanas hicieron el gran salto del 2 de septiembre al 14 de septiembre de 1752.

Parsimonia sueca

Pero antes de eso, cuando Suecia decidió incorporar el calendario gregoriano, no quiso hacerlo eliminando todos esos días tan súbitamente. Prefirió hacerlo gradualmente, saltándose los días bisiestos de febrero durante 40 años, hasta quedar ajustados.

Según el calendario juliano que seguían, 1700 era un año bisiesto, pero sólo le atribuyeron 28 días a febrero. Tenían la intención de hacer lo mismo en 1704, 1708, etc. pero, poco después, estalló la guerra y tuvieron otras prioridades que les hicieron olvidar los cambios.

Apoteosis de Carlos XII de Suecia

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Carlos XII de Suecia ordenó que se añadiera el 30 de febrero al año 1712.

Unos años después, el emperador Carlos XII se dio cuenta de que el calendario en Suecia no era ni juliano ni gregoriano, tomó medidas drásticas y abandonó el cambio.

Pero, como ya habían omitido el bisiesto de 1700, ordenó que en 1712 (otro bisiesto) se añadiera un día adicional al 29 de febrero, creando así por única vez en la historia desde las épocas de Julio César, el 30 de febrero.

Al final, Suecia siguió el ejemplo de sus pares en el norte de Europa y adoptó el calendario gregoriano en 1753, con el mismo sistema de eliminar 10 días en el año de un tajo.

No se sabe qué pasó con todas las personas que tuvieron como fecha de nacimiento ese 30 de febrero, pero no hay duda que no pudieron celebrar un verdadero cumpleaños.

Otros 30 de febrero

La entonces Unión Soviética introdujo un calendario revolucionario, entre 1930 y 1931.

Propaganda soviética de los años 30

Getty Images
El calendario revolucionario de la Unión Soviética pretendía mejorar la eficiencia de la producción industrial.

Este incluía semanas de cinco días, en meses de 30 días, con unos cinco a seis días sobrantes al final del año considerados “feriados”.

La intención de abolir la semana de siete días era para mejorar la producción industrial sin interrupciones del fin de semana, pero pronto se dieron que sería muy difícil eliminar el tradicional descanso del domingo y la idea se abandonó.

En ciencia ficción también se puede encontrar la fecha. En el cuento corto de Ray Bradbury “La última noche del mundo”, el fatídico acontecimiento sucede el 30 de febrero. Y en la obra de J.R.R. Tolkien, los hobbits han desarrollado un calendario con su equivalente febrero de 30 días.

Ya en el mundo real, en algunas ocasiones, cuando la fecha de fallecimiento es desconocida, esta se registra en las lápidas como 30 de febrero.


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