Asamblea de Conapred envía a AMLO lista de mujeres aspirantes para encabezarlo
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Asamblea de Conapred envía a AMLO lista de 6 mujeres aspirantes para encabezarlo

El Conapred pide al mandatario federal que la elección del o la presidenta sea ordenada, transparente y con participación ciudadana. 
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22 de junio, 2020
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La Asamblea Consultiva del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) envió al presidente Andrés Manuel López Obrador una lista seis mujeres que pueden ocupar la presidencia del organismo, puesto al que hace unos días renunció Mónica Maccise.

El documento está dirigido también a la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y al subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas Rodríguez. 

El Conapred señala que la persona elegida debe tener un perfil específico, además de los requisitos establecidos en la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, y en el Estatuto Orgánico del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.

Lee: Renuncian tres miembros de la asamblea de Conapred; el resto espera respuesta de AMLO

 Entre estos se encuentran: capacidad para intervenir y arbitrar casos relevantes de discriminación; autoridad para sancionar actos y procesos discriminatorios de las autoridades públicas de todos los niveles; capacidad de gestión de una institución pública, y experiencia en el diálogo público e intervención en el debate cultural del país en favor de la igualdad. 

Con relación al proceso de selección la Asamblea Consultiva del Conapred pide que “sea el resultado de una amplia consulta, sea abierto e incluyente”, y tome en cuenta a las organizaciones que luchan contra la discriminación y trabajan por el respeto a los derechos humanos. 

Dicha petición se debe a que el marco normativo vigente señala que la presidencia del organismo “será designada por el Titular del Ejecutivo Federal pero no establece un proceso de designación”.

El organismo argumenta que para dotar de legitimidad y confianza a la designación, ésta debería ser ordenada, transparente y con participación ciudadana. 

Ante este contexto, el Conapred propone a seis mujeres con amplia experiencia en materia de discriminación y derechos humanos. A continuación sus perfiles.  

Marcelina Bautista Bautista

Es activista de los derechos de las trabajadoras domésticas mexicanas desde 1988, cuando fundó el Grupo de Trabajadoras del Hogar “La Esperanza” para apoyar a este sector. 

En el 2000 fundó el Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar (CACEH), primera organización sindical que agrupa a personas trabajadoras del hogar en México.

También fue coordinadora Regional para América Latina de la Federación Internacional de Trabajadoras del Hogar FITH.

Actualmente es directora del Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar (CACEH) y solicitó una suspensión de sus derechos como asambleísta de Conapred para poder buscar la presidencia del organismo.

Fátima Leonor Gamboa Estrella

Es abogada maya y lesbiana. Experta en Derechos de los Pueblos Indígenas y Cooperación Internacional por la Universidad Carlos III de Madrid, y tiene una maestría en Derechos Humanos por la Universidad Iberoamericana.

Además es especialista en acceso a la justicia con perspectivas de género e interculturalidad, así como integrante de la Red Nacional de Abogadas Indígenas de México.

Leer más: Esto es Conapred, el organismo que AMLO dijo que conoció por una polémica y no por su labor

Fundadora del Colectivo Maálob Kuxtal, y desde 2013 coordinadora del área legal de Equis Justicia para las Mujeres A. C.

Como parte de su trabajo ha diseñado e implementado en varias comunidades proyectos de intervención e investigación en temas relacionados a la impartición de justicia con perspectiva de género, interculturalidad, diversidad sexual y modelos de justicia abierta.

También colaboró en el Informe Sombra que visibiliza la importancia de la
justicia comunitaria y fue vocera en la audiencia sobre la situación de derechos humanos de las personas LGBTI en México.

Y fue representante de las juventudes indígenas en la Comisión de la
Condición Jurídica y Social de la Mujer, CSW (Organización de las Naciones Unidas ONU).

Amaranta Gómez Regalado

Es antropóloga social egresada de la Universidad Veracruzana, indígena Zapoteca y Muxhe, una identidad de género de su cultura en Oaxaca.

Desde hace más de 20 años es activista social en el ámbito local, regional e
internacional, en materia de salud, sexualidad, derechos humanos y promoción cultural.

Es la fundadora del Colectivo Binni Laanu A.C. y primera candidata Muxhe/trans a diputada federal reconocida por el IFE (hoy INE) con el nombre genérico de Amaranta Gómez Regalado.

También fue integrante del mecanismo coordinador de país, del fondo mundial para el SIDA en México (MCP), en el representó a la comunidad
Muxhe/trans y exsecretaria regional, muxhe/trans, de la ILGALAC para América Latina y el Caribe.

Actualmente es coordinadora del Secretariado Internacional Regional para Pueblos Indígenas ante el VIH/SIDA, la Sexualidad y los Derechos Humanos (SIPIA).

Así como asambleísta en el Conapred, peros solicitó una suspensión de sus derechos en este puesto para buscar la presidencia del organismo.

Larisa Ortíz Quintero

Indígena Nahua, defensora e impulsora de los derechos de los pueblos indígenas.

Originaria de la comunidad nahua de Santa Cruz Huitziltepec, en el municipio de Molcaxac, Puebla.

Vivió su niñez en su comunidad de origen y después migró con sus padres y hermanos a la Ciudad de México.

En CDMX estudió derecho e inició desde muy joven su trayectoria social
por el reconocimiento de los pueblos indígenas y de sus derechos fundamentales.

Ha escrito diversos artículos para impulsar y visibilizar los derechos de los pueblos indígenas, tanto desde la academia, el servicio público y el activismo social.

Actualmente es titular de la Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios y
Comunidades Indígenas Residentes, de la CDMX, dependencia capitalina dedicada a los pueblos indígenas.

Zenaida Pérez Gutiérrez

Es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad José Vasconcelos de Oaxaca, con posgrado Internacional en Género y Comunicación del Instituto Internacional de periodismo José Martí.

Lee: AMLO propondrá que mujer indígena presida el Conapred; aceptará renuncia de Mónica Maccise

Integrante de la Asamblea Nacional Política de Mujeres Indígenas y formó parte de la Delegación oficial de México para la 17 y 18 edición del Foro Permanente de las Cuestiones Indígenas de la ONU, en Nueva York.

También fue jefa del Departamento de Derechos de la Mujer Indígena de la secretaría de Asuntos Indígenas.

Tomó el Curso Internacional de Derechos Humanos de las Mujeres en tiempos de Crisis, con especialización en la CEDAW y cuenta con un Diplomado Internacional Género y Derechos Humanos por el Instituto Mora.

Desde 2014 hasta marzo de 2020 coordinó el Programa de Mujeres Indígenas del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir AC (ILSB).

María Sánchez Álvarez

Es licenciada en Derecho y Maestra en Defensa de los Derechos Humanos.

Realiza trabajo organizativo con su comunidad indígena ZOQUE.

Desde los 7 años es traductora oral, del español y zoque, para su abuelo que es anciano de la comunidad y demás servidores comunitarios zoques, para el trabajo de organización comunitaria.

De 1997 a 2005 fue coordinadora comunitaria de la organización xini´ch, dedicada a la promoción y defensa de la libertad indígena y la búsqueda del acceso a la justicia y a la paz con dignidad.

De 2006 a la fecha ha sido promotora, defensora de los derechos humanos de las mujeres indígenas en la región zoque.

También acompañó procesos de lucha y organización en defensa de los
sistemas de vida comunitaria, el derecho a las tierras y al territorio para las mujeres indígenas y rurales.

En 2009 fundó la red de mujeres zoques construyendo esperanza, la cual busca la dignificación de las mujeres zoques en la vida cotidiana de las comunidades y el acceso a la justicia.

Además de ser defensora es investigadora y tallerista en derechos humanos de
los pueblos indígenas con enfoque de género potenciando la dignidad de las mujeres indígenas y rurales.

La presidencia de Conapred está vacante desde hace algunos días, luego de que Mónica Maccise renunciara a su cargo tras las críticas hechas al organismo por el presidente López Obrador.

Al enterarse de la renuncia el madatario dijo que propondría a una mujer indígena para el cargo, además de reiterar sus críticas al trabajo de organismos como el Conapred.

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Por qué Nueva España se disgregó en tantos países tras la independencia de México y Centroamérica hace 200 años

El 2021 marca los 200 años del fin de la Nueva España, un extenso territorio dominado por la corona española que intentó mantenerse unido pero al final se fragmentó en múltiples países. ¿Cómo se dio tal transformación?
16 de septiembre, 2021
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Este septiembre es bicentenario para seis naciones de América Latina.

En ese mes, pero del año 1821, se dieron declaraciones de Independencia sobre la corona española que, después de varios experimentos políticos, concluyeron con el nacimiento de seis países que hoy conocemos: México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica.

Incluso los territorios de Chiapas, Yucatán y Texas tuvieron una corta vida independiente.

Todos ellos emanaron de la Nueva España, uno de los vastos territorios en América que el imperio español creó y administró durante tres siglos.

Pero ¿por qué uno de los mayores imperios del milenio pasado perdió el control de su más extensa posesión y su territorio terminó tan fragmentado?

Para responderlo hay que mirar a qué ocurría a comienzos del XIX.

¿Cómo era la Nueva España?

La Nueva España era una de las naciones más grandes de su época.

Se extendía por más de 7 millones de kilómetros cuadrados, desde regiones del suroeste y sureste del actual Estados Unidos hasta el noroeste de Panamá.

El territorio actual de España cabría 14 veces tan solo en la Nueva España (más aún en sus otros virreinatos y territorios de América, África y Asia).

Su conformación territorial era diversa: había reinos como el de México y Nueva Galicia en la región central. (Los siguientes mapas muestran las extensiones territoriales con base en los límites actuales de países y estados locales).

Nueva España central

BBC

Al norte, estaban las provincias internas del oriente, como Nuevo León o Nueva Extremadura, y las provincias internas del occidente, entre ellas las Californias, Nueva Navarra o Nueva Vizcaya.

Nueva España norte

BBC

Hacia el sur, estaban las capitanías generales de Yucatán y Guatemala.

Esta última también se subdividía en provincias: Chiapas (actual estado de México), Guatemala (incluyendo el actual Belice), San Salvador (actual El Salvador), Nicaragua y Costa Rica (entonces una sola unidad) y Comayagua (actual Honduras).

Nueva España sur

BBC

La capital era Ciudad de México, pero Ciudad de Guatemala actuaba como una segunda capital en términos de gobierno.

“Era un empalme jurisdiccional muy complicado, pero en términos prácticos sí había mucha independencia de las provincias centroamericanas respecto a México, pero también había algunas funciones en las cuales dependían de México”, dice a BBC Mundo el historiador Alfredo Ávila.

En materia económica, de religión y de justicia a través de la Santa Inquisición, el gobierno de Ciudad de México tenía el control sobre la Nueva España entera. Pero en el resto de cuestiones, como la fuerza armada, la Capitanía de Guatemala o Yucatán tenían su autonomía.

“En Centroamérica no había un virreinato en términos generales, sino una audiencia, con un jefe político, una capitanía general”, continúa Ávila, académico del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Y es muy difícil hablar de identidades. Una persona que nació en San Salvador era guatemalteca, porque dependía de la Audiencia de Guatemala. Pero si era hijo de españoles, era español”, apunta.

https://www.youtube.com/watch?v=W3yHdmZ_rF8&t=358s

Todo eso tuvo un papel importante en lo que ocurriría alrededor de 1810.

El ocaso de un enorme imperio

Las élites ligadas al poder político, comercial y religioso fueron exponiendo sus discrepancias con España luego de tres siglos de convivencia.

A partir de 1808, el descontento de la clase gobernante en América llevó al surgimiento de varios movimientos de independencia que se fueron fortaleciendo al tiempo que la corona española atravesaba sus propios conflictos bélicos en Europa con Inglaterra y Francia.

Eso dejó a la corona española muy debilitada para hacer frente a las rebeliones en América. Incluso el gobierno de Ciudad de México había perdido el control militar en sus dominios.

“El virrey de México no mandaba en la comandancia de Guadalajara o en Monterrey”, explica Ávila. Ahí los jefes militares eran los que “tenían tanta fuerza que el virrey ya no tenía influencia sobre ellos”.

“Ahí empezó un proceso de desarticulación virreinal que alcanzó a Centroamérica”, señala.

Capitulación de Madrid, Antoine-Jean Gros

Museo de Historia de Francia
El cambio de monarquía en el trono español fomentó los movimientos de independencia en las colonias.

El gran estallido en la Nueva España es el de la madrugada del 16 de septiembre de 1810, cuando una conjura independentista se vio descubierta y el cura Miguel Hidalgo llamó al pueblo mexicano a alzarse en armas en el famoso Grito de Dolores.

La guerra de independencia mexicana culminó 11 años después, el 27 de septiembre de 1821.

Por su parte, la Capitanía de Guatemala tuvo un proceso relativamente pacífico en el que la determinación independentista se dio en una asamblea con miembros de las provincias el 15 de septiembre de 1821.

Aunque esas son las fechas más recordadas, en los hechos hubo un momento que semanas antes fue determinante para la Nueva España.

Los Tratados de Córdoba

Cuando México y las provincias de Centroamérica declararon su independencia, ya tenían un plan en marcha: conformar un imperio.

La idea fue plasmada en los Tratados de Córdoba, que fueron firmados entre los independentistas mexicanos y autoridades de la Nueva España el 24 de agosto de 1821. Tenían como objetivo final la fundación del Imperio Mexicano.

Los españoles sabían que no podían contener más el movimiento de independencia, pero querían rescatar las valiosas vías de comercio.

El documento “reconocía la independencia de México, pero buscaba mantener la relación comercial de ambos lados. Y una parte de la élite de Guatemala quería aprovechar eso”, explica Ávila.

Chiapas -que era parte de la Capitanía de Guatemala- fue la primera provincia centroamericana en unirse al imperio, seguido poco después por la Capitanía de Yucatán.

“Y la discusión de los centroamericanos entonces fue qué convenía más: permanecer independientes de España o unirse a alguna de las dos grandes potencias limítrofes, Colombia o el Imperio Mexicano”, señala el historiador.

“Claramente por vínculos históricos tenía más sentido unirse al Imperio Mexicano”.

Panamá, que hoy es parte de Centroamérica, quedó en la Gran Colombia.

Reunión del Ejército Trigarante

Getty Images
El ejército de Iturbide ayudó a reprimir a los opositores a la unión con el imperio de San Salvador.

Bajo el nuevo imperio se delimitaron 24 provincias, muchas de las cuales conservan sus nombres en México y Estados Unidos (Texas, Nuevo México, California) hasta la actualidad.

Por lo que respecta a Centroamérica, se dio la delimitación casi actual: Guatemala (incluyendo a Belice), El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica (estas dos últimas ya no eran una sola).

La fragmentación final

No obstante, el Imperio Mexicano duró poco.

La inestabilidad política que persistía desde la asunción del emperador Agustín de Iturbide condujo a un golpe de Estado en febrero de 1823, el cual llevó a la disolución del Imperio Mexicano un año después.

Las provincias mexicanas, a las que se integró Chiapas, conformaron la primera República Federal Mexicana, mientras que las provincias del sur crearon la República Federal de Centroamérica.

Pero aquel intento de mantener la unión de tan diversos territorios no se pudo sostener. Las razones no solo eran por los acuerdos políticos del momento, sino históricas.

Mapa de Centroamérica

iStock
Centroamérica intentó mantenerse unida, pero a partir de la década de 1830 inició su separación.

En Centroamérica no se alcanzó a construir una identidad más amplia. De un millón, la mitad vivía en Guatemala. Otra buena parte en Chiapas. El resto de las provincias estaban muy poco pobladas y casi no tenían contacto entre sí”, explica Ávila.

“Y había un cierto rechazo a Guatemala, porque se veía como la ciudad que cobraba impuestos, que mandaba tropas, que era un poco opresora”, añade.

En la década de 1930 hubo diversos conflictos que derivaron en la disolución de la unión de las provincias que buscaban tener mayor autodeterminación.

Fue entonces que nacieron cinco repúblicas independientes: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica.

https://www.youtube.com/watch?v=BKNQNzyRydw&feature=emb_title

Y en el caso mexicano, en la década de 1830 y 1840, México perdió importantes territorios ante Estados Unidos: Texas, la Alta California y Nuevo México.

Incluso Yucatán declaró su independencia durante ocho años, pero volvió a la unión mexicana.

Fue así que los más de siete millones de kilómetros cuadrados quedaron divididos en las naciones que este año celebran dos siglos de independencia.


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