Centros de Justicia reducen atención de casos de mujeres por cuarentena
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Cuartoscuro Archivo

Centros de Justicia para Mujeres tiene reducción drástica de atención de casos por cuarentena y falta de personal

En febrero fueron atendidas 18 mil 476 mujeres; en abril las atenciones cayeron a solo 8 mil 996 y en mayo fueron 10 mil 638.
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16 de junio, 2020
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Al Centro de Justicia para las Mujeres de Torreón, Coahuila, llegó durante la emergencia sanitaria por COVID-19 una mujer preocupada por las amenazas de su exmarido. Lleva dos años divorciada y decidió tener una nueva relación amorosa, pero en cuanto su ex se enteró, empezó a perseguirla, acosarla y amenazarla con quitarle a la hija que tuvieron juntos. Un día, incluso se apareció donde estaban y golpeó a su nuevo novio. Pero cuando acudió al Centro de Justicia para denunciarlo, la respuesta fue que no era un caso urgente y le darían cita para dentro de un mes, cuando la contingencia pasara.

Otro día, se acercó una chica muy joven que por fin cobró conciencia y valor para denunciar que había sido violada. Pero como la agresión sexual no acababa de ocurrir, le dijeron que no la podían atender en ese momento, que regresara pasada la cuarentena, cuando estuvieran funcionando con normalidad.

La activista Ariadne Lamont, de la Red de Mujeres de la Laguna, es quien comparte estos dos testimonios en los que ayudó para que ambas mujeres sí fueran atendidas. Pero señala que sin el acompañamiento de alguna organización y con funcionarios de primer contacto que recibieron la instrucción de recibir solo casos urgentes, muchas mujeres se quedaron sin que las autoridades recibieran sus denuncias.

Los datos oficiales muestran que los Centros de Justicia para las Mujeres (CJM o Cejum) de todo el país bajaron las atenciones brindadas a alrededor de la mitad durante la emergencia sanitaria.

De 18 mil 476 mujeres atendidas durante febrero, hubo una primera disminución de 11.5%, es decir, 16 mil 352 usuarias durante marzo, cuando a mitad de mes la gran mayoría de poderes judiciales cerraron sus puertas sin garantizar protección a las mujeres que viven violencia, de acuerdo con un informe de Equis Justicia.

En abril las atenciones cayeron a solo 8 mil 996, 45% menos que en marzo. Y en mayo fueron 10 mil 638. Es decir, que en estos últimos dos meses se atendió casi a la misma cantidad de mujeres que en febrero, antes de que hubiera cierre de actividades por el nuevo coronavirus.

La Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim) proporcionó estos datos desglosados por mes a solicitud de Animal Político, después de que en la conferencia de prensa mensual de la Secretaría de Gobernación (Segob) sobre violencia de género, el pasado 26 de abril, solo se informó de una estadística agrupada que mostraba una disminución de apenas 2.6% de atenciones en el primer cuatrimestre de 2020 en comparación con el mismo periodo de 2019.

En ese reporte queda claro que lo que más se solicita y lo que más disminuyó este año son los servicios jurídicos: pasaron de ser 34.9% de las atenciones a solo 30.8. Bajaron también los servicios a víctimas indirectas, de 5 a 3.4%, y las canalizaciones a refugios, de 0.8 a 0.4%. Mientras que lo que más se dio fueron acciones de servicio social, médicas, psicológicas y de empoderamiento.

Atención solo a mujeres golpeadas, violadas y por “tentativa de feminicidio”

Según el reporte de Conavim, Jalisco destaca este año como el estado con más atenciones en sus dos sedes de Guadalajara y Puerto Vallarta: 10 mil 012 entre enero y abril, un 51% más que en 2019, cuando estaba en el tercer lugar. De acuerdo con una revisión hecha en abril pasado sobre las modificaciones que hicieron por la contingencia por COVID-19, este estado fue uno de los pocos que en lugar de reducir, amplió sus servicios, con un esquema de monitoreo de casos.

En segundo lugar por cantidad de mujeres recibidas está el Estado de México, con 9 mil 980, y en tercero, Coahuila, con 6 mil 972; estos dos se mantuvieron casi igual que un año previo. El Edomex tiene cuatro Centros de Justicia, en Toluca, Ecatepec, Cuautitlán Izcalli y Amecameca. Coahuila es el que más tiene, cinco en total, en Saltillo, Torreón, Matamoros, Ciudad Acuña y en el municipio de Frontera, pero en todos ellos anunció que no habría trámites jurídicos durante la contingencia.

En donde se dieron las disminuciones más drásticas de mujeres atendidas fue en Chihuahua, que pasó de 4 mil 46 durante el primer cuatrimestre de 2019 a solo mil 295 en 2020; Campeche, de 3 mil 961 a mil 606; Querétaro, bajó de 3 mil 058 atenciones a mil 820; y Aguascalientes, de 2 mil 810 a mil 972.

Lamont, que trabaja en la zona de La Laguna pero tiene contacto con los cinco Cejums de Coahuila, explica en entrevista que al menos en ese estado solo estaban recibiendo a mujeres en tres supuestos: que llegara policontundida —es decir, golpeada—, que acabara de sufrir una violación, o que su relato indicara que el hombre que la agredió cometió tentativa de feminicidio, para lo cual no es determinante el grado de violencia sino que se haya detenido por una razón externa.

“Según el Código Penal de Coahuila, para que sea tentativa de feminicidio tiene que haber un factor externo que haga que el hombre no culmine el acto de asesinar a una mujer. Como por ejemplo, que la está ahorcando y llega la suegra: ‘¡suéltala, suéltala!’, y la suelta; o que el niño llora y el hombre lo ve y recapacita. A eso le llaman factor externo. Pero muchos eventos de violencia en donde las mujeres están a punto de perder la vida y por algún motivo no las mata, si ellas no refieren un factor externo, les dicen: no fue tentativa de feminicidio, son lesiones”, detalla.

La activista aclara que la disminución de atenciones no fue solo porque no aceptaran algunos casos, sino también porque de por sí los Centros de Justicia apenas tienen el personal necesario, y con las medidas de cuarentena hubo personas que se confinaron en casa y eso implicó que otras hicieran guardias y turnos extras más allá de su capacidad, o, por ejemplo, hubo un brote de coronavirus en la Unidad de Feminicidios, así que por seguridad, tuvo que cerrar.

“Esta crisis nos está enseñando que están trabajando con muy poco personal, también alcanzamos a ver eso”, subraya.

“Nos está enseñando que tienen que fortalecer esas instancias, Centros de Justicia, espacios municipales de la mujer, la misma Fiscalía, porque tienen muy poco personal”.

Mientras que las atenciones del Estado a las víctimas de violencia machista bajaron durante la pandemia, las llamadas de emergencia por este motivo al 911 tuvieron un máximo histórico, sobre todo en marzo, que llegaron a 64 mil 858, es decir, 87 cada hora, y abril tuvo la mayor cantidad de mujeres asesinadas desde que hay registro, 11.2 al día.

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Por qué en México están apareciendo “antimonumentos” (y cómo reflejan los episodios más oscuros de su historia reciente)

Instalados por movimientos sociales en las calles de la capital mexicana, los "antimonumentos" intentan que las víctimas de casos de violencia emblemáticos y a la espera de justicia no se olviden.
8 de diciembre, 2020
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En México, un país donde nueve de cada diez delitos denunciados quedan impunes, los familiares de las víctimas luchan por conseguir que sus casos no caigan en el olvido.

Con ese objetivo afloraron en los últimos años en el país los llamados “antimonumentos”, unos memoriales que simbolizan historias muy distintas pero que comparten una finalidad: el recordar que sus casos continúan a la espera de justicia.

Todos fueron colocados en espacios de la vía pública por ciudadanos y movimientos sociales al margen de las autoridades, ya que precisamente lo que persiguen es “denunciar la inacción o poca empatía del Estado”, le dice a BBC Mundo el doctor en Antropología Alfonso Díaz Tovar.

Autor de la investigación “Antimonumentos. Espacio público, memoria y duelo social en México”, el experto destaca cómo los monumentos “tradicionales” son instalados por el Estado para que perduren en el tiempo y representen “discursos oficiales y verdades históricas”.

“Pero los antimonumentos surgen para deconstruir esas posturas oficiales mediante una apropiación del espacio público, digamos ‘caótica’, y que sí tienen una temporalidad”, apunta.

Así, según Díaz Tovar, mientras los monumentos representan ideas generales sobre la historia de una nación, los antimonumentos simbolizan historias que aún no han terminado, que actúan como una memoria que no está cerrada sobre algo pendiente y que no ha podido acceder a la justicia.

Varios de estos conjuntos están distribuidos por buena parte de México, como la imponente cruz de clavos en Chihuahua (y su réplica en Ciudad Juárez) que fue uno de los primeros que se instaló para representar a cada una de las mujeres asesinadas o desaparecidas desde los años 90.

Sin embargo, probablemente son los antimonumentos de la capital del país los que logran mayor atención, al haberse levantado en puntos emblemáticos y muy transitados de una de las ciudades más pobladas del mundo.

Esta es la historia -y la reivindicación- de los siete antimonumentos de Ciudad de México.

1. Los 43 de Ayotzinapa

Antimonumento de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa.

Marcos González

El primer antimonumento fue levantado en 2015 en memoria de uno de los casos de desaparición forzada más escandalosos y reconocidos internacionalmente en la historia reciente de México.

Un año antes, 43 jóvenes estudiantes de una escuela de Ayotzinapa, en el estado de Guerrero, desaparecieron en el municipio de Iguala.

Seis años después, el caso sigue sin resolver y está considerado como uno de los mayores episodios de violaciones de derechos humanos en el país.

El Paseo de la Reforma, una de las arterias principales de la capital mexicana, se convirtió en escenario de habituales protestas por este caso y fue el lugar donde sus padres inauguraron un gran “+ 43” en rojo, en alusión a las otras miles de personas desaparecidas en México.

“Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos”, se lee en la base del antimonumento.

2. La desaparición de David y Miguel

Antimonumento a la desaparición de Miguel y David

Marcos González

A pocos metros, se encuentra otro antimonumento que recuerda precisamente otro caso de desaparición que tampoco fue resuelto.

Se trata de David Ramírez y Miguel Rivera, dos jóvenes secuestrados en 2012 cerca de Ciudad Altamirano cuando se dirigían al estado de Guerrero para festejar el 20º cumpleaños de uno de ellos.

Los captores se comunicaron con la familia, que llegó a pagar un rescate. Las autoridades iniciaron una investigación pero, en todo este tiempo, ni los jóvenes fueron liberados ni se logró detener a los responsables.

Sus familiares, sin embargo, denunciaron en numerosas ocasiones “inacción” por parte de la policía, y aseguraron que fueron ellos mismos quienes investigaron el paradero de sus hijos rastreando por ejemplo la señal de sus teléfonos, que los secuestradores siguieron utilizando.

La instalación representa una forma de letra T azul que simula dos siluetas dividas a la mitad y los transeúntes son llamados a colocar un candado en su base como muestra de apoyo.

3. Incendio de la guardería ABC

Antimonumento a los 49 niños muertos en el incendio de la guardería ABC.

Marcos González

En el mismo Paseo de la Reforma, un “ABC” de colores recuerda a los 49 niños que murieron en 2009 en el incendio de la guardería que llevaba este nombre en Hermosillo, estado de Sonora. Más de un centenar resultaron heridos.

El fuego se originó en los archivos de un edificio del gobierno estatal contiguo a la guardería mientras los pequeños dormían la siesta. Parte del personal se encontraba en la hora de la comida, y otros ya habían concluido su turno.

Las labores de evacuación fueron caóticas y se prolongaron durante 30 minutos. Vecinos de la zona abrieron boquetes en las paredes incluso con vehículos ante la falta de salidas de emergencia y extintores suficientes.

Cerca de 20 personas, entre funcionarios y encargados del cuidado de los niños, fueron condenadas a prisión. Pero cuando el año pasado se cumplió una década de la tragedia, ninguna había ingresado en la cárcel mientras se resuelven sus recursos de amparo.

Los familiares denuncian que no se ha hecho justicia y por eso colocaron el antimonumento frente a las oficinas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), a través del cual la guardería prestaba sus servicios de manera subrogada.

4. La explosión en la mina de Pasta de Conchos

Antimonumento a los 65 mineros muertos en Pasta de Conchos.

Marcos González

Un gran “+ 65” pide justicia para los 65 trabajadores que fallecieron en 2006 atrapados por una explosión en la mina de carbón de Pasta de Conchos, en Coahuila.

Un año después, la compañía a cargo de la explotación de la mina suspendió las tareas de rescate tras haber recuperado solo dos cuerpos. Argumentó que se ponía en riesgo la vida de los equipos de emergencia.

Varias familias denunciaron que, de ser rescatados los cadáveres, podría evidenciarse que las condiciones de trabajo en la mina no eran adecuadas para garantizar la seguridad de los mineros, como concluyó después la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

El pasado octubre, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que en 2021 se reanudará el rescate de los cuerpos atrapados. También confirmó que este año los familiares de los fallecidos recibirían sendas indemnizaciones.

Su antimonumento se encuentra desde 2018 en Reforma, frente a la Bolsa Mexicana de Valores. Un año después, los familiares colocaron junto a él decenas de cascos como símbolo de los mineros que quedaban por rescatar.

5. La masacre de Tlatelolco

Antimonumento a la masacre de Tlatelolco.

Marcos González

El simbólico Zócalo de Ciudad de México fue el lugar elegido para inaugurar un antimonumento cuando se cumplieron 50 años de la masacre estudiantil del 2 de octubre de 1968.

Aquel día, miles de personas se reunieron en la plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, Ciudad de México, convocadas por un movimiento de estudiantes cada vez más activo que protestaba contra el gobierno y la violencia de la policía.

Pero ese 2 de octubre la actuación fue aún más desmedida. Cientos de soldados y miembros de grupos paramilitares iniciaron una balacera contra la multitud que participaba en un mitin pacífico. No hay un balance oficial de víctimas, aunque se estima que mataron a cientos de personas.

No fue hasta 2006 que el expresidente Luis Echeverría -quien era secretario de Gobernación en 1968 en el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz- quedó en arresto domiciliario acusado de genocidio, aunque fue exonerado tres años después. Ningún funcionario fue declarado nunca culpable.

La emblemática frase “2 de octubre no se olvida” y otra que reza “Fue el Ejército, fue el Estado” pueden leerse en el antimonumento dedicado a una masacre que dio un vuelco a la vida política y social de México para siempre.

6. “Antimonumenta” contra los feminicidios

Antimonumento a los feminicidios

Marcos González

Un antimonumento para denunciar la violencia contra las mujeres parece inevitable en México, un país donde diez mujeres son asesinadas cada día.

El conocido como “Antimonumenta” fue inaugurado en el marco del Día Internacional de la Mujer del año pasado frente al Palacio de Bellas Artes.

Convertido en punto central de muchas de las marchas de mujeres organizadas en los últimos meses en la capital mexicana, junto a él suelen verse veladoras, flores, cruces rosas, fotografías de decenas de mujeres asesinadas o desaparecidas en el país y mensajes exigiendo justicia.

“Ni una más. No más feminicidios”, se lee en este antimonumento que fue saboteado durante una marcha de opositores al aborto el pasado año.

7. Masacre de migrantes de San Fernando

Antimonumento de la masacre de 72 migrantes en Tamaulipas.

AFP

El último en sumarse a la lista de antimonumentos de Ciudad de México fue un “+72” instalado el pasado agosto en Reforma, frente a la Embajada de Estados Unidos, para reclamar justicia por la masacre ocurrida en San Fernando diez años antes.

En agosto de 2010, 72 personas migrantes -la mayoría de origen centroamericano- fueron brutalmente asesinadas en esta localidad del estado de Tamaulipas, en la frontera norte de México.

El grupo fue secuestrado mientras viajaba en autobús por el cartel de Los Zetas, que los acribilló después de negarse a pagar el dinero que les exigían por dejarlos libres.

Los captores los vendaron, los obligaron a apoyarse contra un muro y luego los balearon. Solo dos personas lograron escapar. Ninguna persona llegó a ser condenada por este espeluznante hecho.

Con el mensaje “migrar es un derecho humano”, el antimonumento fue colocado como homenaje a las víctimas de esta masacre y a todos los migrantes muertos o desaparecidos en el peligroso viaje que emprenden cada año hacia territorio estadounidense.


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