Sin dinero para sobrevivir: familiares de desaparecidos piden apoyo por COVID
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Sin dinero para sobrevivir o buscar a sus hijos, familiares de desaparecidos piden apoyo por COVID-19

Colectivos realizan una campaña de recaudación de fondos, víveres y medicamentos en beneficio de familiares de desaparecidos en diferentes estados del país.
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Para poder utilizar la mayor parte de su tiempo en la búsqueda de sus hijos en centros forenses y fosas clandestinas, las personas que integran colectivos de familiares de desaparecidos deben mantenerse con trabajos informales, y debido a la contingencia por COVID-19 muchos de ellos se encuentran desempleados.

Por ello, con apoyo de la iniciativa El Día Después, colectivos realizan la campaña de recaudación de fondos, víveres y medicamentos #YoApoyoParaEncontrarles, en beneficio de familiares de desaparecidos en diferentes estados del país.

“Las familias ya no viven, sobreviven”

Yahaira Guadalupe Baena López desapareció el 13 de abril de 2011 en Oaxaca, a donde se mudó con su esposo, un militar de fuerzas especiales que fue transferido a este estado desde Sinaloa, de donde la joven era originaria.

A raíz de su desaparición, su madre, Margarita López, dedicó su tiempo dar con el paradero de Yahaira, lo que la llevó a convertirse en defensora de derechos humanos, junto con otras madres que buscan a sus hijos desaparecidos en el colectivo Buscando Cuerpos.

Dos años, 4 meses y 19 días después de la desaparición de su hija, a Margarita le entregaron el cuerpo que, le aseguraron las autoridades y un grupo de peritos forenses argentinas, era de Yahaira.

Lee: #CorazonesEnMarcha: Convocan a movilización digital el 10 de mayo por desaparecidos

“Cuando ocurrió lo de mi hija yo era una mamá empresaria, hasta que desapareció y me tuve que enfocar de lleno en su búsqueda. Tuve que deshacerme de gran parte de patrimonio, y ahora con mis tres hijos sobrevivimos con lo poco que podemos hacer”, cuenta.

Aunque Margarita encontró a su hija, continúa dedicada a la búsqueda de personas desaparecidas, en apoyo a familias que no cuentan con recursos o condiciones para realizar esta labor.

“Conforme yo iba buscando a mi hija me iba dando cuenta que había cuerpos que recuperaba y yo le pedía a dios que regresaran con sus mamás. Entonces me di a la tarea de que todas esos restos fueran entregados a sus familias”, dice en entrevista con Animal Político.

De acuerdo con Margarita, el apoyo de los gobiernos estatales y el gobierno federal siempre ha sido escaso, por lo que desde antes de la contingencia por COVID-19 apoyan a algunas familias con los gastos funerarios luego de recuperar el cuerpo de sus familiares, principalmente en estados como Guerrero, Michoacán y Tamaulipas.

Sin embargo, ante la contingencia muchas familias se encuentran vulnerables, pues no pueden salir a trabajar en la calle, la mayoría de ellos son comerciantes y han tenido que dejar de tener ingresos económicos debido al confinamiento,

Por ello, explica, se han visto en la necesidad de juntar recursos para hacer despensas, llevar cubrebocas y gel antibacterial a algunas de las familias que integran el colectivo.

“Es algo vital para que ellas sigan sobreviviendo, porque ya no viven, sobreviven”, señala.

Para poder continuar apoyando a estas personas con despensas y medicamentos para aquellas que cuentan con enfermedades realizan una colecta en la Ciudad de México.

Lee: Seguir rastreando o aplazar la búsqueda: la disyuntiva de familias de desaparecidos ante el COVID-19

“No hay dinero que alcance”

Alma Rosa Preciado busca desde agosto de 2011 a su hija Ilse Janet Cervantes, su nieta Renata Janet Leal Cervantes, su yerno José Adalberto Leal Uribe y un primo de este, Ernesto Angulo Lugo. Los cuatro desaparecieron en Córdova, Veracruz, mientras viajaban con rumbo a Chiapas, desde Sinaloa, de donde son originarios.

Desde entonces, tuvo que dedicarse a empleos informales para tener tiempo suficiente de hacer de la búsqueda de sus familiares su principal actividad, “y pues debido a la contingencia nos quedamos sin trabajos, y lo más triste que nos pasa es que ni siquiera podemos salir a buscar”.

Desde hace dos años, Alma integra el colectivo Unidas por amor a nuestros desaparecidos, junto con 23 familias de los estados de Querétaro, Puebla, Veracruz y Sinaloa.

A todos, cuenta, la pandemia les está “pegando emocionalmente, porque no podemos salir a buscar a nuestros hijos, y de lo poco que generalmente hacen las autoridades por encontrarlos no se está haciendo nada. Todo quedó paralizado”.

Además, dice, aunque el gobierno les brinda apoyos, “no hay dinero que alcance, por esto estamos pidiendo apoyo económico. Pedimos a la sociedad que sea sensible con el problema que estamos teniendo y se solidaricen con el colectivo”.

“Las desapariciones no entraron en cuarentena”

Diana, integrante del colectivo Buscándote con Amor, dice que muchas de las integrantes se quedaron sin trabajo por la crisis del COVID-19, por lo que hay familias afectadas.

“Algunas tienen que pagar renta y hay compañeras que están enfermas y no tienen para su medicamento para padecimientos como hipertensión, ansiedad e incluso cáncer”, cuenta.

Algunas tienen familiares con COVID-19 y se encuentran en una crisis no solo económica, por las carencias que tienen para sobrevivir y que “desgraciadamente las desapariciones no entraron en cuarentena”.

Desde que su madre fue secuestrada, en septiembre de 2016, Diana se integró a Buscándote con Amor, y hasta ahora sigue sin conocer de su paradero, aunque no ha dejado de buscarla con sus propios medios.

Para apoyar a familias con seres queridos desaparecidos en el Estado de México, el colectivo se encuentra solicitando apoyo económico, de productos de la canasta básica para distribuir entre las familias y ayuda psicológica, pues muchas de las personas se encuentran pasando momentos difíciles de frustración.

“Llamamos a la gente a solidarizarse con nosotros. Todo mundo la está pasando mal, pero hay gente que la está pasando mucho peor. Es muy complicado tener a un familiar desaparecido y sobrellevar la pandemia, el encierro y la frustración pga mucho en el alma y el corazón”.

“Tenemos que salir adelante por amor a nuestros hijos”

Las seis familias que integran el colectivo Con fe te busco, en Tamaulipas, tienen necesidad de despensas porque perdieron sus empleos a causa de la pandemia y tienen que pagar renta, además de que, como jefas de familia, muchas de sus integrantes deben mantener a sus hijos y nietos.

María, madre de un joven que hace 9 años fue desaparecido en Ciudad Victoria, es una de ellas.

“Yo no trabajo, porque o trabajo o busco a mi hijo. Normalmente me dedico a arreglar ropa, pero ahorita la situación está muy difícil”, lamenta.

Ella, al igual que otras integrantes del colectivo, son personas que viven con enfermedades como diabetes, asma e hipertensión, sin embargo, dice que tienen claro que “tenemos que salir adelante por el amor que le tenemos a nuestros hijos”.

Por ello, se encuentran pidiendo víveres para ser distribuidos entre las seis familias, residentes de Ciudad Victoria, Tamaulipas.

Computadoras para conectar familias

Además de los víveres y apoyos económicos que solicitan las familias, se encuentran en búsqueda de donativos de computadoras, mismas que necesitan para poder continuar en comunicación o asesoría psicológica y legal, o para enviar oficios a las oficinas de gobierno que atienden sus casos.

Jérémy Renaux, subdirector de la asociación civil IDHEAS, explica que la necesidad de que las familias tengan equipo de cómputo es anterior a la pandemia, sin embargo en este momento en particular lo requieren para no detener sus acciones de búsqueda.

“La idea es recibir computadoras y también impresoras, todo lo que es papelería para que los colectivos puedan trabajar pese a la cuarentena, que puedan desde su casa continuar sus labores y no se sientan frustrados por estar encerrados”, señala.

Quienes quieran donar una computadora pueden dirigirse directamente con Jèrèmy o ponerse en contacto con IDHEAS, quienes pueden recibir los equipos o brindar información para que los donantes puedan enviar directamente los apoyos a colectivos que se encuentren en su estado.

Para consultar todas las convocatorias de colectivos de familiares de personas desaparecidas consulta la página de El Día Después.

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La 'gran gripe rusa', la primera pandemia del mundo interconectado cuyo origen es un misterio

Hace más de 130 años tuvo lugar la primera gran pandemia en un mundo interconectado: la “gripe rusa”, que quedó eclipsada por la “gripe española”, mucho más mortal. Pero dejó algunas lecciones que todavía podemos aprender.
Getty Images
16 de junio, 2020
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Los virus que “saltan” de animales a humanos han causado varias pandemias a lo largo de la historia.

Es posible que en el contexto actual de la COVID-19 hayas oído hablar de la “gripe española”, la más grave de la historia reciente.

En el siglo XX hubo otros dos brotes pandémicos de gripe, la “asiática” (1957-58) y la “de Hong Kong” (1968-69).

Pero la primera gran pandemia de gripe se remonta al siglo XIX. Se le llamó “gripe rusa” porque allí se reportó el primer caso.

Fue en 1889, mucho antes de que la ciencia de la virología hubiera sido concebida.

La “gripe rusa” se extendió rápidamente por Europa, y llegó después a América del Norte y a América Latina. Se cree que mató a un millón de personas, aunque no existen cifras oficiales y el debate sigue abierto.

Pero pese a que no tuvo el alcance de la “gripe española”, que mató a más gente que las dos guerras mundiales, la “gripe rusa” fue fulminante.

La “primera”

Ocurrió en el invierno de 1889 y hubo varios brotes epidémicos hasta 1894.

No existe mucha historiografía sobre ella. Sin embargo, los científicos la consideran la primera “epidemia verdadera” en la era de la bacteriología. Por eso creen que estudiarla es fundamental.

Recorte de prensa de Le Petit Journal

Photo12/UIG/Getty Images
Los diarios de la época hacen parte de la escasa historiografía que existe sobre lo que ocurrió.

“La historia nos enseña a tomar estas pandemias muy en serio”, le dijo hace unos años a la BBC el médico e historiador médico estadounidense Howard Markel, director del Centro de Historia de la Medicina de la Universidad de”Michigan, y especializado en pandemias.

“Pero también nos enseña que son previsiblemente impredecibles“, añadía el especialista.

El virus de la gripe debe evolucionar continuamente para evadir su mayor amenaza: nuestro sistema inmunitario, que produce anticuerpos para librarse de él.

“Por eso debe seguir mutando para evitar ser destruido”, le dijo a la BBC David Morens, del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de EU.

Las pandemias —como la “gripe rusa” o la actual COVID-19— ocurren cuando surge una cepa diferente con nuevos genes de un virus animal que “pasa” a las personas.

Todas las pandemias de gripe que ha habido a lo largo de la historia se asocian solamente a unas pocas cepas virales, que toman su nombre de dos proteínas: la H (hemalulutanina), para adherirse a las células, y la N (neuraminidasa), para liberarse de las infectadas e infectar a otras nuevas.

Cuando comenzaron a investigar la “gripe rusa”, los científicos pensaron que se había originado a partir de una cepa del virus de la influenza A, identificado como H2N2. Después supieron que en realidad se trataba del virus H3N8.

Virus de la gripe española

Getty Images
Todas las pandemias se asocian solo a unas pocas cepas virales.

Pero uno de los hechos sobre la “gripe rusa” que más desconcertó a los científicos y a la población de la época fue lo rápido que se propagó.

Un mundo “interconectado”

La magnitud y extensión de la “gripe rusa” fueron asombrosas: tardó apenas seis semanas en extenderse por Europa y otros seis en hacerlo por todo el mundo.

Los primeros casos se observaron en mayo de 1889 en tres lugares separados y distantes: Bujará, en Asia Central (Turquestán), Athabasca, en el noroeste de Canadá, y Groenlandia.

Hoy la conocemos como “gripe rusa” porque fue el primer país en el que se reportó, explicó en su tesis doctoral la investigadora española Sara García Ferrero, quien analizó aquel episodio de la historia en 2018, en una tesis dirigida por el jefe del Departamento de Población del Instituto de Economía, Geografía y Demografía del CISC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), Diego Ramiro Fariñas.

“La ‘gripe rusa’ fue una de las más importantes del siglo XIX, pues es considerada la primera pandemia de gripe en un mundo interconectado”, escribió García. “Se ha caracterizado por ser una de las pandemias más devastadoras del siglo XIX”.

El rápido crecimiento de la población del siglo XIX, sobre todo en las zonas urbanas, ayudó a que la gripe se extendiera, y en poco tiempo el brote se propagó por varios países.

Se cree que las líneas de ferrocarril fueron clave en esa propagación.

Hospital 1917-18

Getty Images
Hospital con pacientes de “gripe española”, Nueva York, 1918.

Ante el incremento del número de muertes, algunos gobiernos comenzaron a tomar medidas para evitar el contagio de la enfermedad, desde el cierre de colegios y universidades, hasta la reducción de servicios de transporte y el cierre de empresas. También se cancelaron celebraciones y funerales.

En cuanto al origen, más de 130 años después todavía no está claro.

¿Es gripe? ¿Es dengue?

En su investigación, García señaló que “algunas hipótesis apuntan a que tuvo lugar en Siberia en mayo de 1889, y de ahí se propagó durante los meses de verano al norte de Canadá y Groenlandia”.

Otras teorías, dice la científica, apuntan a que pudo originarse en Turquestán, Asia Central.

Lo que sí está claro es que los primeros casos se reportaron en San Petersburgo hacia finales de octubre, según los registros de prensa de la época, aunque Europa occidental no se hizo eco de la noticia hasta finales de noviembre.

El tono en el que se contó la noticia pasó de la incredulidad al miedo.

¿Es la gripe? ¿Es la influenza? ¿Es el dengue? He ahí las tres preguntas obligadas que todo parisino dirige en estos momentos a cuantos conocidos halla al paso”, se lee en un recorte de prensa del 17 de diciembre de 1889 del diario español El Liberal que informaba sobre la extensión del virus en su país vecino.

El artículo continuaba así: “¿En qué quedamos? La alarma es grande desde hace tres días. Eso de ignorar aún si la enfermedad del día se llama el dengue, la influenza o la gripe, es lo que París menos soporta. Una epidemia que oculta su nombre, por benigna que sea, es para estremecer los espíritus más despreocupados. París, que ha sonreído siempre ante los más grandes peligros, se entrega hoy a cómicos terrores”.

Enfermo siglo XIX

UniversalImagesGroup
El desconocimiento sobre la gripe y sus síntomas era grande.

Mientras tanto, los medios oficiales decían que no había motivos para alarmarse. Hasta que el 27 de diciembre el tono del discurso cambió.

Un día después los periódicos publicaban: “La epidemia se ha agravado produciendo preocupación general. Hay bastantes casos graves y algunos mortales. Créese que nadie se escapará de pasar la epidemia”.

Reacciones similares ocurrieron en Londres, Madrid o Berlín. Fue la pandemia de gripe más mortal de la época en Europa.

Pero la “gripe rusa” también viajó al otro lado del Atlántico. Por vía marítima, llegó a los cinco puertos más importantes de la Norteamérica del siglo XIX: Boston, Nueva York, Baltimore, Nueva Orleans y Filadelfia.

Desde Nueva York y Boston, las ciudades que más migrantes europeos recibían, se extendió por toda Norteamérica y por parte Canadá.

“También tuvo su aparición en México y el Caribe, aunque fue algo más tardía que en Norteamérica y Europa”, recoge García en su tesis.

Después, entre los meses de febrero y abril de 1890, llegaría a Sudamérica, instalándose en grandes ciudades como Buenos Aires o Río de Janeiro. Luego se propagó por Australia y Nueva Zelanda.

Una historia “en construcción”

Una de las dificultades para acabar con la “gripe rusa”, al igual que ocurrió con pandemias posteriores, fue la dificultad de detectar los síntomas, similares a los de un resfriado común. Tampoco existía tratamiento eficaz.

Dispositivo médico siglo XIX

Universal History Archive
En muchos casos, los remedios eran peor que la enfermedad.

El fracaso de la medicina convencional, que no sabía cómo abordar el problema, estimuló a químicos sin escrúpulos a vender píldoras o pociones sin eficacia comprobada. Los curanderos promocionaban remedios que en algunos casos resultaban peores que la enfermedad.

Finalmente, se optó por recomendar el reposo en cama y el aislamiento, pero la recomendación llegó tarde y no siempre se aplicó.

Tres décadas después, la historia se repitió con la pandemia de la “gripe española”.

La “gripe rusa” fue en gran parte olvidada y quedó eclipsada por la “gripe española”, mucho más devastadora. Pero permitió darle a un mundo cada vez más interconectado una lección sobre lo que podía pasar que muchos ignoraron.

Con el paso de los años y las décadas, nuestro mundo se ha transformado en sociedades cada vez más interconectadas.

El profesor Howards Markel lleva más de décadas advirtiendo que “vivimos en un mundo de enfermedades infecciosas emergentes”.

“Los seres humanos viajamos más lejos y más rápido que nunca”, le dijo a la BBC. “Eso significa que estamos expuestos a una posible pandemia o epidemia”.

“Aprendemos cada vez más, pero la historia de las pandemias sigue siendo una historia en construcción”.

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