Internos alertan sobre brote de COVID-19 en penal de San Cristóbal
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro Archivo

Internos alertan sobre brote de coronavirus en penal de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas

La Secretaría de Salud del estado asegura que sólo hay ocho casos positivos entre los internos y que la cadena de contagios está bajo control. Los internos dicen que la situación es más grave.
Cuartoscuro Archivo
25 de mayo, 2020
Comparte

El miércoles 20 de mayo, la Secretaría de Salud de Chiapas confirmó ocho casos positivos de COVID-19 entre personas privadas de su libertad en el penal de San Cristóbal de Las Casas. Pero internos de ese centro aseguran que hay hasta 60 presos más con síntomas como dolor de cabeza y cuerpo. Denuncian también que no hay médico ni enfermeras en la institución.

Vía telefónica, uno de los internos, Adrián Gómez, cuenta a Animal Político que él y otros seis compañeros –que se mantienen en plantón en una área del penal en demanda de su libertad– tienen síntomas parecidos a los de COVID. A ellos apenas el viernes pasado les hicieron la prueba.

“A mí me duele el cuerpo y la cabeza, tengo diarrea. Al igual que los ocho compañeros que ya dieron positivo nosotros también estuvimos en contacto con el custodio que falleció de COVID”, dice Adrián.

Entérate: Desde el inicio de la pandemia el INM detiene diez veces menos migrantes que hace un año

El custodio es Artemio Jiménez Estrada, quien falleció el sábado pasado presuntamente de COVID-19, de acuerdo a las denuncias públicas que han hecho varios presos de la cárcel de San Cristobal, agrupados en organizaciones como La Voz de Indígenas en Resistencia y la Voz Verdadera del Amate.

“Los ocho compañeros que ya dieron positivo estuvieron en contacto con él, y después empezaron con síntomas, por eso exigieron las pruebas. Pero nosotros siete también estuvimos en contacto con ese custodio, ya vinieron a hacernos la prueba este viernes”.

Además de la posibilidad de estar contagiados del virus que causa el COVID, hay otras dos cosas que les preocupan, lo primero es que no hay personal médico en este penal ni medicamentos, al menos eso denuncian; lo otro es que puede haber más compañeros infectados.

Adrián está en un pequeño campamento afuera de la enfermería del penal.

Desde hace meses él y otros compañeros se mantienen ahí en plantón indefinido. Es su forma de exigir que los liberen. Llevan ya tres huelgas de hambre y han logrado que les permitan permanecer en esa área con su lucha. Todos denuncian que los obligaron a aceptar, bajo tortura, delitos que no cometieron.

El viernes pasado, Adrián se encontró con uno de los reclusos que está en las áreas genérales de la prisión. “Me preguntó que cómo estamos los del campamento, que si no teníamos síntomas del Covid, porque allá adentro unos 60 compañeros tienen dolor de cabeza, de cuerpo o calentura”.

Pero no han exigido pruebas, dice Adrián, “acá se corren muchos rumores respecto a eso de la enfermedad. Familiares y custodios les dicen a los internos que en los hospitales están inyectando a la gente para que se muera. Muchos tienen miedo y por eso mejor no dicen nada”.

Adrián asegura que a los ocho presos ya confirmados con COVID los tienen encerrados en la enfermería. Señala que no es que estén aislados. “Los tienen encerrados en la enfermería con candado y sin cuidados médicos. No hay enfermera y la doctora vino la ultima vez hace tres días. Solo los cuidan los custodios. Medicamentos tampoco tienen. Están ahí medio abandonados”.

Los presos y sus familiares denunciaron varias veces el riesgo de un brote de COVID en la cárcel de San Cristóbal. A los familiares hace semanas que se les prohibieron las visitas, pero el personal de la institución entraba y salía.

Animal Político solicitó una entrevista con el gobierno de Chiapas, con la Secretaría de Salud del estado y con la de Seguridad Pública, hasta el cierre de esta edición no hubo más respuesta que un comunicado.

En este, se señala que personal de vigilancia epidemiológica de la Secretaría de Salud de Chiapas acudió al Centro de Reinserción Social para Sentenciados (Cerss) número 05 de San Cristóbal de Las Casas, para atender el brote de coronavirus COVID-19 que ha infectado a dos custodios y ocho reclusos.

La brigada epidemiológica, integrada por personal de oficina central y del Distrito de Salud número II, dice el documento, inspeccionó el área donde se encuentran confinados los enfermos, aplicó entrevistas con personal administrativo para la identificación de posibles casos y realizó la búsqueda de casos positivos en la base de datos del penal.

Debido a que al interior del Cerss se identifica una cadena de transmisión, la Secretaría de Salud comisionó a una brigada de cuatro enfermeras y una médica para la atención de la población penitenciaria que presente sintomatología respiratoria, se lee en el comunicado.

Actualmente, se monitorea a todos los pacientes, quienes cursan con nueve días de evolución y presentan síntomas leves. Los ocho permanecen en aislamiento toda vez que no han requerido hospitalización.

Asimismo, fueron aplicadas otras siete pruebas más a internos de este reclusorio, mismas que ya fueron confirmadas como negativas por el Laboratorio Estatal de Salud Pública.

El pasado 4 de mayo, señala el comunicado, el Distrito de Salud número II acudió a este centro para realizar actividades de prevención y capacitar al personal directivo, administrativo, internos e internas con relación al coronavirus. Además, colocó filtros sanitarios en cada módulo, desinfectó las áreas y verificó el uso de material de protección en los custodios.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

COVID: cómo envejece nuestro sistema inmunitario y cómo podemos frenar ese proceso

Cuando nos volvemos mayores, nuestro cuerpo ya no produce tantas células cruciales para el buen funcionamiento del sistema inmunitario, y muchas de ellas se comportan de manera errática. Pero tú puedes compensar el paso de los años con acciones muy simples para mantenerlo en buena forma.
24 de diciembre, 2020
Comparte

El sistema inmunitario ha cobrado un protagonismo inesperado en medio de la pandemia de covid-19.

No es para menos. Esta compleja red de células, tejidos y órganos es el arma principal que tiene nuestro organismo para defenderse del SARS-CoV-2, el nuevo coronavirus causante de esta enfermedad.

Al igual que cualquier otra parte del cuerpo, el sistema inmune envejece con los años, y esto nos deja más vulnerables a las infecciones, al cáncer y a todo tipo de enfermedades.

Esta es una de las razones —además de la prevalencia de enfermedades preexistentes— por la que las personas mayores de 65 años corren más riesgo de contagiarse de covid y desarrollar una forma más virulenta de la enfermedad.

Sin embargo, la edad del sistema inmunitario no coincide necesariamente con la edad cronológica. Y en la medida en que nos volvemos mayores, esta discrepancia puede hacerse aún más amplia.

“Podemos tener individuos que cronológicamente tienen 80 años y un sistema inmune que parece de una persona de 62 años. O todo lo contrario: una persona de 60 años cuyo sistema inmune parece el de una persona de una edad mucho más avanzada”, le explica a BBC Mundo Shai Shen-Orr, inmunólogo del Instituto de Tecnología de Israel Technion.

Lo interesante, además, es que podemos que ralentizar su envejecimiento (o, posiblemente, revertir su edad) siguiendo una serie de pasos simples.

Pero antes de ver cómo lograrlo, recordemos cómo funciona y cómo y qué se deteriora con la edad.

Menos células B y T

El sistema inmune tiene dos brazos, cada uno de ellos compuesto por distintos tipos de células.

Por un lado está la llamada respuesta innata, que es la primera línea de defensa que se activa casi de forma inmediata cuando detecta la presencia de un organismo extraño.

Gráfico

Getty Images
Todo lo que podamos hacer para mantener la salud inmunitaria ayuda en la lucha contra la covid-19.

Esta respuesta contiene “neutrófilos, que atacan sobre todo bacterias; monocitos, que ayudan a organizar al sistema inmune, alertando a otras células inmunitarias de que hay una infección, y luego están las NK (o células asesinas), cuyo trabajo es combatir virus o cáncer. Estas tres células no funcionan tan bien cuando nos hacemos mayores”, le explica a BBC Mundo Janet Lord, directora del Instituto de Inflamación y Envejecimiento de la Universidad de Birmingham, en Reino Unido.

Por otro lado está la respuesta adaptativa, compuesta por linfocitos T y B que combaten a un patógeno específico. Esta respuesta tarda unos días en activarse, pero una vez que lo hace, recordará al patógeno para el futuro y lo combatirá otra vez, si vuelve a aparecer.

“Cuando envejeces, produces menos nuevos linfocitos, que son los que necesitas para combatir una infección nueva como el SARS-CoV-2″, señala Lord.

“E incluso los que tu cuerpo creó en el pasado, para combatir otra infección, tampoco funcionan muy bien”, añade.

Es decir, el envejecimiento provoca un declive en todas las funciones del sistema inmune.

La respuesta innata produce un poco más de células pero estas no funcionan tan bien, y la respuesta adaptativa produce menos linfocitos B (que se fabrican en la médula ósea y se encargan de producir anticuerpos) y menos linfocitos T (que se producen en el timo e identifican y matan a patógenos o células infectadas).

La disminución de células T se debe a que “el timo comienza a encogerse a los 20 años de edad. Se hace cada vez más pequeñito y cuando llegas a los 65 o 70 años, solo queda un 3% de él (en el cuerpo)”, dice Lord.

La pérdida de las células que guardan la memoria de los patógenos hace que al envejecer no solo perdamos la capacidad de responder a una infección, sino también a las vacunas que las previenen.

Gente caminando

Getty Images
Caminar es un ejercicio simple al alcance de todos.

En el caso de la vacuna contra la gripe, por ejemplo, “el 40% de los adultos mayores de 65 años no genera una respuesta a la vacuna”, comenta Shen-Orr.

Otro problema es que la edad genera más inflamación en la sangre y en los tejidos, algo que en inglés se conoce como inflammaging (una combinación de las palabras inflamation y envejecimiento, ageing).

“Además de no funcionar de forma óptima, las células del sistema inmune tienden a causar inflamación, algo que da lugar a numerosas enfermedades”, explica Lord.

Todos estos cambios que se producen a medida que nos volvemos más viejos, “hacen que nos cueste más recuperarnos de una infección o una herida, y que algunas infecciones se puedan tornar crónicas”, le dice a BBC Mundo Encarnación Montecino, investigadora de la Universidad de California, en Estados Unidos.

“Infecciones que estaban bajo control pueden reaparecer (como el herpes zóster, o la tuberculosis), aumenta la susceptibilidad a nuevos patógenos (gripe, neumonía) y la incidencia de cáncer”, agrega.

No siempre es cuestión de edad

Si bien con el avance de los años todos sufrimos un deterioro cuya trayectoria es previsible, lo que varía enormemente es el ritmo en que lo hace cada individuo, influido por la genética, pero también —y en una gran medida— por el estilo de vida.

Hasta hace poco no era posible determinar la edad inmunitaria, pero las investigaciones de Shen-Orr y su equipo, en colaboración con la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, lograron crear un método para obtener esta información, crucial para llegar a tratamientos acertados.

“Analizando la composición de 18 tipos de células del sistema inmune y la expresión de los genes en una muestra de sangre, podemos establecer en qué estadio del proceso de envejecimiento se encuentra el sistema inmunitario de una persona”, explica Shen-Orr.

La variación en la velocidad del proceso de deterioro también se vincula a la diferencia de género.

“Mientras que los dos sexos sufren el envejecimiento, debido a los efectos específicos de las hormonas sexuales, algunos de los parámetros envejecen a ritmos distintos en hombres y mujeres”, señala Montecino.

Por ejemplo, en las mujeres “la menopausia produce una nivelación de los efectos protectores del estrógeno”.

A levantarse de la silla

La buena noticia, como mencionamos en el principio es que el proceso de envejecimiento puede ralentizarse.

La clave está en mantenerse físicamente activo: “hoy día permanecer mucho tiempo sentado, es para el organismo lo que antes era fumar”, explica Lord, comparándolo con este hábito que mucha gente ya ha abandonado.

“En estudios con personas que se mantuvieron activas desde que eran jóvenes hasta la tercera edad —ciclistas de hasta 80 años que continuaron haciendo 100 km o 150 km a la semana— los resultados fueron increíbles”, dice Lord.

Hombre sentado en el sofá mirando la TV

Getty Images
Pasar demasiadas horas sentados es pésimo, dice Lord.

“Tenían muchas células T y el timo no se había encogido“.

“En otro estudio que monitoreó el número de pasos al día, encontró que si haces 10.000, tus neutrófilos parecen los de una persona de 20 años”.

“Yo pensaba que esa cifra era un invento de las personas que vendían dispositivos para medirlos, pero cuando hicimos el estudio me quedé totalmente sorprendida”, confiesa Lord.

Todo depende del estado físico del que uno parta, pero básicamente es hacer ejercicios simples como pararse y subir y bajar en puntas de pie, subir escaleras y levantar un poco de peso con los brazos si uno es mayor o no está en buen estado físico, y hacer ejercicio intenso por lapsos de tiempo breve, si uno está en forma.

“Simplemente haz algo. Todo lo que puedas hacer ayuda”.

Volver al pasado

Una cosa es disminuir el ritmo de envejecimiento y otra es revertir el proceso.

¿Es posible?

Los análisis llevados a cabo por la investigadora de Birmingham y su equipo no se han centrado en eso, pero Lord señala que un estudio pequeño (con 12 participantes) publicado el año pasado mostró, por primera vez, que suministrando tres drogas diferentes se pudo revertir la edad inmunitaria y la edad biológica en 2 años.

Ciclista

Getty Images
Uno de los estudios de Birmingham mostró que ciclistas mayores que seguían manteniéndose activos tenían un sistema inmune de una persona joven.

Shen-Orr menciona un estudio sobre una droga en la que él y su equipo están trabajando pero cuyos resultados aún no se han publicado, que también muestra que la reversión es posible.

“Vimos una reducción (de la edad inmunitaria), pero no sabemos aún si esta se va a mantener de forma permanente”, señala.

Pero detener el deterioro es un paso más que importante.

Otros factores que pueden ayudar en este sentido son una dieta variada, rica en fibra, con alimentos fermentados y poca carne roja para mantener la salud de la microbiota intestinal (un campo de investigación que aún está en su infancia), y un sueño óptimo de alrededor de 6 horas y media o 7.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=DuMVeWY6gZU

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.