Día del Refugiado: epidemia de COVID-19 frena llegada de solicitantes
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Día del Refugiado: epidemia de COVID-19 frena llegada de solicitantes

Casi 150 mil personas pidieron asilo en México desde 2013. Las solicitudes cayeron más de un 80% en abril y mayo, pero Comar prevé un repunte cuando pase el pico de la pandemia. Hoy se conmemora el Día Internacional del Refugiado.
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A Arlyn Hernández solo le dieron dos alternativas: o dejaba Honduras o la matarían. Era dueña de un restaurante en San Pedro Sula, la segunda ciudad del país centroamericano. Cada mes tenía que pagar lo que allí se denomina el “impuesto de guerra”, una tasa que los comerciantes entregan a la pandilla que controla su colonia solo para que no les maten. 

En su caso era el Barrio 18 quien exigía el pago. La situación hubiese sido la misma si quien reclamaba el dinero hubiese sido la Mara Salvatrucha (MS-13). Se trata de las dos grandes pandillas que operan en Guatemala, Honduras, El Salvador, sur de México y Estados Unidos. Controlan territorios, extorsionan a la población y han convertido el Triángulo Norte de Centroamérica en una de las partes más violentas del mundo. 

Ante la disyuntiva entre pagar y morir, Hernández decidió escapar. Acaba de cumplir tres años como refugiada en México. 

Leer más: México ofrece refugio, pero impide que migrantes hablen con la institución que regula el asilo

Explica la mujer que el 24 de mayo de 2017 vio que la cosa iba en serio, que su vida estaba en peligro, y dejó Honduras. Pensó en establecerse en Guatemala para estar más cerca de casa, pero se dio cuenta de que seguiría en peligro. Así que continuó hasta México. El 26 de mayo a las 5 de la madrugada cruzó el río Suchiate y llegó hasta Ciudad Hidalgo, en Chiapas.  

“Mi idea era hacer los papeles y tener un estatus legal. Por eso empecé los tramites”, dice, en conversación telefónica desde Saltillo, Coahuila. 

“Para mí fue bastante rápido. A las tres firmas me aprobaron mi solicitud de refugio”, indica. 

El 8 de diciembre de 2017 llegó a Saltillo, Coahuila, dentro un proyecto de reubicación de Acnur, ya con su tarjeta de refugiada. 

La mujer forma parte de un programa de Acnur de integración local. Según explica Liliana Galarza, de la oficina de Saltillo, se trata de colaborar con las instituciones locales y federales para que las personas refugiadas se integren en la economía local de ciudades del centro y norte del país. Un modelo que permite apoyar a migrantes que escapan de la violencia, y les ayudan a rehacer su vida en un entorno seguro. 

Aquel primer día nevaba. Todo un shock para alguien acostumbrado al clima tropical y que veía el paisaje blanco por primera vez en su vida. “Si esto es así de frío, ¿qué va a pasar conmigo?”, pensó. Pero en menos de tres semanas ya estaba trabajando. Primero en la empresa Tiendas Al Super y, desde 2019, en General Motors. Además, se ha graduado como estilista y en los fines de semana atiende su propio negocio. 

“México me ha tratado de maravilla. Tengo muchas bendiciones en este lugar”, dice. 

Hace seis meses, Hernández se convirtió en la primera refugiada que accede a un departamento gracias a un crédito solicitado a Infonavit. El 27 de noviembre de 2019 recibió su casa. 

Arlyn Hernandez, refugiada de Saltillo.

Arlyn Hernandez, refugiada de Saltillo.

Casi 150 mil solicitudes desde 2013 pero solo un tercio resueltas

Arlyn Hernández es una de las 14 mil 619 personas que en 2017 pidieron protección a México. Esta cifra se ha disparado desde entonces. Hace cinco años apenas 3 mil 424 extranjeros solicitaron refugio en el país. En 2016 fueron 8 mil 796. Esta cifra casi se duplica en 2017. Un año después, en 2018, fueron 29 mil 630, mientras que el pasado año, el número de peticiones de asilo alcanzó las 70 mil 709. 

En total, 149 mil 722 personas pidieron asilo en México desde 2013, según datos de la Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado (Comar). De estos se resolvieron 49 mil 286 expedientes, únicamente un tercio. Un total de 29 mil 132 fueron reconocidos como refugiados, a 6 mil 008 se les ofreció Protección Complementaria y 14 mil 146 fueron rechazados. Honduras (12 mil 755), Venezuela (10 mil 426), El Salvador (8 mil 535), Guatemala (mil 319) y Nicaragua (843) son los países con más connacionales aceptados en México como refugiados o protegidos. 

Según un informe de Acnur hecho público con motivo del Día Internacional del Refugiado, México es el octavo país del mundo que mayor número de peticiones de asilo recibió en 2019. Por delante, Estados Unidos (301 mil), Perú (259 mil 800), Alemania (142 mil 500), Francia (123 mil 900), España (118 mil 300), Brasil (82 mil 500) Y Grecia (74 mil 900). 

En total, casi 80 millones de personas son desplazadas en todo el mundo, de las que 26 millones son refugiados. Solo el año pasado se registraron en todo el mundo dos millones de solicitudes de asilo. 

Los países que más expulsan a su población son Siria, Venezuela, Afganistán, Sudán del Sur y Myanmar. En el caso de México, el flujo ha oscilado, aunque en los últimos años Honduras está siempre a la cabeza en el número de solicitantes de asilo en el país. En 2018 fueron 13 mil 679 (más del total de peticiones de refugio en 2017), en 2019 fueron 30 mil 187 y en lo que llevamos de año ya van 6 mil 078. Por detrás, los países oscilan. En 2018 fue Venezuela (6 mil 326), en 2019 El Salvador (9 mil 039) y en el ejercicio actual Haití está en segundo lugar (3 mil 627).

“México se estaba convirtiendo en lugar de destino, especialmente ante la política cada vez más restrictiva de Estados Unidos”, explica Andrés Ramírez, coordinador general de la Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado (Comar). Antes, el país era solo un tránsito hacia Estados Unidos. Ahora, sin embargo, es también un lugar al que pedir protección.

Entérate: Desde el inicio de la pandemia el INM detiene 10 veces menos migrantes que hace un año

Arlyn logró ser aceptada como refugiada en una época en la que los centroamericanos tenían más difícil que ahora acceder a la protección de México. Según datos de Comar, el 50% de hondureños, el 65% de salvadoreños y el 57% de guatemaltecos obtuvieron en 2017 refugio o protección complementaria. Lejos del 100% de aceptación que tuvieron los venezolanos, pero muy por encima del 14% de los cubanos. En total, México dio refugio o protección al 65% de los solicitantes de asilo en 2017, un total de 4 mil 097 personas.  

Esta cifra se incrementó al 81% en 2018, el año en el que miles de centroamericanos llegaron al país sumándose a las caravanas. Entonces, el 99% de venezolanos, el 88% de nicaragüenses (en abril comenzó una revuelta en Nicaragua que dejó más de 300 muertos), el 76% de salvadoreños, el 64% de hondureños y el 50% de guatemaltecos, casi 8 mil personas. 

Con la nueva administración de Andrés Manuel López Obrador se incrementó la tasa de aceptación de centroamericanos. El 82% de hondureños, el 86% de salvadoreños y el 61% de guatemaltecos recibieron protección en 2019. La tasa más alta de solicitantes aceptados siguió siendo la venezolana, con el 99%, y la más baja de los primeros cinco países, la cubana, con el 25%. Más de 13 mil personas recibieron estatus de protección estatal y un porcentaje del 81%.

COVID-19 frena la llegada de refugiados

La pandemia por COVID-19 rompió con la tendencia al alza de 2020. En el primer trimestre del año el número de solicitudes se incrementó en un 34% respecto a 2019 y las previsiones de Comar hablaban de que podían alcanzarse las 150 mil peticiones de protección. Sin embargo, la irrupción del coronavirus ha cortado por completo el flujo. Hay que tomar en cuenta que los países centroamericanos 

Por poner un ejemplo: en abril de 2019, un total de 5 mil 690 personas pidieron protección al estado mexicano. Este año, sin embargo, apenas fueron 949. 

La reducción alcanzó el 82% en abril y el 86% en mayo, según datos de Comar. Su coordinador, Andrés Ramírez, asegura que a pesar de la contingencia nunca han dejado de trabajar. Al contrario que otros países como Estados Unidos, que aprovecharon la pandemia para suspender las garantías en la frontera, México ha mantenido abierta la posibilidad de pedir asilo en todo momento. A pesar de ello, en los estados del norte se registraron denuncias de centroamericanos expulsados desde Estados Unidos que aseguraron que los funcionarios del Instituto Nacional de Migración (INM) nunca les dieron esta opción. 

El COVID-19 ha supuesto un paréntesis en el flujo hacia el norte y las peticiones de protección a México. Andrés Ramírez, sin embargo, estima que, a partir de agosto, es previsible un incremento. La crisis económica en países como Guatemala, Honduras y El Salvador, podrían disparar el número de personas que escapan. 

Durante la pandemia, Arlyn dejó de trabajar los dos meses que la planta de General Motors decidió parar por precaución. A todos los empleados se les redujo el salario al 55%. Ella aprovechó este tiempo para construir un departamento en el terreno que compró con el crédito de Infonavit. Asegura estar muy agradecida a México y tiene un mensaje para quienes, como ella, temen por su vida: “Salgan de su país y busquen un nuevo horizonte”. “Debemos luchar. Siempre he dicho que a otro país vamos a superarnos y a ver las oportunidades”, dice.

“Los refugiados aportan y enriquecen a las sociedades en las que se instalan”, explica Andrés Ramírez, coordinador general de Comar. Esta opinión es compartida por Liliana Garza, de Acnur, quien destaca la buena acogida que han tenido las más de 800 familias que participan en el programa de integración. 

En los últimos años, la xenofobia ha incrementado en México, con mensajes de rechazo a los migrantes tras las caravanas de 2018 y los acuerdos con Estados Unidos para frenar el tránsito de migrantes. El caso de la hondureña muestra otra cara: la de una persona que huyó de la violencia y ha podido rehacer su vida. 

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Semana Santa: ¿por qué las fechas cambian cada año? (y en qué se diferencian la Pascua cristiana y la judía)

¿Qué es la Pascua? ¿Por qué cristianos y judíos la celebran? ¿Cuáles son las diferencias y similitudes? ¿Por qué cada año cambia de fecha? Si te has hecho alguna de estas preguntas, te invitamos a que leas este artículo.
2 de abril, 2021
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Cruces judía y cristiana.

Getty Images
Las religiones cristiana y judía celebran la Pascua, aunque las fiestas tienen diferencias.

Existe una festividad religiosa muy importante tanto para los cristianos como para los judíos: la Pascua.

Cada año, los fieles de ambas religiones se reúnen para conmemorar y recordar diferentes hechos que marcaron acontecimientos en la historia de cada una de sus religiones.

¿Qué significa la palabra Pascua?

La palabra Pascua aparece en latín como “pascha”, en el griego πάσχα “páscha” y en el hebreo (pesáh) Pésaj en español, eseñala la Real Academia Española.

Y Pascua significa básicamente “paso” o “salto”.

La Pascua judía

Fieles rezan frente al Muro de los Lamentos

EPA
El Muro de los Lamentos es un sitio clave para los judíos durante el Pésaj.

En la antigüedad, la Pascua era una fiesta de pastores en la que se sacrificaba un cordero como ofrenda para pedir fecundidad.

Celebraran el paso del invierno a la primavera, y lo hacían luego de la primera Luna llena de la estación de primavera (en el hemisferio norte).

Luego pasó a ser una celebración de la liberación del pueblo judío de la esclavitud de Egipto.

Y en la actualidad, los judíos conmemoran la Pascua (Pésaj) como una de sus principales fiestas en la que recuerdan el paso que dio el pueblo hebreo junto con Moisés a través el Mar Rojo.

Celebran una cena familiar llamada Séder (órden en español) repleta de simbolismos además de rezos.

La Pascua cristiana

Hombre que interpreta a Jesús carga la cruz.

AFP
Las representaciones del calvario de Cristo cargando la cruz se repiten en varios puntos del planeta. Esta recreación es del jueves santo en Medellín, Colombia.

Para los cristianos, la Pascua también es la fiesta más importante de todo el año ya que en ella se celebra el paso de Jesús de la muerte a la vida.

La Pascua es la celebración de la resurrección de Jesús el domingo tras pasar tres días muerto para salvar a su pueblo.

Si bien no hay una tradición estricta sobre la comida, las familias cristianas se suelen reunir el domingo y concurrir a Misa para conmemorar que Jesús resucitó para salvar al pueblo.

¿En qué coinciden las Pascuas judías con las cristianas?

Existe una relación histórica y religiosa entre la Pascua judía y la cristiana.

Cristo murió el primer día de la fiesta judía que celebra la liberación por parte de Dios del pueblo judío de la esclavitud de Egipto, explica la Agencia Católica de Informaciones Aciprensa.

“La muerte de Jesús cumple la antigua ley hebrea en lo referente al cordero pascual que los judíos comen la noche víspera del 15 de Nisan (el primer mes del calendario hebreo bíblico, que comienza con la conmemoración de la salida de los judíos de la esclavitud en Egipto)”, añade.

Cena Séder.

Getty Images
La cena durante el Pésaj es clave en la celebración de los judíos.

Cristo muere el mismo día de la Pascua judía en el que se matan a los corderos.

En ambos casos se produce un sacrificio y una liberación.

¿Por qué las fechas de la Semana Santa cambia cada año?

Las fechas de las Pascuas cambian todos los años para judíos y para cristianos.

Si bien muchos años coinciden, no es una regla estricta ya que las festividades se rigen por diferentes calendarios.

Los judíos comen el cordero pascual la víspera del 15 de Nisan.

Jesús celebró la Última Cena durante la Pascua judía, es decir, el 14 de Nisan, murió en la cruz el 15 de Nisan y resucitó el domingo siguiente, que ese año fue el 17 de Nisan.

Pero es muy difícil pasar una fiesta antigua del calendario judío al cristiano, dice Aciprensa.

Los judíos tienen un calendario lunar de 354 días y los cristianos uno solar de 365.

Hombre lleva corona de espinas.

AFP
Un hombre en México representa a Jesús con la corona de espinas en Ciudad de México

En el Imperio Romano se decretó entonces que la Pascua sería un domingo porque Jesús resucitó ese día de la semana.

Por eso se optó por celebrar la Pascua el primer domingo después de la primera luna llena, posterior a la llegada de la primavera en el hemisferio norte.

Sin embargo, cabe destacar que no todos los cristianos celebran la Pascua el mismo día. Los ortodoxos, por ejemplo celebran la Pascua en otra fecha porque siguen el calendario Juliano.

La fecha para celebrar la Pascua tanto para cristianos como para judíos varía entre fines de marzo y fines de abril cada año.


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