IMSS usará sus centros vacacionales como albergues y servicios de hospital
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IMSS usará sus centros vacacionales como albergues y servicios de hospital para COVID-19

Los centros de Morelos y Puebla recibirán a pacientes no complicados, con sintomatología leve, contagiados en recuperación y asintomáticos.
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El IMSS transformará sus centros vacacionales de Oaxtepec, Atlixco y La Trinidad en albergues y servicios hospitalarios para atender a pacientes con COVID-19 no complicados y sin factores de riesgo, con sintomatología leve que no requiere asistencia respiratoria, contagiados en recuperación que aún requieren cuidados de enfermería y hasta asintomáticos que representan un riesgo para su familia.

De acuerdo con la convocatoria de cotización publicada el 24 de abril en Compranet por el IMSS y de la cual recibirían propuestas hasta el 30 de abril, los proveedores elegidos deberán dar un “servicio integral”, que incluirá modificación en la infraestructura, diagnóstico, desarrollo, capacitación, implementación y operación.

Fuentes del IMSS informaron que los trabajos de reconversión comenzarían en junio próximo, mientras que la convocatoria establece que el contrato tendrá vigencia hasta el 30 de diciembre de 2020.

Lee: Por teléfono o correo electrónico, IMSS establece mecanismos para informar sobre pacientes con COVID-19

Se trata del acondicionamiento al centro vacacional de Oaxtepec, Morelos, que tiene 234 habitaciones con 478 camas en total; más 137 cabañas o villas y un área de campamento de 20 mil metros cuadrados.

También del centro de Atlixco-Metepec, en Puebla, con 179 habitaciones de hotel, con 418 camas y 9 villas. Y el centro La Trinidad, en Tlaxcala, con 112 habitaciones con 342 camas, una casa ejecutiva con 11 camas y 6 mil metros cuadrados de área para campamento.

Esto suma la existencia de 535 habitaciones de hotel y 1,238 camas en los tres centros vacacionales, cuyo servicio turístico fue suspendido a causa de la pandemia de coronavirus desde el pasado 23 de marzo.

El centro vacacional de Morelos tiene 234 habitaciones con 478 camas en total; más 137 cabañas o villas. Foto: IMSS

Estas son parte de las instalaciones de los cuatro centros vacacionales del IMSS que presta servicio a todo público con cabañas, hoteles, albercas, campamento, centros deportivos, instalaciones comerciales y restaurantes, con cuotas accesibles abiertos a todo público, y, por primera vez, tres funcionarán como centros hospitalarios.

En Compranet, la plataforma donde se registran todas las contrataciones del gobierno, sólo está disponible la solicitud de cotización, de “contratación de los servicios integrales para reconversión de centros vacacionales del IMSS a centros de atención Covid-19”, pero no se detallan las fechas para participar en la licitación, el anuncio de ganadores, aunque la vigencia del contrato será hasta el 31 de diciembre de 2020.

La reconversión

En el documento, el IMSS expone los requerimientos que deberán cumplir los proveedores, toda vez que deberá trabajar “de manera coordinada con el Instituto para llevar a cabo la reconversión, implementación y operación de tres centros vacacionales”.

El o los proveedores que consigan el contrato harán la revisión de criterios de reconversión, que implica evaluar los criterios arquitectónicos, de ingeniería y equipos para la prestación de servicios hospitalarios para pacientes COVID-19, y será “responsabilidad del licitante revisar y validar los criterios que se definan para lograr la prestación de los servicios definidos para el nuevo centro de atención”.

Lee: Habilitan Los Pinos como centro de hospedaje para personal del IMSS que atiende a pacientes con COVID-19

También se encargará de definir “el modelo funcional de atención y la estructura funcional para la prestación de los servicios clínicos, perfiles, médicos y enfermeras”; y de los procesos de soporte no clínicos como el servicio de limpieza, gestión de residuos, ropería, mantenimiento de instalaciones, alimentación, seguridad y almacén.

Por tanto, el IMSS requiere que el proveedor diseñe un programa de capacitación para la prestación de servicios generales en el cual se incluirá, el mapeo general de la situación actual, la descripción de los nuevos procesos de los servicios deseados. Asimismo, se definirán las actividades de gestión y administración que se requerirá por parte del personal gerencial de los actuales centros vacacionales.

También deberá haber supervisión y seguimiento de dichos servicios, por ello “se llevarán a cabo visitas semanales durante la puesta en marcha para asegurar que se cumplan con los nuevos procedimientos descritos en las guías rápidas. Asimismo, se contará con apoyo virtual continuo, para verificar el correcto entendimiento de los procesos descritos”.

Para la operación deberá existir una “Guía con los lineamientos para la Reconversión de Centros Vacacionales (Hoteles), en Albergues o Servicios Hospitalarios COVID-19”, que contendrá todos los criterios y lineamientos mínimos requeridos para la reconversión, “que deberán de ser tomados en cuenta por cualquier institución pública o privada para en el menor tiempo posible llevar a cabo las reconversiones necesarias ante escenarios de saturación de los servicios de salud”.

Animal Político solicitó al IMSS información respecto al presupuesto previsto para este proyecto y la fecha de conclusión, pero no hubo respuestas.

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¡Salta el cráter si hay más bombardeos!: la feroz batalla dentro de la última línea de defensa de Járkiv

El periodista de la BBC Quentin Sommerville, acompañado del camarógrafo Darren Conway, llegaron al frente de batalla de la ciudad de Járkiv, en el este de Ucrania.
18 de marzo, 2022
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La segunda ciudad de Ucrania, Járkiv, ha sido el objetivo constante de los ataques rusos durante tres semanas. Quentin Sommerville, de la BBC, y el camarógrafo Darren Conway informan desde la línea del frente donde las tropas ucranianas continúan repeliendo el avance enemigo.

Entramos en la casa por donde solía estar la puerta trasera. Ahora solo hay una cortina que se mueve con el viento helado. Los propietarios, desaparecidos hace mucho tiempo, podían ver desde ahí las ricas tierras de cultivo al norte de Járkiv, pero gran parte de esas tierras también están irreconocibles.

En la cochera, junto a una patineta abandonada, hay una docena de cajas vacías de algunas de las mejores armas antitanques del mundo. Un soldado ruso muerto yace boca abajo en el jardín delantero.

La casa se ha convertido en una base de primera línea, y las cajas usadas son un indicativo de que los soldados han peleado aquí por sus vidas: una pelea por la independencia de Ucrania.

Hemos obtenido un acceso excepcional al ejército ucraniano que, después de tres semanas de duros combates, sigue firme en las afueras de Járkiv, impidiendo que las fuerzas rusas capturen la segunda ciudad más grande de Ucrania.

Bombardeos constantes

“¿Quieres ir más adelante?”, pregunta Yuri, un comandante del 22º Batallón de Infantería Motorizada del ejército ucraniano, señalando las ruinas de dos vehículos blindados de transporte de personal rusos y las piezas destrozadas de dos de sus tanques.

El batallón se reconstituyó en 2014 después de que Rusia invadió Crimea y respaldó a los separatistas de Donbas.

“Usaron drones, aviones, helicópteros de ataque, todo”, dice Yuri, mientras se oyen proyectiles rusos retumbando, golpeando las carreteras cercanas y los bloques de apartamentos.

La zona de un ataque en Járkiv

BBC
El lugar de un ataque de cohetes rusos Grad (múltiples cohetes lanzados en rápida sucesión) en un vecindario residencial.

Los rusos han seguido atacando y han sido repelidos muchas veces. En su frustración por fallar en su entrada, bombardean día y noche la ciudad, que alguna vez fue el hogar de 1,4 millones de personas.

El suelo está batido y el lodo espeso succiona las botas. Una mirada hacia atrás muestra las estructuras en ruinas de la hilera de casas por las que acabamos de pasar. Los jardines suburbanos se han convertido en campos de batalla como en el pasado de Europa.

“Los primeros tres días fueron los peores. Estaba lloviendo, estábamos cubiertos de barro, parecíamos cerdos”, dice Olexander, de 44 años, que está parado cerca.

Junto a uno de los vehículos blindados de transporte de personal destruidos -en el que su marca Z ya se ha desvanecido- hay un gran cráter de unos 6 m de ancho. El primer día de la invasión, el 24 de febrero, un ataque ruso mató a seis soldados ucranianos en este mismo lugar. Muchos más murieron aquí desde entonces, pero las cifras oficiales no se han publicado.

Un cráter de una bomba rusa en Járkiv

BBC

Una bota militar verde se alza sobre el borde del cráter, un cadáver ruso más allá. Un gran cuervo negro se sienta cerca, imperturbable por el rugido de los bombardeos y los cohetes Grad desde las posiciones rusas.

Los hombres aquí pueden decirte la fecha y la hora precisas en que llegaron al frente, lo que implica que si no estuviste aquí los primeros tres días, no conociste el combate real. “¡Salta al cráter si hay más bombardeos!”, dice Uri.

“Si pasan por aquí, entrarán en Járkiv”

Constantine, de 58 años, fue piloto de la fuerza aérea ucraniana hasta que se jubiló y se convirtió en periodista. Ahora está de vuelta al frente, camina cojeando y usa un palo de escoba roto como apoyo. La metralla rusa hirió su pierna, pero se niega a abandonar el frente.

“Esta es la última línea de defensa de la ciudad, si pasan por aquí, entrarán en Járkiv. Esta carretera te lleva desde Rusia hasta el corazón de la ciudad”, dice.

Olexander

BBC
Olexander, de 44 años, estaba luchando en Donbás.

Resuena un bum y un zumbido cuando un misil guiado por cable vuela justo sobre nuestras cabezas. Entramos en el cráter. El proyectil golpea cerca de la carretera, un gasoducto estalla en llamas.

Mientras nos refugiamos, un soldado de reconocimiento con una cinta azul en el casco nos dice que nos quedemos abajo. Roman tiene 34 años, aunque bromea diciendo que tenía 24 cuando comenzó la guerra hace tres semanas.

Dice que los rusos no se mostrarán ahora: “Son gallinas. Responderemos bien y de forma apropiada”. Se detiene y quiere un selfie. Más tarde nos enteramos de que transportó los cadáveres de sus compañeros caídos en su propio vehículo desde el frente hasta la morgue de la ciudad.

Cuando nos vamos, Constantine atrapa algo en el aire: un alambre de cobre delgado, que se extiende por millas. Sirvió para guiar el misil ruso que acaba de pasar sobre nuestras cabezas.

Nos espera Olexander, de 44 años, de la cercana región de Poltava. Ha estado con la unidad desde su fundación y ha luchado en Donbás.

“Esto es mucho peor”, dice. “Durante los primeros tres días, no podíamos entender lo que estaba pasando. Estábamos perdidos y no podíamos creer lo que sucedía. Pero después de eso nos recuperamos y nos mantenemos firmes y mantendremos nuestras posiciones”, agrega.

Un edificio habitacional dañado por un bombardeo en Járkiv

BBC

Le pregunto por qué está peleando. Se ríe y responde: “Por una Ucrania libre, por mi familia y por ustedes también. Por nuestra independencia y por la paz”.

“Resistan”

Yuri, el comandante, nos lleva de regreso al bloque de apartamentos de la era soviética aún habitados. Rusia dice que vino a Ucrania para desmilitarizar el país, pero aquí vemos lo que eso significa para los civiles. Un bloque de 20 pisos sigue humeando por un ataque ruso, fue hace dos días, según Yuri.

El número oficial de muertes de civiles en Járkiv se situó en 234, incluidos 14 niños, hasta el 16 de marzo. Los últimos días han sido duros, como se nos recordó en un instante.

Una ráfaga de cohetes rusos Grad cayó sobre el vecindario, golpeando a solo unos metros de distancia. Los soldados que nos rodeaban se habían puesto a cubierto y estaban ilesos.

En el mismo complejo de viviendas viven los esposos Svitlana y Sasha. Svitlana tiene 72 años y nos da la bienvenida a su casa, diciendo que no han hablado con nadie en semanas. “Nos alegra que hayas venido”, dice.

Svitlana

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Svitlana. de 72 años, y su marido duermen dos horas por noche en su piso dañado por una bomba.

Su edificio ya ha sido atacado, las ventanas traseras ya no están y duermen en sofás. Descansan unas dos horas por noche, pues el bombardeo es implacable. “Cuando se detiene, es como la primavera”, dice.

Le pregunto si tiene un mensaje para Vladimir Putin. “No”, responde con firmeza. “Me parece que este hombre ya ha perdido la cordura y no piensa con claridad. Porque un humano cuerdo no puede hacer algo así: bombardear a ancianos, niños, jardines de infantes, escuelas, hospitales. Él no entendería lo que digo”.

Pero luego, cuando le pregunto por los hombres que no están lejos de su casa y que defienden la ciudad, llora. “Sí, les estoy muy agradecida por proteger su patria. Resistan muchachos. Siempre los apoyaremos. Son tan valientes, tanto los chicos como las chicas”.

Un soldado ucraniano

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Todavía hay cientos de miles de personas viviendo en Járkiv, a pesar de los bombardeos. Si Rusia y Ucrania son hermanos, como profesa el Kremlin, entonces esto es un fratricidio.

Cuando salimos del vecindario, gran parte está encendido. La furia de Rusia con esta ciudad se ve y se escucha. Por la noche, todo Járkiv está cubierto por una nube de humo, el incesante golpeteo de las armas continúa, pero los defensores aún mantienen al enemigo alejado de las puertas de la ciudad.


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