#JusticiaParaSusy, la joven que siempre sonreía e invitaba a disfrutar la vida
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#JusticiaParaSusy, la joven fotógrafa y mamá que siempre sonreía e invitaba a disfrutar la vida

Su caso ha desatado indignación en Chihuahua porque los reportes de la Fiscalía difieren completamente de lo que dice su familia quien denuncia que fue golpeada, violada y asesinada frente a su hijo de 5 años.
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14 de junio, 2020
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Cuando empezó la pandemia por COVID-19, Susy se encerró totalmente en casa para proteger a su hijo. Avisó que dejaría su trabajo de ventas para ocuparse del niño hasta que empezara a ir a la escuela, y con el carisma que tenía, le dijeron que podía volver cuando quisiera. Incluso a sus papás les dijo que no iría a visitarlos, que si querían fueran ellos a su casa. El pasado sábado 6 de junio fue hallada muerta.

Su caso ha desatado indignación en Chihuahua porque los reportes de la Fiscalía General del Estado (FGE) difieren completamente de lo que dice su familia: mientras que la versión oficial es que Susana Margarita Salais Morales murió por asfixia pero su cuerpo no tenía signos de violencia, sus familiares aseguran que fue golpeada, violada y asesinada frente a su hijo de 5 años.

Entérate: Mujeres y sus historias: más allá de su feminicidio

En un primer boletín sobre el caso, la Fiscalía informó que el número de emergencias recibió un reporte de un posible suicidio.

En redes sociales se generó la etiqueta #JusticiaParaSusy reclamando que no fue suicidio, sino feminicidio.

Entonces la Fiscalía borró ese primer comunicado y publicó otro, de la Fiscalía Especializada de la Mujer (FEM), que dice que no se descarta ninguna línea de investigación y que el caso está en manos de la Unidad de Investigación de Feminicidios. Pero reitera que el médico legista no encontró signos de violencia física ni sexual, ni hubo huellas de que alguien entrara a la casa, y que la causa de muerte fue “asfixia mecánica”.

Susana Morales, madre de Susy, dice en entrevista con Animal Político que fue su nieto el que contó lo que realmente había pasado.

“El niño vio todo… ‘Uno, dos, tres. Tres le pegaron a mi mamá. Mamá, mamá, sana sana colita de rana, ya levántate, ahorita viene mi papá’… Así le dijo”, recuerda Susana.

Dice que el pequeño hizo una videollamada con una amiga de ella que vive en otra ciudad y le enseñó cómo estaba, con manos y pies amarrados, sin moverse.

El marido de Susy y papá del niño no contestaba el teléfono porque trabaja como Uber y hasta que terminó un viaje atendió el teléfono y fue directo a su casa acompañado de su papá, donde encontró a su esposa muerta.

Una fuente de la Fiscalía aseguró que al llegar las autoridades, el cuerpo de Susy no estaba amarrado, sino vestido y en su cama, con una especie de bufanda en el cuello, y no parecía que nadie se hubiera metido a la fuerza a la casa.

Pero según la mamá de Susy,  incluso los vecinos llamaron a la policía porque oyeron gritos, pero nadie llegó.

El Diario de Chihuahua publicó que ese día había una fiesta en la calle, porque cada fin de semana hay arrancones. Susana cree que quien atacó a su hija ya había visto que ella estaba siempre en casa con su hijo y que su marido salía por horas a trabajar. E insiste en que cuando recibieron su cuerpo, tuvieron que maquillarla mucho porque tenía un golpe en la cabeza y cabello arrancado de las orillas de la cara.

Lee: ¿Qué ocurre con los familiares de una mujer víctima de feminicidio?

Fotógrafa, amiguera y orgullosa de su sonrisa

Susy tenía solo 25 años, los acababa de cumplir el 30 de marzo. Su hijo cumplió 5 apenas unas semanas antes y justo antes de que empezara el confinamiento por la pandemia de COVID-19: todavía alcanzó a organizarle su fiesta con temática de superhéroes. Madre e hijo se uniformaron con una playera de Ironman para ese día.

Era la más grande de otras dos hermanas, que ahora tienen 18 y 16 años. Ella se casó muy jovencita, a los 19, y cuando anunció que lo haría con un alguien que le llevaba 10 años, a su madre casi le dio “el patatús”, dice, pero él le aseguró que le iba a demostrar que era un buen hombre para su hija, y lo hizo. Susana teme que quieran implicarlo en el asesinato de Susy, pero está convencida de que ha sido un buen marido y un buen papá, trabajador y no vicioso.

La joven siguió estudiando ya casada, terminó su carrera de Diseño Gráfico y se aficionó a la fotografía. Tenía una cámara profesional y se la pasaba retratando a su hijo, su esposo y a todas sus amigas. Su mamá cuenta que quería estudiar alguna especialidad en  periodismo y se lamenta de que hayan acabado de pronto los sueños y metas que tenía.

Susana no deja de repetir que su hija era la más risueña y amiguera, y muy casera. Recuerda que tantas veces le pidió la casa para hacer fiestas con sus amigos y amigas, y aunque fueran puros jóvenes, la invitaba a salir y estar un rato conviviendo también.

“Era una persona que nunca anduvo enojada, nunca. Siempre con su risa. Sus dientitos chuecos, porque me decía que ahorita por el momento no quería frenos, que veía a sus amigas pero ella no quería. Y yo le decía: esos dientes, es la presentación. No, no, no, más adelante, así déjeme mamá”, recuerda.

En las fotos que inundaron las redes tras su muerte  y que quedan como homenaje a su vida en la que fue se cuenta de Facebook, se le ve siempre con una amplia sonrisa, sin intentos por ocultar las imperfecciones de su dentadura, y con mensajes optimistas y llenos de cariño a sus seres queridos. Hasta su última publicación, un día antes de su muerte, fue una invitación a disfrutar al máximo la vida.

“Después? No hay ‘después’. Porque después la flor se marchita, el interés se pierde, el día se vuelve noche, la gente envejece, la vida se termina; y uno después se arrepiente por no hacerlo antes cuando tuvo la oportunidad”.

Exigen justicia frente a la Fiscalía

Que todavía siga en rojo el semáforo por la emergencia sanitaria no ha detenido las muestras de indignación contra la justicia. Este miércoles se realizó una manifestación frente a la Fiscalía Especializada de la Mujer de Chihuahua para reiterar la exigencia de aclarar el caso de Susy y todos los feminicidios que están sin resolver en Chihuahua.

“Estoy azorada de cómo me han apoyado”, destaca Susana sobre la respuesta social al caso de Susy. “Qué va, qué va. Y en todo, le han dado un alcance muy alto, hasta en Estados Unidos, en Canadá. Me dicen que no te doble, lucha, y ándale, hasta que saquen todo”.

Decenas de personas, sobre todo mujeres, marcharon por calles de la ciudad de Chihuahua gritando “no fue suicidio, fue feminicidio” y “a Susy la mataron”. “Ahora dentro de la casas te asesinan”, fue otra de las consignas repetida por las manifestantes.

A principios de abril, otro caso que desató indignación y una etiqueta en redes sociales fue #JusticiaParaPaola, una niña de 13 años que en un momento en que se quedó sola en su casa de Nogales, Sonora, fue víctima de un hombre de 32 años que entró, la violó y la mató. Aunque en ese caso, rápidamente fue detenido y condenado el culpable.

El confinamiento en los hogares no ha disminuido la violencia contra las mujeres en el país, sino todo lo contrario. Marzo fue el mes con más denuncias y llamadas de emergencia por violencia de género, además de que tuvo las cifras más altas que se hayan registrado en delitos sexuales, y en abril se mantuvieron por arriba del promedio de otros años.

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Cuatro inventores que se arrepintieron de sus creaciones: las armas más letales de la historia

El creador de la bomba atómica, del agente naranja, del fusil AK-47 y de la dinamita tienen algo en común: todos se arrepintieron, de una u otra manera, de lo que sus hallazgos terminaron por provocar.
14 de noviembre, 2021
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Inventar algo único y que cambie el curso de la historia de la humanidad debe ser de los sentimientos más satisfactorios que pueden existir.

Es cosa de imaginarse la complacencia de quienes estuvieron detrás de creaciones tan brillantes como la rueda, el hormigón, la máquina a vapor o internet.

Sin embargo, no todas las invenciones tienen fines exclusivamente beneficiosos para el mundo; hay algunas que, a decir verdad, han dejado un saldo trágico y macabro.

Y algunos de los genios detrás de esos temibles hallazgos han terminado atormentados por su conciencia.

Aquí te contamos las historias de cuatro de ellos que, muchas veces sin medir el poder destructivo de sus creaciones, terminaron engendrando algunas de las armas más letales de la historia.

1. Robert Oppenheimer, el “padre de la bomba atómica”:

No hubo otro científico más vinculado a la creación y al uso de las bombas atómicas durante la Segunda Guerra Mundial que Robert Oppenheimer.

El físico teórico estadounidense fue el director del Proyecto Manhattan, que consiguió desarrollar la primera bomba atómica de la historia.

Robert Oppenheimer

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Robert Oppenheimer fue el director científico del Proyecto Manhattan.

Esta fue detonada en el desierto de Nuevo México —en una operación llamada “Trinity”— el 16 de julio de 1945, menos de un mes antes de que se lanzaran las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki, en Japón, donde se estima que murieron entre 150.000 y 250.000 personas.

Oppenheimer, una figura compleja y carismática, se había dedicado a estudiar los procesos energéticos de las partículas subatómicas, incluidos los electrones, los positrones y los rayos cósmicos.

Pero el conflicto bélico que se vivía por esos años en el mundo hizo que su vida profesional tomara otro rumbo.

Así, luego de que Albert Einstein le enviara una carta al entonces presidente de Estados Unidos, Franklin Roosevelt, advirtiéndole del peligro que amenazaba a toda la humanidad si los nazis se convertían en los primeros en fabricar una bomba atómica, la idea de crear un arma nuclear a nivel gubernamental en Estados Unidos se volvió prioridad.

Y quien lideró ese proceso fue, justamente, Oppenheimer. Rápidamente comenzó a buscar un proceso para la separación del uranio-235 del uranio natural y a determinar la masa crítica necesaria para fabricar dicha bomba.

Albert Einstein y Robert Oppenheimer.

Getty Images
Albert Einstein y Robert Oppenheimer.

Entre otras cosas, se le instruyó establecer y administrar un laboratorio para llevar a cabo esta tarea. Y, en 1943, eligió la meseta de Los Alamos, en Nuevo México.

“Oppenheimer ocupó un puesto de inmensa responsabilidad y fue llevado al límite”, explica a BBC Mundo el historiador especialista en armas nucleares, Alex Wellerstein.

“Estuvo involucrado en decisiones clave sobre el diseño de las bombas atómicas, y estuvo personalmente involucrado en las decisiones sobre cómo se usarían estas bombas; instó a que se usaran en contra de ciudades y estaba en el comité que tomó decisiones sobre dónde se lanzarían las bombas exactamente”, agrega.

Pero más tarde, Oppenheimer expresaría en repetidas ocasiones su pesar por el fallecimiento de las miles de víctimas en Hiroshima y Nagasaki.

Incluso, dos meses después de la explosión de las bombas, renunció a su cargo. Desde 1947 hasta 1952 fue asesor de la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos desde donde abogó por el control internacional del poder nuclear para evitar la proliferación de armamento nuclear y frenar la carrera armamentísta entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

Vista aérea de Hiroshima poco después de que explotara la bomba atómica.

Getty Images
Vista aérea de Hiroshima, en Japón, poco después de que explotara la bomba atómica.

Además, se opuso fuertemente al desarrollo de la bomba de hidrógeno.

Pero sus esfuerzos no tuvieron éxito. Debido a sus polémicas declaraciones públicas —que le sumaron varios enemigos— se le retiraron sus credenciales de seguridad y se le acabó despojando de su influencia política.

“A fines de la década de 1950 y principios de 1960, Oppenheimer estaba bastante amargado y lamentaba muchas cosas. El área de su arrepentimiento siempre se centró en estos fracasos de la posguerra. Lamentó no haber tenido éxito con sus ambiciones de control de armas y haber sido incapaz de frenar el aumento de grandes arsenales de varios megatones”, dice Wellerstein.

Luego de la explosión de las bombas, Oppenheimer declararía que le vinieron a la mente las palabras del texto sagrado hinduista Bhagavad Gita: “Ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos”.

Oppenheimer junto a Leslie Groves

Getty Images
Oppenheimer junto a Leslie Groves, alto mando a cargo del Proyecto Manhattan para el desarrollo de la bomba atómica.

Muchos historiadores han interpretado estas palabras como un sentimiento de culpa respecto de su letal creación. Para otros, como Wellerstein, tiene más que ver con el asombro ante algo “más allá de este mundo”, como son las armas nucleares.

Con todo, a Oppenheimer siempre se le recordará (y conocerá) como el “padre de la bomba atómica”.

2. Arthur Galston y el agente naranja:

El fisiólogo y biólogo vegetal estadounidense, Arthur Galston, nunca pensó que estaba creando algo que podría ser utilizado como arma: el agente naranja.

Arthur Galston

Cortesía de la Universidad de Yale
Arthur Galston nunca pensó que estaba creando algo que podría ser utilizado como arma: el agente naranja.

Su área de estudio se centraba en las hormonas vegetales y en los efectos de la luz en el desarrollo de las plantas.

En eso estaba cuando experimentó con un regulador del crecimiento de plantas, llamado ácido triyodobenzoico (TIBA). El científico descubrió que este componente podía estimular la floración de la soja y hacerla crecer más rápidamente.

Sin embargo, también advirtió que, si se aplica en exceso, el compuesto haría que la planta perdiera sus hojas.

Pero los hallazgos de Galston no quedaron reducidos solo al mundo vegetal.

En el contexto de la Guerra de Vietman —ocurrida entre los años 1955 y 1975— otros científicos los utilizaron para crear el agente naranja, un poderoso herbicida que tenía como objetivo eliminar selvas y cosechas que podían ser aprovechadas por la guerrilla del Vietcong.

Avión lanza agente naranja en Vietnam

Getty Images
Las tropas estadounidenses liberaron aproximadamente 20 millones de galones de agente naranja para destruir cultivos en Vietnam.

Así, desde 1962 a 1970 las tropas estadounidenses liberaron aproximadamente 20 millones de galones del herbicida para destruir cultivos y exponer las posiciones y rutas de movimiento de sus enemigos.

Ante esto, Galston se vio profundamente afectado y alertó a las autoridades y al mundo en repetidas ocasiones del enorme daño ambiental que estaba causando el agente naranja. Luego, acusó que el herbicida también presentaba un riesgo para los humanos.

El componente más peligroso del Agente Naranja es la dioxina, un contaminante que puede permanecer en el medio ambiente por décadas y que, entre otras cosas, puede causar cáncer, malformaciones en el desarrollo fetal, problemas de infertilidad y atacar los sistemas nervioso e inmune.

Las advertencias de Galston y otros científicos llevaron a que el gobierno de Estados Unidos ordenara un estudio toxicológico. A la luz de los resultados, el presidente de ese momento, Richard Nixon, ordenó la detención de la fumigación del agente naranja.

Niños con malformaciones por el agente naranja

Getty Images
El agente naranja provocó serios daños a la salud de los afectados y problemas en el desarrollo fetal, como malformaciones, de muchos niños.

Más tarde, el biólogo vegetal diría: “Solía ​​pensar que uno podría evitar involucrarse en las consecuencias antisociales de la ciencia simplemente no trabajando en ningún proyecto que pudiera tener fines malignos o destructivos. He aprendido que las cosas no son tan simples y que casi cualquier hallazgo científico puede pervertirse o deformarse bajo las presiones sociales”.

También aseguró que el agente naranja fue “un mal uso de la ciencia”.

“La ciencia está destinada a mejorar la suerte de la humanidad, no a disminuirla, y su uso como arma militar me pareció desaconsejable”, agregó.

3. Mijaíl Kalashnikov, creador del fusil AK-47:

Fue el diseñador de una de las armas más reconocidas del planeta: el fusil semiautomático AK-47.

Míjail Kalashnikov

Getty Images
Poco antes de su muerte, Míjail Kalashnikov confesó que tenía un “dolor espiritual insoportable”.

En 1947, el ruso Míjail Kalashnikov creó este fusil sencillo, resistente y confiable que se convirtió en el arma de rigor de los ejércitos soviético y ruso, así como de decenas de otros países.

El AK-47 también fue un símbolo de revolución alrededor del mundo; estuvo en acción en los campos de batalla de Angola, Vietnam, Argelia y Afganistán. También fue compañero de ejércitos rebeldes en América Latina, como de las FARC y ELN en Colombia.

Grupos palestinos lo utilizaron con frecuencia y hay una célebre foto de Osama bin Laden ostentando el rifle con su característico cargador curvo.

La relativa simplicidad del diseño hizo que su manufactura fuera barata y su mantenimiento en el campo de batalla sencillo. Se convirtió en el fusil de asalto de mayor uso en el mundo y, según los cálculos, acumula más muertes que las bombas atómicas.

Bin Laden sosteniendo el rifle

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Esta foto de Osama bin Laden ostentando el rifle con su característico cargador curvo dio vueltas al mundo.

Aunque a lo largo de su vida Míjail Kalashnikov expresó pocos remordimientos por su mortífero invento — “duermo profundamente”, dijo una vez— , poco antes de su muerte confesó que tenía un “dolor espiritual insoportable”.

En una carta al jefe de la iglesia ortodoxa rusa a la cual asistía (que fue filtrada por medios rusos un mes después de su muerte), dijo que se sentía responsable de los millones de muertes causadas por su revolucionario fusil.

“Mi dolor espiritual es insoportable. Sigo haciéndome la misma pregunta insoluble. Si mi rifle privó a la gente de la vida, ¿puede ser que yo… un cristiano y un creyente ortodoxo, tuve la culpa de sus muertes?”, se preguntó.

“Cuanto más vivo —escribió—, más se me clava esta pregunta en la cabeza y más me pregunto por qué el Señor permitió al hombre los deseos diabólicos de la envidia, la codicia y la agresión”.

4. Alfred Nobel y la dinamita:

En diciembre de 1896, dos jóvenes ingenieros suecos se llevaron la sorpresa de su vida al abrir el testamento de su admirado Alfred Nobel, quien los dejó a cargo de emplear la mayor parte de su fortuna con el fin de crear una entidad para celebrar el avance de la humanidad.

Alfred Nobel

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Alfred Nobel creó la dinamita.

Siguiendo las instrucciones del maestro, Ragnar Sohlman y Rudolf Lilljequist dieron vida a la Fundación Nobel, que estableció premios anuales por los méritos alcanzados en física, química, medicina y fisiología, literatura y paz mundial; a los que en 1969 se les sumó la economía.

Este último deseo de Nobel no es al azar y tiene una contundente razón detrás. Se dice que, en el ocaso de sus días, le atormentaba la idea de la muerte y destrucción que la aplicación de sus inventos había generado.

Y es por eso que decidió legar gran parte de su fortuna a la creación de la fundación.

Décadas antes, el químico, ingeniero, escritor e inventor sueco había creado la dinamita.

dinamita nobel

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Nacido en el lecho de una familia de ingenieros, Nobel trabajó con su padre en la fabricación de explosivos. Pero en 1864 vivió una trágica experiencia que marcó su vida, cuando su hermano menor y otras cuatro personas murieron en una explosión de nitroglicerina.

Dos años después, en 1866, Nobel desarrolló un método que permitía manipular con seguridad el inestable explosivo líquido. Para reducir su volatilidad, mezcló nitroglicerina con un material poroso absorbente, creando así la dinamita.

Esta invención le dio una fama y una riqueza inmensa a su inventor, y dio inicio a una nueva era en la construcción… pero también en la destrucción. Pues no pasó mucho tiempo para que comenzara a utilizarse con fines bélicos.

El testamento de Alfred Nobel.

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El testamento de Alfred Nobel.

Así, se aplicó como relleno explosivo en los proyectiles de artillería y cargas de demolición militares, causando cientos de miles de muertes.

Nobel falleció el 10 de diciembre de 1896 en su casa de San Remo, Italia, habiendo firmado su testamento final que sentó las bases para lo que se convertiría en el premio internacional más prestigioso en pro del avance del hombre.


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