Riesgo de derrumbe: familias conviven con edificios dañados en el 19S
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Carlo Echegoyen

Riesgo de derrumbe: familias conviven con edificios dañados en el 19S

Para muchas personas, el sismo de este martes en CDMX fue un recordatorio de lo que significa vivir cerca de un edificio dañado desde 2017.
Carlo Echegoyen
24 de junio, 2020
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“Es un vecino incómodo”. Así define Carlos Pola al edificio derruido que tiene frente a su casa, a seis metros de distancia. El temblor de 7.5 grados de ayer hizo crujir el frágil inmueble de la calle Linares 43, Roma Sur, en Ciudad de México, hasta que alguna estructura del interior se resquebrajó y se vino abajo.

El ruido de derrumbe se oyó a varias calles de distancia. Y, para Carlos y sus vecinos, fue un recordatorio de lo que significa vivir cerca de un edificio dañado desde septiembre de 2017, testimonio de otro sismo, que aún no ha sido demolido.

“Es angustiante tener un vecino incómodo de esa naturaleza”, reitera el hombre desde atrás de su ventana, pelo cano, unas delgadas mangueras que salen de su nariz y conectan a un tanque de oxígeno.

Lee: Sismo de magnitud 7.5 deja seis muertos en Oaxaca y daños menores en el resto del país

Su hija Simone, de 22 años, describe cómo es convivir con un edificio que en cualquier momento puede colapsar.

“Es un poco complicado incluso salir en el día normal, porque, aunque Protección Civil diga que no hay riesgo de caída, tú como vecino sabes que sí lo hay: todos los días hay pequeños sismos que hacen que las ventanas retumben o escuchas el edificio cómo truena”, detalla.

“Sí causa impacto, te causa un miedo no poder salir de tu edificio en una emergencia como la que hubo hoy, no poder encontrar un lugar realmente seguro dónde estar, porque se cae el edificio, le cae al carro o te tapa la entrada o te puede caer a ti una piedra; no existe una medida de seguridad”.

Simoné Pola Vecina de la calle Linares vive frente al número 43 en cual se encuentra en proceso de reparación a causa de los daños causados por el sismo del año 2017. Foto: Carlo Echegoyen

El señor Pola destaca que los vecinos se organizaron y presionaron a las autoridades para exigir la demolición del edificio dañado, proceso que comenzó, finalmente, hace algunas semanas.

“El sismo de hoy confirma que era preferible derrumbarlo. Los vecinos nos hemos organizado y pedimos a Protección Civil y al gobierno de la Ciudad de México que tomara cartas en el asunto, y después de tres años apenas se empieza a lograr; hay que presionar, como todo, porque al Estado sólo le interesa el ciudadano en las próximas elecciones, pero en este caso, tres años después, por lo menos vemos un pequeño avance”, señala.

Vista del predio marcado con el número 43 de la calle linares en la colonia Roma y el cual sufrió daños a causa del sismo del año 2017. Foto: Carlo Echegoyen.

El portal de la Comisión para la Reconstrucción de la CDMX indica que un total de 148 inmuebles multifamiliares y unifamiliares dañados han sido demolidos.

Lee: “Solo nos faltan inundaciones”: de la pandemia al terremoto en CDMX

No ha sido el caso del edificio de seis pisos ubicado en Quintana Roo 3, en el cruce de Medellín y el Eje 3, que, a decir de vecinos, ha representado un riesgo durante décadas. Edificado en 1970 para ser un hotel, se dañó en el terremoto de 1985 y así continuó hasta el sismo de 2017, cuando su deterioro empeoró. Encima de todo, en el techo del inmueble hay una estructura de acero para espectaculares.

“Este edificio originalmente era un hotel, aquí se hospedó la selección femenil de Inglaterra en el Mundial de 1971”, explica David Manzano, que ha vivido toda su vida en la calle de Quintana Roo, en la Roma Sur, justo enfrente del inmueble dañado.

“En el sismo del 85 se dañó tanto que se tuvo que deshabitar, se le quitaron cinco pisos para reducir el riesgo y sólo se permitió que tuvieran una tienda de pintura en la parte de abajo. En el sismo de hace tres años se dañó todo, lo vaciaron, y sigue con riesgos”.

El temblor de ayer provocó que una barda cayera a la casa de junto, que fue evacuada desde 2017. Policías capitalinos acudieron a colocar cintas de seguridad. En la acera había trozos de cascajo desprendidos por la sacudida.

“Ahora que tembló nos quedamos en la entrada de la casa, por el riesgo de que se caiga el edificio”, relata David.  “Tiene un espectacular que ha estado por caerse muchas veces, tiene muchos vidrios rotos que cada vez que hay mucho viento caen hacia la calle; afortunadamente no ha habido una desgracia, pero sí puede suceder”.

Vecinos de la calle Quintana Roo número 3, inmueble que fue afectado durante el sismo del 2017 y el cual se encuentra abandonado. Foto: Carlo Echegoyen.

En avenida Cuauhtémoc 614, colonia Narvarte, permanece de pie el edificio derruido donde estuvieron las oficinas del Servicio Nacional del Empleo de la Secretaría del Trabajo federal. El riesgo de derrumbe del inmueble de nueve pisos fue tal que la estación de metrobús Etiopía, ubicada a pocos metros de distancia, fue cerrada desde septiembre de 2017 y así permaneció nueve meses. Ayer volvió a ser cerrada momentáneamente, mientras autoridades de Protección Civil verificaban que no hubiera riesgo de colapso.

Habitantes de un edificio de departamentos ubicado a espaldas del inmueble dañado, en Diagonal San Antonio 1320, señalan que han exigido a la alcaldía Benito Juárez que se demuela para evitar que en cualquier momento caiga sobre sus viviendas.

Lee: CDMX reporta dos lesionados y daños menores en 32 edificios tras sismo de 7.5

“Por el temblor del 17 el edificio donde estamos nosotros quedó resentido, tenemos estudios estructurales. Se metieron varios papeles de queja a la alcaldía, porque se ha pedido la demolición del edificio de al lado, pero no nos han hecho caso hasta ahorita”, explica Arturo Medina, encargado de una cafetería.

El comerciante de 41 años afirma que convivir con un inmueble que puede colapsar le ha quitado la tranquilidad.

“Realmente es un peligro; por ejemplo, con el sismo de hoy, ese edificio tuvo una inclinación mayor que la que ya tenía, y sí es preocupante, porque está recargado no sólo en este edificio, sino en tres edificios, y se corre el riesgo de que un día de estos sí se venga abajo y no sabemos hacia qué lado. Vive uno con esa inquietud, simplemente el hecho de tenerlo ahí le recuerda a uno que está en riesgo, y con el temblor de la mañana lo recuerda uno todavía más fuerte”, describe.

Arturo Medina, empleado de una cafetería la cual se ubica en un predio colindante con un edificio que sufrió daños en el sismo del septiembre de 2017 y se encuentra en proceso de reparación. Foto: Carlo Echegoyen.

Daniel Vázquez Barbosa, un taxista que tiene su sitio enfrente del inmueble dañado, critica que las autoridades sólo hayan colocado tablones alrededor del inmueble y mallas para prevenir la caída de escombros.

“Ya es parre del escenario cotidiano en el área de Etiopía, da muy mal aspecto esta edificación y es un riesgo bastante alto, no solamente para nosotros, sino para la comunidad de los alrededores y la gente que va pasando”, observa.

“En el momento del temblor estaba yo aquí con otros compañeros y sí nos movimos, porque empezó a tronar un montón el edificio. Dijimos: patas pa’ qué las queremos. Nos movimos de aquí con todo y nuestras unidades, porque se cae esto y nos pone en la torre a nuestras fuentes de trabajo”.

El caso del señor Juda Negrete López, de 81 años, destaca porque él no vive cerca de algún inmueble dañado por los sismos de 2017, sino que habita uno, localizado en Aguascalientes 12, Roma Sur. Se trata de un condominio de 70 departamentos en el que él y otros cinco propietarios han decidido permanecer para evitar su demolición.

Lee: Costas del Pacífico, en alerta por oleaje tras sismo en Oaxaca; descartan daños mayores

Respaldado, dice, por el dictamen de decenas de ingenieros, el señor Juda está convencido de que el condominio no sufrió daños estructurales en 2017, pese a lo escandalosas que son las grietas en las paredes y pese a los pedazos de escombros que cayeron con el sismo de ayer.

Vista del interior de un departamento en la calle de Aguascalientes número 12 en la colonia Roma el cual sufrió daños durante el sismo del 2017 y hasta la fecha no se ha reparado. Foto: Carlo Echegoyen.

“Nos han dicho varias personas que el edificio está al punto del colapso, pero yo estoy en contra de esa posición, yo digo que no, porque está vertical”, sostiene Juda. “Mandamos a hacer un estudio estructural y el perito nos dijo que la estructura estaba bastante bien, lo que necesitaba el edificio era una reparación, nada más”.

La Comisión para la Reconstrucción de la CDMX dictaminó en 2018 que el inmueble estaba en “alto riesgo de colapso”, pero los condóminos promovieron una suspensión contra la demolición que les fue concedida en 2019, apoyados en sus dictámenes independientes.

El señor Juda considera que la defensa de su casa es un acto de amor a su descendencia, a la que heredará su patrimonio.

Juda Negrete López de 81 años, propietario de una departamento en la calle de Aguascalientes número 12 en la colonia Roma el cual sufrió daños durante el sismo del 2017. Foto: Carlo Echegoyen.

“Me costó 15 años de trabajo, yo pagué mi departamento con mensualidades, yo tengo que defender mi esfuerzo. Si el día de mañana mis nietos me dicen: ‘oye, abuelo, ¿usted qué hizo para defender su condominio?’, ni modo que diga: ‘ay, hijo, pues nada’, ‘¿cómo que no hizo nada por defender nuestro patrimonio?, era nuestro’. ¿Yo con qué cara les voy a decir que no hice nada? Perdón, pero yo tengo que defender mi patrimonio como sea, hasta lo último; ya estoy viejo, ya me cuesta mucho estar en estas andanzas, pero estoy obligado”, sostiene.

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Qué fue el incidente Cutter y cómo ayudó a que el desarrollo de vacunas sea más seguro

Desde que se lanzó la primera vacuna contra la polio, en 1955, la incidencia de la enfermedad se desplomó hasta que finalmente desapareció en 1979. Pero la lucha contra el virus no estuvo libre de errores.
13 de septiembre, 2020
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Los estadounidenses recibieron una gran noticia en abril de 1955: las autoridades sanitarias anunciaron que tenían lista la primera vacuna contra la temible poliomielitis.

A fines de los años 40, los brotes de polio dejaban paralíticas a unas 35,000 personas cada año en Estados Unidos. Para la década del 50, la enfermedad seguía activa y causaba entre 13,000 y 20,000 casos anuales de parálisis, según los Centros de Control de Enfermedades (CDC) de EE.UU.

Cada verano, que era la temporada en la que proliferaban los contagios, los padres encerraban a sus niños en las casas para evitar que se infectaran.

“La gente hacía cuarentena, parecido a lo que pasa ahora, los cines y las piscinas cerraban, los niños no salían a jugar, no jugaban con sus amigos”, le dijo a BBC Mundo el doctor Michael Kinch, autor del libro sobre la historia de las vacunas “Entre la esperanza y el miedo”.

“Los niños paralíticos, en sillas de ruedas o con muletas, eran un recuerdo constante del miedo a la enfermedad”, agrega.

A veces también se restringía el transporte y el comercio entre las ciudades afectadas por la polio.

Así que la llegada de la vacuna significó un gran alivio.

Pero apenas un mes después del lanzamiento, lo que pasaría a la historia como el “incidente Cutter” empañó el avance médico y obligó a suspender el programa de inmunización por unos meses.

El incidente Cutter resultó decisivo en la mejoría de los sistemas de la fabricación y en la supervisión gubernamental de las vacunas.

¿Qué pasó en este episodio decisivo para la salud pública?

Vacuna efectiva

La polio es una enfermedad viral que ataca principalmente a niños menores de 5 años y que afecta el sistema nervioso y puede causar parálisis.

Actualmente se considera erradicada de casi todo el planeta, gracias a programas masivos de vacunación, y solo se reportan casos en Pakistán y Afganistán.

Frascos y cajita de la vacuna de los laboratorios Cutter

Getty Images
El incidente Cutter ayudó a mejorar la regulación de las vacunas en EE.UU.

Desde al menos 1935, los científicos habían tratado de desarrollar una vacuna contra la enfermedad.

Hasta que en 1953, el científico estadounidense Jonas Salk logró crear una a partir de cepas inactivas del virus causante de la infección, el poliovirus.

Las cepas quedaban inactivas mediante la aplicación de formaldehido en cultivos del virus desarrollados en células renales de mono.

En 1954, se realizó un gran ensayo clínico de la vacuna de Salk, en el que participaron alrededor de 1,8 millones de niños en EE.UU., Canadá y Finlandia.

Fue “la prueba clínica más grande de un medicamento o vacuna en la historia médica”, según la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE.UU.

Los resultados fueron positivos y las autoridades estadounidenses anunciaron en abril de 1955 que la vacuna había mostrado una efectividad de entre 80 y 90%.

Una vez que las autoridades aprobaron la vacuna, licenciaron a seis laboratorios para fabricarla. Uno de estos era Cutter, ubicado en California.

Lotes defectuosos

La farmacéutica lanzó 380.000 dosis del producto al mercado, pero unos lotes habían salido defectuosos: accidentalmente contenían cepas activas del virus.

Como resultado, se confirmaron más de 260 casos de polio -con o sin parálisis- vinculados a la vacuna y a contagios comunitarios a partir de los niños vacunados, según la FDA.

Pero este número no incluía al resto de personas que reportaron otros síntomas de la infección.

De acuerdo al doctor Paul Offit, autor del libro “El incidente Cutter: cómo la primera vacuna contra la polio llevó a la creciente crisis de vacunas”, unos 40.000 niños vacunados presentaron dolores de cabeza, rigidez en el cuello, debilidad muscular y fiebre (síntomas de la polio), unos 164 menores quedaron paralíticos y 10 murieron.

Cajas de lotes de la vacuna contra la polio de los laboratorios Cutter.

Getty Images
A partir de 1955 la incidencia de la polio en EE.UU. cayó dramáticamente.

La mayoría quedó paralizado en los brazos (donde habían recibido la vacuna) pese a que la polio solía paralizar las piernas, detalla Offit en su libro.

Ante el brote, en mayo de 1955, el cirujano general de EE.UU. recomendó que “todas las vacunaciones de polio se suspendan hasta que se haya completado una inspección minuciosa de cada fábrica y una revisión de los procedimientos para probar la seguridad de la vacuna”, cuenta la FDA.

Aunque antes y después hubo otros incidentes con vacunas, Offit dijo a BBC Mundo que el incidente Cutter “fue probablemente el peor desastre biológico de la historia de EE.UU.”.

Sin embargo, para el otoño de 1955, se reanudó el programa de vacunación.

“La gente en esa época no cuestionaba las cosas tanto como ahora, confiaban más en las autoridades”, le dijo a BBC Mundo el doctor Kinch. Además, “le tenían más miedo a la polio”.

La vacunación dio resultado y la incidencia de la polio en EE.UU. “disminuyó dramáticamente” a partir de 1955. La enfermedad quedó erradicada en ese país en 1979.

La vacuna del virus inactivado creada por Salk sigue usándose en EE.UU., mientras que otros países usan una vacuna que se administra por vía oral.

¿Qué salió mal con las vacunas de Cutter?

El libro de Offit señala varios factores que llevaron a que las vacunas de los laboratorios Cutter contuvieran cepas activas del virus y que se produjera el brote de polio.

Una mujer sosteniendo frascos de la vacuna contra la polio de los laboratorios Cutter.

Getty Images
El incidente Cutter fue probablemente el peor desastre biológico de la historia de EE.UU.

Cutter había usado la cepa más agresiva del poliovirus para fabricar la vacuna y había usado filtros defectuosos para separar el virus del tejido de los monos en los que se cultivaba y este tejido podía contener moléculas activas del virus.

Además, las pruebas de seguridad que exigía el gobierno -y con las que Cutter había cumplido- eran inadecuadas.

Cutter tampoco tenía claro el tiempo necesario para desactivar el virus con formaldehido.

“Nadie mostró más desdén por las teorías de desactivación de Salk que los laboratorios Cutter. Salk tenía un procedimiento para desactivar el virus. Pero Cutter no sabía si estaban siguiendo sus teorías o no. Creo que no tenían la experiencia interna para hacerlo, mientras que otros laboratorios sí la tenían”, dijo Offit a BBC Mundo.

Otro problema fue que cuando los laboratorios Cutter empezaron a fabricar la vacuna, no había un requisito de “consistencia”. Es decir, ya no existía la obligación -vigente en el ensayo clínico- de producir al menos 11 lotes consecutivos de la vacuna que pasaran las pruebas de seguridad.

En su libro, Offit señala que nueve de 27 lotes de Cutter habían fallado las pruebas de seguridad. Pero Cutter tampoco avisó a las autoridades que había tenido problemas para desactivar el virus.

El laboratorio Wyeth también fabricó vacunas defectuosas, pero menos que Cutter, y dejaron paralizados a 11 niños.

“Cutter hizo muchas cosas mal y tampoco tenía la experiencia interna con la que sí contaban otros laboratorios”, dice Offit en su publicación. “Como consecuencia, fabricó una vacuna que era mucho más peligrosa que cualquier otra vacuna en EE.UU. o en el mundo”.

Sin embargo, “Cutter culpó a Salk por desarrollar un proceso que era inconsistente y culpó al gobierno federal por establecer estándares de fabricación y de prueba que eran inadecuados”, cuenta Offit en “El incidente Cutter”.

¿Cómoayudó a que las vacunas sean seguras?

Cuando ocurrió el incidente Cutter, la regulación de las vacunas en EE.UU. recaía sobre el Laboratorio de Control Biológico, parte del Instituto Nacional de Microbiología, que a su vez era parte de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés).

Niños haciendo cola para recibir la vacuna contra la poliomielitis en EE.UU.

Getty Images
Varios miles de niños presentaron síntomas de polio tras recibir la vacuna Cutter.

A partir del incidente, en junio de 1955 se creó la División de Estándares Biológicos (DBS), que ya no era un área subordinada, sino una entidad independiente dentro de los NIH, según información enviada a BBC Mundo por la FDA.

Ahora el DBS es el Centro de Evaluación Biológica e Investigación y es parte de la FDA.

El doctor Offit señala en su libro otros “legados” del incidente, como el propiciar la creación de una “regulación federal efectiva de las vacunas”.

“El gobierno federal lanzó una investigación inmediata de la manufactura y procesos de prueba de todas las compañías y encontró que las regulaciones y los lineamientos eran inadecuados”, cuenta Offit en su libro.

“Se desarrollaron mejores procedimientos para la filtración, almacenamiento y pruebas de seguridad y en meses se fabricó una vacuna segura contra la polio”, añade el autor.

También aumentó el número de profesionales que regulaban vacunas en EE.UU. y la “consistencia” (obligación de producir un número mínimo de los lotes efectivos consecutivos), requisito implantado a partir del incidente Cutter, se exige hasta hoy para todos los fabricantes de vacunas.

¿Qué se puede aprender del incidente?

El doctor Kinch está de acuerdo con que el incidente Cutter tiene “una moraleja”.

Creo que la prisa es una de las preocupaciones con la actual vacuna, o que terminemos con una situación como la de Cutter, así que es una lección muy importante para aprender”, añadió Kinch.

“Debemos aprender de esto para no apurar la vacuna contra el COVID-19, hasta que realmente entendamos cómo fabricarla de manera segura”, comentó Kinch.

Además, el doctor Offit señala que “ahora sabemos mucho más sobre cómo producir vacunas masivamente” y que hay más regulaciones, y cree que “la FDA supervisará adecuadamente las vacunas” contra el COVID-19.

“La vacuna contra el COVID-19 no podría acercarse a lo que pasó con esa vacuna. La cepa que se usó para la vacuna contra la polio era la más virulenta”, dijo Offit a BBC Mundo.

“Las estrategias que estamos usando no son peligrosas. Seguramente habrá una curva de aprendizaje y un costo humano, pero no me imagino que se acerque al costo humano que pagamos en los 50”, agregó.

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