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¿Adiós a los concursos de belleza? Diputadas buscan eliminar su financiamiento público

La iniciativa de reforma no menciona la prohibición de los concursos de belleza, pero sí que el gobierno no apoye su realización con recursos públicos.
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12 de julio, 2020
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Incluir en la Ley general de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia el concepto de “violencia simbólica” y eliminar el financiamiento público a concursos y certámenes de belleza, es lo que propone una iniciativa de reforma propuesta recientemente en la Comisión de Igualdad de Género de la Cámara de Diputados. 

La iniciativa, explica la diputada del PRD, Frida Esparza Márquez, en ningún momento menciona la prohibición o eliminación de los concursos de belleza, pero sí que el gobierno no pueda apoyar con recursos públicos la realización de estos eventos si incurren en la reproducción de violencia simbólica.

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Las reformas a la Ley incluyen declarar como violencia simbólica las acciones en donde se evalúe la belleza o apariencia de las mujeres, niñas y adolescentes a través de patrones estereotipados.

Según el documento, la violencia simbólica se define como: “la expresión, emisión o difusión por cualquier medio, ya sea en el ámbito público o privado, de mensajes, patrones, estereotipo, signos, valores icónicos e ideas que transmiten, reproducen, justifican o naturalizan la subordinación, desigualdad, discriminación y violencia contra las mujeres en la sociedad”.

En los concursos de belleza, por ejemplo, es común pedir como requisito a las participantes: ser solteras, no tener hijos, no haber estado embarazadas, tener determinada estatura y cumplir con ciertas medidas, características que reproducen roles de género y que normalizan los estereotipos sociales.

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“Promover la competencia entre las mujeres a partir de sus atributos físicos incentiva patrones sexistas y machistas que estigmatizan, cosifican y minimizan el rol que desempeñamos las mujeres en la sociedad”, detalla la iniciativa de reforma. 

La violencia simbólica no aparece actualmente en la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, −solo considera la violencia psicológica, física, patrimonial, económica y sexual−, pero con esta reforma se busca incluirla.

De acuerdo con la legisladora, la iniciativa no busca limitar la participación de las mujeres, ni la representación de las costumbres y tradiciones, sino más bien se centra en el papel que tiene el Estado en este tipo de eventos.

“Por lo general, estos eventos son organizados y financiados por gobiernos municipales o estatales para supuestamente promover el turismo, las tradiciones y costumbres, siendo una verdadera contradicción que el Estado promueva una forma de violencia simbólica”, apunta. 

“Mensajes contradictorios” 

En entrevista con Animal Político, la diputada Esparza Márquez señaló que en 2019 Jalisco destinó 4 millones de pesos a la alerta de género, sólo se ejercieron 3 millones 850 mil pesos repartidos en 11 municipios, pero ese mismo año, tan sólo cinco municipios gastaron 8 millones 483 mil pesos en certámenes de belleza. 

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“Este tipo de acciones mandan un mensaje contradictorio, pues el Estado que debe luchar contra la violencia hacia las mujeres, autoriza y apoya económicamente eventos que fomentan la violencia simbólica”. 

“Los recursos que se dan a este tipo de eventos ni siquiera está bien documentada. La aportación que hacen estados y municipios es a partir del ramo de cultura y otros tipos de entretenimiento y al final termina siendo una decisión del gobierno, del municipio, alcaldía o estado”, señala. 

Este tipo de eventos se realizan en más de dos mil municipios como en ferias, festejos patrios, patronales, nacionales, ganaderos y agrícolas, entre otros.

La propuesta que se realizó es la que las instituciones de gobierno, el Estado mexicano no apoye de ninguna manera, ni económicamente, ni con publicidad o subsidios la realización de certámenes, concursos, elecciones, eventos o competencias en la que se evalúe, de forma exclusiva o parcial, la belleza o apariencia física de mujeres, niñas y/o adolescentes.

La legisladora federal por Zacatecas alertó de la popularización en México de certámenes como Mini Belleza Latina, en donde niñas de 4 a 13 años de edad, concursan y realizan pasarela con el fin de cumplir con ciertos estándares físicos.

De acuerdo con la diputada, con estas reformas se verían afectados los concursos que tienen patrocinio gubernamental. “Los de la iniciativa privada o del apoyo que pueda dar la iniciativa privada en estos certámenes no se está hablando”. 

A pesar de ello, explicó, si fomentan estereotipos sexistas estarán practicando la violencia simbólica y entonces “el  Estado ya adquirirá implícitamente la responsabilidad de erradicar este tipo de violencia; sin embargo, la iniciativa no trabaja esta parte, aún hay muchísimo campo por afinar, pero es un primer paso”. 

Para Ana Laura Velázquez Moreno, secretaria Técnica en Comisión de Igualdad de Género de la Cámara de Diputados, el problema con los concursos de belleza es la promoción del castigo a las mujeres que no pueden o no quieren cumplir con esos estereotipos. 

“El hecho de que las canas, el acné, las estrías, las arrugas, el vello corporal, entre otros procesos naturales del cuerpo, sean estigmatizados y vistos como muestra de descuido por parte de las mujeres e incluso de mala salud, son ejemplo de ello”, destaca. 

Tal vez se puede decir que esto es algo frívolo, que al vivir en el país de los feminicidios, las fosas clandestinas y las miles de desparecidas ponernos a discutir sobre concursos de belleza es una trivialidad. Luego recuerdo que todas las mujeres que conozco han sufrido en mayor o menor medida por la imposición de estereotipos de belleza; veo cómo se gastan recursos públicos en lujosas coronaciones mientras las fiscalías que deben investigar feminicidios apenas si tienen personal”, escribió recientemente en un artículo de opinión publicado en este medio. 

¿Se criminaliza la belleza?

El tema de esta iniciativa ha generado polémica, incluso hay una petición publicada en la plataforma change.org llamada “Detén la violencia legislativa en contra del derecho a decidir de la mujer mexicana”, firmada hasta el 11 de junio por 3 mil 760 personas para que estas reformas no pasen en el Congreso. 

“Decidir que los certámenes de belleza tiene un impacto negativo en la mujer mexicana y su capacidad de valorar sus opciones de desarrollo es abuso de poder; además, es corto de visión, errado, impositivo y limitativo, ya que miles de mujeres eligen a estas plataformas por ofrecerles oportunidades de crecimiento personal y profesional”, se lee en la petición. 

Destaca que el poder legislativo quiere imponer restricciones, criminalizar los concursos y frenar la decisión de las mujeres mexicanas a participar en un certamen de belleza, violando el derecho a la autodeterminación de desarrollo personal y profesional. 

La Ex Miss Universo mexicana Lupita Jones también habló de la propuesta y consideró que prohibir la realización de concursos de belleza por considerarlos una forma de violencia simbólica hacia las mujeres es “criminalizar la belleza”.

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“Pretender tipificar a estas plataformas como violencia simbólica me parece completamente errada y sin ningún sustento. ¿Cómo se puede considerar violencia a la mujer el capacitarla, entrenarla, formarla y fortalecerla tanto en lo interior como el exterior? Enseñarle a cultivar su autoestima, confianza en ella misma y seguridad. Proveerle de oportunidades profesionales para que logre destacar en aquello que le apasione. ¿En dónde está la violencia?”, cuestionó en sus redes sociales a la diputada Frida Esparza. 

La también empresaria agregó que los concursos como Miss Universo y Mexicana Universal no violentan los derechos humanos ni limitan el desarrollo de las personas; y advirtió que son una promoción de oportunidad turística en todo el país y el mundo, por lo que recordó que en 1989 (cuando el huracán Gilberto dañó Cancún, Quintana Roo) se realizó ahí el certamen Miss Universo para repuntar el turismo

Sobre este mensaje, la legisladora sostuvo que muchos de los comentarios de Lupita Jones respaldan la iniciativa al decir que se capacita, forma y “entrena” a las mujeres. “La lucha es contra una visión de que las mujeres deben cumplir con ciertos estándares y de que alguien nos debe entrenar para poder lograrlo”. 

“Nos habla de que hay una meta y un objetivo idealizado hacia donde quieren ir las mujeres, justamente estos estereotipos son los que se tratan de combatir, nunca se habla de criminalizar la belleza como se ha mencionado ni prohibir los certámenes y tampoco atentan contra la capacidad de decisión de las mujeres”, concluye la legisladora. 

La iniciativa para modificar la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia fue presentada por las diputadas Beatriz Rojas Martínez (Morena), María Guadalupe Almaguer Pardo (PRD) y Frida Alejandra Esparza Márquez (PRD). 

 

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Georgia Meloni: qué es el neofascismo, por qué avanza en Italia y qué consecuencias puede tener para el resto de Europa

La posible llegada al poder por primera vez desde Benito Mussolini de un partido de ultraderecha en Italia preocupa a la comunidad internacional.
28 de septiembre, 2022
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El 28 de octubre de 1922, los “camisas negras” de Benito Mussolini marchaban sobre Roma e Italia inauguraba el régimen fascista.

Un siglo después, casi día por día, y por primera vez desde la Segunda Guerra mundial, el partido mas votado en Italia hunde sus raíces en el posfascismo, y ha recuperado un lema que popularizó “Il Duce”: “Dios, patria y familia”.

En apenas una década, Giorgia Meloni, la gran vencedora del los comicios que ha celebrado Italia, ha conseguido llevar a su partido, Hermanos de Italia, desde la marginalidad al centro político e, inexorablemente, al palacio Chigi, sede del Ejecutivo. Se prevé que el presidente de la república, Sergio Mattarella, le encargue formar gobierno en las próximas semanas.

¿Cómo ha sido esa progresión?

Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania llevó a cabo un proceso de “desnazificacion” y un doloroso ajuste de cuentas con su pasado. En Italia, sin embargo, se decidio mirar para otro lado.

BEnito Mussolini y otros dirigentes fascistas marchan sobre Roma.

Getty Images
La Marcha sobre Roma dio paso a la dictadura fascista de Benito Mussolini.

Por aquel entonces, el Partido Comunista italiano era el mayor de toda Europa occidental y los aliados, inmersos en la dinámica de la Guerra Fría, tenían un objetivo principal: que los comunistas no llegaran al poder.

Por miedo a que las purgas de antiguos fascistas pudieran generar inestabilidad, las potencias aliadas hicieron la vista gorda ante la creación de nuevos partidos herederos de “Il Duce” y sus ideas. No solo eso, muchos símbolos y monumentos fascistas siguieron -y siguen- presentes en las calles italianas, como los fascios que adornan aún muchas de las tapas de alcantarilla de Roma.

Así surgió en 1946 Movimiento Social Italiano (MSI), fundado por Giorgio Almirante, que había sido jefe de gabinete del último ministerio de Propaganda fascista.

Giorgia Meloni no ha escondido nunca su admiración por Almirante. En 2018, ella misma difundió un fotomontaje que tituló “De Giorgio a Giorgia”, en el que se presentan uno al lado del otro con idénticos eslóganes: “Podemos mirarte a los ojos”. En 2020, cuando se cumplían 32 años de su muerte, la ahora vencedora de los comicios en Italia homenajeó a Almirante en Twitter con estas palabras: “Un gran hombre, un gran político, un patriota”.

Con la caída del bloque comunista, surgieron nuevos partidos de derecha. Uno de ellos, Forza Italia, liderado por el multimillonario Silvio Berlusconi, incluyó en su coalición de gobierno en 1994 al MSI, liderado entonces por Gianfranco Fini. El posfascismo entró en el gobierno, y ante los ojos de los italianos, argumenta Luciano Cheles, de la Universidad de Grenoble, “le dio respetabilidad”.

Gianfranco Fini.

Getty Images
Gianfranco Fini fue el primer líder posfascista en entrar en un gobierno en Italia.

El partido pasó a llamarse Alianza Nacional y una joven Giorgia Meloni, que con 15 años había militado en el MSI, se convirtió en la líder de sus juventudes.

Hermanos de Italia nace de ese caldo de cultivo. “Han cambiado muchos postulados, han cambiado algunos aspectos, aunque son, por supuesto, un partido de derechas que tiene sus raíces en el movimiento posfascista”, analiza Lorenzo Pregliasco, profesor de Ciencias Políticas de la universidad de Bolonia.

Los orígenes del partido, argumenta Cheles, están estrechamente conectados con los partidos neofascistas, pero Hermanos de Italia y Giorgia Meloni se encuentran con una disyuntiva: “por una parte, quieren presentar una imagen respetable, de moderación y modernidad, y por ello han dicho que han cortado el cordón umbilical con el fascismo. Pero, por otra parte, no quieren perder una parte del electorado que cree que una forma moderna del fascismo es aún válida y aceptable”.

Simbología fascista

Esas raíces están presentes en toda la simbología del partido.

La más evidente es la llama tricolor, el símbolo del Movimiento social Italiano que Hermanos de Italia ha mantenido. Una llama que, por cierto, también adoptó el Frente Nacional en Francia -aunque con los colores de la bandera gala- y que, más estilizada, conserva la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen.

“Pero en su propaganda hay muchísimas más referencias al fascismo, algunas más o menos escondidas porque están hechas para ser comprendidas por los fascistas y aquellos que están familiarizados con su simbología”, explica Cheles, experto en iconografía política.

Uno de los ejemplos que ha encontrado Cheles es el mismo himno de las juventudes de Alianza Nacional, que Meloni dirigió durante años: “se trata de ‘Mañana me pertenece’, que es una canción que canta un joven nazi en la película “Cabaret” de Bob Fosse (1972). Aún sigue siendo un eslogan que aparece en gran parte de la propaganda de Giorgia Meloni”.

El propio Giorgio Almirante, al que Meloni admira tanto, es otro de los ejemplos: cada nuevo número de la newsletter de Hermanos de Italia lleva su foto, que también está en la página web de la formación, revela el experto.

Giorgio Almirante.

Getty Images
Giorgio Almirante fundó Movimiento Social Italiano, el primer partido posfascista de Italia.

Cuáles son sus postulados

Hermanos de Italia hunde sus raíces en el posfascismo pero, ¿qué conserva de esa filosofía?

Umberto Eco consideraba que el fascismo “no tenía esencia” y que Mussolini no había tenido una filosofía particular: “solo tenía retórica”. El fascismo, aseguró el célebre semiólogo, filósofo y escritor italiano en un discurso en 1995, “era un totalitarismo confuso, un collage de distintas ideas políticas y filosóficas, una colmena de contradicciones”.

No había, por lo tanto, una filosofía particular detrás del fascismo, pero “emocionalmente estaba firmemente fijado a ciertos cimientos arquetípicos”, como el culto a la tradición, el miedo a la diferencia, el populismo selectivo o el machismo.

Hermanos de Italia conserva algunas de estas raíces culturales, como detalla a BBC Mundo la periodista italiana Annalisa Camilli: “tienen un discurso fuerte contra la inmigración y contra los derechos de las mujeres, están en contra del aborto y quieren aumentar la tasa de natalidad en Italia, que es la más baja de Europa. En este sentido, son muy tradicionalistas, de ahí su lema, “Dios, patria, familia”.

Sin embargo, apunta Camilli, ” se han emancipado de ese pasado. Ahora son un partido moderno de ultraderecha, más parecido a otros partidos como la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen, Vox en España o el partido de Victor Orban en Hungría. Buscan un consenso en torno a ciertos pilares como la lucha contra la inmigración ilegal, la promoción de una identidad nacional y las políticas de apoyo a la natalidad”.

Obelisco.

Getty Images
Aún quedan en Italia numerosos monumentos fascistas, como este obelisco dedicado a Benito Mussolini en Roma.

Como tantos otros líderes ultraderechistas, desde Orbán al republicanismo de Donald Trump en EE.UU., la ideología de Meloni arremete contra la “izquierda globalista”, contra los supuestos “lobbies LGTBI”, habla de cómo la “inmigración masiva” acabará sustituyendo a los italianos “de toda la vida”, es decir, a los blancos y cristianos, en línea con la teoría del “gran reemplazo” del polemista francés Renaud Camus.

“El neofascismo”, reflexiona Cheles, “no lleva necesariamente camisas negras. El fascismo hoy tiene una forma más sutil, es una forma de autoritarismo cuyos elementos se resumen en no respetar las diferencias ni a las minorías, y que mantiene actitudes intolerantes hacia ciertos grupos de personas”.

Dónde se alimenta el neofascismo

En un país como Italia, indica Camilli, “el fascismo es algo endémico. De alguna forma, 100 años después, los testigos han muerto y la memoria que queda no es lo suficientemente fuerte para evitarlo”.

La base electoral, además, se ha vuelto mucho más líquida. Y, si algo han demostrado los italianos en los últimos años, es que siempre votan por el cambio.

Los sucesivos gobiernos han generado una desafección entre los ciudadanos y el populismo parece haber llegado para quedarse. “El Movimiento 5 Estrellas ya preparó ese terreno asegurando que no había diferencias entre la izquierda y la derecha, que todo era corrupción”, señala la periodista del semanario “Internazionale”.

Ese discurso de indignados contra la casta y contra las élites, contra los partidos tradicionales y la política clientelar de la que muchos italianos están hartos, el mismo que abanderaban los populistas del Movimiento 5 Estrellas, ahora lo ha recogido Giorgia Meloni y Hermanos de Italia.

La coalición de ultraderecha se ha nutrido de “las clases trabajadoras que han perdido sus ahorros por la inflación, y de las clases medias que cada vez se empobrecen más y les ha prometido una ‘nueva era”, dice Camilli. Hace 100 años, el fascismo también prometió “una nueva era”, un nuevo comienzo.

Cómo afecta a Europa

El auge de partidos de ultraderecha en toda Europa, como recientemente el de los Demócratas de Suecia, Vox en España, Ley y Justicia en Polonia o la Hungría de Orbán, de la que recientemente el Parlamento Europeo declaró que no se puede considerar una democracia plena, tienen una misma raíz, según Cheles: el aumento de la inmigración.

Viktor Orbán y Giorgia Meloni.

Getty Images
Viktor Orbán es el gran referente europeo de Giorgia Meloni.

“Estas ideas neofascistas se han introducido a través de este tipo de argumentos, los que dicen que Italia u otros países no se pueden permitir tener tantos extranjeros”, indica el académico.

En Bruselas, aunque la Comisión Europea asegura que va a trabajar con cualquier gobierno que salga de las urnas, la preocupación es palpable.

Tanto Hermanos de Italia como La Liga, el partido de Matteo Salvini que forma parte de la coalición de ultraderecha, han llevado a cabo una fuerte retórica euroescéptica, aunque con diferencias.

En los últimos meses, Meloni ha moderado su discurso. Ha recalcado que no quiere que Italia salga ni de la Unión Europea ni de organizaciones como la OTAN. Durante la guerra de Ucrania, la líder apoyó la decisión del gobierno de Mario Draghi de mandar armas a Kiev.

La postura de sus socios de coalición, sin embargo, choca frontalmente con la de Bruselas. Salvini tiene una estrecha relación con Rusia y su partido está bajo sospecha de haber recibido financiación de Moscú. El tercer socio de la coalición, Silvio Berlusconi, también amigo íntimo de Putin, justificó recientemente la invasión rusa de Ucrania.

Pero, más allá del asunto de la guerra, lo que realmente preocupa en Bruselas es la posibilidad de que Italia, país fundador de la Unión Euroepa y su tercera economía, se convierta en otra Hungría o Polonia que ponga en peligro sus valores fundamentales.

“Existen preocupaciones a nivel internacional”, reconoce Pregliasco, que también dirige la revista digital de periodismo de datos “YouTrend”, “pero yo creo que la democracia italiana es más fuerte de lo que parece y, por supuesto, más fuerte de lo que lo era en 1922”.

Meloni

Reuters

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