Golpes, pruebas fabricadas y hasta homicidios: los abusos en las detenciones
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Carlo Echegoyen

Golpes, pruebas fabricadas y hasta homicidios: los abusos cotidianos en las detenciones en México

En 17 años la CNDH registró más de 13 mil quejas por detenciones arbitrarias en México, en promedio dos detenciones abusivas todos los días. El problema persiste pese a reformas legales y nuevos códigos.
Carlo Echegoyen
7 de junio, 2020
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A Alejandro lo detuvieron al filo de la medianoche. Iba en su auto cuando unos policías le pidieron que se detuviera porque tenía apagada una luz trasera. El obedeció, se orilló y dijo que iba para su casa. Pero a los agentes les pareció “sospechosa” su actitud: era tarde, dudó al responderles y, supuestamente, escondía un arma en el vehículo. Al menos eso fue lo que en el parte policial quedó asentado.

Por la fuerza, arrastrándolo, los policías lo bajaron del coche y lo trasladaron a la estación municipal. Alejandro se resistía. El forcejeo provocó que sus pantalones cayeran al piso. Los agentes le exigieron que se los subiera, pero el hombre, molesto, decidió ignorarlos.

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Eso enfureció a los policías. Seis agentes lo tiraron al suelo y tres de ellos se le pusieron encima, uno a la altura del cuello, otro en el abdomen y el último pisándole las piernas. Alejandro hacia ruidos y tosía. Los agentes lo esposaron y le subieron el pantalón. Entre ellos reían. Otro dijo: “¡vuélveselo a bajar y cógetelo!”.

Cuando los policías se quitaron de encima Alejandro ya no se movía. Yacía boca abajo. Dos minutos después una doctora de la estación se acercó para reanimarlo. Fue inútil. Estaba muerto.

Estos hechos, que quedaron registrados en un video, ocurrieron el viernes 17 de febrero de 2017 en Ciudad Juárez, Chihuahua. El sitio y la fecha son lo menos importante. Pudo ser en cualquier estado y en cualquier parte del año.

Las detenciones arbitrarias (injustificadas) o abusivas son un cáncer en México para el cual no ha habido cura. Casos como el de Alejandro, o como el de Giovanni, ocurrido el pasado 5 de mayo en Jalisco, trascienden porque las victimas mueren y por que hay un video de algún momento del hecho. Pero estos abusos pasan, literalmente, todos los días.

Un estudio especial de la Comisión Nacional de los Derechos humanos (CNDH) revela que en un lapso de 17 años, entre 2001 y 2017, registró 13 mil 262 quejas por detenciones arbitrarias en todos los estados del país. En promedio, son al menos dos detenciones irregulares todos los días. Y esas son solo las que se reportaron ante la Comisión.

“Las detenciones arbitrarias constituyen una práctica cotidiana en México y son el primer momento de una cadena de graves violaciones a derechos humanos como la tortura, otros tratos crueles degradantes e inhumanos e incluso las desapariciones forzadas”, indica el informe.

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El problema es añejo, pero las soluciones no llegan. Desde 2001 la CNDH alertó de esta situación en el país, tras documentar en aquel entonces mas de 300 casos de detenciones injustificadas. Eso en una época donde los teléfonos con cámara no existían y probar los casos requería mucha mas investigación.

A partir de ello emitió la Recomendación General 2/2001 dirigida a todas las procuradurías y secretarias de seguridad en donde se pedía, entre otras cosas, que cesaran de inmediato este tipo de prácticas, que se impartieran capacitaciones profundas sobre uso de la fuerza proporcional, y que se investigara y castigaran los abusos ya cometidos.

Casi dos décadas después ninguna de los 32 estados ha cumplido al cien por ciento con esa recomendación. De hecho, los avances fueron patéticos. Al menos hasta 2018 solo el 18 por ciento de las corporaciones locales y federales a las que se dirigió la recomendación cumplieron con ella satisfactoriamente.

“La recomendación ayudó en su momento a visibilizar las detenciones arbitrarias, no obstante, desde entonces lejos de reducirse se han agravado a la par de la descomposición de los cuerpos policiacos federales y estatales en el país. Los numerosos y profundos cambios normativos no han impactado en la contención y solución de la problemática”, indica la CNDH.

Cadena de arbitrariedades

La cadena de abusos que se llegan a cometer en las detenciones en México es muy amplia. Los casos documentados por CNDH y también por otras instituciones como Amnistía Internacional y organizaciones civiles, muestran que las irregularidades pueden ir desde maltratos físicos o emocionales, hasta retenciones excesivamente largas, tortura, siembra de evidencias, y en los casos mas graves desapariciones y muerte.

La mayor parte de estos hechos no llegan a conocerse, pero aun así son numerosos los que trascienden a la esfera pública. Ya vimos el caso de Alejandro referido al inicio de esta nota, así como el de Giovanni que volvió a poner en la luz pública el foco del problema.

Alejandro Hope, experto en temas de seguridad, hizo un recuento de algunos de los mas recientes que tuvieron un desenlace fatal:

*En enero de este año un hombre murió en las instalaciones de la policía de Ecapetec tras haber sido golpeado por agentes de dicha corporación en un supuesto altercado.

*En mayo de 2019 tres policías municipales de El Carmen, Nuevo León, presuntamente asesinaron a una persona encerrada en una cárcel local.

*En abril de 2019 cinco policías de la capital de Chihuahua fueron detenidos tras determinarse que habían matado por asfixia a una persona previamente arrestada en los separos municipales.

*En agosto de 2017 un hombre falleció por razones que no se esclarecieron dentro de la comandancia municipal de Santa Lucía del Camino en Oaxaca, justo un día después de haber sido detenido.

Una búsqueda rápida en fuentes abiertas permite encontrar casos mas recientes como el del un joven de 22 años que perdió la vida en los separos de una agencia del Ministerio Público en la alcaldía de Cuauhtémoc en abril pasado, luego de que según el parte oficial “simplemente se desvaneciera”.

Y hay casos donde hasta detenciones masivas han dado paso a graves abusos como el de cinco jóvenes detenidos por la policía estatal en Tierra Blanca, Veracruz, en enero de 2016; o el de los 43 normalistas de Ayotzinapa detenidos por policías de Iguala y Cocutla, Guerrero, en septiembre de 2014. Ninguno de ellos volvió a aparecer con vida, y hay indicios de que fueron asesinados.

Un estudio de la organización World Justice Project (WJP) a partir de datos recabados por Inegi arroja que el 78 por ciento de las personas que fueron detenidos entre 2010 y 2016 y hoy se encuentran en prisión sufrieron algún tipo de maltrato o de tortura. “La sistematicidad de la violencia ilegal cometida por agentes se agrava al considerar que las investigaciones iniciadas por este delito no alcanzan ni el 10 por ciento”, indica el informe.

La siembra de evidencia en una detención también es una forma de detención arbitraria, como lo señala CNDH. Casos de esos abundan en México. Uno que llamó la atención porque la victima logró que el hecho quedara en video fue el del abogado Paulo Diez, a quien agentes de la entonces PGR le sembraron un arma en su automóvil en 2015. La grabación permitió probar el hecho y hoy hay mas de una de agentes procesados por este caso.

Lee: Familias de detenidos en la protesta #JusticiaParaGiovanni denuncian abusos policiales

De lo ilegal a lo “legítimo”: justicia videograbada

Las detenciones arbitrarias y el uso excesivo de la fuerza son hechos ilegales en México. Hoy a diferencia de hace 20 años existen nuevas leyes que lo señalan con mayor claridad. Aun así, la Constitución y los tratados internacionales de los que nuestro país es parte condenan desde el siglo pasado este tipo de hechos.

Sin embargo, el uso excesivo de la fuerza para algunas corporaciones de seguridad es un recurso “legítimo”, señala en entrevista con Animal Político, Carlos Silva Forné, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Es decir, aunque la ley condena este tipo de actos, en los hechos son aceptados o incluso alentados como algo correcto o necesario para “combatir” a la delincuencia, o para “castigar” a los supuestos criminales.

“Son mecanismos ilegales, pero no ilegítimos. Son muchas las instituciones de seguridad que informalmente validan estas practicas. Son medios para alcanzar distintos objetivos que la organización busca alcanzar día con día”, señala el experto.

Silva Forné explica que en México los datos relacionados con detenciones arbitrarias, torturas y maltratos son escasos, sobretodo desde la esfera oficial. No obstante, las mediciones e informes de las comisiones de derechos humanos y de organizaciones independientes, así como los casos que se conocen públicamente, confirman que se trata de abusos cotidianos.

Contrario a esta realidad, destaca el especialista, llama la atención el bajo número de sentencias por abusos que se cometen como la tortura. Ello que significa que la gran mayoría de las detenciones arbitrarias y abusivas quedan impunes, situación que alienta que este tipo de abusos se cometan.

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¿En qué casos sí llegan a haber sanciones? Generalmente los que se hacen públicos y cobran notoriedad. Es aquí donde se vuelve relevante los numerosos teléfonos móviles con cámara con los que se cuenta en la actualidad, que hasta hace dos décadas eran prácticamente inexistentes.

El caso de Giovanni es el mejor ejemplo de esto. El joven murió el 5 de mayo tras ser detenido por policías municipales en Jalisco, pero es hasta que el video del incidente fue publicado en redes sociales – un mes más tarde – cuando cobró enorme notoriedad, y las indagatorias se aceleraron hasta terminar con tres detenciones anunciadas el viernes.

Animal Político publicó que una versión apunta a que Giovanni realmente fue detenido y torturado porque intentó grabar a los agentes con su teléfono.

“Lo importante es evitar que estas cosas se hagan públicas. De ahí el recelo que existe de las corporaciones para evitar a que sus elementos sean grabados. Es el temor a lo público porque parece que esa es la única manera en que puede haber consecuencias”, dice Silva Forné.

Tanto los informes de CNDH como el especialista entrevistado coinciden en que, en términos normativos, los avances de los ultimo años han contribuido a reducir en alguna medida los abusos. El nuevo sistema penal con jueces de control, la Ley Nacional de Uso de la Fuerza aprobada en 2019, y el Registro Nacional de Detenciones que se puso en marcha este año, son ejemplo de recursos que pueden contribuir a aminorar los abusos.

“Pero aun hay mucho por mejorar. Necesitamos mecanismos de control y rendición de cuentas mas fuertes. Unidades de Asuntos Internos que tienen que ser autónomas para que no sean tapadera de los abusos. En las corporaciones mas grandes debe haber además instancias externas de control especializadas. Hay que invertir en modelos policiales donde los controles y la cultura institucional estén realmente alineados con una policía de un Estado democrático”, concluyó.

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¡Salta el cráter si hay más bombardeos!: la feroz batalla dentro de la última línea de defensa de Járkiv

El periodista de la BBC Quentin Sommerville, acompañado del camarógrafo Darren Conway, llegaron al frente de batalla de la ciudad de Járkiv, en el este de Ucrania.
18 de marzo, 2022
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La segunda ciudad de Ucrania, Járkiv, ha sido el objetivo constante de los ataques rusos durante tres semanas. Quentin Sommerville, de la BBC, y el camarógrafo Darren Conway informan desde la línea del frente donde las tropas ucranianas continúan repeliendo el avance enemigo.

Entramos en la casa por donde solía estar la puerta trasera. Ahora solo hay una cortina que se mueve con el viento helado. Los propietarios, desaparecidos hace mucho tiempo, podían ver desde ahí las ricas tierras de cultivo al norte de Járkiv, pero gran parte de esas tierras también están irreconocibles.

En la cochera, junto a una patineta abandonada, hay una docena de cajas vacías de algunas de las mejores armas antitanques del mundo. Un soldado ruso muerto yace boca abajo en el jardín delantero.

La casa se ha convertido en una base de primera línea, y las cajas usadas son un indicativo de que los soldados han peleado aquí por sus vidas: una pelea por la independencia de Ucrania.

Hemos obtenido un acceso excepcional al ejército ucraniano que, después de tres semanas de duros combates, sigue firme en las afueras de Járkiv, impidiendo que las fuerzas rusas capturen la segunda ciudad más grande de Ucrania.

Bombardeos constantes

“¿Quieres ir más adelante?”, pregunta Yuri, un comandante del 22º Batallón de Infantería Motorizada del ejército ucraniano, señalando las ruinas de dos vehículos blindados de transporte de personal rusos y las piezas destrozadas de dos de sus tanques.

El batallón se reconstituyó en 2014 después de que Rusia invadió Crimea y respaldó a los separatistas de Donbas.

“Usaron drones, aviones, helicópteros de ataque, todo”, dice Yuri, mientras se oyen proyectiles rusos retumbando, golpeando las carreteras cercanas y los bloques de apartamentos.

La zona de un ataque en Járkiv

BBC
El lugar de un ataque de cohetes rusos Grad (múltiples cohetes lanzados en rápida sucesión) en un vecindario residencial.

Los rusos han seguido atacando y han sido repelidos muchas veces. En su frustración por fallar en su entrada, bombardean día y noche la ciudad, que alguna vez fue el hogar de 1,4 millones de personas.

El suelo está batido y el lodo espeso succiona las botas. Una mirada hacia atrás muestra las estructuras en ruinas de la hilera de casas por las que acabamos de pasar. Los jardines suburbanos se han convertido en campos de batalla como en el pasado de Europa.

“Los primeros tres días fueron los peores. Estaba lloviendo, estábamos cubiertos de barro, parecíamos cerdos”, dice Olexander, de 44 años, que está parado cerca.

Junto a uno de los vehículos blindados de transporte de personal destruidos -en el que su marca Z ya se ha desvanecido- hay un gran cráter de unos 6 m de ancho. El primer día de la invasión, el 24 de febrero, un ataque ruso mató a seis soldados ucranianos en este mismo lugar. Muchos más murieron aquí desde entonces, pero las cifras oficiales no se han publicado.

Un cráter de una bomba rusa en Járkiv

BBC

Una bota militar verde se alza sobre el borde del cráter, un cadáver ruso más allá. Un gran cuervo negro se sienta cerca, imperturbable por el rugido de los bombardeos y los cohetes Grad desde las posiciones rusas.

Los hombres aquí pueden decirte la fecha y la hora precisas en que llegaron al frente, lo que implica que si no estuviste aquí los primeros tres días, no conociste el combate real. “¡Salta al cráter si hay más bombardeos!”, dice Uri.

“Si pasan por aquí, entrarán en Járkiv”

Constantine, de 58 años, fue piloto de la fuerza aérea ucraniana hasta que se jubiló y se convirtió en periodista. Ahora está de vuelta al frente, camina cojeando y usa un palo de escoba roto como apoyo. La metralla rusa hirió su pierna, pero se niega a abandonar el frente.

“Esta es la última línea de defensa de la ciudad, si pasan por aquí, entrarán en Járkiv. Esta carretera te lleva desde Rusia hasta el corazón de la ciudad”, dice.

Olexander

BBC
Olexander, de 44 años, estaba luchando en Donbás.

Resuena un bum y un zumbido cuando un misil guiado por cable vuela justo sobre nuestras cabezas. Entramos en el cráter. El proyectil golpea cerca de la carretera, un gasoducto estalla en llamas.

Mientras nos refugiamos, un soldado de reconocimiento con una cinta azul en el casco nos dice que nos quedemos abajo. Roman tiene 34 años, aunque bromea diciendo que tenía 24 cuando comenzó la guerra hace tres semanas.

Dice que los rusos no se mostrarán ahora: “Son gallinas. Responderemos bien y de forma apropiada”. Se detiene y quiere un selfie. Más tarde nos enteramos de que transportó los cadáveres de sus compañeros caídos en su propio vehículo desde el frente hasta la morgue de la ciudad.

Cuando nos vamos, Constantine atrapa algo en el aire: un alambre de cobre delgado, que se extiende por millas. Sirvió para guiar el misil ruso que acaba de pasar sobre nuestras cabezas.

Nos espera Olexander, de 44 años, de la cercana región de Poltava. Ha estado con la unidad desde su fundación y ha luchado en Donbás.

“Esto es mucho peor”, dice. “Durante los primeros tres días, no podíamos entender lo que estaba pasando. Estábamos perdidos y no podíamos creer lo que sucedía. Pero después de eso nos recuperamos y nos mantenemos firmes y mantendremos nuestras posiciones”, agrega.

Un edificio habitacional dañado por un bombardeo en Járkiv

BBC

Le pregunto por qué está peleando. Se ríe y responde: “Por una Ucrania libre, por mi familia y por ustedes también. Por nuestra independencia y por la paz”.

“Resistan”

Yuri, el comandante, nos lleva de regreso al bloque de apartamentos de la era soviética aún habitados. Rusia dice que vino a Ucrania para desmilitarizar el país, pero aquí vemos lo que eso significa para los civiles. Un bloque de 20 pisos sigue humeando por un ataque ruso, fue hace dos días, según Yuri.

El número oficial de muertes de civiles en Járkiv se situó en 234, incluidos 14 niños, hasta el 16 de marzo. Los últimos días han sido duros, como se nos recordó en un instante.

Una ráfaga de cohetes rusos Grad cayó sobre el vecindario, golpeando a solo unos metros de distancia. Los soldados que nos rodeaban se habían puesto a cubierto y estaban ilesos.

En el mismo complejo de viviendas viven los esposos Svitlana y Sasha. Svitlana tiene 72 años y nos da la bienvenida a su casa, diciendo que no han hablado con nadie en semanas. “Nos alegra que hayas venido”, dice.

Svitlana

BBC
Svitlana. de 72 años, y su marido duermen dos horas por noche en su piso dañado por una bomba.

Su edificio ya ha sido atacado, las ventanas traseras ya no están y duermen en sofás. Descansan unas dos horas por noche, pues el bombardeo es implacable. “Cuando se detiene, es como la primavera”, dice.

Le pregunto si tiene un mensaje para Vladimir Putin. “No”, responde con firmeza. “Me parece que este hombre ya ha perdido la cordura y no piensa con claridad. Porque un humano cuerdo no puede hacer algo así: bombardear a ancianos, niños, jardines de infantes, escuelas, hospitales. Él no entendería lo que digo”.

Pero luego, cuando le pregunto por los hombres que no están lejos de su casa y que defienden la ciudad, llora. “Sí, les estoy muy agradecida por proteger su patria. Resistan muchachos. Siempre los apoyaremos. Son tan valientes, tanto los chicos como las chicas”.

Un soldado ucraniano

BBC

Todavía hay cientos de miles de personas viviendo en Járkiv, a pesar de los bombardeos. Si Rusia y Ucrania son hermanos, como profesa el Kremlin, entonces esto es un fratricidio.

Cuando salimos del vecindario, gran parte está encendido. La furia de Rusia con esta ciudad se ve y se escucha. Por la noche, todo Járkiv está cubierto por una nube de humo, el incesante golpeteo de las armas continúa, pero los defensores aún mantienen al enemigo alejado de las puertas de la ciudad.


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