Mayas de Península de Yucatán se ven afectados por COVID y tormenta Cristóbal
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Colectivo de Comunidades Mayas de Los Chenes

'Covid ya nos tenía mal y la tormenta Cristóbal acabó de derrumbarlo todo': mayas de la Península de Yucatán

Todavía no se sabe el impacto total que han dejado las peores lluvias registradas en los últimos 18 años en esta región del país.
Colectivo de Comunidades Mayas de Los Chenes
23 de junio, 2020
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El 1 de junio, entre las 12 y las 4 de la tarde empezó la tromba en la Península de Yucatán. Al principio, entre el 29 y el 30 de mayo, lo que hubo fueron unas lluvias regulares, nada fuera de lo normal. Pero después, durante cinco días cayó agua del cielo como no había caído en 18 años. 

La última vez que los pobladores de la región, conformada por los estados de Campeche, Yucatán y Quintana Roo, vivieron un fenómeno más o menos similar fue con el huracán Isidoro, en 2002. 

“En ese entonces llovió por ocho días, pegó fuerte, pero no afectó tanto como la tormenta tropical Cristobal, que nos azotó entre el primero y el 5 de junio”, dice Everardo Chable Huehuet, habitante de la comunidad de Chan-Chen, en Hopelchén, Campeche. 

Por la región, como en casi todo el país, las cosas ya andaban mal. El confinamiento provocado por la crisis sanitaria de Covid-19 había puesto en vilo la precaria economía de muchas comunidades mayas. 

“La tormenta acabó de derrumbarlo todo”, dice Anastasio Olivares, habitante de la comunidad de Conguas, en Calakmul, el municipio más pobre de Campeche, de acuerdo a datos del Coneval, que ubica en 74.3%  a la población en situación de pobreza en este lugar. 

Muchos de los mayas de la península de Yucatán vieron como el agua se llevó sus huertos, los animales de traspatio, el ganado, las colmenas de los apicultores, las reservas almacenadas de maíz, los campos para los cultivos del próximo ciclo de cosecha. 

Lee: Inundaciones y evacuaciones por tormenta Cristobal en el sureste; hay cinco estados en alerta

La tormenta acabó de derrumbarlo todo, como dice Anastasio, que sintió hasta en su cuerpo el impacto de Cristóbal. 

“Acabo de salir de estar con dengue. Estuve mal la semana pasada. Hay más de sesenta casos en Calakmul. El brote empezó después de la tormenta. Hay mucho mosco. Eso está haciendo que la enfermedad se propague”. 

Anastasio asegura que muchas personas están con temperatura y dolor de huesos. “Pero no van al hospital por ese rumor que se ha corrido de que en los hospitales entras por otra cosa y sales fallecido por Covid. Por eso mejor se quedan en su casa y solo compran medicamentos para controlar la fiebre y el dolor”. 

La tormenta tropical Cristóbal pasó sobre el territorio de la Península de Yucatán entre el 1 y 5 de Junio. Si bien fue un fenómeno con vientos de baja intensidad, su principal característica fueron precipitaciones entre 200 y 500 mm según el punto de la Península

Los municipios que recibieron mayores precipitaciones fueron: Candelaria, Ciudad del Carmen, Hopelchén y Calakmul, en el estado de Cameche. Bacalar, José Ma. Morelos y el resto de la franja fronteriza entre Quintana Roo y Yucatán, así como las regiones Centro Sur, Cono Sur, Suroriental y Oriente de ese estado. 

Un grupo de 71 organizaciones de la sociedad civil, academia y grupos productivos que trabajan en las zonas afectadas realizaron una Evaluación de Daños y Análisis de Necesidades (EDAN). En total, se logró aplicar en 74 comunidades; 34 de Campeche, 39 de Yucatán y 1 de Quintana Roo.

Foto: Colectivo de Comunidades Mayas de Los Chenes

Si bien en los tres estados se reportan daños asociados a carreteras (la mayoría secundarias y caminos saca-cosechas) y en viviendas (estas sobretodo en localidades aisladas donde las casas siguen inundadas bajo 1 metro o más de agua), son los medios de vida (sistemas de producción de alimentos y apicultura, así como siembras tempranas de sandía y calabaza en los tres estados), en donde se contabilizan los mayores daños y pérdidas.

El paso de Cristóbal en Campeche 

Anastasio y Everardo son apicultores. A más de diez días del paso de la tormenta Cristóbal por sus comunidades no saben todavía cuánto perdieron. Ninguno de los dos ha podido llegar hasta la zona donde están sus colmenas para evaluar las pérdidas. El nivel del agua que no baja no les permite pasar. 

“Varios compañeros fueron a ver sus colmenas y las encontraron flotando en el agua”, dice Everardo, representante del Colectivo de Comunidades Mayas de Los Chenes.

De acuerdo al informe EDAN, en Campeche, antes de la tormenta, había 14,748 colmenas, hasta ahora se cree que 4, 259 son pérdida total.

En Hopelchén, donde 70% de los pobladores obtiene sus principales ingresos de la apicultura, se calcula que 80% de las colmenas tuvieron afectaciones. 

De acuerdo a la evaluación EDAN en el oriente de Campeche también la agricultura en parcelas resultó afectada, las mayores pérdidas se reportan en las zonas de “mecanizados” (parcelas de 20 hasta 200 hectáreas trabajadas con maquinaria agrícola), donde los productores habían ya preparado sus tierras para la siembra, o bien donde habían sembrado ya calabaza “chiua” (de pepita) y, en menor medida, sandía. 

Leer más: Inicia temporada de huracanes: prevén hasta 37 ciclones en el Pacífico y Atlántico

“De maíz no se perdieron cultivos porque todavía no había empezado la siembra aquí en Hopelchén, acá empieza a sembrarse a mediados de junio, porque las lluvias empiezan, o empezaban antes del cambio climático, en julio. Así que el problema es que no se va a poder sembrar”, explica Everardo. 

El apicultor dice que en su comunidad, Chan-Chen, hay alrededor de 680 habitantes. Solo cinco siembran maíz para comercializar. La mayoría lo que cosecha lo guarda para auto consumo. 

La tormenta Cristóbal ha pegado justo en la seguridad alimentaria de la población de estas zonas, porque además, inundó las trojes: los cuartos hechos de madera, zacate y guano donde la gente almacena las mazorcas que consume. 

“50% de las comunidad perdió sus trojes”, dice Everardo. Así que ahora no tienen reserva de granos y tampoco podrán sembrar para levantar cosecha el próximo ciclo. 

En Campeche también hubo afectaciones en los “solares” o traspatios, donde se reportan fuertes pérdidas en la producción de hortalizas, plantas aromáticas y medicinales, y de animales de corral (gallinas, cerdos y guajolotes -”pavos”-). De los 281 cultivos en solares, en 261 no quedó nada. 

Foto: Cooperativa USAEC

Estas pérdidas sumadas al contexto de casi tres meses de crisis por COVID-19 ponen en riesgo de seguridad alimentaria a la mayor parte de los hogares en las comunidades evaluadas, señala el reporte EDAN sobre la tormenta tropical Cristóbal. 

En Hopelchén, señala Everardo, el 30% de la población trabajaba en el sector de la construcción en la Ciudad de Campeche o como empleados en la industria turística. Todos ellos están sin trabajo. 

“Habían caído los ingresos en la comunidad por el confinamiento. Los apicultores habíamos podido seguir nuestra actividad pero ahora ya no. Teníamos reservas de maíz para auto consumo y nuestros huertos y ahora ya no”. 

Las inundaciones también ponen a esas comunidades en riesgo sanitario. Con las lluvias se multiplican los depósitos de agua donde proliferan los mosquitos transmisores de enfermedades como el dengue, el zika o el chikungunya. 

Everardo dice que hay comunidades como Chun Ek, de las más alejadas de Hopelchén, ubicada en la frontera con Quintana Roo, donde siguen bajo el agua debido a los escurrimientos. 

“Mucha fauna silvestre resultó afectada también. Hay animales muertos flotando en el agua. Las familias ya denunciaron la proliferación de moscos de gran tamaño y de pestilencia”. 

Hasta el momento no se han registrado casos de alguna de esas enfermedades transmitidas por moscos en Hopelchén, pero los pobladores no descartan que se puedan presentar y se combinen con el Covid-19, del que sí hay casos ya, al menos cinco registrados en el municipio en las últimas dos semanas. 

“La gente ya empezó a salir, han entendido que pueden hacerlo. Además, el primero de junio se levantó la ley seca que se había decretado y la gente ya está hasta haciendo fiestas”, cuenta Everardo. 

Donde sí hay dengue ya es el Calakmul. Debe haber más de 60 casos. La cosa puede ponerse más grave por las inundaciones que todavía hay, hay zonas con cinco o seis metros de agua.

En la comunidad donde vive Anastasio, el panorama es similar al de Chan Chen en Hopelchén. El 30% de los habitantes vivía de emplearse en el turismo, todos ellos están sin empleo. La zona deberá esperar a que baje el agua para ver el daño total en los apiarios, pero el panorama no es bueno. 

“Unos 12 apicultores ya pudieron llegar a sus colmenas y las encontraron flotando”, dice Anastasio. 

Los daños en Yucatán y Quintana Roo 

En Yucatán, en los cultivos se reportan afectaciones en chiles y hortalizas variadas, sobre todo en los traspatios, al igual que en los animales de corral. 

La siembra de milpa en ese estado ya se acerca (fines de junio). Pero faltarán miles de kilos de semilla de maíz, frijol y calabaza, entre otras.

“En el municipio de Izamal perdimos hortalizas que teníamos en los solares para auto consumo y animales de traspatio: pollos, pavos, patos. Yo tuve que estar tres días con mi familia en el centro de acopio de miel de la cooperativa de apicultores a la que pertenezco, ahí nos fuimos a refugiar”, dice Diego Colli, habitante de la comisaría de Xanabá en Izamal, Yucatán. 

Foto: Colectivo de Comunidades Mayas de Los Chenes

La apicultura tiene afectaciones importantes en ese estado; con 25,301 colmenas registradas antes de la tormenta, se reporta que en promedio el 40% sufrió algún tipo de impacto, de esas el 24% tiene daños parciales y 16% (4,175) daños totales.

En la cooperativa de Diego Colli hay 26 pequeños productores de miel orgánica, cinco perdieron sus colmenas, no la mayoría pero sí la mitad. 

Ademas, antes de Cristóbal no había llovido. El año pasado reinó la sequía. La floración fue poca y ahora la tormenta les ha impedido cosechar. “La miel que haya se quedará en las colmenas para que las abejas se puedan alimentar”, explica Colli. 

Casos de COVID no ha habido en esta comisaría de Xanabá, donde viven unas mil 500 personas, pero muchos empleos se han perdido por el confinamiento y el cese de actividades.

“De los vecinos que trabajan en la construcción o como empleados en tiendas y turismo, que son la mayoría, no han tenido trabajo, y ahora los que trabajamos en el campo, en la apicultura o los que tenían ganado, ya resultamos afectados también”. 

Los ingresos han caído y los precios han subido. En Xanabá, dice Diego, el azúcar en Liconsa está a 25 pesos y en las tiendas a 28. “Ya hasta en esa tienda de Liconsa ha subido el precio. Antes estaba a 16 pesos, y nadie viene a revisar que el producto se venda al precio que debe ser”. 

Respecto a Quintana Roo, los resultados preliminares de la EDAN señalan que los daños son mayores en los municipios de José Ma. Morelos, así como al Poniente de Bacalar, y las porciones de Felipe Carrillo Puerto, Tulum, Puerto Morelos, Benito Juárez y Lázaro Cárdenas que están pegadas a la frontera con Yucatán, donde precisamente se ubican las comunidades rurales mayas de esos municipios.

Foto: Colectivo de Comunidades Mayas de Los Chenes

Alfonso Ek, dice que en la comunidad de Blanca Flor, en Bacalar, donde vive (una zona apícola) aún no se han terminado de contabilizar las pérdidas de las colmenas. 

“Hay compañeros que no han podido pasar hasta donde tienen a sus abejas. Lo que sí tenemos claro es que habrá un problema de falta de alimento para los polinizadores por el daño a toda la flora”, menciona Alfonso. 

La alimentación también será un problema para los habitantes de la comunidad. “Los trabajaderos (los campos donde se siembra) quedaron bajo metro y medio de agua. Hubo inundaciones sobre cultivos de maíz que estaban a unas semanas de germinación”.

 Ek precisa que en esta comunidad hay unos 143 ejidatarios y 80 avecindados que siembran dos o tres hectáreas para auto consumo. De acuerdo a cálculos preliminares un 40% perdió sus trabajaderos. 

“Esta zona es apícola, pese a la pandemia del Covid habíamos podido seguir con nuestra actividad. Después de la tormenta ya estamos en una situación delicada”, señala Ek. 

En el Ejido Santa María en Felipe Carrillo Puerto, Macliver Can Uh, dice que ahí la afectación fue, además de a la apicultura, a varios pequeños ganaderos. 

“Se perdieron hectáreas de zacate que se usa como alimento para el ganado, rollos de alambre, se ahogaron becerros. Igual se inundaron trojes, donde se almacena el maíz. De las colmenas aún no sabemos el impacto total. Lo más preocupante es que como ahora no hay floración, las colmenas no tendrán comida”.

La tormenta aquí como en buena parte de la península vino a derrumbarlo todo.

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Vacuna contra la COVID-19: los riesgos de no ponerse la segunda dosis

Solo en Brasil más de 1.5 millones de ciudadanos no han completado el programa de vacunación contra el coronavirus. Los expertos explican cuáles son los peligros.
19 de abril, 2021
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En un desayuno con periodistas el 13 de abril en Brasilia, el ministro de Salud, Marcelo Queiroga, dijo que más de 1.5 millones de brasileños no acudieron a recibir la segunda dosis de la vacuna contra COVID-19.

Según el Ministerio de Salud, São Paulo es el estado en el que más se registra este fenómeno, con más de 343 mil atrasos. Le siguen Bahía (con 148 mil) y Río de Janeiro (143 mil).

Queiroga señaló que tiene la intención de reforzar la campaña para que todos completen el calendario de vacunación, y para ello contará con el apoyo del Consejo Nacional de Secretarios de Salud (Conass).

En la reunión también estuvo la coordinadora del Programa Nacional de Inmunizaciones (PNI), Francieli Fantinato.

La especialista pidió a todos los que tomaron la primera dosis que esperaran el tiempo mínimo necesario para regresar al centro de vacunación más cercano y completar la vacunación con la segunda dosis.

Este intervalo varía según la vacuna aplicada. En el caso de CoronaVac, de Sinovac y el Instituto Butantan, el tiempo entre la primera y la segunda dosis es de 14 a 28 días.

Para la vacuna AZD1222, de AstraZeneca, la Universidad de Oxford y la Fundación Oswaldo Cruz, el período de espera es de tres meses.

Pero, ¿cuáles son los riesgos que corren quienes no reciben la segunda dosis?

Protección dudosa

La mayoría de las vacunas contra la COVID-19 probadas y aprobadas requiere dos dosis para que proporcione un nivel de protección aceptable.

Esto se aplica a los productos desarrollados por Pfizer, Moderna, Instituto Gamaleya (la Sputnik V), CoronaVac y AZD1222.

Por ahora, la única excepción en la lista es la vacuna de Johnson&Johnson, que ofrece una buena respuesta con la aplicación de una sola dosis.

Marcelo Queiroga

Getty Images
El ministro de Salud brasileño, Marcelo Queiroga, informó que 1,5 millones brasileños no regresaron para recibir su segunda dosis de vacunación.

Estos cronogramas de vacunas se evaluaron y definieron en ensayos clínicos que involucraron a decenas de miles de voluntarios y sirvieron para determinar la seguridad y eficacia de las candidatas.

Por lo tanto, si alguien toma solo la primera dosis de CoronaVac o AZD1222 y olvida la segunda, no estará adecuadamente protegido.

Los datos que tenemos muestran que la persona está protegida con dos dosis. Si toma solo una, no ha completado el plan y no está debidamente vacunada“, explica la doctora Isabella Ballalai, vicepresidenta de la Sociedad Brasileña de Inmunizaciones.

Aunque la primera dosis dé un poco de protección, esta tasa no se encuentra dentro de los parámetros establecidos por expertos e instituciones que definen las reglas del sector, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Ministerio de Salud y la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria, ambas de Brasil.

Otro punto peligroso: al recibir la primera dosis (y no volver para completar el calendario de vacunación), el individuo corre el riesgo de quedarse con una falsa sensación de seguridad.

Incluso puede pensar, equivocadamente, que ya es inmune ante coronavirus y seguir con su vida normal, sin cuidados básicos contra COVID-19.

Las recomendaciones, sin embargo, siguen siendo las mismas para quienes recibieron dos, una o ninguna dosis de la vacuna: todos deben mantener la distancia física, usar mascarillas, lavarse las manos y asegurarse de que el aire se renueva en los interiores.

¿Comenzar de nuevo?

Aún no está claro qué deben hacer aquellos que no han completado el plan de las dos dosis: ¿tendrán que empezar de cero o podrán aplicarse la segunda en cualquier momento?

Esto dependerá del tiempo que hayan dejado pasar desde que recibieron la primera, especulan los expertos.

“Si se ha superado el plazo máximo para recibir la segunda dosis, puede ser necesario reiniciar la pauta de vacunación, ya que todos los datos de eficacia que tenemos están basados en un protocolo”, señala la inmunóloga Cristina Bonorino, profesora titular de la Universidad Federal de Ciencias de la Salud de Porto Alegre.

“Si no nos ceñimos a esto, no podemos garantizar la inmunización”.

vacuna

Reuters
Es importante tomar las dos dosis del mismo fabricante de vacuna.

En un escenario de escasez de vacunas, esto puede comprometer aún más las existencias y dejar a muchas personas sin inmunizarse.

En cualquier caso, vale la pena seguir la recomendación del Ministerio de Salud y acudir al centro de vacunación más cercano lo antes posible para completar la protección contra la COVID-19.

“No deben retrasarse, pero si tienen algún imprevisto, es importante recibir la segunda dosis lo antes posible para obtener una buena respuesta inmunológica“, refuerza Ballalai.

Bonorino, quien también es miembro de la Sociedad Brasileña de Inmunología, cree que el gobierno debería invertir en campañas de comunicación para concienciar a la gente sobre la necesidad de seguir adecuadamente los protocolos de inmunización del país.

“Necesitamos que esta información se difunda en televisión, en las redes sociales y en todos los medios, para que la población no se olvide de tomar la segunda dosis de la vacuna en las fechas indicadas”, destaca.

Según la última información del Ministerio de Salud, Brasil ha vacunado hasta ahora a un total de 27 millones de personas contra COVID-19, el 12% de de la población.


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