Ser optimistas y no materialistas: el decálogo de AMLO para salir del COVID
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Cuartoscuro

Ser optimistas y no materialistas: el decálogo de AMLO para salir del COVID y enfrentar nueva normalidad

El presidente difundió un mensaje con recomendaciones que, según él, facilitarán un regreso seguro a la nueva normalidad.
Cuartoscuro
13 de junio, 2020
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Mantener una actitud positiva; no dejarse envolver por lo material y evitar el consumismo; cuidar la salud, bajar de peso y vivir “sin angustias”; estar informado sobre la opinión de los expertos. Y por supuesto: buscar el camino hacia la espiritualidad, amar a la naturaleza y a la patria.

Son algunas de las recomendaciones que el presidente Andrés Manuel López Obrador dio a conocer este sábado como parte de lo que denominó “Decálogo para salir del coronavirus y enfrentar la nueva realidad”.

Lee: AMLO llama a vencer el miedo de salir a la calle, porque hace falta volver a la normalidad

Las medidas fueron divulgadas por el presidente en sus redes sociales a través de un video de casi quince minutos desde el Palacio Nacional.  El texto con las recomendaciones, que López Obrador dijo que él mismo escribió, también fue compartido en sus redes sociales.

López Obrador dijo que es tiempo para que la población “siga su propio criterio” en la aplicación de las medidas sanitarias para disminuir los contagios del COVID-19.

“Debemos decidir nosotros mismos, con base en lo que hemos aprendido, cómo protegernos del contagio y la enfermedad”, afirmó.

A continuación, se resumen las recomendaciones que el presidente presentó en el mismo orden en que las dio a conocer. El mensaje completo puede consultarse en este vínculo.

  1. Mantenerse informado de las disposiciones sanitarias y acatar las recomendaciones. Hacerlo con “independencia, criterio y responsabilidad”.
  2. Actuar con optimismo. “El buen estado de ánimo ayuda a enfrentar mejor las adversidades”, según el presidente.
  3. Dar la espalda al egoísmo y ser solidarios. Si se tiene más de lo necesario hay que procurar compartirlo.
  4. No dejarse volver en lo material y “alejarse del consumismo”. Según el decálogo la felicidad no reside en la acumulación de bienes y extravagancias, y sostiene que “solo siendo buenos podemos ser felices”.
  5. La mejor medida es la prevención. Hay que cuidar la salud “tratando de bajar de peso, procurando vivir en calma y sin angustias. Es decir, sin lo que ahora se conoce como estrés”, dijo el presidente.
  6. Hay que defender el derecho a gozar del sol, del cielo, del aire puro, y en general de la naturaleza.
  7. Alimentarse bien y optar por lo natural y nutritivo. Preferir las verduras, frutas de temporada, el maíz, el frijol y la carne de animales que no sean engordados con hormonas. Evitar la comida chatarra, tomar mucha agua, y dejar el alcohol y el cigarro.
  8. Hacer ejercicio de acuerdo con la edad y la condición de cada persona.
  9. Eliminar actitudes “racistas, clasistas, sexistas y discriminatorias en general”. El presidente dijo además que el coronavirus recordó que es mejor cuidar a los ancianos en casa que en un asilo por más confortable que sea. “La familia mexicana es la mejor institución de seguridad social en el país”, según el presidente.
  10. Con independencia de si se profesa o no una religión el presidente sugirió “buscar el camino de la espiritualidad, un ideal, una utopía…”. Dijo que hay que amar a los seres queridos, al prójimo y a la patria.
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Tanya Dalton

Cómo reducir el estrés en la pandemia de COVID en 3 simples pasos

La demanda de atenciones relacionadas con la salud mental han aumentado durante los meses en que la COVID-19 se ha propagado por el mundo. ¿Cómo enfrentar los altos niveles de estrés y ansiedad que provoca la pandemia? Esta es una de las herramientas que puede ayudarte.
Tanya Dalton
19 de noviembre, 2020
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La pandemia de COVID-19 ha dejado ya más de 40 millones de personas infectadas en el mundo y más de un millón de víctimas fatales.

Quienes no han sido afectados de manera directa por el virus, probablemente han tenido que hacer cambios en su vida para adaptarse a las presiones familiares, económicas o laborales que la pandemia ha impuesto en un contexto de incertidumbre.

Según un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 130 países, la demanda de consultas relacionadas con problemas de salud mental se ha incrementado, mientras que los sistemas de salud no dan abasto para responder a esos requerimientos.

Los especialistas hablan de una “crisis de salud mental sin precedentes”, donde una de las causas son los altos niveles de estrés.

Tanya Dalton, consultora especializada en productividad laboral, fundadora de la firma estadounidense Inkwell Press y autora de The Joy of Missing Out (“La alegría de perderse las cosas”), se ha especializado en el trabajo con mujeres.

En estos meses le ha tocado ver cómo muchas de ellas han aumentado su autoexigencia para responder a las demandas del trabajo y de su vida familiar, particularmente aquellas que suelen ser perfeccionistas y que, por ese motivo,no se permiten fallar.

“Tenemos que ser agresivamente imperfectos”, dice Dalton en diálogo con BBC Mundo, refiriéndose a la urgente necesidad de aceptar la imperfección como parte de nuestras vidas de una manera frontal.

No basta, explica, con bajar las revoluciones y reducir el número de tareas. Lo que se requiere es un profundo cambio de mentalidad que permita aceptar la imperfección en nuestras vidas como algo natural.

Una ilustración con personas usando mascarillas

Getty
“Está bien sentirse vulnerables”, argumenta Dalton.

Y ahora, en tiempos de pandemia, es el mejor momento para hacerlo. “Está bien sentirse vulnerable porque todos nos estamos sintiendo de esa manera”.

“En todos mis años de experiencia, he visto cómo ese cambio de mentalidad las ayuda enormemente en el trabajo y en sus vidas”, señala.

Estos son tres simples pasos para ser agresivamente imperfectos y bajar los niveles de estrés, según la consultora.

1. Priorizar lo que es importante y urgente

Se trata de identificar las tareas que nos llevan hacia objetivos a largo plazo y que tienen una fecha límite apremiante.

Para eso, hay que ponerlas en la parte superior de una listay darles máxima prioridad.

El problema es que cuando las personas están corriendo contra el reloj, no queda espacio para innovar o para encontrar soluciones creativas. Ahí es donde entra el segundo nivel.

2. Desarrollar lo que es importante, pero no urgente

En el segundo nivel están las actividades que nos acercan a nuestros objetivos finales porque se centran en la planificación futura y la superación personal, pero no tienen una fecha límite inminente.

Y precisamente porque no tienen un plazo a cumplir de manera urgente, es muy fácil que desaparezcan completamente del radar.

Es importante dejarles un espacio, dice Dalton, porque se trata de las actividades y proyectos que eventualmente aumentarán las posibilidades de un mejor desempeño laboral y personal.

3. Adaptarse (dejando de lado las cosas sin importancia)

En el tercer nivel entran las cosas sin mayor importancia, que no ayudan a alcanzar las metas a largo plazo pero que hacen muchísimo ruido.

Por ejemplo, cualquier tarea cotidiana del hogar como lavar los platos. O cumplir con un compromiso extralaboral simplemente porque nos sentimos obligados a hacerlo.

Una ilustración que muestra a una mujer sentada en posición de yoga frente a un reloj

BBC
Dalton plantea que es necesario priorizar las tareas partiendo por las cosas que son importantes y urgentes al mismo tiempo.

Por eso, hay ocasiones en que hay que decir que no. “No pasa nada si la cocina es un desastre”, apunta Dalton. Si se tiene que hacer más tarde o incluso mañana… tendrá que quedar para después.

Lo bueno de hacer una lista de cuestiones importantes, agrega, es que dejamos de desperdiciar energía pensando en qué viene a continuación y, en cambio, trabajamos por prioridades.

“Centrarse en nuestras prioridades es lo que separa a los ocupados de los verdaderamente productivos”, apunta.

“Pasé años sintiendo que todos los días se quedaban cortos. Finalmente me desperté y me di cuenta de que no existe lo perfecto”.

“Es hora de liberarse”, concluye.


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