Contratados por Insabi acusan retraso en pagos y falta de seguro ante COVID
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Contratados por Insabi ante emergencia de COVID denuncian retraso en pagos, desorganización y falta de seguro

El presidente López Obrador anunció la contratación de más de 46 mil profesionales durante la emergencia sanitaria, entre ellos hay denuncias de malas condiciones en sus puestos de trabajo frente a la COVID-19.
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Eli cumplió el martes dos meses como enfermera en el hospital Belisario Domínguez. Un día antes, como si fuese un regalo por su aniversario en urgencias, recibió el pago de las cuatro quincenas que le adeudaban. Entró a trabajar el 16 de abril, pero hasta finales de mayo no firmó su contrato, del que tampoco le dieron copia. No es la única. Historias similares se repiten en el personal que respondió a la llamada del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), un organismo fundado este año para dar cobertura a las personas que no tienen Seguridad Social pero que ha asumido la gestión de las plazas requeridas durante la emergencia causada por la COVID-19.

El servicio registra denuncias por falta de organización, demoras en pagos y firma de contratos, e incluso personal que se ve obligado a trabajar en primera línea ante el coronavirus sin siquiera estar dado de alta en el Seguro Social.

Animal Político constató denuncias similares en hospitales de Ciudad de México, Sinaloa o Oaxaca. Pero hay más. Algunos aseguran que no quieren hablar por miedo a represalias. En páginas de Facebook y grupos de Whatsapp, decenas de trabajadores de la salud se quejan de las condiciones en las que fueron reclutados en medio de una pandemia que ha infectado a 32 mil 388 compañeros y ha costado la vida a 463, según datos de Salud.

Entérate: INSABI pagó 6.2 mdd por contratación de médicos cubanos para combatir COVID en CDMX

“El trato no es digno hacia nuestra persona. Llamo a la responsable de recursos humanos y me dice que sí, que van a efectuar el pago, pero no lo hacen. Hay compañeros que ya se marcharon porque no querían laborar sin contrato o porque nos pagan menos de lo que nos dijeron que harían”, explicaba Eli días antes de recibir su salario. “Me hacía mucha falta”, explica.

En su casa viven su esposo y sus dos hijos y durante todo este tiempo tuvieron que apretarse el cinturón.

Explica la enfermera que en su turno de Urgencias en el Belisario Domínguez iniciaron 15 personas pero que actualmente solo quedan cinco. Dice que algunos contrajeron la COVID-19 y otros decidieron marcharse al comprobar que las condiciones de trabajo no eran las que les habían prometido. Durante mes y medio ella atendió a personas que llegaban con los síntomas de coronavirus, muchos en condiciones de extrema gravedad, sin siquiera haber firmado un contrato.

Animal Político quiso conocer la versión del Insabi, sin obtener respuesta hasta la fecha. De forma extraoficial, fuentes de la institución reconocieron que existen estas fallas pero que se trata de errores administrativos, no de un problema estructural.

Desde el inicio de la pandemia, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció la contratación masiva de personal de Medicina y Enfermería para paliar el déficit de profesionales en los hospitales. No era solo que hubiese menos de los que la emergencia requería, sino que muchos de los de planta estaban dentro de la población de riesgo por edad o por padecimientos previos y se marcharon a casa.

Para hacer más atractiva la oferta, en su intervención en la conferencia matutina del sábado 4 de abril, López Obrador prometió el pago por adelantado y viáticos para quien secundase la convocatoria. Aquel día, el presidente reconoció que los nuevos contratados por la administración podían tardar hasta tres meses en percibir su sueldo y aseguró que ese mismo lunes 6 estarían los cheques disponibles. No fue así. Hay personal como Karina que se tardó dos meses en recibir su salario. Otros todavía no han ingresado un peso desde que iniciaron sus labores.

El gobierno federal trató de hacer frente a la falta de personal con una campaña de contratación a cargo del Insabi y del IMSS. En la Ciudad de México, además, se puso en marcha la estrategia “Galeno Salud” de la Secretaría de Salud.

El domingo 14, en un video difundido a través de redes sociales, López Obrador aseguró que fueron contratadas 46 mil 029 personas entre especialistas (3 mil 936), médicos generales (7 mil 819), enfermeras especialistas (mil 435), enfermeras generales (19 mil 350) y otro personal, como camilleros, cocineros y radiólogos (13 mil 489). No especificó qué institución se hizo cargo de cuántas personas exactamente.

En el caso del Insabi, el sistema es el siguiente: el aspirante se inscribe en la web (muchos llevaban meses registrados) y puede solicitar plaza en hospitales del IMSS, ISSSTE o a través del propio Insabi. Los salarios oscilan entre los 41 mil 043 pesos brutos que percibe un médico especialista (32 mil 838 después de descontar impuestos) hasta los 17 mil 393 (16 mil 804 netos) que cobra un auxiliar de enfermería y los contratos tendrían una duración máxima de seis meses. Posteriormente le asignan su puesto y alguien se pone en contacto para decirle la fecha y la hora en la que debe personarse. Hasta ahí todo normal. El problema que denuncian algunos profesionales es que al llegar al centro hospitalario les ponen a trabajar, pero nadie les dice cuándo firmarán el contrato.

Eso le ocurrió a Jesús, enfermero de Morelos que se desplazó hasta la Ciudad de México para trabajar en el Belisario Domínguez. El 20 de abril fue su primer y último día.

“Me presenté y no se hablaba de los contratos. Llamaba y me decían que no había fecha. Como no había contrato de por medio pensé que no valía la pena. Porque suponía estar trabajando bajo nuestra responsabilidad. En caso de que me contagiara, se les podría hacer fácil decir que no trabajaba para ellos”, dice.
Después de 24 horas de guardia, el enfermero decidió no regresar al trabajo.

“Estuve llamando para que me reubicaran o me dieran la baja, pero nunca contestaron. Así que opte por dejarlo”, explica. El miedo a contagiarse y la incertidumbre de no saber cuánto cobraría le empujaron

Su caso no es exclusivo. Una fuente del hospital que habló a condición de anonimato reconoció que al hospital había llegado “personal muy humilde, de otros estados, a los que el personal de base tuvo que regalarle uniformes y zapatos”. Según explica, muchos de ellos se regresaron a su lugar de origen.

Algunos contagiados y otros porque seguir en la Ciudad de México sin percibir ni un peso se les hacía insostenible a pesar de que el alojamiento estaba garantizado por los más de 200 hoteles que se pusieron a disposición de la secretaría de Salud.

La falta de seguridad ante un posible contagio es otro de los problemas que denuncia el personal. Le ocurrió, por ejemplo, a Leslie, química en el hospital del ISSSTE de Mazatlán, Sinaloa, que se contagió la semana pasada justo un par de día después de haber firmado su alta en el seguro social.

“El permiso médico lo firmé antes de enfermarme, de pura casualidad. Me negaban el medicamento porque me decían que no estaba registrada en el sistema”, explica. Al final, la intervención de un superior permitió que le entregasen las medicinas.

Explica la trabajadora que llevaba cinco años haciendo sustituciones hasta que le explicaron que había salido un contrato y que debía inscribirse en la página del Insabi para ser seleccionada. El 16 de abril comenzó bajo esta nueva modalidad. No sabía ni siquiera cuánto le iban a pagar, pero aceptó el empleo porque era seguridad durante cinco meses y medio.

Las tres primeras quincenas no recibió un peso. Finalmente, le ingresaron 20 mil, que no concuerda con ninguna de las tablas y dice que no sabe si se trata de un adelanto o el mes y medio que ya trabajó. En realidad, los retrasos eran parte de su rutina. Dice que todavía le adeudan tres quincenas del contrato anterior y 20 guardias, que deberán liquidarle cuando concluya el período en el Insabi.

La incertidumbre es uno de los males que afecta a estos trabajadores.

“Nadie nos ha dado la información. No hemos tenido hasta el día de hoy un contrato o alguna documentación donde nos digan nuestros derechos y obligaciones, mentiría si dijese que sí tengo seguro o no. Sinceramente, desconozco esa información”, asegura una de las cuatro enfermeras recientemente contratadas por el Hospital General de Oaxaca.

Denuncia que todavía no ha recibido ni un peso desde que comenzó a trabajar y que tuvo que comprar con sus propios recursos el material de protección.

“Llegué para adquirir más experiencia laboral, porque amo mi profesión”, explica, “pero es muy triste y lamentable esta situación”.

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Qué países están vacunando a niños contra COVID-19, por qué y cuáles son los de América Latina

Te contamos por qué cada vez más países están inoculando a menores contra Covid-19, a partir de qué edad los vacunan y qué está ocurriendo en la región latinoamericana.
17 de septiembre, 2021
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Hasta ahora, la vacunación contra el Covid-19 se ha enfocado en la población adulta, sobre todo en los mayores de 60 años, que son quienes tienen más probabilidades de sufrir consecuencias graves o morir a causa de esta enfermedad.

En el extremo opuesto están los niños, el grupo etario que menos riesgos corre a causa del coronavirus.

Si bien un pequeño grupo de menores infectados -se estima que 1 de cada 5.000- desarrolla una rara pero grave enfermedad llamada síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico (o PIMS, por sus siglas en inglés), la vasta mayoría padece síntomas muy leves o es asintomática.

No obstante, varios países empezaron a vacunar a sus niños, luego de que algunos fabricantes de vacunas confirmaron que son seguras para los menores.

La estadounidense Pfizer probó su vacuna con éxito en menores a partir de los 12 años, y las dos vacunas chinas, Sinovac y Sinopharm, se aprobaron para mayores de 3.

Estos países no solo están vacunando a los niños que tienen un mayor riesgo por tener condiciones preexistentes. La mayoría vacuna a toda su población infantil a partir de los 12 años, aunque algunas naciones incluso están vacunando a edades más tempranas, como los 2 o 3 años.

La vacuna Pfizer

Reuters
La vacuna Pfizer fue aprobada para niños de 12 años en adelante en mayo.

¿A qué se debe?

Existe una serie de motivos que han llevado a estos países a decidir inocular a su población más joven.

Reino Unido, que acaba de recomendar que los chicos de entre 12 y 15 años reciban una dosis de la vacuna Pfizer, justificó su decisión afirmando que esto debería evitar interrupciones en su educación.

La decisión del gobierno británico se dio luego de que el comité científico que lo asesora se opusiera a vacunar a niños sanos solo por motivos de salud, afirmando que el virus representa una amenaza muy baja para ellos.

El director médico de Inglaterra, Chris Whitty, dijo que fue una “decisión difícil”, pero que perder tiempo de escuela “ha sido extraordinariamente difícil para los niños”, especialmente en las zonas más desfavorecidas del país.

Agregó que la interrupción prolongada de la escolaridad puede causar problemas de salud mental y tener efectos a largo plazo.

Una encuesta publicada en julio por la Oficina Nacional de Estadísticas de Reino Unido había mostrado que casi 9 de cada 10 padres estaban de acuerdo con vacunar a sus hijos.

El gobierno británico espera que esta medida sirva para ayudar a frenar la propagación de la variante delta, la más contagiosa del coronavirus, que ha causado una nueva ola de infecciones en ese país.

Señalan que una sola dosis reduce el riesgo de contraer esta variante -si se entra en contacto con ella- en aproximadamente un 55%.

También reduce las posibilidades de enfermarse con gravedad y de contagiar el virus.

https://www.youtube.com/watch?v=UoFBS1ABim4

Variante delta

Los estragos que está causando la variante delta también explican por qué varios otros países empezaron a vacunar a sus menores.

Estados Unidos y Canadá empezaron a vacunar a niños, a partir de los 12 años, en mayo pasado.

Según el último informe del Centro para el Control de Enfermedades (CDC, en inglés), la cantidad de niños hospitalizados con covid-19 en EE.UU. es de 3,4 a 3,7 veces mayor en los estados que menos han vacunado a su población.

Algunas juntas escolares en ese país incluso decidieron que la vacuna sea obligatoria para que los niños de 12 años o más puedan asistan a clases, algo que ha sido objetado por algunos padres.

La farmacéutica Pfizer ya ha empezado a testear su vacuna en niños de 5 a 11 años, y se espera que esos resultados estén listos este mes.

El presidente Joe Biden ya señaló que las vacunas para ese grupo etario estarán disponibles “pronto” después de que los reguladores revisen los datos clínicos.

China, que también enfrenta un aumento de casos por la variante delta, aprobó la inoculación de niños a partir de los 3 años en junio pasado, con las vacunas Sinovac y Sinopharm.

Se convirtió así en el primer país en permitir la vacunación de un grupo de edad tan joven, seguido por Emiratos Árabes Unidos en agosto, que también empezó a vacunar a niños desde los 3.

El gigante asiático empezó a vacunar a menores de entre 12 y 17 años a principios de 2021 y para mediados de agosto ya había administrado 60 millones de dosis a ese grupo etario, según la Comisión Nacional de Salud.

Ahora un nuevo brote, que según los medios locales está “centrado en las escuelas”, ha llevado a algunos expertos a pedir que el programa de vacunación se amplíe para cubrir a los niños de entre 3 y 12 años.

Alumnos de un colegio en Shanghái reciben la vacuna contra el covid-19.

Reuters
Alumnos de un colegio en Shanghái reciben la vacuna contra el covid-19.

Inmunidad de rebaño

El periodista especializado en Salud de la BBC Jim Reed señala que China se ha fijado como objetivo vacunar al 80% de sus 1.400 millones de habitantes para fin de año, “una cifra imposible de cumplir sin inocular a un gran número de menores de 18 años”.

Lo cierto es que, si bien los chicos no suelen padecer formas graves de covid-19, siguen siendo una vía de contagio.

Y en algunos países donde una gran proporción de los adultos ya está vacunada, los niños representan una importante fuente de infección.

Esto explica por qué varios países de la Unión Europea (UE) empezaron a vacunar a menores de entre 12 y 15, luego de que la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) aprobara el uso de la vacuna Pfizer para esas edades en mayo.

Alemania, que solo permitía la vacunación de menores con problemas de salud previos, en agosto extendió su programa de vacunación para incorporar a todos los niños de 12 en adelante.

En tanto, España, Dinamarca y Francia ya han vacunado a la mayoría de su población de esa edad con al menos una dosis.

Las autoridades francesas informaron que, a partir de octubre, todos los adolescentes deberán presentar evidencia de que han sido vacunados o que tienen una prueba negativa de coronavirus para acceder a lugares como cines, museos, restaurantes y centros comerciales, como ya ocurre con los adultos.

Otro país que aplica un sistema similar -llamado “pase verde”- es Israel, una de las naciones que más rápido logró vacunar a la mayor parte -casi el 90%- de su población adulta.

En medio de un fuerte aumento de casos por la variante delta, en junio el país empezó a vacunar a los chicos a partir de los 12 años, edad que se redujo a los 3 a mediados de agosto.

Niñas en un colegio en Jerusalén

EPA
Israel empezó a vacunar a los niños desde los 3 años en agosto, en medio de un aumento de casos.

También empezó a requerir que los niños de esas edades muestren su pase verde para poder acceder a muchos lugares cerrados, incluyendo bibliotecas, gimnasios y piletas.

América Latina

Varios países latinoamericanos también están vacunando a su población más joven.

Uruguay fue el primero en empezar a inocular a menores de entre 12 y 17 años con la vacuna Pfizer a comienzos de junio.

Chile, que al igual que Uruguay también tiene una de las mayores tasas de vacunación del mundo, comenzó a hacer lo propio unas semanas después.

El pasado 13 de septiembre el país se convirtió en el primero de Sudamérica en dar luz verde a la inoculación de menores de hasta 6 años, con la vacuna de Sinovac.

Los primeros en ser vacunados son quienes tienen comorbilidades, pero a partir del 26 de septiembre se vacunará a todos los menores de esa edad.

“Los niños también se pueden enfermar. Un 12% de los casos que hemos tenido en nuestro país durante este año y medio son niños menores de 18 años”, explicó la subsecretaria de Salud Pública chilena, Paula Daza.

La funcionaria destacó que las vacunas “son seguras, eficaces y, además de proteger a cada una de las personas, son un acto solidario”.

Un niños es vacunado en Santiago

Getty Images
Chile empezó a vacunar a los menores de 12 a 17 en junio, y ahora extendió la vacunación a partir de los 6 años.

Argentina, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Panamá, Paraguay, Perú y República Dominicana también empezaron a vacunar a niños con comorbilidades a partir de los 12 años, entre junio y julio.

Algunos luego extendieron la cobertura a todos los menores de esa edad.

A mediados de septiembre, el presidente salvadoreño anunció que empezarían a vacunar a niños más pequeños, a partir de los 6 años.

En tanto, Cuba se convirtió a principios de mes en el primer país del mundo en vacunar a niños a partir de los 2 años.

Las autoridades sanitarias empezaron a administrar a los menores la vacuna Soberana 02, producida en la isla.

El programa de vacunación pediátrico coincidió con el inicio del ciclo escolar, aunque la educación se ha mantenido en formato virtual.

El presidente Miguel Díaz-Canel señaló a través de un comunicado que el objetivo es llegar a noviembre con más del 90% de la población vacunada.


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