Los policías torturaron por horas a Giovanni porque él intentó grabarlos
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

A Giovanni lo torturaron por tres horas; los policías se ensañaron porque intentó grabarlos con su celular

Ya existían al menos 2 antecedentes de abuso policial en el mismo municipio, según Fiscalía. Datos oficiales prueban que el uso excesivo de la fuerza es una realidad generalizada en el país.
Cuartoscuro
5 de junio, 2020
Comparte

Familiares de un testigo que fue detenido en compañía de Giovanni López denunciaron que, la noche del 4 de mayo, el joven de 30 años de edad fue torturado a golpes por los policías que lo detuvieron frente a su domicilio ubicado en el municipio de Ixtlahuacán de los Membrillos, Jalisco.

La supuesta tortura se dio por espacio de tres horas en la comandancia municipal, hasta donde fue trasladado Giovanni, de acuerdo con el testimonio de los familiares ofrecido al periodista  jalisciense de Milenio, Jorge Martínez.

Narraron que el único error de Giovanni fue tratar de grabar con su celular como los policías intentaban detener a uno de sus vecinos que no llevaba cubrebocas.

“A él más bien lo agarraron porque se acercó con el celular a grabar…Le quisieron arrebatar el celular pero (Giovanni) se lo pasó a una vecina”.

Los familiares del testigo, quienes también presenciaron la detención, aseguraron que el joven era un muy tranquilo y que ese día no fue excepción.

El testimonio de la familia coincide con el comentario que hizo un hermano y una tía de Giovanni a los policías que lo detuvieron, de acuerdo con un video difundido por el medio LatinUs, grabado el día de los hechos.

En este video el hermano y la tía mencionaron a gritos que Giovanni se encontraba tranquilo, sentado en la banqueta, cuando los policías llegaron y lo agredieron.

Lee: Alfaro acusa a infiltrados y a Morena de provocar violencia durante protestas de #JusticiaParaGiovanni en Jalisco

“Él estaba tranquilo ustedes lo golpearon”, gritó los policías a manera de reclamo, el hermano de Giovanni, quien se encontraba dentro del patio de su casa.

En medio del forcejeo se escuchaban los gritos desesperados de Giovanni quien intentaba zafarse de los policías, por lo que su hermano Christian le advirtió a uno de los oficiales: “Si lo matas ya sabemos”.

En un testimonio ofrecido al mismo medio que difundió el video grabado por la familia, Christian dijo que los policías llegaron a su barrio a “hacer una redada” para detener gente “que no trajera cubrebocas”.

“Íbamos a ir a cenar y llegaron y nos agredieron. A mi hermano lo agarraron como diez policías, a mí también, pero yo me alcancé a zafar y a él lo estaban golpeando, torturando, ahorcando ahí. Yo en ese momento empecé a grabar”.

Los testigos ubicaron a por lo menos cuatro patrullas en el lugar. En cada patrulla iban por lo menos dos policías. Una de estas unidades era la M36.

En el video de la familia de Giovanni se observa a cuatro policías dándole de rodillazos en las piernas al joven y apretándolo de la garganta para someterlo, así como una mujer policía con arma larga caminando y un supuesto comandante encabezando el operativo con camiseta de civil.

Uno de estos policías retó verbalmente al hermano de Giovanni para salir de la casa. El uniformado, quien traía tapado el rostro con un cubrebocas y portaba uniforme negro, primero le hizo una seña con la mano para pedirle que saliera y luego le dijo: “órale pinchi joto”, mientras la tía le gritaba a Giovanni: tranquilo Vanni (como le decían de cariño a su sobrino)… vamos a ir por ti”.

Una vez que los suben a la patrulla, Giovanni y su vecino fueron llevados a la comisaría. De acuerdo con los familiares del segundo detenido, a Giovanni lo golpearon en el trayecto en brazos, torax, cara y piernas. Le dejaron un ojo amoratado e hinchado.

En la comisaria, sin embargo, de acuerdo con los testimonios narrados, a Giovanni lo volvieron a golpear y torturar por tres horas.

“Fue una salvajada”, sostiene uno de los dos testigos, quien dijo sentirse decepcionado con el actuar de la policía que “supuestamente esta para proteger al pueblo no para que lo agredan”.

En conferencia de prensa del 3 de junio, un mes después de los hechos y luego que la familia hiciera público su video, el fiscal de Justicia de Jalisco, Gerardo Octavio Solís, y el titular de la Coordinación de Seguridad, Macedonio Tamez Guajardo, aseguraron que en ningún reporte policial se mencionó que Giovanni fuera detenido por la falta de cubrebocas.

Lee:#JusticiaParaGiovanni: Agentes de Jalisco responden con gas, golpes y 26 detenciones a protesta contra abuso policial

El fiscal narró que Giovanni fue ingresado a las celdas de la cárcel municipal, de ahí se llevó al área de atención médica “falleciendo en el trayecto”.

Además, dijo que la autopsia practicada al cuerpo del joven arrojó que se encontraron “lesiones que por su naturaleza llevan a una gravedad extrema, que pueden propiciar la muerte”.  

Por estos hechos son investigados los policías municipales y el alcalde de Ixtlahuacán de los Membrillos, Eduardo Cervantes Aguilar, quien este viernes comparecerá ante la Fiscalía General de Jalisco para explicar lo que sabe sobre la muerte del joven.

Los delitos que se investigan son homicidio y abuso de autoridad. 

Versiones oficiales de la captura, también difieren

Las versiones vertidas por distintas autoridades sobre la detención de Giovanni López también registran diferencias. Originalmente se dijo que fue detenido por no usar un cubrebocas, versión que incluso fue replicada oficialmente en un comunicado emitido ayer por la Secretaría de Gobernación.

Pero en el video de la detención que se difundió en redes sociales los policías implicados señalan, por su parte, que la captura obedecía “a que se estaba oponiendo” a alguna instrucción de la autoridad, según dice el que parece ser el comandante.

La Fiscalía de Justicia de Jalisco ha insistido que según los informes de la policía municipal el joven fue detenido porque mostraba “una conducta agresiva”. Y finalmente el gobernador Enrique Alfaro dijo en su cuenta de Twitter que Giovanni fue detenido “por supuestamente agredir a los policías municipales”.

Las supuestas acciones que las autoridades de Jalisco atribuyen a Giovanni representan un delito contemplado en el Código Penal de Jalisco. El artículo 129 de dicho código lo contempla como ilícito que se sanciona con una pena de hasta cinco años de prisión, el que “con la fuerza, amenaza o amago se oponga a la autoridad competente”.

Lo anterior significa que el joven tendría que haber sido puesto a disposición de una agencia del Ministerio Público si ese hubiera sido el caso, peor ello no ocurrió.

En cambio, el joven fue trasladado a una cárcel municipal, y de ahí a los Servicios Médicos Municipales donde llegó ya sin vida.

Estas son las circunstancias que la Fiscalía General de Justicia de la entidad se encuentra investigando. La dependencia reveló que el caso de Giovanni López es la tercera carpeta de investigación que se inicia por presuntos abusos de autoridad en donde se encuentra implicada la fuerza de Seguridad Municipal.

Historial de abusos… y desconfianza

El uso de la fuerza, la tortura y las detenciones arbitrarias de parte de las fuerzas de seguridad son un problema endémico en México. Por años se han documentado casos y datos que lo muestran en todo el país.

Por ejemplo, de acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad del Inegi, casi el 64% de las personas arrestadas entre 2010 y 2016 sufrieron algún tipo de agresión física, y la mayoría de ellos de diversa índole.

El 59% dijo haber recibido golpes y puñetazos, el 37% lesiones por aplastamiento, el 19% descargas eléctricas, el 6.5% quemaduras, entre otros.

Además, el 35% de las personas arrestadas señalaron que les impidieron respirar libremente, ya sea sofocándola, asfixiándola y sumergiendo su cara en el agua.

En muchos casos los abusos también se presentan en el Ministerio Público. Por ejemplo, según la misma encuesta, el 49% de los detenidos reporta haber sido incomunicado, mientras que el 39% asegura haber sufrido algún tipo de lesión física.

Un informe de la Organización de las Naciones Unidas publicado en mayo de 2019 acusó que las detenciones arbitrarias, la tortura y la impunidad persistían en México pese a múltiples recomendaciones. Y reveló que tan solo entre 2013 y 2018 un total de 2 mil 531 personas detenidas en cárceles estatales y 220 en cárceles federales murieron en posibles condiciones de violencia.

Casos de todas dimensiones que han trascendido públicamente dan cuenta de los abusos. Apenas el pasado 28 de febrero circuló un video en el que se aprecia a policías de Tijuana sometiendo a una persona que posteriormente perdió la vida.

En 2017 otro video mostró como un hombre murió en una estación de policía de Ciudad Juárez tras ser sometido por más de cinco uniformados. Ese mismo año, pero en Zimapán, Hidalgo, un detenido murió tras ser golpeado por policías municipales.

Han habido casos de fuerzas de seguridad implicadas en graves violaciones a derechos humanos de forma sistemática. En Veracruz, por ejemplo, la Fiscalía del estado documentó la participación de la Policía Estatal en múltiples desapariciones forzadas. En febrero de 2018 se cumplimentaron 19 órdenes de aprehensión en contra de mandos y elementos de esa corporación.

Pese a que por años organismos internacionales insistieron a México la necesidad de regular adecuadamente el uso de la fuerza policial, fue apenas el 27 de mayo de 2019 cuando se expidió la Ley Nacional de Uso de la Fuerza y ello gracias al proceso de negociación para que se aprobara la creación de la Guardia Nacional.

Otro gran pendiente que enfrenta la policía en México es su depuración. Aunque desde hace mas de una década entro en vigor la Ley Nacional del Sistema Nacional de Seguridad Pública que establece que todo policía en activo debe tener una acreditación vigente que pruebe que es confiable, la realidad es distinta.

Datos oficiales prueban que hasta abril de este año estaban en activo en el país 24 mil 839 policías a pesar de que reprobaron los controles de confianza y que por ley deben ser despedidos.

Las policías municipales son las que registran los mayores retrasos en esta materia.

Por ejemplo, en el caso de Jalisco las policías municipales (entre la que se encuentra la de Ixtlahuacán de los Membrillos implicada en el caso de Giovanni) 1 de cada 4 policías en activo carece del control de confianza vigente y no debería de estar laborando. 

Con información de Francisco Sandoval y Arturo Ángel.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

La historia detrás de la icónica imagen del hombre cayendo de una de las Torres Gemelas

El fotógrafo Richard Drew, de Associated Press, corrió al World Trade Center la mañana del 11 de septiembre de 2001 y registró la imagen histórica de un hombre saltando hacia su muerte. La identidad del hombre sigue siendo un misterio.
11 de septiembre, 2021
Comparte

Por motivos editoriales y por la sensibilidad de la imagen, BBC no muestra la fotografía del hombre que salta al vacío.


Muerte o muerte. En la mañana del 11 de septiembre de 2001, decenas de personas se enfentaron a esta falsa alternativa. Con fuego y humo dentro de los edificios del World Trade Center de Nueva York, las víctimas en los pisos superiores comenzaron a saltar, perdiendo la vida al caer hasta desde 417 metros de altura.

La escena de personas que saltan de los edificios atacados por dos aviones es uno de los aspectos más oscuros y sensibles de la tragedia, de la que se cumplen 20 años este sábado.

La imagen de una de estas personas, un hombre que cae casi en picado, boca abajo y su cuerpo paralelo a las líneas de las Torres Gemelas, se volvió icónica.

El día después de la tragedia, varios periódicos publicaron la foto tomada por Richard Drew, fotógrafo de Associated Press. Han pasado los años y la imagen es para muchos demasiado dolorosa de contemplar. Otros vieron en ella la terrible estética de ese salto a la muerte.

Esta es la historia de la icónica foto de “The Falling Man” (“El Hombre Que Cae”).

“Era un día cualquiera en Nueva York”, comienza Richard Drew, ahora de 74 años.

Fotógrafo desde los 19 años, el experimentado Drew, entonces de 54 años, acababa de cubrir el torneo de tenis del US Open en Queens, Nueva York. Ese martes 11 de septiembre cubriría la Semana de la Moda de Nueva York, más específicamente, el primer desfile de maternidad con modelos embarazadas reales. Drew vio el desfile en Bryant Park, justo en el centro de Manhattan, junto a un camarógrafo de la cadena de televisión CNN.

Humo saliendo de una de las torres

Getty Images

Mientras hablaban, el camarógrafo de CNN dijo: “Hubo una explosión en el World Trade Center. Un avión chocó contra el World Trade Center”.

Al instante sonó el teléfono celular de Drew. Era su editor, quien le ordenó que corriera a la escena. Drew agarró su cámara y corrió a Times Square. Desde allí, tomó el metro hacia las Torres Gemelas.

Cuando salió de las escaleras del metro, vio una imagen inolvidable: las dos torres en llamas. Comenzó a fotografiar a personas conmocionadas por el caos que las rodeaba, el FBI ya en las calles aislando el área.

“Entonces me di cuenta de que el humo soplaba de oeste a este y di la vuelta para evitarlo. Me quedé junto a las ambulancias, entre un socorrista y un policía”, dice a BBC Brasil.


El socorrista fue el primero en darse cuenta. Señalando hacia arriba, gritó: “¡Dios mío, la gente se está tirando del edificio!”, recuerda Drew.

El fotógrafo apuntó con su cámara. “Tomé tantas fotos como pude de personas que se caían del edificio”, dice.

“No sé si saltaron por elección o si se vieron obligados a saltar por el fuego o el humo. No sé por qué hicieron lo que hicieron. Sólo sé que tuve que grabarlo”, cuenta.

Humo saliendo de las Torres Gemelas tras los ataques del 11 de septiembre

Getty Images

El Servicio Forense de la Ciudad de Nueva York declaró más tarde que las personas que saltaban de los edificios no podían ser llamadas “suicidas” porque eran expulsadas del edificio por el humo, el fuego o las explosiones.

La causa de muerte de todos los que perdieron la vida en la caída de las Torres Gemelas, atacadas ese día por al Qaeda, fue catalogada como “asesinato” en los certificados de defunción.

En un informe de 2002, el diario USA Today calculó a través de fotos, videos y entrevistas que 200 personas murieron de esta manera en la tragedia del 11 de septiembre. A partir de las fotos, The New York Times estimó que fueron 50 personas.

Según los relatos de los sobrevivientes, el hecho de que la gente saltara desde el edificio de al lado pudo haber salvado la vida de cientos de personas que, al verlos, se apresuraron a evacuar su lugar de trabajo.

“No fui frío”

Mientras fotografiaba, Drew experimentó algo siniestro: escuchó el ruido de cuerpos golpeando el suelo. “Algunos dicen que fui frío. No es eso. Soy un periodista capacitado. Te sumerges en el momento y simplemente fotografías lo que está sucediendo, en piloto automático”, dice.

Gente alrededor de las Torre Gemelas luego del ataque

Getty Images

“Cuando alguien comenzaba a caer, apuntaba con mi visor. Como trabajaba con una cámara digital, cuando mantenía mi dedo en el botón de la cámara, tomaba varias fotografías. Y, así seguía a la gente que se estaba cayendo del edificio “. A las 9:41, registró para siempre los últimos momentos del “hombre que cae”.

Cuando Drew regresó a la sala de redacción y fue a revisar sus fotos, supo instantáneamente que esta era la más fuerte de todas. “Estaba vertical, con la cabeza gacha, entre las dos torres. Había una simetría allí. Pero solo estuvo así por un momento. Si hubiera sido otro momento, hubiera salido en otra posición”, dice.

Foto “silenciosa”

“A mucha gente no le gusta ver esta foto. Creo que la gente se identifica con ella y tiene miedo de tener que enfrentarse a la misma decisión que ese hombre algún día”, dice Drew.

Para él, la imagen es representativa de lo que sucedió ese día: “Es una de las pocas que muestra a alguien muriendo en el ataque más grave que hemos sufrido en Estados Unidos”, dice. A pesar de ser una foto sobre la muerte, reconoce Drew, es una foto “silenciosa”. “No es como otras fotos violentas de muertes que ocurren en guerras”.

Torres Gemelas

Getty
Hace 20 años, el ataque en Nueva York se cobró la vida de casi 3.000 personas.

Esa noche, Drew regresó a casa con un colega. Se sentaron y hablaron de todo menos de lo que habían visto ese día. Su esposa, dice Drew, se levantó al amanecer con ganas de pasar la aspiradora por toda la casa. “El estrés postraumático viene después”, reconoce. “Hablar de lo que sucedió ayuda. Ese fue un momento en mi historia, al igual que fue un momento en la Historia”.

Otro momento en la Historia y su historia: cuando tenía 21 años y vivía en Los Ángeles, en 1968, Drew fue uno de los cuatro fotógrafos presentes en otro momento histórico: la muerte del senador Bobby Kennedy, hermano del expresidente John F. Kennedy.

“Estaba en el escenario detrás de él para fotografiarlo cuando hablaba. Me dio sed y fui a buscar agua”, dice Drew. “Salió y lo seguí. Cuando lo atacaron, me subí a una mesa junto a él y lo fotografié en el suelo”.

“Solo estaba haciendo mi trabajo, al igual que solo estaba haciendo mi trabajo años después, el 11 de septiembre”, señala.

¿Quién era el hombre que cae?

Drew dice que ha reflexionado sobre quién era el hombre al que registró saltando desde una de las Torres Gemelas, pero nunca de manera “muy profunda”.

“Fue una de las casi 3.000 personas que murieron ese día. No sé su nombre, ni la decisión que tuvo que tomar. Sé que se lanzó de un edificio y yo estaba allí para capturar ese momento”, cuenta.

Pero el misterio que rodea su identidad ha preocupado a otros.

Uno de ellos, el periodista estadounidense Tom Junod. Dos años después del 11 de septiembre, Junod escribió un artículo de portada para la revista “Esquire” en el que acuñó el nombre deEl hombre que cae” para el protagonista de la foto y trató de identificarlo.

Junod dio con dos nombres. Uno, Norberto Hernández, chef del restaurante Windows on the World, que estaba ubicado en el piso 106 de la Torre Norte. Pero la familia de Hernández dijo que no podía ser él por la ropa que llevaba.

El segundo hombre era Jonathan Briley, un ingeniero de sonido de 43 años que también trabajaba en el restaurante. Los hermanos de Briley dijeron que pensaban que, por la ropa y el cuerpo del hombre, podría ser el de la foto.

Es posible que sea él, pero no hay forma de estar seguro.

En 2006, el director estadounidense Henry Singer realizó un documental basado en los informes de Junod y utilizando otras imágenes capturadas ese día.

Avión en Kabul

La elección entre la muerte y la muerte parece haber sido también lo que sucedió hace tres semanas en Afganistán, cuando, desesperados por abandonar el país, unos hombres se colgaron del fuselaje de un avión estadounidense.

Las dos imágenes son como dos finales terribles de esta historia que se unieron 20 años después.

Casi un mes después de los ataques a las Torres Gemelas, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció la guerra contra Afganistán. Estados Unidos sacaría del poder a los talibanes, que daban cobijo a al Qaeda, los perpetradores de los ataques, en el territorio que controlaban.

Afganos esperando para salir del aeropuerto de Kabul el 16 de agosto de 2021.

AFP
Cientos de afganos corrieron al aeropuerto de Kabul y se aferraron a un avión con la esperanza de salir del país.

Después de 20 años, cuando el presidente Joe Biden llevó a Estados Unidos a poner fin a la guerra al retirar a las tropas estadounidenses de Afganistán, los talibanes regresaron al poder.

Fue la desesperación de permanecer en un país nuevamente controlado por los talibanes lo que hizo que los afganos se aferraran a las alas y al fuselaje de un avión.

El avión despega y los cuerpos caen en picado hacia la nada, tal como lo hicieron el 11 de septiembre. Un joven futbolista de 19 años, Zaki Anwari, murió tratando de escapar de esta manera.

El fotógrafo de “El hombre que cae” se negó a comentar sobre Afganistán o la política actual. Hoy, Drew fotografía la emoción de los “corredores” de la Bolsa de Valores de Nueva York, justo al lado de donde alguna vez estuvieron las Torres Gemelas y donde ahora hay un monumento a las víctimas del 11 de septiembre.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=LOgy5j2Z8vw

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.