Así se vive en un psiquiátrico en tiempos de COVID-19
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Así se vive en un psiquiátrico en tiempos de COVID-19

Organizaciones han alertado sobre la falta de protocolos para dar a los pacientes de los hospitales psiquiátricos una atención adecuada en tiempos de pandemia.
Cuartoscuro
6 de junio, 2020
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Para Azul, diagnosticada con bipolaridad y delirio mesiánico, las cosas se pusieron lo doble de mal en esta pandemia de COVID-19. Las personas con las que trabajaba su madre hicieron un fraude. La señora se quedó sin trabajo y bajo las amenazas de muerte de aquellos a quienes sus jefes estafaron. 

En Guerrero, donde ellas viven, un estado dominado por los grupos de narcotráfico, esas amenazas hay que tomarlas en serio. 

Junto con su hija, la señora tuvo que ir a esconderse a la casa de un amigo. Azul, a quien llamaremos así para proteger su identidad, trató de aguantar el peso de la situación. Pero un día de mayo, su madre le pidió ir a recoger unas botellas de aceite de coco para hacer con él productos artesanales y después pasar por algo de dinero al banco. 

Lee: ‘La pesadilla no termina cuando muere tu ser querido’: las secuelas que deja COVID-19 en una familia

Con el efectivo en la bolsa y la euforia de haber conseguido el aceite, Azul quiso darse un gusto, en medio del encierro por la pandemia y la angustia de vivir escondida por las amenazas de muerte. Pasó a un súper a comprar un par de hula hulas. La joven, de 24 años, practica Hula Hoop (danza con aros). 

Pero los refrigeradores llenos de refresco y la gente llevándolo en sus carritos fueron la chispa que acabó de encender en Azul un brote psicótico. 

“Yo he estado en voluntariados en Chiapas, vi allá como dejan a la gente sin agua para convertirla en refresco y el resto se la regresan contaminada a una población que muere de enfermedades como la tuberculosis”. 

Azul destapó envases y se empezó a bañar con el agua carbonatada. “Grité que me iba a bañar en la sangre del capitalismo. Me refería al refresco, solo que uno de los envases no era de plástico, no me di cuenta y lo arrojé al piso. Se llenó todo de vidrios y eso lo interpretaron ya como un acto de violencia. Llegaron siete soldados, pero como dije que iba a pagar todo, y lo pagué, me dejaron ir”. 

Su madre le propuso ingresar al Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez, en la CDMX, institución en la que Azul ya había estado internada dos veces antes, a los 18 años y a los 21. 

“Pensamos que estaría mejor en el hospital, pero no sabía lo que me iba a encontrar. Fue una pesadilla”. 

La joven ingresó al Fray Bernardino, el 9 de mayo. Salió este jueves 4 de junio al medio día. Apenas unas horas después, ya en su casa, Azul cuenta a Animal Político su experiencia en un psiquiátrico en tiempos de COVID.

“Por la contingencia hay menos personal, no sé si para que menos gente entre y salga, si porque no quieren arriesgarlos, no sé, pero psicólogos hay muy pocos, uno para cada 30 pacientes. Antes programaban terapias grupales y actividades, ahora solo te encierran y te medican. Sin los psicólogos se ha quitado toda la parte humano del tratamiento y ha quedado solo lo frío de la psiquiatría”. 

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Azul dice que los 28 días que estuvo en el Fray Bernardino vivió una pesadilla, pero una de las peores partes fueron los primeros siete días: la fase de observación. 

“En ese tiempo no te dejan salir a las áreas verdes. No sales para nada del cuarto donde estás. Las veces anteriores cuando estuve hospitalizada, esos días de observación fueron llevaderos por los psicólogos que iban y hablaban conmigo, me ponían actividades lúdicas. No me dejaban ahí encerrada con mi catarsis y mis problemas”. 

Ahora, dice Azul, “era estar encerrada ahí, sin atención. Yo me ponía mal. Protestaba, gritaba consignas, como: liberen a las locas. Un día saqué por las rejas de la ventana una mano para sentir el aire y el sol. No la quería meter y un doctor muy joven me obligó a meterla usando un lubricante sexual para que resbalara entre los barrotes. Me amarraron después de eso”. 

Sobre medidas de seguridad para evitar un contagio, Azul dice que había mucha higiene en la institución, “limpiaban todo muy bien, eso sí. Todo el personal traía siempre cubrebocas pero las enfermas no, nosotras no. Y no había sana distancia. Las camas estaban muy cerca una de otra: yo creo que como a paso y medio. El metro y medio ese que dicen de separación, ese no había”.

Aún así, la joven dice que ella no supo de nadie enfermo ni vio a nadie con síntomas de infección respiratoria. “No, casos de Covid no, pero la salud no es sólo eso. Para procurar la salud de las personas hay que dar una buena atención y ahí no la dan. Además, la pandemia ha sido solo la gota que derramó el vaso, yo creo, se ve que la institución ha decaído. Tienen unas bocinas pequeñas para ponernos música, ni se oyen, la televisión ya no sirve. Te digo, nos encierran, nos medican y sin nada lúdico”. 

Diana Sheinbaum Lerner, coordinadora del área de Discapacidad y Justicia de Documenta AC, dice que durante una epidemia como la que se vive por la Covid-19, los espacios cerrados con personas en confinamiento son bombas de tiempo, donde una vez que entra el virus mitigar el contagio y responder de manera adecuada se torna mucho más difícil

Pero además, las personas internadas en psiquiátricos se encuentran en alta vulnerabilidad ante la pandemia también por la falta de acceso a derechos, como en el caso de Azul, y por el abandono social. 

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“Pese a la gravedad de la emergencia sanitaria, las autoridades no han aplicado las medidas necesarias, ni para evitar contagios ni para garantizar la atención adecuada a las personas en centros de atención a la salud mental”, sostiene Sheinbaum Lerner. 

Por eso, esta organización que trabaja en temas de privación de la libertad en diversos contextos y conoce las carencias de los centros de atención a la salud mental interpuso un amparo.

“Decidimos interponerlo para garantizar que las autoridades de salud tomen las medidas de protección necesarias y que se transparente la información de lo que está sucediendo en estos psiquiátricos,  porque no se ha hablado del tema y hay una necesidad de saber qué está pasando y qué medidas se están tomando”, dice Sheinbaum Lerner.

Documenta interpuso el amparo el 24 de abril, con ocho puntos, y designó como autoridades responsables de llevarlos a la práctica a la Secretaría de Salud federal y al Consejo de Salubridad General.

La respuesta fue que ellos no eran la autoridad responsable, si no que existía una corresponsabilidad de los gobiernos estatales, dado un proceso de descentralización que se dio hace tiempo. La organización civil interpuso entonces un segundo amparo, en el que ahora sí designó como responsables a las secretarías estatales de salud.

Cuando esta organización metió el primer recurso legal no había, al menos documentados, brotes de COVID-19 en hospitales psiquiátricos. Pero en el proceso de la AC por lograr las respuestas de las autoridades de salud respecto a implementar medidas para proteger a los pacientes de un posible contagio, los casos se presentaron.

La organización Yo También, en especifico una de sus integrantes, la periodista Katia D´artigues, documentó un brote en el Hospital Psiquiátrico Dr. Samuel Ramírez Moreno, donde se han registrado 19 contagios y cuatro muertes.

En Hidalgo, Octavio Ibarra, director del Psiquiátrico Villa Ocaranza dio a conocer un brote de COVID-19 que afectó a cuatro pacientes y cuatro empleados.

Documenta ha recabado información, a través de notas en medios locales, de casos de Covid-19 en Chihuahua, en el Psiquiátrico Civil Libertad, donde dos empleados estaban infectados. Y en el Psiquiátrico de Yucatán, donde se reportaron los casos de tres pacientes. 

Todos estos casos se registraron entre el 29 de abril y el 25 de mayo. 

Lee: COVID-19: ¿Por qué primero estimó 6 mil muertes y después hasta 35 mil? Esto dice López-Gatell

Obligados a la respuesta

Fue el 19 de mayo cuando el Juez Segundo de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de México, Germán Cruz Silva, hizo extensiva la suspensión de plano (ante el amparo de Documenta) para que el Gobierno Federal y los estatales informen e implemente acciones para proteger la vida, la salud y los derechos de personas internadas en hospitales psiquiátricos. 

El juez ordenó que las autoridades protejan el derecho humano a la salud de las personas internadas en hospitales psiquiátricos al garantizar:

1) El suministro básico de higiene personal y de limpieza de espacios, así como medidas de sana distancia.

2) La realización de pruebas de COVID-19 bajo consentimiento expreso de pacientes y personal para detección de posibles casos a efectos de evitar el contagio.

3) La aplicación de los protocolos de prevención sanitaria del virus SARS-CoV2 (COVID-19), conforme a lo establecido por la Secretaría de Salud.

4) La implementación de medidas generales sanitarias eficaces y proporcionales para la prevención y evitabilidad de contagio.

5) Garantizar el apoyo psicoemocional profesional para las personas Internadas. 

6) Realizar las acciones necesarias para que las personas usuarias de los servicios de salud mental, que cuenten con redes de apoyo familiar o social, no sean ingresados a hospitales psiquiátricos de forma involuntaria, frente al posible riesgo para su salud. 

7) Garantizar el contacto de las personas internadas con el exterior, a través de llamadas telefónicas, videollamadas u otras tecnologías de la información y la comunicación.

8) Acceso a la información de pacientes y familiares sobre las medidas implementadas durante la emergencia por COVID-19, en un lenguaje claro y sencillo.

Estas medidas, señaló el juez, deberán aplicarse en los 39 hospitales psiquiátricos del Sistema Nacional de Salud que brindan atención intrahospitalaria y que se encuentran en 25 estados del país.

Con base en documentos emitidas por las autoridades para documentar el grado de cumplimiento al mandato del juez Cruz Silva, la organización Documenta elaboró un semáforo, que hace público este viernes 5 de junio. 

Los criterios para elaborar el semáforo fueron Rojo: no respondió, dijo que no es competente o reportó acciones relacionadas con cuatro o menos de las ocho medidas cautelares. Amarillo: reportó haber implementado acciones relacionadas con al menos cinco o seis medidas cautelares. Verde: reportó haber implementado acciones relacionadas con las siete u ocho de estas medidas.

De los estados en donde hay hospitales psiquiátricos y que debían cumplir con las medidas, 18 están en rojo, 5 en amarillo y solo 3 están en verde: Estado de México, San Luis Potosí y Yucatán.

También están en rojo, por no cumplir las medidas dictadas por el juez o cumplirlas de manera muy parcial, la Secretaría de Salud federal, el IMSS, Cofepris y el Consejo General de Salubridad.

“Salud federal nos dio otra vez la respuesta de que las responsables son las autoridades estatales,  a pesar de que Salud federal administra seis instituciones que brindan atención psiquiátrica:  los hospitales psiquiátricos Juan N Navarro, el Samuel Ramírez, y el Fray Bernardino, además de tres centros comunitarios de salud mental”, explica Sheinbaum Lerner.

En un segundo momento, la Secretaría de Salud sí envió información, pero muy general, señala Documenta, que no sirve para sacarla del rojo.

La repuesta fue que destinó insumos, limitó accesos y actividades no escenciales para evitar contagios, estableció un “comité” para establecer acciones (no precisa cuáles) y que “envió información a hospitales sobre la pandemia”.

El IMSS, por su parte, respondió que es Documenta la responsable de establecer las medidas de prevención para evitar los contagios de Covid en los hospitales psiquiátricos.

En el caso de las secretarías estatales de Salud, la mayoría de las respuestas mencionan acciones generales para la atención ante la emergencia pero no acciones específicas en los hospitales psiquiátricos.

La Secretaría de Salud de Aguascalientes, por ejemplo, envió información referente a que el personal de salud es esencial, por lo tanto debe permanecer en sus puestos de trabajo, pero que se protegerá a los de 60 años y con comorbilidades. Habla además de la implementación de  filtros en cada puerta de acceso y señala que todo servidor público tiene que valorarse medicamente e irse a su casa si tiene síntomas.

“Pero las respuestas están más en función del personal sanitario y no hay información de lo que sucede en específico en los hospitales psiquiátricos ni sobre las medidas especificas de prevención y atención en estos lugares”.

Y en muchos otros casos lo que hacen es pasarse la bolita. “La Secretaría de Salud de Durango dice que la autoridad señalada como responsable –cuenta Sheinbaum Lerner– debería de ser el Consejo de Salubridad General. Se están pasando la bolita, nadie se quiere hacer responsable de la situación”.

Entérate: ‘Pueden ser víctimas invisibles’: así impactan la epidemia y el aislamiento a niñas y niños

Más aún, agrega, “Durango dice que en la etapa 1 de la pandemia, las medidas higiénicas eran responsabilidad de cada una de las personas que querían evitar el contagio de ese nuevo virus y que entonces es irresponsable decir que es la secretaria de salud la responsable u omisa por no  emitir medidas de acciones sanitarias; cuando las personas internas en hospitales psiquiátricos están bajo la tutela del estado”. 

Entre los que ni siquiera se molestaron en entregar información están: Baja California Sur, Chihuahua, Zacatecas, Nuevo León, Michoacán, Hidalgo, Veracruz y Chiapas. 

Respecto a los Lineamientos generales para la mitigación y la prevención de Covid-19 en los hospitales psiquiátricos, emitidos por la Secretaría de Salud, el pasado 26 de mayo, Sheinbaum Lerner dice que son todavía muy generales. “Son un cumplamos con esto ahora que se está visibilizando, y ya, pero es algo muy general y no es suficiente”.

Lo que se necesita para avanzar, sostiene, es un informe, una radiografía muy concreta de la situación, “en términos de contagios y fallecimientos, y medidas que se están tomando en los hospitales psiquiátricos, qué está pasando con las personas que están ahí internadas, se están moviendo, se les está trasladando a espacios, cuántos duermen en un mismo cuarto, si comparten baños, si hay espacios de convivencia, si hay visitas o no, el personal de salud con qué recursos de protección cuenta, si ese personal se redujo, si hay ingresos o no y bajo qué mecanismos se están haciendo. De todo eso no se sabe casi nada”, denuncia Sheinbaum Lerner.

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Rusia y Ucrania: 5 escenarios de cómo podría terminar la guerra

A estas alturas de la invasión rusa a Ucrania no hay señales todavía de cómo podría llegar a su fin el conflicto. BBC Mundo te cuenta cuáles son las opciones más plausibles y cuáles serían sus implicaciones.
4 de marzo, 2022
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En medio de la niebla de la guerra, puede ser difícil ver el camino a seguir. Las noticias que llegan sobre los lugares donde se está combatiendo, los ruidos diplomáticos, la aflicción de los refugiados y desplazados… todo esto puede ser abrumador.

Pero demos un paso atrás por un momento y consideremos cómo podría desarrollarse el conflicto entre Rusia y Ucrania.

¿Cuáles son algunos de los posibles escenarios que están examinando los políticos y los jefes militares? Pocos pueden predecir el futuro con certeza; no obstante, aquí hay algunos posibles resultados. La mayoría son sombríos.

Guerra corta

En este escenario, Rusia escala sus operaciones militares. Hay más ataques indiscriminados de artillería y cohetes en todo Ucrania. La fuerza de aviación rusa, que hasta ahora ha desempeñado un papel discreto, lanza devastadores bombardeos aéreos.

Los ataques cibernéticos masivos se extienden por Ucrania y tienen como objetivo la infraestructura nacional clave. Se cortan los suministros de energía y las redes de comunicaciones. Mueren miles de civiles.

A pesar de la valiente resistencia, Kiev cae en cuestión de días. El gobierno es reemplazado por un régimen títere pro-Moscú. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, es asesinado o huye, al oeste de Ucrania o incluso al extranjero, para establecer un gobierno en el exilio.

El presidente ruso, Vladimir Putin, declara la victoria y retira algunas fuerzas, dejando suficientes para mantener cierto control. Miles de refugiados continúan huyendo hacia el oeste. Ucrania se une a Bielorrusia como estado satélite de Moscú.

Este resultado no es de ninguna manera imposible, pero dependería de que cambien varios factores como un mejor desempeño de las fuerzas rusas, un mayor despliegue de las mismas y el desvanecimiento del extraordinario espíritu de lucha de Ucrania.

Putin podría lograr un cambio de régimen en Kiev y el fin de la integración occidental de Ucrania. Pero cualquier gobierno prorruso sería ilegítimo y vulnerable a la insurgencia.

Ese resultado seguiría siendo inestable y la posibilidad de que estallara de nuevo el conflicto sería alta.

Guerra larga

Quizás lo más probable es que esto se convierta en una guerra prolongada. Tal vez las fuerzas rusas se atasquen, obstaculizadas por la baja moral, la mala logística y un liderazgo inepto.

Tal vez las fuerzas rusas tarden más en asegurar ciudades como Kiev, cuyos defensores luchan por cada calle. Se produce un largo asedio.

La confrontación trae ecos de la larga y brutal lucha de Rusia en la década de 1990 para apoderarse -y destruir en gran medida- Grozny, la capital de Chechenia.

Chechenos durante la ocupación rusa de Grozny.

Getty Images
La lucha de Moscú para mantener bajo su control a Chechenia fue larga y sangrienta.

E incluso una vez que las fuerzas rusas hayan logrado cierta presencia en las ciudades de Ucrania, quizás les cueste mantener el control.

Tal vez Rusia no pueda proporcionar suficientes tropas para cubrir un país tan vasto.

Entonces, las fuerzas defensivas de Ucrania se transforman en una insurgencia eficaz, bien motivada y apoyada por las poblaciones locales. Occidente continúa proporcionando armas y municiones.

Y luego, quizás después de muchos años, puede ser con un nuevo liderazgo en Moscú, las fuerzas rusas finalmente abandonan Ucrania, doblegadas y ensangrentadas, al igual que sus predecesores abandonaron Afganistán en 1989 después de una década luchando contra los insurgentes islamistas.

Guerra europea

¿Sería posible que esta guerra se extendiera más allá de las fronteras de Ucrania?

El presidente Putin podría tratar de recuperar más partes del antiguo imperio de Rusia enviando tropas a ex repúblicas soviéticas como Moldavia y Georgia, que no forman parte de la OTAN.

O simplemente podría haber un error de cálculo y una escalada. Putin podría declarar que el suministro de armas occidentales a las fuerzas ucranianas es un acto de agresión que justifica represalias.

Podría amenazar con enviar tropas a los estados bálticos, que son miembros de la OTAN, como Lituania, para establecer un corredor terrestre con el enclave costero ruso de Kaliningrado.

Vista de la plaza frente al Ayuntamiento de Járkiv, destrozada por los ataques rusos.

Getty Images
La plaza frente al Ayuntamiento de Járkiv fue destrozada por los bombardeos rusos.

Esto sería enormemente peligroso e implicaría el riesgo de una guerra con la OTAN. Según el artículo 5 de los estatutos de la alianza militar, un ataque contra un miembro es un ataque contra todos.

Pero Putin podría asumir ese riesgo si sintiera que es la única forma de salvar su liderazgo. Si tal vez se enfrentara a la derrota en Ucrania, podría verse tentado a escalar aún más.

Ahora sabemos que el líder ruso está dispuesto a romper las normas internacionales establecidas.

Esta misma lógica se puede aplicar al uso de armas nucleares. Esta semana, Putin puso sus fuerzas nucleares en un nivel más alto de alerta.

La mayoría de los analistas dudan de que esto signifique que su uso es probable o inminente. Pero fue un recordatorio de que la doctrina rusa permite el posible uso de armas nucleares tácticas en el campo de batalla.

Solución diplomática

¿Habrá, a pesar de todo, todavía una posible solución diplomática?

“Las armas están hablando ahora, pero el camino del diálogo siempre debe permanecer abierto”, dijo el secretario general de la ONU, António Guterres. Ciertamente, el diálogo continúa.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha hablado con el presidente Putin por teléfono.

Los diplomáticos dicen que están tanteando a Moscú. Y, sorprendentemente, funcionarios rusos y ucranianos se han reunido para conversar en dos ocasiones.

Putin conversa por videoconferencia con Macron.

Getty Images
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha estado en contacto con Putin.

Es posible que no hayan progresado mucho.

Apenas el jueves llegaron a un principio de acuerdo para crear corredores humanitarios y evacuar a la población civil de las zonas más afectadas, pero en todo caso, al permitir las conversaciones, Putin parece haber aceptado al menos la posibilidad de un alto el fuego negociado.

La pregunta clave es si Occidente puede ofrecer lo que los diplomáticos denominan como “una rampa de salida”, un término estadounidense para referirse a una salida de una autopista.

Los diplomáticos dicen que es importante que el líder ruso sepa qué se necesitaría para que se levanten las sanciones occidentales para que de esa manera finalmente sea posible un acuerdo que permita salvar las caras.

Consideremos este escenario. La guerra va mal para Rusia. Las sanciones comienzan a inquietar a Moscú. La oposición crece a medida que las bolsas para cadáveres regresan a casa.

Putin se pregunta si ha mordido más de lo que puede masticar. Juzga que continuar la guerra puede ser una amenaza mayor para su liderazgo que la humillación de terminarla.

Un soldado ucraniano patrulla frente al monumento de la Independencia en Kiev.

Getty Images

China interviene, presionando a Moscú para que se comprometa, advirtiendo que no comprará petróleo y gas rusos a menos que reduzca la escalada. Así que Putin comienza a buscar una salida.

Mientras tanto, las autoridades ucranianas ven la continua destrucción de su país y concluyen que el compromiso político podría ser mejor que una pérdida de vidas tan devastadora.

Entonces los diplomáticos se involucran y se hace un trato. Ucrania, digamos, acepta la soberanía rusa sobre Crimea y partes del Donbás. A su vez, Putin acepta la independencia de Ucrania y su derecho a profundizar los lazos con Europa.

Esto puede no parecer probable. Pero no está más allá del reino de lo posible que tal escenario pueda surgir de los restos de un conflicto sangriento.

Putin derrocado

¿Y el propio Vladimir Putin? Cuando lanzó su invasión, declaró: “Estamos listos para cualquier resultado”.

Pero ¿y si ese resultado fuera que él perdiera poder? Puede parecer impensable. Sin embargo, el mundo ha cambiado en los últimos días y ahora se piensa en esas cosas.

Lawrence Freedman, profesor emérito de Estudios de Guerra en el King’s College de Londres, escribió esta semana: “Ahora es tan probable que haya un cambio de régimen en Moscú como en Kiev”.

¿Por qué podría decir esto? Bueno, tal vez Putin persigue una guerra desastrosa. Mueren miles de soldados rusos. Las sanciones económicas hacen daño a Rusia. Putin pierde apoyo popular.

Policías detienen en Moscú a la cantante Olga Romanovskaya por participar en una protesta contra le guerra.

Getty Images
En Rusia también ha habido protestas en contra de la invasión de Ucrania.

Tal vez exista la amenaza de la revolución popular. Él utiliza las fuerzas de seguridad internas de Rusia para suprimir esa oposición.

Pero esto se hace muy duro, y suficientes miembros de la élite militar, política y económica de Rusia se vuelven contra él.

Occidente deja en claro que si Putin se va y es reemplazado por un líder más moderado, Rusia verá el levantamiento de algunas sanciones y el restablecimiento de relaciones diplomáticas normales.

Hay un golpe palaciego y Putin está fuera.

Nuevamente, esto puede no parecer probable en este momento. Pero puede que no sea inverosímil si las personas que se han beneficiado de Putin ya no creen que él puede defender sus intereses.

Conclusión

Estos escenarios no son mutuamente excluyentes: algunos aspectos de cada uno podrían combinarse para producir resultados diferentes.

Pero como sea que se desarrolle este conflicto, el mundo ha cambiado. No volverá al statu quo anterior.

La relación de Rusia con el mundo exterior será diferente. Las actitudes europeas hacia la seguridad se transformarán.

Y el orden internacional liberal basado en reglas podría haber redescubierto para qué servía desde un principio.


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