Milpa Alta y Xochimilco, alcaldías más pobres y con más contagios COVID
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Eréndira Aquino

Milpa Alta y Xochimilco, las alcaldías más pobres, con menos camas de hospital y más contagios de COVID

Los alcaldes de Xochimilco y Milpa Alta reconocen que el no quedarse en casa y la falta de servicios agudizan el aumento de contagios de COVID-19 en estas zonas de la CDMX con altos índices de pobreza.
Eréndira Aquino
29 de junio, 2020
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Los pobres de la Ciudad de México son los más afectados por la pandemia de COVID-19. Las alcaldías Milpa Alta y Xochimilco, con los mayores índices de pobreza y pobreza extrema de la capital, tienen también las tasas más altas de contagios.

En cuanto a infraestructura hospitalaria estas dos alcaldías también son las de mayores carencias. Tienen la más baja densidad de camas de hospital por cada 10 mil habitantes: 4.62 para Milpa Alta y 4 para Xochimilco, según datos del Inegi.

Las alcaldías que le siguen a las rurales por su alta tasa de contagios por cada mil habitantes son Azcapotzalco, Iztacalco y Tláhuac.

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En Milpa Alta volvieron al campo y se contagiaron

En Milpa Alta, conocida por su vocación rural y la producción de nopal, maíz y amaranto, es también la alcaldía con mayor tasa de contagios de COVID-19. 

Hasta este 26 de junio, la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud registró 1,396 casos positivos y 40 fallecidos. Esto quiere decir que 1,012 de cada 100 mil habitantes se han infectado.

De acuerdo el alcalde de Milpa Alta, Octavio Rivero, el incremento de casos ocurrió luego de que el gobierno federal anunciara el fin de la Jornada Nacional de Sana Distancia y la entrada en vigor del semáforo epidemiológico. 

“Como en los medios de comunicación se habló mucho de la nueva normalidad, la gente pensó que ya podía salir como si nada, pero eso es mentira. Sin embargo, hemos observado un incremento importante de salidas a la vía pública”, detalló Rivero en entrevista con Animal Político.

En otros casos, las personas infectadas comenzaron a salir de sus casas para reincorporarse a sus actividades cotidianas en cuanto se sintieron bien, sin respetar el tiempo recomendado para evitar contagios, lo que incrementó la transmisibilidad del virus, de acuerdo con el alcalde.

La gente no se quedó en casa y los contagios aumentaron. Y es que el “quédate en casa” para muchos en Milpa Alta es un lujo que no se pueden dar. 

El 49.2% de la población de esta alcaldía está en situación de pobreza y 2% en pobreza extrema, es decir, que casi 80 mil de sus habitantes registraron carencias en el acceso a la canasta alimentaria, a la educación, a servicios de salud, seguridad social, así como servicios básicos en la vivienda, según datos de 2015 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL).

Las familias “van al día y necesitan generar ingresos”, ya que cuentan con empleos informales, señaló el alcalde. 

“Hay un gran porcentaje de la gente que se dedica a la producción de alimentos, principalmente el nopal, el mole, maíz y calabaza, y tienen que seguir saliendo para venderlos en distintos puntos de la Ciudad de México”, explicó.

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Quiénes se contagian en Milpa Alta 

El alcalde Rivero informó que, según cifras de la Secretaría de Salud, “por lo menos el 20% de las personas que han dado positivo en Milpa Alta son asintomáticos”, lo que ha complicado el intento de las autoridades de suprimir los contagios.

Los poblados con mayor número de contagios son San Antonio Tecómitl, Villa Milpa Alta, San Pablo Oztotepec y San Pedro Atocpan, los pueblos más grandes y con mayor movilidad en la alcaldía.

Del total de personas que han dado positivo a COVID-19, 686 son hombres y 710 mujeres, siete de ellas embarazadas, según datos de Salud federal.

El mayor número de contagios (1,299 casos) se ha presentado en personas de entre 18 y 65 años y hay 97 registros de COVID-19 en mayores de 66 años.

Además, hay 40 personas menores de edad infectadas, 23 menores de 13 años y 17 de entre 14 y 18 años.

La comorbilidad que presentó un mayor número de personas contagiadas fue la obesidad (280), seguida de la diabetes (210), la hipertensión (165), el tabaquismo (141) y enfermedad cardiovascular (23).

En esta alcaldía 80.64% de sus habitantes está afiliado a un servicio de salud. El 67.99% se atendía en el Seguro Popular, ahora Insabi. Lo que quiere decir que no cuentan con un empleo con seguridad social, según el Inegi.

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Xochimilco, en una situación “muy delicada”

La alcaldía que se encuentra en el segundo sitio de contagios de coronavirus, con 715 personas que han dado positivo a la prueba de COVID-19 por cada 100 mil habitantes en la Ciudad de México es Xochimilco. Hasta el 26 de junio se registraron 2,975 casos y ya superaron los 200 fallecimientos, según datos de la Secretaría de Salud.

José Carlos Acosta, alcalde de Xochimilco, afirmó a Animal Político que la situación “sigue siendo muy delicada y los casos activos en la alcaldía rebasan los 400”.

Xochimilco, alcaldía que colinda con Milpa Alta, ubicada al suroriente de la capital, es también la segunda con mayores carencias: 40.5% de sus habitantes están en pobreza y 2.4% en pobreza extrema, según cifras de Coneval al 2015.

Esto quiere decir que para entonces se tenía el registro de al menos 198,191 personas con carencias sociales.

Una de las principales carencias en Xochimilco es la de agua potable. A pesar de que la alcaldía es atravesada por canales, el 61% de la población tiene un acceso limitado a este servicio: 18.6% con suministro en sus domicilios cada tercer día; 22% dos veces por semana y en el 18.6% de los casos solo una vez, según la Encuesta Nacional de los Hogares 2017 del Inegi.

Cumplir con lavarse las manos con agua y jabón, así como lavar y limpiar constantemente como pidieron las autoridades sanitarias es casi imposible sin agua.

En medio de la pandemia esta escasez continúa. El alcalde anunció que en los próximos días cuatro pipas que recién compró su administración reforzarán la distribución de agua.

La alcaldía invirtió 10 millones de pesos en dos pipas con capacidad para 10 mil litros de agua y dos más con capacidad de 15 mil.

“Eso nos va a ayudar para hacer frente a los problemas donde a veces tenemos falta de suministro de agua, porque la gente debe disponer del líquido para el aseo. Adicionalmente, las pipas que ya existen en la alcaldía trabajar a doble o triple turno para que el desabasto no sea tan recurrente”, señaló el alcalde.

Otro de los factores que ha incrementado los contagios, según el funcionario, es que en Xochimilco hay vecinos que no toman en cuenta las recomendaciones del uso de cubrebocas, la sana distancia y la higiene porque “dudan de la existencia del virus”.

A pesar de ello, para Acosta “la gente ha respondido bien”, pues aunque no todo mundo ha seguido la indicación que quedarse en casa, “si fuera parejo ya estaríamos en una situación más grave”.

Los pueblos con más contagios en Xochimilco son San Gregorio Atlapulco, Santa Cruz Acalpixca, Tulyehualco, Nativitas, Santiago Tepalcatlalpan y San Mateo.

En la alcaldía se han infectado 1,641 hombres y 1,334 mujeres, entre ellas nueve embarazadas. En 2,683 casos se trató de personas de entre 18 y 65 años, 292 de más de 66 años y 119 menores de 18.

De los contagiados, 594 presentaron obesidad, 515 tabaquismo, 427 hipertensión y 372 diabetes.

Igual que en Milpa Alta, en Xochimilco 76.31% están afiliados a un servicio de salud, de ellos, los afiliados al Insabi o a servicios de la Secretaría de Salud federal son la mayoría: 41.21%, de acuerdo con datos del Inegi.

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Las muertes de los más vulnerables

Lourdes tiene 37 años y es vecina de Tulyehualco. Se contagió de COVID-19 y lleva en casa más de un mes, desde que comenzaron los síntomas. Desde entonces no ha podido trabajar ni ver a sus dos hijos, quienes se encuentran al cuidado de su madre, una mujer adulta mayor a quien teme infectar, pues viven en el mismo domicilio.

Hasta la fecha sigue sin estar segura de cómo fue que se contagió: pudo haber sido en alguno de los tres transportes que debe tomar para ir al trabajo, o directamente ahí, ya que la señora a la que cuida enfermó de COVID-19. Aunque también pudo ser porque en dos ocasiones estuvo en contacto con su suegra, quien falleció a causa de esta enfermedad.

Delfina, su suegra, era una ama de casa que ganaba un poco de dinero haciendo mandados entre sus vecinos. Murió el 9 de mayo en su casa, también ubicada en el pueblo de Tulyehualco.

De acuerdo con un análisis de las actas de defunción por COVID-19 en México, realizado por el doctor Héctor Hernández del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM, las amas de casa son la mayor cantidad de víctimas mortales del virus, por ocupación, con el 28.1% de los casos.

Con la revisión de más de 11 mil actas de defunción, sistematizadas en el Subsistema Epidemiológico y Estadístico de Defunciones (2020) de la Secretaría de Salud federal, Hernández encontró que las personas con labores no remuneradas son las más afectadas: en segundo lugar aparecen los jubilados (12%) y en tercer lugar los empleados del sector público (11.7%).

Otro rasgo que destaca entre las víctimas mortales de COVID-19 es la baja escolaridad: el 71.2% de las personas que han fallecido tenían únicamente educación básica, seguidos de quienes estudiaron hasta media superior (15.7%) y quienes contaban con estudios superiores (13.1%).

El doctor Hernández Bringas explicó que hasta el 1 de junio, fecha del corte de su análisis, se confirmó que “se trata de los sectores más vulnerables en términos socioeconómicos los que padecen y van a padecer más las consecuencias letales del padecimiento”.

Dicha tendencia se observa también por el tipo de institución donde ocurrieron los fallecimientos: “Aproximadamente la mitad han ocurrido en los hospitales del sector salud, que dependen de los estados o la federación, que son los que atienden a población abierta”, indicó.

Esto se debe a que en ellos se atiende a las personas que no tienen seguridad social vinculada a un empleo, no están en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ni en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).

En entrevista, el académico de la UNAM y exdirector General de Información en la Secretaría de Salud, apuntó que aunque el IMSS da cobertura en general al 60% de la población en México, “los fallecimientos en esta institución alcanzan apenas el 30% del total hasta ahora, mientras que las unidades de población abierta tienen un 50% de las muertes por COVID-19, lo que muestra una selectividad por condición y origen socioeconómico”.

Por ahora, Lourdes se recupera en casa. Poco a poco recupera las fuerzas y respira con menor dificultad. Sin embargo, lamenta que desde que enfermó, la familia de la señora a la que cuida no le paga completo su salario, aunque “sí me depositan algo de dinero”.

Como consuelo tiene que se hicieron cargo de sus medicamentos y mantienen la promesa de que, una vez que se recupere por completo pueda volver a su trabajo, en el que no cuenta con contrato, prestaciones ni seguridad social. 

Las alcaldías que le siguen a las rurales por su alta tasa de contagios son Azcapotzalco, donde 622 personas por cada mil habitantes se contagiaron de COVID; Iztacalco (619) y Tláhuac (596).

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El eclipse que salvó la vida de Cristóbal Colón en su cuarto viaje a América

Por sus conocimientos de astronomía, Cristóbal Colón pudo saber que habría un eclipse mientras estaba en Jamaica. Te contamos cómo lo utilizó para no morir de hambre.
11 de octubre, 2020
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Ilustración de Colón mostrando el eclipse a los nativos. Camille Flammarion 1879.

Getty Images
Hubo un eclipse el 29 de febrero de 1504 y Colón lo supo aprovechar para salvarse del hambre.

Son muchos los historiadores que coinciden en que Cristóbal Colón, el primer navegante europeo que llegó a América, fue un hombre sumamente astuto.

Pese a que tenemos pocas certezas sobre su vida, hay consenso en que su inteligencia y rapidez lo ayudaron en varias oportunidades, tanto a conseguir lo que buscaba como a salvarse de aprietos y necesidades.

Una de esas ocasiones se dio en 1504 cuando el Almirante estaba varado en Jamaica durante su cuarto y último viaje al continente.

Y para lograr lo que quería de los nativos de la isla recurrió a sus extensos conocimientos astronómicos.

“Un genio del engaño”

Colón partió en 1502 hacia América con el propósito de hallar un estrecho marítimo hacia Asia.

Pero tras más de un año navegando había perdido dos embarcaciones y las otras dos estaban muy deterioradas, lo que les impedía continuar.

Así que él y un centenar de hombres terminaron varados en el norte de Jamaica.

Imagen en 3D de las carabelas de Colón.

Getty Images
En su cuarto viaje a América, Colón quedó varado en Jamaica tras el naufragio y deterioro de sus embarcaciones.

No era la primera vez que Colón llegaba a esta isla ni tampoco la había llamado así.

El navegante llegó allí en 1494 y la bautizó como la isla Santiago. Sin embargo, nunca se refirió a ella con ese nombre en su diario del cuarto viaje. Siempre usó Jamaica.

Esa denominación deriva del nombre original de los aborígenes arahuacos que es Xaymaca o Yamaya que significa “tierra de madera y agua”.

El genovés envió a un grupo, comandado por uno de sus colaboradores Diego Méndez de Segura, en canoa a la isla La Española en busca de ayuda para rescatarlos.

Mientras esperaban consiguió intercambiar con los nativos algunas de sus posesiones por comida. Sin embargo, pasaban los días y los meses y el rescate no llegaba.

A finales de 1503, la relación con los indígenas empezó a deteriorarse.

“Se amotinaron y no le querían traer de comer como solían”, cuenta Méndez de Segura en su testamento.

Las memorias de Méndez de Segura y detalles de este último viaje fueron publicadas en 1825 por Martín Fernández de Navarrete en el libro “Colección de los viajes y descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines del siglo XV”.

Si querían sobrevivir, tenían que hacer algo. Y Colón diseñó un plan tan genial como perverso: atemorizar a los aborígenes con un eclipse que ocurriría el 29 de febrero de 1504, justo el día extra de ese año bisiesto.

Retrato de Cristóbal Colón

Getty Images
Colón supo usar la astronomía para engañar a los nativos de Jamaica en 1504.

Y el navegante sabía por sus estudios que no sería cualquier eclipse, sino uno lunar que teñiría al satélite natural de la Tierra de rojo como la sangre. Podía presentarlo como un castigo divino del cual los nativos no podrían escapar.

“Colón era un genio del engaño. Y esta era una idea salvadora”, le dice a BBC Mundo Antonio Bernal, divulgador científico del Observatorio astronómico de Fabra, en Barcelona, España.

El episodio está extensamente narrado en el libro “El Memorial de los Libros Naufragados”, del historiador inglés Edward Wilson-Lee, sobre el que puedes leer más en el link que sigue.

Dios está enojado

Según el relato de Méndez, “Él (Colón) hizo llamar a todos los caciques y les dijo que se maravillaba de que no le llevaran comida como solían, sabiendo, como les había dicho, que había venido allí por mandato de Dios”.

Les dijo “que Dios estaba enojado con ellos y que se los mostraría aquella noche por señales que haría en el cielo; y como aquella noche era el eclipse de la Luna, casi todo se oscureció”.

Colón reforzó la idea de que Dios provocaba el eclipse por enfado, “porque no le traían de comer y ellos le creyeron y se fueron muy espantados y prometieron que le traerían siempre de comer“, dice el libro de Fernández de Navarrete.

Eclipse lunar de julio de 2018

Getty Images
El eclipse de Luna suele teñir al satélite natural de la Tierra en rojo por unos minutos.

Colón sabía a qué hora empezaba el eclipse y que la Luna se volvería roja.

“El eclipse de Luna tiene dos partes principales: una es el principio, que es la parte parcial, en la que la Luna se ve parcialmente oscura. Y cuando está toda negra, empieza la segunda parte que es la de totalidad”, explica Bernal.

“Este eclipse tenía, además, una característica especial: la Luna se eclipsaba cuando todavía estaba sin salir, debajo del horizonte”, añade.

Entonces cuando apareció en el cielo ya se vio parcialmente oscura.

“Y después de la totalidad, los eclipses de Luna hacen que esta se vea roja, por refracción de la atmosfera terrestre“, detalla.

Esto se debe a que la luz solar no llega directamente a la Luna, sino que parte ella es filtrada por la atmósfera de la Tierra y os colores rojizos y anaranjados se proyectan sobre el satélite natural.

¿Pero por qué estaba Colón tan seguro de que habría un eclipse?

El almanaque

Cristóbal Colón tenía muchos conocimientos a su haber: sabía de navegación, hablaba varias lenguas, y “tenía una escritura muy bonita”, según cuenta Consuelo Varela, profesora de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), de España.

“Él era un hombre con una gran capacidad y un ansia de conocer y aprender. Quizás la característica que resaltaría de Colón es su empeño en saber las cosas”, le dice a BBC Mundo la historiadora española experta en temas americanos y en Colón.

Pero sobre todo “Colón conocía el cielo”, agrega Bernal. “Conocía las estrellas y se guiaba por ellas”.

El Almirante era un aficionado a la astronomía y se sabe que en sus viajes llevaba consigo un calendario de eclipses: el almanaque Regiomontano.

Este fue confeccionado por el astrónomo y matemático alemán Johann Müller (1436-1476), cuyo apodo era precisamente “Regiomontano”, que proviene de la traducción latina del nombre de la ciudad alemana donde nació: Königsberg y que significa (Montaña real o Montaña Regia).

Parte del almanaque de Regiomontano con dos agujas móviles para calcular el movimiento de la Luna.

Gentileza Biblioteca de la Universidad de Glasgow
El almanaque Regiomontano contaba con dos agujas móviles para calcular el movimiento de la Luna.

Los calendarios y almanaques impresos eran extremadamente populares en los siglos XV y XVI y proporcionaban a la gente los conocimientos básicos necesarios para planificar sus rutinas diarias.

“Los fenómenos celestes servían para muchas cosas: primero para orientarse, y segundo, la meteorología se predecía con los fenómenos celestes. Hoy sabemos que eso es un error, pero en ese tiempo no se sabía”, explica Bernal.

El almanaque de Regiomontano, en particular, era muy utilizado porque sus cálculos eran muy precisos.

Su creador registró varios eclipses de Luna y su interés lo llevó a hacer la importante observación de que la longitud en el mar se podía determinar calculando distancias lunares.

Incluso en 1472 observó un cometa, 210 años antes de que el astrónomo Edmund Halley lo viera “por primera vez”, destaca la Universidad de Glasgow en sus archivos y colecciones especiales, que cuenta con una copia de este calendario impreso en 1482.

Estas dos páginas del almanaque de Regiomontano describen los eclipses de Sol y Luna. En el extremo derecho inferior está señalado el eclipse de Luna del 29 de febrero de 1504 que utilizó Cristóbal Colón.

Gentileza Biblioteca de la Universidad de Glasgow
Estas dos páginas del almanaque de Regiomontano describen los eclipses de Sol y Luna. En el extremo derecho inferior está señalado el eclipse de Luna del 29 de febrero de 1504 que utilizó Cristóbal Colón.

Se trataba de una ayuda indispensable para cartógrafos, navegantes y astrólogos.

Fue esa la herramienta que Colón utilizó para “predecir” el eclipse lunar del 29 de febrero de 1504 y salvarse a él y a sus hombres de morir de hambre, hasta que en junio de ese año finalmente llegaron los refuerzos que tanto esperaban.

“Colón era un hombre enormemente listo y esa era la única forma que tenía de asustar a los indios. El sobresalto que se debieron dar los pobres indígenas“, dice bromeando Consuelo Varela.


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