Al menos 9 jefes policiacos han sido atacados en el último año y medio
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Al menos 9 jefes policiacos han sido atacados en el último año y medio; cinco murieron

Además, 281 policías han sido asesinados en todo el país, de acuerdo con un conteo de la organización Causa en Común, sobre todo en Guanajuato, Chihuahua, Veracruz, Estado de México y Guerrero.
Cuartoscuro
27 de junio, 2020
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El atentado de este viernes 26 de junio contra el secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Omar García Harfuch, es uno de los de más alto nivel que se haya visto recientemente. Sin embargo, en el último año y medio, desde el inicio de este sexenio, han sido atacados al menos nueve jefes policiacos en el país, de los cuales cinco han muerto.

La mayoría ha sido de nivel municipal, excepto en Sinaloa, donde el director de la Policía Estatal Preventiva fue víctima de una emboscada hace apenas dos meses, de la que salió ileso.

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Además, 281 policías han sido asesinados en todo el país, de acuerdo con un conteo diario de la organización Causa en Común, sobre todo en Guanajuato, Chihuahua, Veracruz, Estado de México y Guerrero.

Este es un recuento hemerográfico de los ataques a mandos de seguridad más recientes:

17 de junio, Michoacán

Apenas la semana pasada, el director de Seguridad Pública de Zamora, Michoacán, César Iván Marín Jaimes, y el subdirector operativo de la corporación, Antonio del Moral, fueron encontrados muertos con varios disparos en un auto en la carretera México-Guadalajara.

Marín había ocupado ese mismo cargo en de Zitácuaro, donde tuvo quejas por supuestos abusos de autoridad, y en los municipios de Tangamandapio, Lázaro Cárdenas y Puruándiro, además de haber sido militar. Su antecesor en Zamora también fue asesinado un año antes.

Nadie ha sido detenido por estos crímenes.

16 de abril, Sinaloa

Tras recibir el reporte de un enfrentamiento en una comunidad a las afueras de Culiacán, el convoy en el que iba el director de la Policía Estatal Preventiva de Sinaloa, Joel Ernesto Soto, fue atacado, sin que nadie resultara herido.

Los elementos repelieron la agresión y lograron asegurar dos camionetas y detener a un hombre que llevaba un arma de uso exclusivo del Ejército.

7 de marzo, Guanajuato

El subdirector de la Policía Municipal de Tarimoro, Alberto Méndez, fue baleado cuando salía de su casa al medio día de un sábado. El funcionario trató de resguardarse pero el agresor lo siguió y volvió a dispararle en la cabeza. Fue trasladado todavía con vida al Hospital, pero finalmente murió.

En mayo fue detenido el presunto responsable y vinculado a proceso.

18 de febrero, Nuevo León

Presuntos integrantes del crimen organizado dispararon contra el secretario de Seguridad Pública de Sabinas Hidalgo, Emmanuel Zapata Rubio, cuando viajaba por la carretera Monterrey Nuevo Laredo. La policía hirió y detuvo a dos de los atacantes, entre ellos un menor de edad, y un tercero logró escapar.

Hubo rumores de que había sido un ataque contra el gobernador, Jaime Rodríguez, el Bronco, pero él mismo lo desmintió y señaló que quien sufrió la agresión fue el jefe policiaco municipal.

18 de enero, Guanajuato

Un sábado en la madrugada, fuera de su horario de trabajo, el director de Seguridad de Dolores Hidalgo, J. Marcos Venegas García, recibió tres disparos que lo hirieron de gravedad, por lo que incluso fue trasladado a un hospital de León.

Venegas había sido director de Seguridad Pública también en el municipio de San Luis de la Paz. No hubo detenidos tras la agresión.

5 de enero, Morelos

Juan David Juárez López ni siquiera tenía el nombramiento oficial, sino que era encargado de despacho de la Secretaría de Seguridad Pública de Cuernavaca, cuando fue asesinado. Había salido sin escoltas para comprar tacos en la noche, y al volver fue atacado en la Unidad Habitacional en la que vivía.

El propio gobernador Cuauhtémoc Blanco envió sus condolencias y pidió esclarecer el crimen, aunque hasta la fecha no se ha informado de alguna detención.

14 de noviembre de 2019, Guanajuato

La camioneta en la que viajaba en entonces director de la Policía Municipal de Celaya, José Carlos Ramos Ramos, recibió 480 balazos cuando transitaba por la carretera panamericana. El funcionario salió ileso gracias al blindaje del vehículo, pero dos de sus escoltas sí sufrieron lesiones.

Ramos Ramos había sido director de policía de León y comisario jefe en Fuerzas de Seguridad Pública del Estado. Asumió el cargo en Celaya apenas el 1º de noviembre, dos semanas antes del ataque, pero después de eso no volvió a aparecer en público y nueve días después se anunció que había renunciado.

7 de septiembre de 2019, Jalisco

El director de seguridad Pública de Lagos de Moreno, Vany Rodríguez Méndez, fue ejecutado junto a dos de sus escoltas cuando subía a una patrulla. Tenía una amplia trayectoria, ya que fue militar y trabajó en contraterrorismo, fue coordinador de escoltas en Michoacán y excomandante en Chihuahua.

Cuatro días después del ataque, fue detenido por su homicidio el jefe de plaza del Cártel Jalisco Nueva Generación en San Juan de los Lagos, Alexis N, alias “El Chofo”. Rodríguez Méndez había logrado su detención apenas en abril de 2019, pero meses después, por errores en la carpeta de investigación, quedó libre y fue a asesinar a quien lo había detenido.

29 de abril de 2019, Michoacán

Daniel Torres Hernández, director de Seguridad Pública de Zamora, fue asesinado una madrugada en Ocotlán, Jalisco. Estaba ahí de visita con unos familiares, por lo que las autoridades dijeron que probablemente su muerte había sido por problemas personales y no a manos del crimen organizado.

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Chile: 4 claves para entender la consulta por la que cambiará la Constitución de Pinochet

Una gran mayoría de chilenos votó este domingo a favor de reemplazar la Constitución vigente, que fue redactada bajo el régimen militar de Augusto Pinochet.
26 de octubre, 2020
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chile

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Las autoridades iniciaron el recuento de votos en la noche del domingo.

Por primera vez en la historia de Chile, este domingo se preguntó a la ciudadanía si aprobaba o rechazaba la redacción de una nueva Constitución.

El resultado fue abrumador: uni 78% de la población votó por el cambio de la Carta Magna.

Será además la primera vez desde 1833 que la Constitución es redactada por una convención ciudadana elegida en votación popular.

Tras conocer los resultados preliminares, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, afirmó que “triunfó la ciudadanía y la democracia” tras conocerse los primeros resultados del histórico plebiscito.

“Hoy hemos demostrado nuevamente la naturaleza democrática, participativa y pacífica del espíritu de los chilenos y del alma de las naciones honrando nuestra tradición de república”, indicó.

El proceso, que transcurrió en tranquilidad, generó largas filas tanto en el país como en el extranjero, mientras las autoridades se esforzaban por mantener la distancia entre los votantes para evitar la propagación del coronavirus.

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AFP
Se han reportado largas filas a lo largo del país.

El referendo chileno, aprobado en un acuerdo político en el Congreso tras un ciclo de manifestaciones que comenzó con las marchas estudiantiles el 2006 y culminó en octubre del 2019, definirá el destino político institucional de Chile en los próximos años.

Qué está en juego en el referéndum, más allá del “apruebo” o “rechazo” y del tipo de convención que eventualmente surja para redactarla es lo que responden a BBC Mundo aquí analistas chilenos y latinoamericanos.

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AFP
Efectivos del Ejército ayudan a algunas personas a ejercer el voto.

1. Generar una Constitución “sin traumas”

Pese a que sufrió numerosas reformas, la Constitución vigente hasta hoy en Chile fue redactada y aprobada en 1980 bajo el régimen militar del general Augusto Pinochet y, según afirma el politólogo Gabriel Negretto, “simbólica y políticamente, nunca superó ese defecto congénito”.

Por eso, lo que está en juego en el proceso constituyente que podría comenzar con el triunfo del “apruebo” es la legitimidad de origen de una eventual nueva Constitución para Chile, le dice a BBC Mundo Negretto, quien ha sido consultor de Naciones Unidas en procesos de reforma constitucional en distintos países latinoamericanos.

Augusto Pinochet votando en el referéndum en 1980.

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La Constitución vigente fue aprobada y redactada durante el gobierno militar del general Augusto Pinochet.

“¿Qué rodeó a la Constitución de Pinochet?: que nació de un acto de fuerza, de violencia; que se hizo en un clima de miedo, de terror”, describe el académico. “Para marcar un contraste con el origen de la vieja Constitución, la nueva debe nacer de un amplio respaldo ciudadano y en un entorno pacífico”, precisa.

“En ese sentido, hay un llamado a la atención de quienes apoyan el ‘apruebo’ de llamar a la calma… El estallido social, que incorporó gran cantidad de demandas legítimas, también estuvo asociado a actos de violencia injustificados que hasta hoy no están claros. No se puede eliminar toda la violencia, pero tiene que quedar claro que corresponde a grupos aislados”, plantea.

Para que Chile efectivamente cuente con una Constitución que no arrastre los traumas de la actual, argumenta Negretto, se requiere además que una de las dos opciones gane por una mayoría suficientemente ampliay en una votación con una participación importante, ojalá mayor a los promedios de las últimas elecciones chilenas.

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Las autoridades han pedido a la población mantener la distancia social.

“No es lo mismo un referéndum como el que se hizo por el acuerdo de paz en Colombia que uno sobre las reglas fundamentales con las que queremos vivir como sociedad, como se definirá en Chile. En este caso, si la diferencia entre la opción que gana y la que pierda es pequeña, es problemático”, advierte el académico.

“Sería un mal comienzo que el ‘apruebo’ ganara por un margen pequeño: el trauma que vive Chile respecto a los legados de la dictadura provienen del plebiscito de 1988, cuando la dictadura militar terminó cediendo la transición a la democracia con un altísimo poder político (el “Sí” a Pinochet obtuvo un 43% y el “No” un 54,7%). Aquí no debe quedar duda de la posición mayoritaria”, sostiene Negretto.

“Si el resultado fuera 51 para el ‘apruebo’ y 49 por el ‘rechazo’, estaría muy preocupado por el futuro de Chile”, agrega Negretto.

“Porque eso querría decir que el cambio constitucional no lo rechaza una minoría, sino la mitad de la población. Y eso es preocupante en un contexto polarizado, porque aquí no hay medias tintas: se cambia la Constitución o no”.

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Muchas filas buscan mantener el distanciamiento social.

2. Recuperar legitimidad de la política

Vicky Murillo, directora del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Columbia en Nueva York, precisa que el plebiscito en Chile emergió como respuesta a la movilización social, “síntoma de la crisis de representación del sistema político” en el país.

“La toma de la calle y los gritos buscaban que los políticos escucharan a la ciudadanía, incluso cuando esta demanda de atención requiriera romper la puerta del salón donde se toman las decisiones, como dice la canción de ‘Hamilton'”.

Disturbios durante una manifestación en el aniversario del inicio de las protestas antigubernamentales.

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El pasado 18 de octubre se cumplió un año del inicio del estallido social en Chile.

La académica se refiere a “The room where it happened” uno de los temas del popular musical estadounidense que describe las negociaciones secretas donde la élite negocia fuera del ojo de la opinión pública, una práctica que en Chile se describe como “la cocina”.

“Es importante recordar las expectativas que conlleva el proceso constituyente y la importancia de mantener esa puerta abierta. Esto implica que no solo el resultado, sino también el proceso constitucional será clave para la recuperación de la legitimidad política”, dice Murillo.

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Las largas filas se han mantenido desde que abrieron los centros para ejercer el voto.

De ganar el “apruebo”, la politóloga advierte que es importante “asegurar la entrada de nuevos actores como agentes de representación ciudadana y, al mismo tiempo, que tanto viejos como nuevos representantes garanticen su atención a la ciudadanía incluso cuando no grite o esté en las calles”, dice.

¿Cómo lograr ese objetivo? Estableciendo una conexión humana, basada en la empatía y la experiencia compartida, propone.

“Que la ciudadanía se reconozca en sus representantes y pueda confiar en ellos. El proceso no podrá ser participativo hasta las últimas instancias, requerirá de esperas, y puede involucrar errores. Por ello, la confianza en quienes están en el salón donde se tomen las decisiones depende tanto de una puerta abierta como de la empatía entre estos y quienes han estado ya por demasiados años pidiendo ser oídos”, describe la politóloga.

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El referendo ha transcurrido con normalidad.

3. Redistribuir poder y bienes públicos

“Las constituciones definen las reglas del juego”, describe Miriam Henríquez, decana de la Facultad de Derecho de la Universidad Alberto Hurtado.

“La etiqueta mayor que yo pondría al proceso chileno sería la opción de cambiar las reglas del juego sobre la distribución del poder y los bienes públicos valiosos para la existencia de toda la sociedad. No sólo los derechos civiles, las libertades, también los sociales, como agua, vivienda, educación”.

Henríquez plantea que, si se lleva adelante el proceso constituyente, una de las opciones es que se remuevan los obstáculos que hoy impiden cambiar algunas políticas públicas en Chile a través del Congreso. Bajo la Constitución actual, incluso si una ley es aprobada por una súper mayoría parlamentaria, puede ser impugnada ante el Tribunal Constitucional (TC).

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El referendo se realiza en medio de la pandemia de coronavirus.

“Si uno establece en la Constitución que los asuntos se regularán por ley simple, por ejemplo, y se modifica el TC, el efecto será que los cambios de políticas públicas serán más sencillos”, dice la académica.

“El ‘rechazo’ supondría que la ciudadanía no tiene voluntad de cambiar Constitución, porque las cosas como están, están bien. Pero eso no obsta que se pueden hacer reformas. Hay personas del ‘rechazo’ que creen que se necesitan cambios profundos y se han comprometido a emprenderlos”, dice Henríquez.

“La diferencia es que en el apruebo hay un itinerario, un camino claro, un órgano específico. Las reformas que se hicieran en el caso del ‘rechazo’, se harían a través del actual Parlamento, y los cambios no tendrían tanta legitimidad como los que tendría un órgano especialmente elegido para ello”, agrega.

“Es posible que una nueva Constitución se parezca bastante a la actual, y las expectativas pueden quedar frustradas, pero insisto en la importancia del hecho de sentarse a conversar. Esa diferencia ya debería satisfacer muchas expectativas: tener un pacto social que sintamos propio”, concluye.

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El proceso ha sido calificado de histórico.

4. Generar un proceso constituyente único en Latinoamérica

Tanto la realización del plebiscito como el proceso constituyente que derive de sus resultados se normarán por la Constitución vigente, que fue especialmente reformada por el Congreso con este fin. Eso marca una de las diferencias del referéndum constitucional chileno con otras experiencias latinoamericanas.

“No es tan habitual que una Constitución vigente se modifique para su reemplazo. Es excepcional que Chile siga este cauce, este proceso, con procedimientos y plazos establecidos. Y es un desafío máximo que los cumplamos”, precisa Henríquez.

Trabajadora del Servicio Electoral chileno, durante un ensayo para el referendo.

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Las autoridades han tomado medidas especiales para evitar la propagación del virus.

Además, en este caso no es el gobierno el que definirá el cambio constitucional ni el órgano que podría redactar la nueva Constitución, sino la ciudadanía.

“En Chile, además, no hay una fuerza hegemónica que se imponga en el debate. Varios de los procesos latinoamericanos han sido marcados por la existencia de fuerzas políticas muy preponderantes, donde se impone una mayoría. Eso no ocurre en Chile porque las fuerzas están fragmentadas. Y eso, que podría ser complejo y lo es, nos obliga a hacer pactos” dice la politóloga.

“Cada proceso en Latinoamérica tiene algo que lo hace único. En el caso chileno que todas, o gran parte de las fuerzas políticas hayan acordado un cauce institucional a la crisis es algo que lo hace único”, remata Henríquez.


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