Jóvenes detenidos el 5 de junio en Guadalajara sufrieron tortura policial
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
AFP Archivo

Los golpearon hasta desmayarse: jóvenes sufrieron tortura policial el 6 de junio en Guadalajara

Jóvenes detenidos el sábado 6 de junio en Guadalajara relataron que policías los golpearon y los 'pasearon' en un vehículo para desorientarlos; Asuntos Internos de la Secretaría de Seguridad estatal indicó que no hay denuncia y que el hecho no está siendo investigado.
AFP Archivo
11 de junio, 2020
Comparte

Al menos dos de los seis jóvenes que fueron detenidos el 6 de junio en Guadalajara, Jalisco, luego de intensas jornadas de protestas en esa ciudad contra el abuso policial, sufrieron tortura de parte de agentes estatales, de acuerdo con lo dicho por los propios jóvenes y la ONG que los ha asesorado legalmente.

Consultada sobre esas detenciones y las acusaciones de brutalidad policiaca, la Secretaría de Seguridad de Jalisco indicó a Animal Político que, hasta la fecha, “la Dirección de Asuntos Internos no cuenta con alguna investigación abierta, así como tampoco hay alguna denuncia presentada por parte de algún de ciudadano que haya manifestado conductas inadecuadas del personal operativo de la Secretaría de Seguridad del Estado”.

La organización Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo (CEPAD), que ha acompañado legalmente a los familiares de los jóvenes, mencionó que hasta el momento ellos no les han notificado una intención de denunciar esos abusos policiales, luego de que ya los seis recobraran su libertad, el martes pasado. 

En una entrevista con la periodista Azucena Uresti, en Radio Fórmula, la madre de uno de los detenidos, la señora María Isabel, mencionó el martes pasado que no tenían intención de denunciar la detención arbitraria y los abusos policiales contra su hijo porque a su parecer la Fiscalía de Jalisco no era confiable.

“Yo no quiero que después vaya a haber represalias”, mencionó.

En el caso de la muerte del joven Giovanni López, presuntamente a manos de policías municipales de Ixtlahuacán de los Membrillos, Jalisco, las autoridades informaron sobre la detención de tres agentes, por su presunta responsabilidad en el deceso.

Y luego de que elementos de la Fiscalía de Jalisco salieran a detener a una veintena de manifestantes, vestidos de civil y portando tubos, el gobernador Enrique Alfaro dijo que esos agentes habían actuado por su cuenta, insinuó la posibilidad de que la Fiscalía esté infiltrada por el crimen e informó sobre la detención de dos elementos ministeriales.

Sin embargo, en el caso de las detenciones del sábado, Alfaro solo informó que serían levantados los cargos contra los seis detenidos, sin detallar si habría una investigación o sanciones por posible abuso policial. Incluso Alfaro pidió a los policías estatales que fueran solidarios ante la decisión de liberar a los seis jóvenes “que los han atacado”, todo con el afán, según dijo, de procurar “en el bien del estado”.

Entérate: Jóvenes marchan hacia Casa Jalisco para reclamar a Alfaro por brutalidad policiaca

“Empezaron a golpearnos, yo me desmayé tres veces”, dijo Jonathan en una entrevista mostrada por Televisa sobre lo que le hicieron los policías, al ser detenidos aquel 6 de junio ya por la noche, luego de que transcurriera una marcha contra el abuso policial en Guadalajara.

Los seis jóvenes acusan que los detuvieron de forma arbitraria, de acuerdo con CEPAD. Y que además las aprehensiones fueron violentas y que en al menos en un par de los casos las agresiones alcanzaron el nivel de tortura.

“Ahora que salieron los muchachos, narraron ampliamente todas las vejaciones, los tratos crueles, inhumanos, degradantes”, dijo a Animal Político la abogada de CEPAD, Angela García Reyes.

A uno de los jóvenes, mencionó, lo subieron a una camioneta “y ahí había hombres que comenzaron a golpearlo, lo golpearon por todos lados, cara, cuerpo, sobre todo en el cuerpo… lo tuvieron dando vueltas por toda la ciudad, como una manera de desorientarlo”.

En el trayecto, contó, “se desmayó varias veces”, y le lanzaron agua al rostro para que volviera en sí. “Le decían que no se le ocurriera dormirse”, lo golpearon en los testículos y no dejaban de hablarle de forma violenta.

“Sinceramente yo estaba pensando que iba a perder la vida por las cosas que nos dijeron las personas que nos detuvieron. Nos dijeron que nos iban a mochar en pedazos. Yo temí por mi vida, pero gracias a que nos apoyaron logramos salir. Nos golpearon, nos torturaron, me desnudaron, me tenían con los ojos vendados”, dijo otro de los jovenes detenidos aquel día, según un testimonio que aparece en el sitio Zona Docs. 

Angela García Reyes, de CEDAP, dijo que al acudir a las instalaciones judiciales no le permitieron tomar fotografías de las heridas de los jóvenes, aunque sí las observaron directamente, y aún tenían escoriaciones y moretones.

La Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco, desde el pasado 7 de junio, indicó que había entrevistado a los seis detenidos y al menos cinco de ellos “presentaron queja en donde señalaron que fueron detenidas con uso excesivo de la fuerza y tener lesiones”.

En Twitter el 9 de junio, la Comisión Estatal señaló que había hecho un análisis médico independiente, sobre sus lesiones, aunque aún no se conocían los resultados. También informó que había levantado “cinco quejas”, sin embargo no se detalló cuál fue exactamente el motivo de ellas. Uno de los seis detenidos, apuntó, es extranjero, por la que se estableció contacto con el Instituto Nacional de Migración y la Comar, entre otras instancias.

La abogada García Reyes, de CEDAP, acusó que ya al estar detenidos hubo una serie de irregularidades en su proceso legal, como que no se les permitió a sus defensores tener una plática confidencial con los jóvenes, y que les permitieron tener acceso al expediente apenas unas horas antes de la audiencia, sin darles tiempo a preparar su defensa de forma adecuada.

Si bien el gobernador Alfaro dijo que había tomado la decisión de levantar los cargos para “dar vuelta a la página” luego de las protestas y acusaciones de represión policial, la abogada mencionó que el “en teoría la Fiscalía es autónoma” y fue esta instancia la que optó por recurrir a la posibilidad de un acuerdo reparatorio, en lugar de solicitar la imputación o que se procediera contra los jóvenes.

A ellos se les acusó de pandillerismo, daños a las cosas, desobediencia o resistencia de particulares, ataque peligroso y delitos cometidos contra representantes de la autoridad.

La abogada mencionó que están a la espera de que la Fiscalía les llame para el posible acuerdo reparatorio, con el que los seis jóvenes, aunque acusen detenciones arbitrarias, abuso policial y tortura, aún tendrían que pagar un monto de reparación por los supuestos daños que se les atribuyen.

El pasado 8 de junio, Macedonio Tamez, quien encabeza el Gabinete de Seguridad de Jalisco, dijo que los seis detenidos habían sido detectados vandalizando el mobiliario urbano y algunos negocios en Guadalajara.

“Esta detención se realizó en flagrancia y con pleno respeto de sus garantías”, mencionó, contrario a lo dicho por los propios jóvenes y sus familias, quienes aseguran que las detenciones fueron arbitrarias y que no hubo flagrancia.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Cómo una joven encontró a su familia 26 años después gracias a una foto en WhatsApp

Una niña que quedó huérfana en el genocidio de 1994 en Ruanda ha encontrado a sus familiares gracias a las redes sociales. Esta es su historia.
24 de septiembre, 2020
Comparte
Grace Umutoni de niña, a la izquierda, y en una imagen actual.

Grace Umutoni
“¿Me conocen?” Grace Umutoni publicó fotos de cuando era niña en las redes.

Para Grace Umtoni lo ocurrido ha sido “un milagro” obra de las redes sociales.

Umtoni quedó huérfana cuando solo tenía dos años. En 1994 sus padres fueron víctimas del genocidio que se cobró miles de vidas en Ruanda. Años después, ha podido encontrarse con algunos familiares.

La mujer, que no conocía su verdadero nombre, publicó fotos suyas de niña en grupos de WhatsApp, Facebook y Twitter el pasado abril con la esperanza de que miembros de su familia la reconocieran y pudiera reunirse con ellos.

Sus intentos anteriores, a través de cauces más formales, no habían dado resultado.

Todo lo que esta enfermera de 28 años sabía de su historia es que la habían llevado a un orfanato en Kigali, la capital ruandesa, después de encontrarla en el barrio de Nyamirambo. También fue acogido allí su hermano, de 4 años, que murió después.

En Ruanda hay miles de niños como ella, que perdieron a sus padres entre las 800,000 víctimas que se estima dejó la matanza sistemática de miembros de la etnia tutsi y hutus moderados en cien días de genocidio.

Muchos siguen buscando a su familia.

Después de que publicara sus fotos, aparecieron algunas personas que dijeron ser parientes suyos, pero pasaron meses hasta que apareció alguien que de veras parecía serlo.

Antoine Rugagi había visto las fotos en WhatsApp y se puso en contacto con ella para decirle que se parecía mucho a su hermana, Liliose Kamukama, muerta en el genocidio.

“El milagro por el que había estado rezando”

“Cuando lo vi, yo también noté que nos parecíamos”, le dijo Umtoni a la BBC.

“Pero solos las pruebas de ADN podían confirmar si éramos parientes, así que nos hicimos unas en Kigali en julio”.

Umutoni viajó desde el distrito de Gakenke, donde vive, mientras que Rugagi llegó desde Gisenyi, en el oeste, para que pudieran recoger los resultados juntos.

Grace Umutoni y su tío Antoine Rugagi .

Grace Umutoni
Grace Umutoni y Antoine Rugagi viajaron a Kigali para recoger los resultados de su prueba de ADN.

Resultó ser un gran día para ambos, ya que las pruebas revelaron un 82% de posibilidades de que ambos fueran famlia.

“Estaba impactada. No pude contener mis ganas de expresar mi felicidad. Todavía hoy pienso que estoy en un sueño. Fue el milagro por el que siempre había rezado”, cuenta Umtoni.

Su recién hallado tío le contó que el nombre que le pusieron sus padres tutsis era Yvette Mumporeze.

También le presentó a varios parientes de la rama paterna de la familia, como su tía Marie Josée Tanner Bucura, que lleva meses atrapada en Suiza a causa de la pandemia.

Grace Umutoni y su madre.

Grace Umutoni
Grace Umutoni y su madre, Liliose Kamukama, en una imagen de un álbum familiar.

Ella estaba convencida de que Grace Umtoni era su sobrina antes incluso de conocer el resultado de las pruebas genéticas por el parecido de la mujer de la foto de WhatsApp con el de la niña de los álbumes de la familia.

“Era claramente la hija de mi hermano Aprice Jean Marie Vianney y su esposa, Liliose Kamukama. A los dos los mataron en el genocidio”.

‘Pensamos que ninguno había sobrevivido’

La señora Bucura le contó también el nombre completo de su hermano, que llegó con ella al orfanato, Yves Mucyo, y que había tenido otro hermano, Fabrice, de un año.

El genocidio comenzó horas después de que el avión que transportaba a los presidentes de Ruanda y Burundi, ambos de la etnia hutu, fuera derribado en la noche del 6 de abril de 1994.

Milicias hutus recibieron la instrucción de dar caza a los miembros de la minoría tutsi. El suburbio de Nyamirambo, en Kigali, fue uno de los primeros en ser atacado.

Muchas de personas murieron a machetazos en sus casas o en barricadas levantadas para impedir el paso de quienes trataban de escapar. Algunos lograron ponerse a salvo en iglesias y mezquitas.

La señora Bucura dijo que alguien cómo una mujer agarraba del brazo al pequeño Yves y se lo llevaba corriendo de allí, pero no consiguieron más información. De su hermana no se supo nada.

El genocidio terminó meses después, cuando los rebeldes tutsis del Frente Patriótico Ruandés, liderado por el hoy presidente Paul Kagame, se alzó con el poder.

Cráneos en el Memorial del Genocidio en Kigali.

Reuters
Muchos murieron por golpes de machete, como se aprecia en los cráneos conservados en el Memorial del Genocidio en Kigali.

“Pensamos que ninguno había sobrevivido. Incluso los recordábamos cuando cada abril llegaba el aniversario del genocidio”, explica Bucura.

Umtoni no había podido averiguar sobre su familia y lo único que le contaron es que Yves murió al llegar al orfanato como resultado de las heridas que sufrió por las balas de las milicias hutus de las que huía.

Cuando tenía cuatro años, la niña fue adoptada por una familia tutsi del sur de Ruanda que le dio el nombre de Grace Umtoni.

“Los responsables de mi escuela me ayudaron y volví al orfanato en Kigali para preguntar si había algún rastro de mi pasado, pero no había nada”, dice.

“He vivido siempre en la pena de ser alguien sin raíces, pero seguí rezando por un milagro”.

“Por bien que me tratara la familia adoptiva, no podía dejar de pensar en mi familia biológica, pero tenía muy poca información para siquiera empezar a buscar”.

Ahora tiene curiosidad por saber más de sus padres. Han planeado una gran reunión familiar con parientes que llegaran de diferentes lugares del país y del extranjero, aunque el coronavirus ha obligado a aplazarla.

Entretanto, le han presentado a algunos de sos familiares a través de WhatsApp y ha descubierto que tiene un hermano mayor en Kigali, fruto de una relación anterior de su padre.

“Estamos agradecidos con su familia adoptiva”

Desde 1995, casi 20.000 personas se han vuelto a reunir con sus familias gracias al Comité Internacional de la Cruz Roja.

Su portavoz para Ruanda, Rachel Uwase, asegura que aún siguen recibiendo peticiones de ayuda de gente a la que el genocidio separó de su familia.

En lo que va de 2020, son 99 las personas que se han reencontrado con sus familiares.

Para la señora Bucura, descubrir que su sobrina había sobrevivido es algo que agradece.

“Estamos agradecidos con la familia que la adoptó, le dio un nombre y la crió”.

La joven mantendrá el nombre que le dio su familia adoptiva ya que es el que la ha acompañado la mayor parte de su vida.

Pero le tendrá siempre gratitud a las redes sociales por haberla ayudado a encontrar un sentido de pertenencia.

“Ahora hablo frecuentemente con mi nueva familia”, cuenta.

“He pasado toda mi vida con la sensación de que no tenía raíces, pero ahora me parece una bendición tener tanto a mi familia adoptiva como a la biológica, ambas pendientes de mí”.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la última versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=QkzsUZOK6-0

https://www.youtube.com/watch?v=KmgRXXNvokE

https://www.youtube.com/watch?v=gHjW1l0Dk1g

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.