Policías amenazan a joven con desaparecerla por protestar en Jalisco
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Policías amenazan a joven con desaparecerla por protestar en Jalisco

Desde que fue liberada la noche del viernes, Violeta no ha podido dormir por temor a que un uniformado con el rostro tapado toque su puerta.
Cuartoscuro
8 de junio, 2020
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Violeta tiene 23 años, pero no se llama Violeta. Dice que tiene miedo a dar su nombre real, o cualquier otro dato que la identifique, después de que un grupo de policías ministeriales sin identificar la “secuestró” el pasado viernes 5 en Guadalajara, Jalisco, cuando se dirigía con otros tres compañeros a una manifestación para exigir justicia por el caso de Giovanni López, un joven asesinado presuntamente a manos de policías de Ixtlahuacán. 

“Los policías me dijeron que esta vez había tenido suerte. Pero que, para la próxima que me vieran por la calle, entonces sí me iban a desaparecer”.

Por eso tiene miedo, insiste la joven con voz trémula a través de una llamada de Zoom. Por eso, y porque los mismos policías que la secuestraron son los mismos que, horas después, recibieron la instrucción de la Fiscalía jalisciense para comprobar, casa por casa, que los manifestantes que organizaciones civiles denunciaron en redes sociales que estaban desaparecidos tras las detenciones ilegales del viernes, ya estuvieran localizados y a salvo.

Lee: “Giovanni no murió, el Estado lo mató”: Por tercer día marchan en Jalisco para exigir justicia

“Es algo absurdo”, lamenta Violeta. “¡Los que me secuestraron y me amenazaron con desaparecerme son los mismos que vendrán a mi casa para ver si estoy bien!”, exclama la joven que, desde que fue liberada la noche del viernes, dice que no ha podido dormir, ni quedarse sola en su domicilio, por temor a que alguien le toque la puerta y tras ella aparezca un uniformado con el rostro tapado, por mucho que el fiscal del estado ofreció el sábado disculpas y anunció la detención de dos elementos por las detenciones arbitrarias. 

De hecho, su temor es tal, asegura que, pese a su activismo como feminista y en pro de los derechos humanos, ha tomado la decisión de quedarse encerrada en su casa, al menos por un tiempo. 

“Lo lograron: ahora tengo miedo a salir a la calle a exigir que se respeten mis derechos y a pedir justicia”, dice. “Sé que hay más protestas (por el caso de Giovanni), pero los estaré apoyando a través de las redes sociales para no salir a la calle durante un tiempo. Me estoy tomando muy en serio la amenaza de los policías. Me causaron mucho miedo”. 

“Pensé que sería una desaparecida más”

De acuerdo con la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco, la tarde del viernes 5 de junio agentes ministeriales hicieron “detenciones ilegales y arbitrarias” de múltiples manifestantes que se dirigían a las inmediaciones de la sede de la Fiscalía estatal, en la zona industrial de Guadalajara, para protestar por el asesinato de Giovanni López y por la detención de 26 personasen las protestas del jueves 4 de junio.

Incluso, puesto que las detenciones se produjeron sin que los agentes se identificaran como servidores públicos, y sin informar el motivo, y lo más importante, sin informar el lugar al que serían trasladados los detenidos, la Comisión denunció públicamente que se trató de “desapariciones forzadas” de ciudadanos. Mientras que el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, llegó a insinuar el sábado pasado que elementos de la Fiscalía pudieron haber actuado “por instrucciones de otra fuente”. 

Tras ser detenida a las seis de la tarde en la calle 8 de julio, Violeta cuenta que, en efecto, en un principio pensó que las personas que la obligaban a subir una camioneta podían ser delincuentes del crimen organizado, que la llevaban secuestrada en una camioneta sin logos, ni mayores señas. 

“Los tipos llevaban palos, bates, tubos, y armas”, recuerda la activista, que, aún así, dice que trató de resistirse. 

“Grité con todas mis fuerzas. Pero, aunque pedí ayuda, y aunque sí había gente viendo lo que sucedía, nadie hizo nada. Nadie sacó su celular para grabar, ni nadie se acercó para preguntar por mi nombre. Nada”. 

Una vez en la batea, Violeta estuvo al borde del colapso emocional, de desmayarse. Como el resto de los jóvenes que los agentes llevaban amagados para que no alzaran la mirada, dice que, a medida que el vehículo avanzaba a toda velocidad por las calles de la capital jalisciense, por su mente comenzaron a pasar todo tipo de pensamientos sombríos. 

“Pensaba que nos iban a desaparecer y que mis padres ya no volverían a saber de mi”, asegura la joven, que, incluso, quiso aventarse de la camioneta en marcha. 

Pero en esas llegó un golpe seco en la espalda de uno de los captores, que la jaló del cuello y le hundió la cabeza en la batea para que no se moviera. 

“Se metieron con uno de los nuestros”

El trayecto fue corto, “a lo sumo unos 5 minutos”. Aunque nadie sabía dónde los habían llevado. Lo único que veían era unas celdas con barrotes que tenían un baño. 

En las celdas, los uniformados revisaron de nuevo las pertenencias de los detenidos. A la mayoría les pidieron que desbloquearan sus celulares. Al parecer, estaban buscando información de un supuesto grupo de Whatsapp desde el que, también supuestamente, se estaría organizando algún tipo de protesta violenta contra el inmueble de la Fiscalía estatal.

Lee: Familias de detenidos en la protesta #JusticiaParaGiovanni denuncian abusos policiales

“Querían saber si pertenecíamos a alguna asociación, a algún grupo o movimiento, y si estábamos en coordinación con alguna persona para atacarlos. Y por eso estaban revisando si teníamos algún objeto puntiagudo, algún arma, o alcohol para generar fuego”, explica Violeta. 

Este testimonio coincide con el de Luis Antonio Maldonado, un periodista independiente de 32 años que también fue detenido ilegalmente el viernes pasado en las inmediaciones de la sede de la Fiscalía, quien narra que los policías les dijeron que estaban investigando a un supuesto grupo que se había organizado para provocar daños en la ciudad.

De hecho, Violeta asegura que varios de los policías trataron de justificar las detenciones ilegales acusándolos por lo sucedido un día antes, en las protestas del jueves 4 frente a Casa Jalisco, cuando algunos manifestantes atacaron a los elementos policiacos, llegando incluso a prender fuego a un policía utilizando una botella de alcohol etílico. 

“Nos decían: ‘Ustedes se lo buscaron. Se metieron con uno de los nuestros, ahora se aguantan’”. 

Finalmente, a las ocho de la noche, Violeta dice que la subieron junto a otras mujeres en otra camioneta, esta sí con rótulos de la Fiscalía. Circularon durante unos 25 minutos y la dejaron en mitad de la noche en un fraccionamiento, a unos 10 kilómetros ya de la vecina Zapopan. 

Por fortuna, a ella no le quitaron el celular porque pudo ocultarlo entre su ropa interior. Y antes de que sus padres vieran en redes sociales que múltiples usuarios, amigos, y organizaciones civiles, estaban difundiendo su nombre entre el de los jóvenes desaparecidos en las inmediaciones de la Fiscalía, les marcó para avisarles de viva voz que estaba bien. 

Les explicó con toda la calma que pudo que los policías la habían dejado tirada en medio de la nada, pero que, al menos, le habían regresado su mochila. 

Al parecer, a los uniformados no les interesó lo único que hallaron en su interior: una cartulina que, con grandes letras negras, pedía ‘Justicia para Giovanni’.

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Cómo aumentar la vida útil de las prendas y ayudar a salvar el planeta

La reutilización creativa, organización y remiendos decorativos son algunas de las soluciones para extender a vida útil de las prendas. Cuidar de tu ropa significa cuidar también del planeta.
3 de mayo, 2022
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En su libro de 2021 La ropa que amas dura (Loved Clothes Last), Orsola de Castro, fundadora de la campaña mundial Fashion Revolution, lanza una apasionada súplica.

“Pasé años hurgando en tiendas de ropa de segunda mano y vi cientos de piezas perfectas abandonadas simplemente por una cremallera rota”, dice.

“Después de todo, ¿por qué gastar tiempo y dinero arreglando una cremallera rota cuando es más rápido, más barato e infinitamente más divertido comprar un nuevo atuendo con una cremallera que funciona?”.

“Pero, ¿podemos detenernos y analizar qué estamos haciendo cuando despreciamos una prenda por la cremallera que se rompió? ¿Qué pasaría si decidiéramos reemplazarla?”, pregunta.

El cuestionamiento de Castro es uno de los muchos a los que se enfrenta la industria de la moda en el siglo XXI.

Cada vez es más difícil ignorar el daño social y ambiental causado por la fabricación de ropa.

Las tasas de consumo de recursos naturales son estratosféricas, sin mencionar los niveles de contaminación y desperdicio, mientras que las cadenas de suministro globales están marcadas por la explotación.

Y el sector también es responsable de entre el 2% y el 8% de las emisiones globales totales de gases de efecto invernadero, según el estudio.

Cremallera rota

Getty Images

Productos no esenciales

Estas son cifras impresionantes considerando que, hasta cierto punto, esta es una industria de productos no esenciales.

Muy pocas personas en las capitales de consumo de moda de todo el mundo realmente necesitan más ropa.

Aun así, se producen entre 80 mil y 100 mil millones de prendas al año, y esta estimación es conservadora.

La industria de la moda está luchando para enfrentarse a este desafío con planes y minuciosas investigaciones que incluyen una variedad de proyectos que van desde aumentar la eficiencia energética en las cadenas de suministro, cambiar a materiales renovables, invertir en innovación de materiales para evitar los sintéticos, promover iniciativas de justicia social o combatir la crueldad a los animales.

Pero aunque estos esfuerzos tienen buenas intenciones, se enfrentan a una industria que ya tiene un impacto ambiental masivo.

Basta decir que la mayoría de estos 80 mil y 100 mil millones de prendas terminan siendo incineradas o arrojadas a los vertederos con muy poco uso.

Orsola de Castro

Penguin Books
Para ayudar al medio ambiente, debemos ser creativos con la ropa que ya tenemos, en lugar de comprar siempre ropa nueva, dice Orsola de Castro.

Cuida para durar más

La pandemia ha sacudido las ventas mundiales de ropa.

Ahora, están en camino de volver a alcanzar niveles ligeramente superiores a los de 2019, según los informes State of Fashion de la consultora estadounidense McKinsey & Company.

Cada vez más activistas argumentan que una de las maneras más fáciles de reducir el impacto de la industria de la moda es comprar menos.

O incluso mucho menos.

Solo tres prendas nuevas al año, según el grupo activista británico Take the Jump, y hacer que la ropa que ya tienes dure más.

La idea básica es que la industria de la moda necesita reducir sustancialmente su tamaño.

Desfile de moda

Getty Images

Prolongar la vida útil de una prenda

Para una generación de compradores alimentados por deseos construidos artificialmente y gratificación instantánea, este puede ser un objetivo difícil de imaginar, pero los números son irrefutables.

Una investigación realizada por la organización ecologista británica Wrap indica que prolongar la vida útil de una prenda en tan solo nueve meses podría reducir su impacto medioambiental hasta en un 10%.

Imagina lo que podríamos conseguir durante décadas.

Los factores que contribuyen a lograr este objetivo incluyen la compra de ropa de buena calidad, la disposición de los usuarios a usar la misma ropa muchas veces y su capacidad para cuidarla.

Puede sonar fácil, pero si eso fuera cierto, ya lo habríamos hecho.

Es solo que, en este momento, los riesgos parecen demasiado abrumadores como para no intentarlo.

Ha pasado poco más de una generación desde que perdimos el arte del mantenimiento de la ropa.

Mientras que la vida de nuestros abuelos era de ahorro y reparación, la mayoría de los consumidores de hoy se han acostumbrado al sistema de usar, romper y tirar.

Las prendas perfectas de Castro con cremalleras rotas son síntomas de una profunda falta de conexión con la forma en que se hacen las prendas.

Cosiendo ropa

Getty Images

Pero ahora es más importante que nunca preguntarse por qué tanta ropa está hecha con materiales derivados del petróleo.

Hay que preguntarse si la viscosa de esa camisa fue extraída de bosques milenarios, si hay piel de animal en ese pompón o por qué solo una pequeña fracción de los trabajadores de las industrias de la confección gana salarios decentes.

Y también si todavía queremos seguir provocando caos.

El subtítulo del libro de Castro es Cómo la alegría de remendar y ponerse la ropa puede ser un acto revolucionario.

Es un hecho. Necesitamos una revolución.

¿Qué hacer?

El primer paso es visitar tu guardarropa.

En 2019, la organización británica TRAID lanzó la campaña “23 Percent” (23%) para resaltar la proporción de prendas que los londinenses guardan sin usar en el armario.

El diseñador de moda estadounidense Sam Weir es el fundador de Lotte.V1, un servicio personalizado de combinación de ropa y accesorios que tiene como objetivo revitalizar nuestra relación con la ropa.

Armario

Katrina Hassan/Spark Joy London
Si la ropa está organizada, es más fácil saber exactamente lo que tienes y aumenta la disposición a usarla y cuidarla.

Weir tiene una amplia experiencia en campañas de alto perfil y dice que “muchos de nosotros no usamos lo que tenemos porque nos han enseñado a encontrar soluciones para combinar la ropa según el consumo”.

“Combinar ropa permite que las personas se expresen y se diviertan con la ropa, sin comprar (piezas) nuevas; fuerza la creatividad y (hace) que las personas realmente usen su ropa. Implica aprender a interactuar con la moda, sin consumismo, y establecer una relación con nuestras cosas”, explica Weir.

¿Por dónde podemos empezar?

“Reserva dos horas y abre tu guardarropa”, enseña.

“Busca piezas que no hayas usado en meses o más. Una de ellas podría ser una camisa de vestir. Aquí es donde la ropa a juego puede ayudar”.

Weir continúa: “Póntela con unos jeans casuales, algo que solo usarías el fin de semana. Agrega un par de zapatos de tacón bajo y un blazer. Al combinar la ropa, has convertido una pieza que solo usaste en un ambiente en algo para usar en innumerables ocasiones“.

“Con la combinación creativa, los vestidos pueden convertirse en faldas o tops, lo viejo vuelve a ser nuevo. Es como si acabaras de ir de compras, sin haber salido nunca de tu guardarropa”, concluye.

Las buenas compras son un buen punto de partida, según Mikha Mekler, profesora de gestión de producción en el London College of Fashion. Para ella, “la forma en que compramos es el problema. Si compramos calidad, (la ropa) durará más”.

Comprando ropa en internet

Getty Images

Empieza por evitar las marcas de moda de consumo, con sus gigantescas campañas publicitarias, llenas de celebrities.

Busca marcas con conducta ética que se enorgullezcan de ser artesanales.

Y aun así, compruébalo tú mismo: el peso del producto y la calidad de sus detalles pueden decir mucho.

“Pruébate la ropa”, aconseja Victoria Jenkins, tecnóloga de ropa y fundadora de la marca de ropa ajustable Unhidden.

“Tira, tira, examina la costura. ¿Está limpia y ordenada o llena de hilos sueltos? ¿Puedes ver líneas visibles en los puntos de tensión de la costura? ¿La camisa tiene tiras sobre los hombros para que no se deforme cuando se cuelga? ¿El dobladillo es fuerte o puede desprenderse con facilidad? ¿La tela tiene puntadas descoloridas o más defectos de impresión de los esperados?”, dice.

El siguiente paso es tener cuidado.

Lavar menos la ropa

En su estudio de 1954 titulado Jabones en polvo y detergentes, el semiótico francés Roland Barthes escribió sobre el uso de espuma, que no es estrictamente necesaria en el proceso de limpieza, en la publicidad del detergente.

Para él, “lo importante es el arte de disfrazar la función abrasiva del detergente con la deliciosa imagen de una sustancia, a la vez profunda y aireada, que puede controlar el orden molecular del material sin dañarlo”.

Persiste la idea de que el lavado de alguna manera renueva y refresca, pero en realidad es muy destructivo, como señala Barthes.

La mayoría de los expertos en ropa sostenible están de acuerdo: lava menos la ropa y lávala con detergentes naturales suaves.

Hazlo del revés para evitar que los colores y estampados se desvanezcan.

Planeta

Getty Images
Para ayudar al medio ambiente, debemos ser creativos con la ropa que ya tenemos, en lugar de comprar siempre ropa nueva.

La diseñadora Stella McCartney dijo en una entrevista con el periódico británico The Observer en 2019: “La regla es no limpiar. Dejas que la suciedad se seque y la cepillas. Básicamente, en la vida, la regla general es: si realmente no necesitas limpiar algo, no limpies”.

“No me cambio el sostén todos los días y no tiro las cosas en la lavadora solo porque han sido usadas. Soy increíblemente higiénica, pero no soy una fanática de la limpieza en seco, o cualquier tipo de limpieza, en realidad”, añadió.

Para Mekler, “cuidar la ropa sigue siendo algo que la gente hace mal a diario. Yo lavo mucha ropa, especialmente la más fina e incluso los jeans, en el ciclo de lavado de prendas delicadas, a menos que estén muy sucias”.

Considera colgar la ropa ligeramente sucia en el baño mientras se ducha y deje que el vapor haga el trabajo de limpieza. Evita el secado en secadora.

Agita la ropa y cuélguela para que se seque. Y celebra los beneficios ambientales de tus nuevas rutinas.

Ropa tendida

Getty Images

Según Energy Star, el programa de eficiencia energética de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA), una lavadora promedio usa más de 93 mil litros de agua al año.

Es decir, aproximadamente la mitad de lo que una persona bebe en su vida.

Además del agua, cada vez que lavamos la ropa, arrojamos productos químicos y microfibras de telas sintéticas a cursos de agua ya sobrecargados.

Y finalmente, la mayoría de las emisiones producidas durante el periodo de uso del ciclo de vida de una prenda se generan durante el lavado y secado a máquina.

Reduce este proceso y estarás a la moda de forma sostenible.

Puedes leer este texto publicado originalmente en inglés en BBC Future.


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