Están solas: Mujeres con discapacidad, sin ayuda ante violencia
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Están solas: Mujeres con discapacidad que son violentadas carecen de opciones de apoyo

En muchos Centros de Justicia para las Mujeres se niegan a recibirlas. Si se atreven a denunciar, tampoco les creen que viven violencia.
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Por Katia D’Artigues / YoTambién.mx
1 de mayo, 2020
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Una de las consecuencias del aislamiento por el COVID-19 es que hay más mujeres y niñas que viven violencia en sus casas. Si ya era una emergencia antes de la pandemia, ahora se ha, por lo menos, duplicado. Sin embargo, pese a que sabemos que las mujeres y niñas con discapacidad viven hasta 10 veces más violencia (según datos del Fondo de Población de Naciones Unidas) hay muy pocas o casi ninguna alternativa, sobre todo para aquellas que son sordas o tienen una discapacidad psicosocial.

La titular de Inmujeres, Nadine Gasman, lo aceptó este lunes 27 de abril en una entrevista que tuvo con Javier Risco en su programa “La Nota Dura” de El Financiero Televisión cuando le preguntó sobre si hay alternativas para mujeres con discapacidad: “estamos haciendo todo lo posible por crear formas, digamos, de acceso. La Conapred está trabajando de cerca con el 911 buscando alternativas. Las organizaciones de la sociedad civil también han desarrollado, buscado alternativas y estamos trabajando también con los refugios para asegurarnos que en el modelo se cumple con la protección de todos los derechos humanos.

Entérate: Aumentan solicitudes a refugios de mujeres violentadas durante aislamiento por COVID-19

“Sin duda es una asignatura pendiente, un área que tenemos que mejorar, pero estamos trabajando junto con la Conapred para este tipo de… para hacer más accesibles los servicios”.

¿No estás sola? Sí, lo estás

“No estás sola” es una de las frases que se repiten en los mensajes en redes, radio, televisión a mujeres que viven violencia y donde se les dan alternativas para buscar apoyo. Pero en el caso de las mujeres con discapacidad, a menos de que se busquen sus propias redes de apoyo entre familiares y amigos, sí están solas.

Una de los pocos mensajes dirigidos a la comunidad sorda, por ejemplo, la hizo la Red Nacional de Refugios. Un mensaje con Lengua de Señas Mexicana:

Aislamiento Sin Violencia ¡No estás sola!

México 🇲🇽 carece de información sobre la situación que viven más de 300 mil mujeres sordas, quienes enfrentan la desigualdad, las violencias y discriminación invisibilizadas tanto por el estado como por la sociedad. 📣Todas las mujeres tenemos derecho a la información, a la participación y a vivir libres de violencias. Hoy a través de la campaña “#AislamientoSinViolencia, #NoEstásSola”, hemos creado este mensaje en Lengua de Señas Mexicana para prevenir y erradicar las violencias. ¡Compártelo y difúndelo!Mina Lair

Posted by Red Nacional de Refugios A.C. on Thursday, April 23, 2020

 

Y si piden ayuda, no se las dan o no les creen

Pero fuera de eso no hay nada y sí muchas discriminaciones como lo ha estudiado y registrado Ana Pecova, la directora ejecutiva de Equis, Justicia para las mujeres con la que hablé del tema. Destaca que no sólo no hay datos de mujeres con discapacidad que viven violencias, sino que se ve “hasta un esfuerzo por invisibilizar, borrar”, siendo que están en un mayor riesgo de vulnerabilidad también por su condición.

Pecova relata la experiencia reciente que tuvieron en prisiones.

Preguntaron cuántas mujeres con discapacidad tenían y la respuesta fue ridícula. Había muy pocos casos. Entonces, se preguntaron cómo fue que definen la discapacidad. “Desde ahí inicia la bronca. Ven discapacidad como la falta de capacidad para hacer algo o sólo la física, la que se puede ver. Está ausente del radar de las autoridades todas las demás discapacidades y sospecho que pasa con todas las autoridades, no solo las penitenciarias. No contemplan temas de salud mental que tienen impacto incluso años después de prisión”.

Si las mujeres con discapacidad ni se cuentan, tampoco se pueden trazar medidas y se agrava también su acceso a la justicia, por la falta de visibilidad.

“Por supuesto que las mujeres con discapacidad viven violencia. Tenemos políticas que están pensadas en un solo tipo de mujer y ese es un gran problema. Es una oportunidad de reflexión adentro del movimiento feminista, cómo hemos dejado fuera la diversidad de las propias mujeres”.

Pecova adelanta que en Equis van a sacar un estudio del tema de mujeres internadas contra su voluntad, sobre todo por el uso de sustancias, como drogas (y que pueden tener discapacidad psicosocial no diagnosticada).

“Los índices de violencia sexual antes de que entren al centro o después del centro son altísimas: 45%. Pero se duda de su palabra. En muchos casos son mujeres que no han recibido ninguna respuesta a pesar de que denunciaron”, agrega.

Equis también hizo solicitudes de acceso a la información pública a los Centros de Justicia para las mujeres y preguntaron sobre atención a mujeres con discapacidad. La respuesta es la que siempre se recibe, como por ejemplo en las escuelas que deben incluir pero no lo hacen: “no estamos preparadas, requieren otro tipo de atención”. Sigue Pecova: “Las mandan a centros psiquiátricos, pero no se les da ahí (en los Centros de Justicia) una respuesta. No se hace un esfuerzo para garantizar su acceso a la justicia. Pasa también con las mujeres indígenas”.

De 44 Centros de Justicia a quienes les hicieron preguntas, sólo 9 aceptaban a mujeres que fueran usuarias de alcohol o ¡hasta tabaco! Y sólo si estaban ya en un proceso de desintoxicación.

La especialista cuenta un caso particular que lo ejemplifica. No sólo no se les atiende sino se les niega la justicia:

“Nos hizo reflexionar mucho el caso de una mujer indígena con discapacidad. La violó alguien de su comunidad, cercano a su familia. Se acercaron con la autoridad para pedir medidas que lo alejaran y no se tomó ninguna acción. Fue violada una segunda vez por la misma persona. Se embarazó en las dos ocasiones y también se le negó el derecho al aborto. El juez dijo y cito: ‘No se trata de una persona normal, que pueda distinguir entre lo bueno y lo malo. Se dejó copular y eso no es violación’”.

Equis, en un informe alternativo que hizo junto con otras organizaciones y entregó a la ONU, hizo una dura crítica de la casi nula de capacitación en el Poder Judicial para que jueces y juezas puedan juzgar con perspectiva de género y discapacidad.

“Han invertido 70 millones de pesos a lo largo de 2 años en temas de derechos humanos o género pero discapacidad, en 19 tribunales fueron cero pesos, en lo que sí se gastó fue en una charla de 40 minutos”.

A Pecova le preocupa la “compartimentalización”. “O eres mujer o indígena o tienes discapacidad. No puedes ser mujer, indígena con discapacidad. Hay un comité de género, de grupos indígenas, de discapacidad. ¿Con quién veo este caso? Hay que pensar en políticas de no discriminación que abran el panorama. Lo tomo como una autocrítica al movimiento feminista, si bien hemos construido en contra de los prejuicios, muchos de estos mismos prejuicios los aplicamos en las políticas. Tampoco tomamos en cuenta que a raíz de la violencia también se adquieren discapacidades”.

Se podría dar información, pero… ¿quién las recibiría?

“El tema no es crear información accesible”, dice Pecova. Eso se puede hacer de manera relativamente fácil como lo hizo la Red Nacional de Refugios en el video con Lengua de Señas Mexicana. El reto es que, una vez que puedan comunicarse, existan opciones para que las reciban y atiendan, de manera integral en refugios, centros, casas seguras que puedan recibir a estas mujeres en peligro.

Y ni Ana Pecova, que lleva años trabajando en esto, sabe dónde hay una.

Tampoco Nadine Gasman, la titular de Inmujeres, por lo dicho en la entrevista antes citada.

Lee más historias como esta en Yo también.

Mujer que vives violencia y tienes discapacidad: sí, estás sola

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Covid: qué ha pasado con la inmunidad de rebaño a 2 años del inicio de la pandemia

La evolución de la pandemia ha mostrado que la inmunidad de rebaño es una meta que parece inalcanzable. ¿Cómo es la realidad que enfrenta el mundo ante la aparición de nuevas variantes y otros factores que complican la lucha contra el virus?
16 de diciembre, 2021
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En 2020, durante los primeros meses de la pandemia, se popularizó un concepto que sonaba esperanzador: la inmunidad de rebaño.

El término se refiere a que cuando una gran parte de la población se vuelve inmune a una enfermedad, en este caso la covid-19, es poco probable que esa enfermedad se siga transmitiendo.

De esa manera, toda la población queda protegida, incluso los que no son inmunes a la enfermedad.

La inmunidad de rebaño se puede lograr luego de que suficiente cantidad de personas hayan tenido la enfermedad y desarrollen anticuerpos, o que gran porcentaje de la población se haya vacunado.

Tras dos años de pandemia, sin embargo, la complejidad del SARS-CoV-2 ha impedido que ocurra alguno de esos dos escenarios.

Según expertos consultados por BBC Mundo, hay varios factores que hacen que sea poco probable que se logre una inmunidad de rebaño contra la covid-19, y que por eso, los esfuerzos deben encaminarse hacia mantener la pandemia bajo control, no necesariamente eliminarla.

El comportamiento de las vacunas y su distribución desigual, y la aparición de nuevas variantes, son algunas de las principales razones que hacen ver la inmunidad de rebaño como una meta poco realista.

Existe, sin embargo, la posibilidad de lograr una “inmunidad de rebaño en la práctica”, que podría ofrecer ciertos niveles de normalidad en la vida diaria.

Más allá de cual sea el escenario futuro, los expertos insisten en que la vacunación y las medidas de cuidado siguen siendo herramientas poderosas para avanzar en la lucha contra la covid-19.

La evolución del virus

En los dos años de pandemia el SARS-CoV-2 ha evolucionado en variantes que, en algunos casos, le han permitido ser más contagioso y ser un poco más resistente al efecto de las vacunas.

El ejemplo más claro es la variante delta, que ha mostrado ser al menos dos veces más transmisible que el virus original.

Y en cuanto a ómicron, los primeros estudios sugieren que parece tener mayor capacidad de escapar la inmunización.

No obstante, las vacunas contra la covid-19 han demostrado ser efectivas para reducir significativamente el riesgo de desarrollar una enfermedad grave o morir.

Las personas vacunadas, sin embargo, pueden contagiarse y contagiar a otros, aunque en menor medida que los no vacunados.

Eso es un primer factor de complicación.

“Con las vacunas que tenemos, aunque reduzcan la transmisión, el concepto de inmunidad de rebaño no tiene sentido“, le dice a BBC Mundo Salvador Peiró, médico especialista en salud pública e investigador en farmacoepidemiología de FISABIO, una fundación de investigación biomédica dependiente de la Generalitat Valenciana, en España.

Y añade que con las tasas de transmisión que se están viendo con ómicron probablemente tenga aún menos sentido.

Entonces, aunque las vacunas salven vidas, no pueden evitar que el virus siga avanzando.

Personas

Getty

Y el hecho de que el virus siga circulando genera una segunda complicación, y es que mientras el virus se siga transmitiendo, existe la posibilidad de que aparezcan nuevas variantes que sean más contagiosas, produzcan síntomas más severos o evadan el efecto de las vacunas.

“Cualquier parte con grandes números de infecciones, ya sea en vacunados o no vacunados, es una potencial fuente de nuevas variantes“, le dice a BBC Mundo Caroline Colijn, investigadora en epidemiología y evolución de patógenos en la Universidad Simon Fraser en Vancouver, Canadá.

Y Colijn añade otro elemento, y es que el SARS-CoV-2 también contagia a los animales, con lo cual otras especies pueden actuar como una “reserva” del virus desde la cual puede volver a introducirse en los humanos.

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Protección menguante

Un tercer factor es que la inmunidad que logra una persona luego de vacunarse o tras recuperarse de la covid-19 puede disminuir con el tiempo, como lo indican los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos.

Según Shabir A. Madhi, decano de la facultad de Ciencias de la Salud y profesor de vacunación en la Universidad de Witwatersrand, Sudáfrica, la respuesta inmunitaria tras la infección o la vacuna dura aproximadamente entre seis a nueve meses.

Pero eso puede cambiar frente a la aparición de nuevas variantes, por lo que ya se están aplicando dosis de refuerzo que aumentan y fortalecen los anticuerpos tras varios meses de haber recibido la vacuna o haber padecido la enfermedad.

Vacunación desigual

Un cuarto factor es la distribución inequitativa de las vacunas.

En países como Estados Unidos y Reino Unido, cerca del 70% de la población ya está vacunada con dos dosis.

Pero a nivel mundial, poco más de la mitad de la población ha recibido al menos una dosis.

Y en los países de más bajos ingresos solo el 6,3% ha recibido una dosis, según datos de Our World in Data.

Eso hace que en muchas partes del mundo aumente el riesgo de que el virus se siga propagando y que surjan nuevas variantes potencialmente peligrosas.

“No vamos a ganar esto vacunando a los países ricos cada 6 meses”, dice Colijn.

“Es de extrema importancia tener una mirada global y asegurarse de que las vacunas estén disponibles y se usen en todas partes del mundo”.

En esencia, de nada sirve que un país esté completamente protegido mientras otras regiones del mundo sigan siendo vulnerables, porque el virus no conoce fronteras.

Utopía

“La inmunidad de rebaño para covid-19 es una utopía”, le dice a BBC Mundo el doctor Mauricio Rodríguez, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y vocero de la comisión de dicho centro para temas relacionados con el coronavirus.

mujer

Getty

Según Rodríguez, la inmunidad de rebaño aplica muy bien para grupos pequeños o delimitados.

“El problema con el covid es que tiene presencia en todos los grupos de edad, en todas las poblaciones, en todos lados, todo el tiempo”, dice el experto.

“Es prácticamente imposible lograr la inmunidad de rebaño con el covid”.

Rodríguez indica que quizás a lo que se puede aspirar es lograr la inmunidad en ciertos grupos, como las personas mayores de 60 años o que tengan alguna condición que las haga más vulnerables ante el virus.

¿Cuál es la salida?

Según los expertos consultados por BBC Mundo, en vez de aspirar a suprimir el virus por completo, los esfuerzos deben encaminarse a acostumbrarnos a vivir con el virus, pero sin que represente una grave amenaza para la humanidad.

La meta es que se vuelva un virus endémico, es decir, que sigue circulando entre la población pero a un nivel manejable.

Llegar a ese punto es a lo que Peiró llama “tener un control funcional de la pandemia”.

“No se trata de eliminar todos los casos, lo que esperamos es tener una situación inmunitaria con muy pocos casos graves“, dice el experto.

“No es que la gente no se infecte, es que no se nos llenen los hospitales de casos graves”.

Peiró sostiene que la idea es que la covid se parezca cada vez más a un resfriado.

“El éxito de la pandemia es ver a los hospitales vacíos de casos de covid”, dice.

Inmunidad en la práctica

Colijn sostiene que es poco probable lograr una inmunidad de rebaño, pero que sí es posible lograr una “inmunidad de rebaño en la práctica”.

oficina

Getty

Eso significa que si se aplican las vacunas de manera masiva y equitativa se pueden lograr niveles casi normales de actividad, sin necesidad de medidas más radicales como los confinamientos.

“Tenemos que pensar en qué medidas estamos dispuestos a mantener por siempre, quizás algunas de esas medidas son el uso de mascarillas, o los tests rápidos”; dice la experta.

“Dejar de ver a nuestros amigos o familiares probablemente no sea una de esas medidas, no podemos hacer eso por siempre”.

Para lograr esa “inmunidad de rebaño en la práctica” y el “control funcional de la pandemia”, los expertos coinciden en que es importante priorizar a los grupos más vulnerables en las campañas de vacunación.

test de covid

Getty

La idea es lograr que la mayor cantidad de gente esté protegida contra la enfermedad grave.

“Las vacunas han logrado que podamos combatir la pandemia casi sin restricciones“, dice Peiró.

“En otras circunstancias estaríamos todos encerrados, con más muertos y más hospitalizados, pero hemos tratado a delta con todo abierto, esto es gracias a las vacunas”.

Ese escenario, en el que la combinación de la vacunación masiva e igualitaria, junto con medidas de cuidado se parece más a la etapa en la que estamos entrando.

“Estamos en una etapa de transición, pasando de una etapa de emergencia para luego estar en una etapa de endemia, que es cuando ya el virus va a estar circulando de forma más regular”, dice Rodríguez.

“No hay que asustarse, tenemos que aprender a vivir con el virus”, concluye el experto.


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