María Elizabeth, la doctora que luchaba a favor de la población trans
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Foto: Twitter @Daniiable

María Elizabeth, la doctora que se dedicada a buscar una buena atención médica para población trans

Elizabeth Montaño desapareció el 8 de junio tras salir del Centro Médico Nacional Siglo XXI, donde trabaja en la coordinación de Educación del IMSS.
Foto: Twitter @Daniiable
13 de junio, 2020
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Nota del Editor: Esta historia se publicó el 13 de junio de 2020, cuando María Elizabeth Montaño Fernández fue reportada como desaparecida; este 18 de junio autoridades confirmaron que encontraron su cuerpo.

La doctora María Elizabeth Montaño Fernández es querida y respetada en el Centro Médico Nacional Siglo XXI, donde trabaja. Tras saberse que desapareció el pasado lunes 8 de junio al salir de ahí, la comunidad médica se ha unido para difundir la ficha con sus datos personales y buscarla. La doctora María Elizabeth es también una mujer trans, por lo que la comunidad LGBT+ se ha sumado para encontrarla, con la etiqueta en redes sociales #TeBuscamosEli.

Trabaja en la coordinación de Educación en Salud del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). No ve pacientes actualmente, sino que desde hace años se dedica a la administración y gestión hospitalaria.

Lee: Investigan a funcionario y a médicos privados involucrados en red de “coyotes” funerarios en CDMX

Siobhan Guerrero, investigadora de la UNAM y activista trans, recuerda perfectamente el día que la conoció, hace dos años. María Elizabeth encabezaba un evento de nivel nacional, con jefes de las unidades médicas de cada estado, para dar capacitación sobre cómo atender en el sistema de salud a la población trans de acuerdo con protocolos y perspectiva de Derechos Humanos.

Ese día, asegura, muchos de sus colegas se enteraron apenas de que es una mujer trans. Ella tiene 47 años y hace apenas unos 5 que había hecho su transición. Y la respuesta de su entorno, hasta donde pudo ver Siobhan, había sido muy positiva.

“A ella la habían ascendido justamente cuando yo la conocí, como al mes. Ella ya tenía un puesto importante pero después era aún más importante a nivel nacional, no sé exactamente cuál. Pero me dio mucho orgullo escuchar que una mujer trans tenía un puesto así”, subraya.

Se cayeron bien de inmediato y la doctora se interesó en saber si conocía alguna red de personas trans que trabajaran en la medicina, los puso en contacto y empezó a entablar relación con médicos de hospitales tanto públicos como privados del país.

“Es una persona muy dedicada, la gente que trabaja con ella la respeta mucho, una persona muy trabajadora. Está muy interesada en promover los derechos humanos al interior del Seguro Social y sí es muy respetada”, comenta.

En abril pasado, después de dos años, la doctora María Elizabeth y Siobhan ya tenían agendada una nueva capacitación a nivel nacional sobre atención a población trans, pero se tuvo que cancelar por la emergencia sanitaria causada por la pandemia de COVID-19.

Aun así, ella siguió trabajando y este lunes, al salir a las 8:30 del Centro Médico, se le perdió la pista.

Ni compañeros ni amigos han sabido nada, más que la información difundida hasta ahora por la Fiscalía. Siobhan tampoco sabe si su condición trans podría tener que ver con su desaparición.

La ficha de búsqueda se emitió el miércoles 10 de junio. La Fiscalía General de Justicia (FGJ) de la Ciudad de México informó que la Policía de Investigación ya trabaja en el caso y hay un operativo de búsqueda para encontrarla, desde la posible ruta que siguió, cercanías de su casa y del metro, para lo cual se han solicitado materiales en video y están trabajando también con su círculo cercano.

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Cómo Uruguay pasó de ser una excepción en la pandemia de coronavirus al país con mayor tasa de casos nuevos en América Latina

A la cabeza de la región en cantidad de casos nuevos cada millón de personas, Uruguay enfrenta semanas "muy difíciles" en la pandemia luego de su relativa calma, sostienen expertos.
21 de marzo, 2021
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Cuando muchos en el mundo aún veían a Uruguay como una excepción latinoamericana en el control de contagios de COVID-19, el doctor Julio Medina lanzó una advertencia desde allí.

“Inexorablemente vamos perdiendo nuestro lugar de privilegio. Debemos restringir nuestra movilidad e interacción física para desacelerar la propagación del virus”, tuiteó Medina, catedrático de enfermedades infecciosas en la Universidad de la República (Udelar), el 29 de noviembre.

Menos de cuatro meses más tarde, la situación del país ha dado un giro en la peor dirección.

Uruguay pasó a Brasil el domingo como la nación latinoamericana con mayor número de casos nuevos de covid-19 por cada millón de habitantes, según el promedio móvil de siete días de Our World in Data.

Si bien las posiciones en este ranking pueden variar de un día al otro, los expertos observan preocupados el panorama uruguayo.

El país marcó el domingo su récord de contagios diarios, casos activos y pacientes en terapia intensiva desde el inicio de la pandemia hace un año.

Con 33,51 casos de promedio por cada 100 mil personas en una semana, Uruguay está en zona roja de riesgo según los parámetros de la Universidad de Harvard (a partir de 25 casos).

“Estamos en el peor momento de la epidemia en nuestro país y las próximas semanas van a ser muy difíciles”, anticipa Medina en diálogo con BBC Mundo.

Entonces ¿a qué se debe esto?

Vacunación en Uruguay.

Getty Images
Uruguay, que ya ha comenzado a vacunar, registró el pasado domingo un récord de contagios diarios.

“Presos del propio éxito”

Uruguay aún está mejor que varios de sus vecinos regionales en algunos indicadores de la pandemia.

Con menos de 3,5 millones de habitantes, el país llevaba hasta el lunes 712 muertes por COVID-19, según la base de datos de la Universidad Johns Hopkins.

Su tasa de letalidad por COVID-19 (1%) es una de las más bajas en América Latina y menor que la de naciones con población similar, como Costa Rica, Panamá y Paraguay, de acuerdo a Our World in Data.

Uruguay mantiene además uno de los registros más bajos en la región de muertes por COVID-19 por millón de habitantes.

Hasta ahora, el sistema de salud uruguayo nunca se vio desbordado por la pandemia.

Y aunque fue uno de los últimos países de la región en recibir vacunas contra el COVID-19, a fines de febrero, ahora es el segundo latinoamericano con más dosis administradas por cada 100 personas (5,9), detrás de Chile (34,5).

Dos personas del equipo sanitario en Uruguay.

Getty Images
Uruguay fue uno de los últimos países latinoamericanos en obtener vacunas, pero inocula a uno de los ritmos más rápidos de la región.

Uruguay llamó la atención desde el año pasado por haber aplicado una singular estrategia frente a la pandemia, sin confinamientos obligatorios.

El presidente Luis Lacalle definió este camino como de “libertad responsable”: pidió a la población que permaneciera en sus casas, pero evitó los controles policiales de otros países.

Como la población siguió los consejos y el virus estaba bajo control, a partir de abril de 2020 el gobierno reabrió gradualmente actividades que había cerrado al inicio de la pandemia: construcción, comercio, escuelas presenciales, restaurantes…

https://www.youtube.com/watch?v=dDHHLysaCHg

Pero la primera ola de contagios comenzó a subir a fin de año en Uruguay y los expertos creen que lo que observan ahora es un rebote de la misma.

Parte del fenómeno es atribuido al comportamiento de las personas, que interactúan más en su regreso de las vacaciones del verano austral.

“A veces es estar preso del propio éxito: al país le había ido muy bien y las personas relajaron las medidas, eso explica buena parte de lo que nos está pasando”, señala Medina.

Agrega que la otra explicación posible del aumento de casos es que la variante brasileña del virus —definida como la P.1 y más transmisible— haya entrado a Uruguay por su frontera terrestre con Brasil.

Si bien el gobierno de Lacalle dispuso un cierre parcial de fronteras, esto es difícil de lograr en ciudades fronterizas con Brasil,donde apenas una calle marca el límite binacional.

“Estamos convencidos de que (la P.1) debe estar en el país, simplemente todavía no logramos demostrarlo”, señala el infectólogo.

Y sostiene que, si esto se confirma en estudios que se realizan, “quiere decir que las medidas que venía usando el país para contener la epidemia dejan de ser tan eficientes y usted tiene que ser más estricto”.

La liebre y la tortuga

El gobierno uruguayo tiene previsto analizar la situación sanitaria este martes en un Consejo de Ministros.

Por lo pronto, ya ha decidido solicitar al Parlamento que renueve un límite impuesto al derecho a reunión para evitar aglomeraciones, informaron medios locales.

Hospital en Montevideo.

Getty Images
Es probable que Uruguay anuncie más medidas restrictivas esta semana.

El presidente Lacalle se mostraba contrario hasta la semana pasada a adoptar medidas más restrictivas, como la prohibición de circulación.

Sin embargo, el Grupo Asesor Científico Honorario (Gach), integrado por expertos como Medina y que aconseja al gobierno en la pandemia, sugirió en febrero limitar reuniones sociales o familiares y las actividades de comercios no esenciales.

Y el lunes distintos especialistas reclamaron públicamente más medidas.

“A diferencia de la fábula de la carrera entre la liebre (virus) y la tortuga (nosotros), acá no se va a dormir sola. Es ahora que hay que noquearla, bajando la movilidad con nuevas medidas, y así llegar a la meta”, tuiteó Gonzalo Moratorio, un virólogo del Instituto Pasteur de Montevideo, el lunes.

El nefrólogo Oscar Noboa sostuvo en la misma red que “cada minuto sin medidas tiene costos muy altos para los enfermos y sus contactos”.

Enfermera en Uruguay.

Getty Images
Uruguay estableció un calendario singular de vacunación, sin comenzar por los mayores.

“La realidad ya no nos permite ser optimistas. Es una carrera entre el aumento de casos y el muy buen ritmo de vacunación. En este mes (entre hoy y mediados de abril) se juegan las finales. Es necesario adoptar medidas duras, aunque no gusten”, tuiteó Oscar Ventura, catedrático de la Universidad de Química de la Udelar.

Uruguay también ha adoptado un calendario singular de vacunación, sin comenzar por la población de mayor edad como hicieron otros países por ser grupo de riesgo.

Esto se debe a que, según expertos locales, las primeras vacunas que recibió el país, del laboratorio chino Sinovac, carecían de suficientes ensayos clínicos en mayores de 60 años.

El lunes el gobierno anunció que comenzará a vacunar a personas de entre 50 y 70 años. Pero aún se desconoce cuándo exactamente inoculará a quienes tienen entre 70 y 75 con dosis de otros laboratorios.

Medina destaca la importancia clave de vacunarse contra la covid-19, pero señala que, sin otras medidas, incluso una tasa alta de inoculación tendría escaso impacto en el momento actual del país.

“Esto no nos va a ayudar en esta etapa de aceleración de la epidemia”, advierte. “Nos va a ir ayudando más adelante”.


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