5 mil empresas automotrices y aeronáuticas reabren este lunes
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5 mil empresas automotrices y aeronáuticas reabren este lunes; Chihuahua, Puebla y Sonora hasta el 15 de junio

A las actividades esenciales se suman la aeronáutica, minería y autos, pese a que 31 de 32 estados continúan en semáforo rojo.
Cuartoscuro
1 de junio, 2020
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Con la conclusión de la Jornada Nacional de Sana Distancia y el inicio de la “nueva normalidad”, este 1 de junio regresarán a laborar 5 mil empresas dedicadas a la fabricación de autopartes del sector aeronáutico y automotriz, aunque esto sólo significa 0.4% del total de industrias en el país que suma un millón 200 mil, de acuerdo con la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (CONCAMIN).

Con 31 de 32 estados en semáforo rojo, es decir, con alto nivel de contagio de COVID-19, continua el impedimento para retomar las actividades económicas, excepto las esenciales y ahora se suman la aeronáutica, minería y autos.

Los gobernadores de Chihuahua, Javier Corral; de Puebla, Miguel Barbosa y de Sonora, Claudia Pavlovich informaron a los empresarios que sus entidades –donde se concentra la actividad industrial del país– retomarán actividades en hasta el 15 de junio, siempre y cuando el semáforo cambie de color, asegura Francisco Cervantes Díaz, presidente de la CONCAMIN, en entrevista con Animal Político. 

Lee: México acumula 9,930 muertes por COVID y más de 90 mil casos confirmados

El universo de empresas es de 1 millón 200 mil, de las cuales 150 mil han seguido trabajando durante la pandemia, toda vez que se trata de productos esenciales sobre todo en el sector de alimentos. Pero la parálisis del resto de sectores continuará debido a la alerta en que se encuentra el país, lo que demuestra que “no aplanaron la curva y hay verlo con alta responsabilidad, porque si intentamos regresar, no queremos que esto crezca”, afirma Cervantes Díaz.

El Gobierno Federal anunció el fin de la jornada de distanciamiento social instruida desde la Federación para todo el país a partir de este 30 de mayo, y, por ende, los estados decidirá el tránsito a la nueva normalidad, es decir, la apertura de las actividades que fueron canceladas a raíz de la pandemia.

Esta decisión ocurre cuando hasta este domingo hay 90 mil 664 casos acumulados, 16 mil 962 activos, es decir, detectados en los últimos 14 días, y 9 mil 930 fallecimientos en todo el país y en el semáforo todos los estados se encuentran en máxima alerta, excepto Zacatecas.  

Al respecto, los gobernadores de Coahuila, Nuevo León, Durango, Tamaulipas, Jalisco, Colima y Michoacán, manifestaron su inconformidad con lo presentado por la administración de Andrés Manuel López Obrador y anunciaron que aplicarán estrategias propias para la reactivación económica y de actividades.

Esto porque “el semáforo que no refleja la realidad de nuestros estados; por el contrario, pareciera ser que tiene un propósito político para responsabilizar a los estados por los muertos”, afirmaron los gobernadores en un comunicado de este sábado.

Lee: Siete gobernadores rechazan el semáforo epidemiológico federal y anuncian sus propias estrategias

Puesto que los gobiernos estatales deben controlar el nivel de contagio de coronavirus, Chihuahua, Sonora y Puebla donde se concentran industrias optaron por dar quince día más de cierre. “Ya no es un tema de cumplimiento sino de cuidar los contagios”, le explicaron los mandatarios estatales a la confederación empresarial.

“Aunque ya debimos haber empezado porque son cadenas y los acuerdos comerciales con EU y Canadá y estamos quedando mal en esa parte, estamos trabajando mucho con los gobernadores y tenemos la mejor disposición para que podamos con el mínimo y los altos protocolos que tienen que ver con la salud de los trabajadores”, asegura Cervantes Díaz.

Por eso siguen insistiendo en que al menos en esos tres estados, los gobernadores les permitan que, con el mínimo personal puedan comenzar con las adecuaciones de protocolo como poner acrílicos en todos los procesos de producción, señalizaciones, ubicar las enfermerías afuera de las empresas, entre otras, para que estén listos apenas cambie el semáforo.

Por lo pronto, informa el presidente de la CONCAMIN, suman 2 mil 400 folios de autorización emitidos por el IMSS para las empresas que se comprometen a establecer una serie de medidas para evitar el contagio de coronavirus al interior de los centros de trabajo.

Pero aún no podrán regresar sin la autorización de los mandatarios estatales. Lo cual, dice, impactará algunas empresas que “no aguantan más. Tienen que salir a trabajar, o cerrar definitivamente. Muchas ya no van a abrir, aunque todavía no sabemos cuántas”.

El gobierno federal lanzó el sitio www.nuevanormalidad.gob.mx en el que se explica el semáforo epidemiológico, y las actividades que se irán reactivando conforme cambia el nivel de riesgo de máximo a bajo, representado por colores. Además de las estrategias generales de promoción de la salud y seguridad sanitaria en el entorno laboral, medidas de protección para la población vulnerable en los centros de trabajo.

Lee: Qué actividades vuelven este 1 de junio, el primer día de la ‘nueva normalidad’ 

También el Protocolo Activo de Seguridad Sanitaria (PASSA) que incluye 78 puntos de autoevaluación para las empresas como capacitación que debe llevar a cabo el personal de salud y los directivos, uso de equipos de protección personal; horarios escalonados, trabajo a distancia y desde casa; cuestiones de ingeniería como barreras físicas, ventilación, señalizaciones, instalación de filtros donde se tome la temperatura, lavado de manos; y gestión que pueda servir para identificar al personal en caso de estar contagiado.

Una vez realizadas las adecuaciones necesarias de acuerdo con el protocolo de seguridad, cada empresa deberá entregar una “autoevaluación” al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), y éste emitirá un acuse de recibo vía electrónica y un resultado del análisis de la misma en un plazo no mayor a 72 horas, lo que les permitirá o no iniciar actividades.

Sin embargo, este permiso no será el único para poder retomar actividades, toda vez que dependerá también de las medidas que decidan las autoridades estatales.

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El experimento de confinamiento que terminó con sus participantes casi muertos

En 1991, un ambicioso proyecto encerró a ocho científicos en un ecosistema artificial. El objetivo era replicar las condiciones de vida en la Tierra, pero por poco acaba en tragedia.
18 de julio, 2020
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La aventura casi termina en tragedia. En 1991, un grupo de ocho investigadores voluntarios se encerró durante dos años en una estructura de cristal y acero dentro de la que científicos habían recreado varios ecosistemas del planeta Tierra.

Aquel experimento formaba parte del proyecto Biosfera 2 y el objetivo era comprobar si, en un futuro, los humanos podrían vivir en circunstancias similares en colonias en otros planetas.

Gran parte de la rutina de los ocho participantes, llamados “biosferianos”, se redujo a labores agrícolas. Debían cultivar sus propios vegetales, recolectar granos del suelo y obtener proteínas de animales de granja y peces criados en estanques de acuicultura.

El experimento, presentado como como una “misión espacial” dentro de la Tierra, acaparó la atención mediática..

Pero la aventura no acabó como se esperaba.

Los cultivos no crecían al ritmo estimado, la comida empezó a escasear, el oxígeno era insuficiente y la tensión afloró en la convivencia de los participantes.

Un “Jardín del Edén”

El diseño original del complejo Biosfera 2 fue idea de John Polk Allen, un ingeniero graduado por la Universidad de Harvard en Estados Unidos.

Biosfera 2 en Arizona.

Getty Images
El complejo se sitúa en Oracle, en pleno desierto de Arizona.

Allen era también el director de la empresa Space Biospheres Ventures, que en 1984 compró la propiedad donde se localizó el ecosistema artificial cerrado en Oracle, en el desierto de Arizona en Estados Unidos.

La construcción se completó en 1989 y consistía en tres edificios. El primero, un gran domo de cristal y acero; el segundo un área subterránea de tecnología y el tercero una zona destinada al hábitat humano.

Interior del edificio principal de Biosfera 2.

Getty Images
Biosfera 2 reprodujo varios ecosistemas terrestres como un bosque tropical y un océano con arrecifes de coral.

El domo medía casi 28 metros en su punto más alto y contenía cinco ecosistemas: un bosque tropical, un desierto, una sabana, un manglar y un océano con arrecifes de coral. Dentro se encontraba, además, la zona dedicada a la agricultura.

En el interior del edificio tecnológico se alojaban los componentes que mantenían la climatología interior, con controladores de temperatura y humedad.

El objetivo principal era determinar si una biosfera artificial podía funcionar, incrementando reservas de energía y biomasa, preservando un alto nivel de biodiversidad y biomas, estabilizando su agua, suelo y atmósfera”, según escribieron el director del proyecto, John Polk Allen, y uno de sus participantes, Mark Nelson, en un documento con el resultado de la investigación en 1997.

Los investigadores involucrados querían saber si una biosfera autosostenible, con todos los ecosistemas de vida de la Tierra, podía “proveer una vida creativa y saludable para humanos que trabajaron como naturalistas y científicos”, según dicho documento.

Zona de agricultura de Biosfera 2.

Getty Images
“Era como crear una especie de Jardín del Edén en interiores”.

Básicamente,se trataba de comprobar si el ser humano sería capaz de mudarse a otro planeta llevándose un trozo del nuestro. Para ello, los científicos viajaron por el mundo y recopilaron recursos y conocimientos para crear el ecosistema artificial.

Llenaron Biosfera 2 de animales, vegetación y la tecnología necesaria para mantener las condiciones adecuadas.

Era como crear una especie de Jardín del Edén en interiores“, dijo Linda Leigh, una de las científicas que estuvo confinada, en un documental reciente sobre el experimento llamado Spaceship Earth.

Y así, en septiembre de 1991 cuatro hombres y cuatro mujeres: Roy Walford, Taber MacCallum, Mark Nelson, Sally Silverstone, Silke Schneider (quien después sería sustituida por Abigail Alling), Mark Van Thillo, Jane Poynter y Linda Leigh.

Impacto mediático

“Me llamaron por teléfono proponiéndome que me uniera al equipo voluntario y antes de que terminaran la oración ya había dicho que sí”, recuerda Nelson, uno de los biosferanos, en el documental.

Sally Sylverstone y Jane Poynter.

Getty Images
Sally Sylverstone y Jane Poynter fueron dos de las involucradas en el proyecto.

“Éramos pioneros, los primeros biosferanos. Nos habían dado un nuevo mundo para cuidar de él”, agregó Nelson.

Mientras, el mundo se enteraba del proyecto gracias al eco de los medios de comunicación, hasta el punto en que necesitaron contratar un equipo de relaciones públicas para lidiar con la presión mediática.

Poco después de empezar el confinamiento, el entusiasmo inicial de los integrantes comenzó a disiparse. Aumentaron los roces y las discusiones.

“Nunca se sabe lo que puede pasar cuando te encierras a convivir durante dos años con otras siete personas”, recuerda Nelson.

Los turistas se paseaban por fuera de las instalaciones, en visitas guiadas donde veían trabajar a los investigadores a través del cristal, como si se tratara de una visita al zoológico.

Dentro, cada uno de los participantes tenía una misión específica. Debían ocuparse de la ganadería, la preservación de los arrecifes de coral, la cría de peces y los cultivos, por ejemplo.

Además, evaluaban el comportamiento de los gases, sobre todo del oxígeno y el dióxido de carbono.

Interior del edificio principal de Biosfera 2.

Getty Images
Para recrear el ecosistema artificial, los científicos recolectaron recursos de varias partes del mundo.

Roy Walford era médico, y su trabajo era vigilar los efectos del confinamiento en la salud de los ocho voluntarios.

“Si podemos trasplantar un arrecife de coral, gestionar una granja, no contaminar la atmósfera ni el agua y reciclar nutrientes, se pueden aprender grandes lecciones aquí”, pensaba Nelson durante su confinamiento experimental.

Hambre, tensión y falta de oxígeno

Los biosferanos concuerdan en que la escasez de comida no ayudó a tener un ambiente sano.

De todos los cultivos, uno de los más exitosos, según revelaron Allen y Nelson en los resultados de la investigación, fue el plátano. De esta forma, los confinados tuvieron que utilizar dicho fruto para múltiples recetas. Hasta intentaron producir vino de plátano, pero sin éxito.

“Tuvimos que tomar decisiones importantes, porque algunos cultivos se daban mucho mejor que otros. Así que terminábamos comiendo un mismo producto, como la remolacha, en forma de sopa o en forma de ensalada”, dijo durante el documental Sally Sylverstone, otra de las biosferanas.

Pero los alimentos no fueron el único recurso que empezó a escasear. Tanto los participantes en el confinamiento como otros científicos que monitoreaban el experimento desde fuera, detectaron un aumento en los niveles de dióxido de carbono y una disminución del oxígeno.

“No podía terminar una oración sin que me faltara el aire”, dijo Nelson.

Participantes de Biosfera 2.

Getty Images
Los ocho participantes salieron del confinamiento a los dos años estipulados, a pesar de las dificultades ocurridas.

“Subía un par de escalones y ahí me detenía para volver a tomar aliento”, recuerda Linda Leigh.

La falta de suficientes alimentos hizo que los biosferanos perdieran peso, y de mantenerse los bajos niveles de oxígeno existía el riesgo de daño cerebral.

“Respirábamos el aire del otro, estábamos sofocados y muertos de hambre”, dijo Leigh.

“Estar peleándonos, además, no ayudaba a que consiguiéramos el objetivo por el que nos habíamos encerrado aquí”, lamentó Nelson.

El experimento se desmoronaba y la primera idea de sobrevivir dos años solo con lo que había dentro de Biosfera 2 no funcionó. Se introdujeron alimentos extra y extractores de dióxido de carbono y bombas de oxígeno desde fuera.

La prensa tildó al proyecto como un “fracaso”.

No más confinamientos

A pesar de necesitar ayuda del exterior y no poder llevar una vida autosuficiente, el proyecto consiguió durar los dos años estipulados.

Biosfera 2 en Arizona.

Getty Images
El complejo pertenece hoy a la Universidad de Arizona y se usa como centro de investigación.

En 1994, una segunda expedición regresó a los interiores de Biosfera 2, pero se canceló antes de que terminara la misión.

Hoy, Biosfera 2 pertenece a la Universidad de Arizona y se utiliza como centro de investigación sobre los ecosistemas de la Tierra.

Casi tres décadas después, ya no hay más confinamientos ni experimentos en los interiores del domo gigante de cristal.


https://www.youtube.com/watch?v=8urGTdEioOQ

https://www.youtube.com/watch?v=JwghZEmvmb8

https://www.youtube.com/watch?v=qd1YehNpbV4

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