'Imagina ahora perder 3 hijos': Maria sufre en Brasil el embate del COVID-19
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'Pensé que eso nunca ocurriría conmigo y mi familia, imagina ahora perder tres hijos'

En menos de un mes Maria Nunes perdió a tres hijos y dos cuñados por la enfermedad en la brasileña Manaos, la capital amazónica severamente afecta por la pandemia.
AFP
Por Paula RAMON / Michael DANTAS (AFP)
17 de mayo, 2020
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Maria Nunes Sinimbú veía el nuevo coronavirus como algo lejano. Pero en menos de un mes perdió a tres hijos y dos cuñados por la enfermedad en la brasileña Manaos, la capital amazónica severamente afecta por la pandemia.

“Pensé que eso nunca ocurriría conmigo y mi familia, imagina ahora perder tres hijos”, dice esta mujer de 76 años.

“Cuando murió el primero, Dios y Nuestra Señora me dieron fuerza para sobrevivir. Cuando murió el segundo, me dije ‘Acabó’. Fui para mi cuarto y recibí una fuerza aún mayor de Dios para no desistir de la vida”, relata la señora Sinimbú, quien vive en una casa humilde en la periferia de Manaos, capital del estado de Amazonas.

Madre de doce hijos entre 40 y 60 años, con más de 60 nietos y sin poder precisar cuántos bisnietos, esta profesora retirada, viuda, vive de una pensión del Estado.

La tragedia comenzó el 5 de abril con la muerte de Raimundo. El profesor de 58 años era uno de los tres hijos que vivía con ella en la casa de tres cuartos del densamente poblado barrio San Francisco, donde abundan construcciones bajas levantadas con desnudos ladrillos rojos y techadas, muchas de ellas, por láminas de metal.

Dos días después, murió su cuñada Etelvina, de 77 años.

El 13 de abril falleció su hija Iolanda, de 48 años, quien dedicada al comercio había optado por continuar una vida normal a pesar de la proximidad del virus que ya dejaba a comienzos de abril más de 450 fallecidos en Brasil, según el Ministerio de Salud.

“Mi hija no creía en la fuerza de esa enfermedad. Ella continuó trabajando y viajando normalmente, sin tomar cuidados”, cuenta la señora Sinimbú, que llegó a vivir unos días con Iolanda.

La tragedia siguió cerniéndose sobre esta familia. El 24 de abril falleció su cuñado Luiz, de 80 años. El 1 de mayo, su hijo Raniere Thiago, de 52 años, ingresó a un centro hospitalario en condiciones graves y murió enseguida.

Enfermedad “silenciosa”

Todos fallecieron en centros médicos, pero sólo Raimundo e Iolanda fueron diagnosticados. Los otros tres familiares no forman parte del registro oficial de 1,375 fallecidos por coronavirus registrados en Amazonas hasta el sábado, una incidencia de 474.8 muertes por cada cien mil habitantes.

Brasil totaliza unos 233,000 casos y más de 15,600 muertes por COVID-19, pero los expertos estiman que el escenario real sea 15 veces superior debido a la falta de exámenes.

A la señora Sinimbú no le han hecho la prueba, a pesar de ser grupo de riesgo y de haber estado tan próxima al virus. Durante las últimas semanas manifestó algunos síntomas relacionados a la enfermedad y tomó antigripales, por lo que cree haberse recuperado del coronavirus.

Católica ferviente, la señora Sinimbú reza en el pequeño altar que tiene en casa. Es devota de Nuestra Señora del Carmo, la patrona de Parintins, pequeña ciudad amazónica de donde es oriunda.

Llegó a Manaos hace 30 años pero visita su tierra natal cada año para, a las orillas del río Amazonas, rendirle homenaje a la patrona.

Apenas su cabello plateado, que lleva corto y peinado de lado, delata alguna edad. De expresión serena y pocas arrugas, la mirada triste, detrás de sus lentes de aumento, refleja su luto.

En su casa, de paredes coloridas, todos llevan máscaras y hay alcohol en gel en cada esquina. Su consejo después de encarar la tragedia es al cuidado: “Las personas deberían tener más cuidado con esa enfermedad, ella es silenciosa”.

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La biblioteca que presta seres humanos en vez de libros

En la Biblioteca Humana, los libros están hechos de carne y hueso. Puedes tomar prestada a una persona con la que usualmente no hablarías y hacerle todas esas preguntas incómodas que te intrigan.
18 de junio, 2022
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“Transgénero”, “Ex pandillero”, “Poliamoroso”, “Satanista”, “Adoptante soltero”. Esos son algunos de los títulos de las obras de la Biblioteca Humana, en la que los tomos son personas hechas de carne y hueso en lugar de papel y pegamento.

Son voluntarios que han enfrentado prejuicios en sus vidas y los lectores pueden pedirlos prestados para una conversación de media hora, en la que se les anima a hacer esas preguntas incómodas que siempre les han intrigado.

La peculiar biblioteca tiene “depósitos de libros locales” en unos 80 países del mundo, donde se “publican” personas, como el peruano Jonathan, también conocido como Samantha Braxton.

Para cuando uno de los los bibliotecarios de la sucursal en Lima la invitó a unirse hace 5 años, Samantha ya era un personaje reconocido y, dado que había sido creada para inspirar y hacer que la gente se sienta bien, la propuesta le cayó como anillo al dedo.

“Cuando me publican siento que puedo experimentar cómo mis lectores borran la imagen que tenían en su mente”, dice en el website de la biblioteca, donde aparece como “el libro del mes” de febrero de 2022, con el título “Transformista”.

Entre sus lectores, cuenta, hay muchos homosexuales y lesbianas que no se lo han dicho a sus amigos y familiares, así que van en busca de consejos y conocimientos sobre su experiencia.

Y esa es apenas una de los razones para leer esos libros abiertos.

“No tenemos tiempo para detenernos y conocer lo que desconocemos así que metemos a la gente en pequeñas cajas”, señala el fundador Ronni Abergel.

“En nuestra biblioteca, recomendamos sentarse y conocer a personas con las que normalmente no charlarías porque hay algo en ellas que quizás te hace sentir un poco incómodo.

Samantha Braxton (centro) como libro abierto de la Biblioteca Humana.

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Samantha Braxton (centro) como libro abierto de la Biblioteca Humana.

“Aprendes tremendamente mucho no sólo sobre ellas, sino también sobre ti mismo”.

Ese es el propósito de la Biblioteca Humana: desafiar las suposiciones y los estereotipos que todos tenemos sobre otras personas a través de conversaciones cara a cara.

Libros y música

La idea que se puso a prueba por primera vez en un festival de música en Dinamarca. Abergel, su hermano y algunos amigos reunieron a un grupo de voluntarios para actuar como libros abiertos que la gente podía pedir prestados en el evento.

“Desde el primer día, fue increíble… se agotó: la gente estaba aprovechando la oportunidad. Teníamos más de 50 tomos diferentes en la estantería”.

Un momento en particular lo sorprendió: un policía que se había ofrecido como voluntario como libro le contó que había estado hablando con unos estudiantes cuando un amigo borracho de ellos llegó y empezó a comportarse agresivamente.

Antes de que el agente pudiera responder al abuso, los tres lectores se levantaron y le dijeron a su amigo que se callara y se sentara, pues él no conocía al policía como ellos.

Ronni Abergel, fundador de la Biblioteca Humana, con el lema "Desjuzga a alguien" en su camiseta.

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Ronni Abergel, fundador de la Biblioteca Humana, con el lema “Desjuzga a alguien” en su camiseta.

“Después de unos minutos proteguieron al extraño de un amigo, entonces estábamos haciendo algo valioso“.

En el jardín

Abergel dirigió la Biblioteca Humana como un pasatiempo durante varios años, desarrollando y probando el modelo en Noruega, Portugal y Hungría.

En 2013, registró el concepto y lo asumió como un trabajo de tiempo completo.

Fue entonces cuando, con su equipo, comenzó a construir depósitos de libros en diferentes países, utilizando redes sociales y locales para encontrar voluntarios que estuvieran dispuestos a hablar sobre sus vidas.

El año pasado establecieron un jardín de lectura en Copenhague, donde bibliotecarios ayudan a los lectores a encontrar libros y hay tableros con la lista de títulos disponibles.

Estos varían dependiendo de los voluntarios presentes, y van de “Musulmán” y “En retiro temprano” a “Di a mi hijo en adopción” y “Alcohólico sobrio”.

Una vez escogido, el libro y sus lectores se sientan juntos.

Lectura en el jardín

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El jardín está abierto a los lectores dos veces al mes.

“Soy una persona muy curiosa, así que hago muchas preguntas”, le dice a la BBC Tina, una de las lectoras.

“Estuve hace dos meses, y leí tres libros. Fue una linda experiencia y durante la semana siguiente, estuve muy emocionada.

“Creo que todo el mundo debería probar esta experiencia porque se pueden aprender mucho”, sugirió, mientras en una esquina del jardín empezaba la lectura de “Esquizofrenia”.

“Mi nombre es Christian. Tengo 29 años. Soy un maestro y un gran nerd, y también tengo esquizofrenia.

“La esquizofrenia es una enfermedad en la que uno tiene una psicosis en curso por alguna razón no claramente definida.

“Lo clásico es escuchar voces, ver cosas, y así. Pero yo principalmente he estado lidiando con lo que se llama delirios como ‘Los Illuminati están tratando de atraparme y están controlando el mundo desde las sombras’.

¿Por qué decidiste ser un libro de la Biblioteca Humana?, le preguntamos a Christian.

“Siempre voy a tener noches en las que me acuesto despierto en la cama, aterrorizado. Pero, si al hacer esto ayudo a una sola persona, entonces deja de ser una aflicción y se convierte en una herramienta que se puede usar para algo útil.

“Desestigmatiza algunos temas que creo que se necesita desestigmatizar”.

¿Y las mentes obtusas?

Chica escribiendo en un tablero la lista de libros

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Los libros disponibles varían.

La Biblioteca Humana celebra sesiones públicas regulares en todo el mundo, donde quienquiera puede visitarla.

Sin embargo, parece atraer a personas que de por sí ya son curiosas y de mente abierta.

“Con la ofrenda pública estamos potencialmente predicando un poco a la congregación”, admite Abergel. “No esperamos que los odiadores o las personas llenas de miedo aparezcan por su cuenta”.

Pero llegamos a algunos de ellos a través del trabajo“, añade, refiriéndose a que, para financiar las sesiones públicas, organizan eventos para empresas privadas, desde compañías multinacionales como Google hasta empresas regionales.

En la compañía cervecera holandesa Heineken, Katie, de la Biblioteca Humana, abrió la sesión diciendo…

“Cuando estamos en el lugar de trabajo o en las redes sociales, a menudo hay que caminar en puntillas en torno a la diversidad y la diferencia. Muchos no quieren equivocarse, lo que comprensible.

“Lo importante aquí es recordar que a estos libros puedes preguntarles cualquier cosa. Nunca te van a hacer sentir mal por la pregunta que hagas”.

Sesión de lectura

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“Cuando, por ejemplo, Heineken hace su capacitación en desarrollo de liderazgo, se espera que todos asistan, les guste o no”, subraya Abergel.

¿Funciona?

Los comentarios que reciben de las personas que asisten tanto a las sesiones públicas como las privadas son muy favorables pero, ¿hay evidencia de que la Biblioteca Humana funciona?

“Tenemos un estudio de impacto reciente, basado en unas sesiones en línea realizadas el año pasado para Zurich Insurance. Una empresa consultora externa hizo una evaluación.

“Es una muestra pequeña, pero muy prometedora. Demostró que tiene un profundo impacto”, señala Abergel.

“Pero, ¿tengo estudios de campo a largo plazo? No. ¡Ojalá! Nunca tuve los recursos para invertir en este tipo de monitoreo, pero algún día lo haremos.

“Lo que sí tengo es 21 años de trayectoria, creciendo cada año más y más y obteniendo socios del mundo exterior que asumirías que no invierten en algo malo. Entonces, cuando Starbucks o Google se relacionan con nosotros, es porque saben qué tipo de valor aportamos”.

Logo de la biblioteca

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“No juzgues al libro por su portada”, es uno de los lemas de la Biblioteca Humana.

¿Y a los libros, se les paga o siempre son voluntarios?

La credibilidad del libro está en juego. Si le pagas tus libros, ¿es por eso que dicen lo que dicen? Les damos todos los recursos que podemos sin profesionalizarlos.

“Ser un libro abierto no debe convertirse en toda tu identidad. Eso no es saludable para nadie”, declara el fundador de la biblioteca.

Para la cordura

La Biblioteca Humana está construyendo depositos de libros en países donde tienen fuertes vínculos corporativos, como Dinamarca, Reino Unido y Estados Unidos. Planean poner sus recursos sobrantes en países donde creen que pueden crecer.

“Estamos desplegando muchos proyectos interesantes que se van a multiplicar y escalar. Más acceso a las personas y más instituciones que integran tanto a las organizaciones, universidades y autoridades locales y públicas”.

También hay planes de lanzar una aplicación en la que la gente podrá registrarse como lector y solicitar un libro de un catálogo en línea.

“Podrías estar en tu hogar y pedir prestado a alguien en Nueva Zelanda o en Corea del Sur”.

A pesar de toda su innovación, Abergel es realista y sabe que es poco probable que un libro cambie a alguien con opiniones extremas, pero podría ayudar a la mayoría de las personas a mantener sus mentes abiertas.

“Si todas esas fuerzas polarizadoras están tirando de mí, ¿quién me va a mantener cuerdo, equilibrado y no extremo?

“Lo mejor es ser abierto y honesto, y hablar de nuestras diferencias, sacarlas a la luz y encontrar formas de avanzar. De lo contrario simplemente vamos a vivir despreciándonos, disgustándonos, evitándonos unos a otros. ¿Qué aporta eso a la calidad de vida?”.


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https://www.youtube.com/watch?v=eeU0dpGZPZ8&t=13s

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