Alertas de género tendrán recursos, pero falta evaluar resultados: feministas
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Garantizaron recursos de alertas de género, pero falta revisar a fondo su funcionamiento: feministas

La directora del Observatorio Nacional del Feminicidio lamentó que no exista transparencia sobre el impacto que tienen los proyectos que se financian con el subsidio federal.
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20 de julio, 2020
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La polémica por la eliminación de presupuesto ordenado a siete Alertas por Violencia de Género contra las Mujeres (AVGM) provocó que el gobierno diera marcha atrás la semana pasada a su decisión. Pero una vez que la Secretaría de Gobernación (Segob) prometió garantizarles el dinero, feministas consideran que eso es solo un paso y es necesaria una revisión de fondo para que sean un mecanismo realmente efectivo.

Una vez cancelado el recorte de 37.6 millones, el presupuesto completo asignado es de 113 millones, mientras que el año pasado fueron 101 millones, según el informe de actividades que presentó Candelaria Ochoa al dejar el cargo como titular de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia de Género (Conavim). Aunque en ese informe no hay detalles de logros e impactos, sino que solo enumera reuniones de los grupos de trabajo que revisan la situación del estado y asegura que se han supervisado las acciones.

Entérate: Solo 3 de cada 100 asesinatos de mujeres son esclarecidos y llegan a condena

La directora del Observatorio Nacional del Feminicidio, Luz Estrada, lamenta en entrevista que no exista transparencia sobre el impacto que tienen los proyectos que se financian con el subsidio federal.

“Si queremos cuidar los dineros, queremos que cuando se otorgue dinero a los estados, se fiscalice, se mire que los proyectos sean realmente funcionales. Porque realmente yo no estoy viendo claridad de cómo se dieron esos dineros, cuáles son los resultados que están dando. ¿Cuáles fueron los resultados del año pasado? Eso sí haría un cambio y eso es lo que debemos de cuidar si queremos cuidar los dineros”, señala.

Animal Político solicitó una entrevista a Conavim pero la respuesta fue que por el momento no hay entrevistas sobre el tema, y solo se remitió a consultar la información disponible en su sitio oficial de internet, donde tampoco hay informes pormenorizados recientes.

Este año se declaró la AVGM número 21 y ya existen en 18 estados (Estado de México, Morelos, Michoacán, Chiapas, Nuevo León, Veracruz, Sinaloa, Colima, San Luis Potosí, Guerrero, Quintana Roo, Nayarit, Campeche, Durango, Jalisco, Oaxaca, Puebla y Zacatecas), es decir, que 56% del país está en alerta de género, y en cinco años ninguna se ha desactivado. De hecho, el Estado de México, donde fue la primera, ya acumula una segunda alerta por la elevada cifra de desaparición de mujeres, y las investigaciones abiertas por feminicidio han aumentado de 59 en 2015 a 123 en 2019.

¿Para qué han servido las alertas de género?

Las activistas coinciden en que su primer logro ha sido visibilizar que hay un problema grave y urgente de atender de violencia contra las mujeres. Y que no es un logro menor si se considera que por años hubo una enorme resistencia a aceptarlas.

La abogada feminista Andrea Medina recuerda que la AVGM es un mecanismo único en el mundo, que fue creado en 2007 a partir de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, pero no se declaró ninguna hasta ocho años depués. Un primer obstáculo fue que se politizó y los gobernadores interpretaron que si se declaraba la alerta en su estado era una manera del gobierno federal de castigarlos y exhibirlos. Cuando su esencia es todo lo contrario: que desde la federación se coordine y apoye a un estado y a unos municipios para atender las causas que generan la violencia feminicida.

“En primer lugar las alertas han sido centrales para colocar la problemática. Ya teníamos años denunciando las desapariciones y asesinatos de mujeres. Yo no me imagino haber logrado comprender y colocar todos los elementos para identificar que una situación es riesgosa si no es con el mecanismo de la alerta. Creo que hay una parte tal vez simbólica, que ha ayudado a comprender que este tipo de violencia es un conjunto y un continuo, que no se puede resolver por una sola institución o por las personas tratando de dialogar y siendo familias felices, sino que requiere la intervención del Estado, y una intervención compleja”, comenta.

El camino para declarar una alerta es largo: primero tiene que haber alguna instancia de sociedad civil, derechos humanos o hasta gobierno que llame la atención sobre la situación en un lugar. Después el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), como coordinador, revisa la situación y decide si se constituye un grupo de trabajo para hacer un informe; en ese grupo ya entra la Conavim como secretaría técnica, el Inmujeres y organismo local de las mujeres, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y la estatal, y cuatro académicas, dos del ámbito  nacional y dos del lugar.

En solo un mes, este grupo tiene que hacer su informe y dar las primeras recomendaciones, que se presenta al gobernador del Estado y si lo acepta, tiene seis meses para implementar las acciones, y si después de eso el grupo de trabajo considera que no fue suficiente, entonces se declara la alerta con esas y/o nuevas recomendaciones para municipios específicos.

Pero después de eso, la Ley ya no es clara en cómo evaluar lo que se haga a partir de ahí. Medina bromea con que es como si pusieran toda la atención a un embarazo, cómo va a ser, qué necesita, dónde, y cuando por fin es el nacimiento, ya nadie estuviera pendiente del bebé.

La subdirectora de la organización Equis Justicia, Maïssa Hubert, coincide en que los gobernadores se resistían a aceptar la declaración de alerta de género porque cuando está el proceso se crea mucha presión política y mediática, y una vez decretada todo mundo se entera de que ya hay alerta, pero casi nadie sabe exactamente qué acciones se están realizando y los reflectores desaparecen.

Buenas ideas, problemas de implementación

Hubert destaca que la alerta tiene aspectos fundamentales que la distinguen de cualquier otra política pública para atender la violencia contra las mujeres, apunta. El primero, es que implica una coordinación interinstitucional que no se ve para otros temas, ya que no hay una institución única que la implemente, sino que encabezan regularmente las Secretarías de Gobierno local y deben intervenir todas las involucradas con los factores que afectan a las mujeres y las autoridades municipales de los territorios donde se declare.

“Otro sería que la ventaja de la alerta, en teoría, es que son intervenciones muy marcadas en lo temporal y tienen que ser focalizadas en el espacio. Es decir, atienden cierto tipo de factores en un cierto espacio para un cierto tiempo. Habría que estar evaluando esa alerta, monitoreándola, para ver cuándo ya se podría levantar”, señala.

Por eso hay dos en el Estado de México, por ejemplo, porque una es por feminicidios y otra por desapariciones, y cada uno de esos problemas tiene soluciones específicas y sus propios tiempos. Pero hasta ahora no hay claridad sobre cuándo se va a terminar cada alerta.

Verónica Cruz, directora de Las Libres, organización de Guanajuato que ha promovido varias alertas en el país, critica que conforme se han ido declarando más, lo que se ha visto es que no saben qué hacer concretamente porque todas parecen un copy/paste y promueven acciones que se han hecho durante 30 años y no han funcionado, como dar talleres de sensibilización. Y al revisar las capacitaciones que se dieron, agrega, resulta que se las pagaron a las mismas organizaciones y se impartieron a los mismos tipos de funcionarios de siempre.

También señala que a veces se meten proyectos que no están bien aterrizados o que son consultorías para hacer un protocolo de investigación con perspectiva de género, cuando ya hay protocolos nacionales e internacionales claros, solo que no se aplican.

O que se concentran en la investigación de los feminicidios una vez que ocurrieron, y dejan débil la parte de prevención, de qué se necesita hacer para realmente evitar que haya más asesinatos. Así como tampoco se ha trabajado en medidas de reparación del daño y de no repetición.

Reconoce como algo positivo que se han mejorado las acciones de atención a la violencia una vez que una mujer la sufre, porque antes no había un procedimiento especial para ellas, y ahora ya hay equipos especializados.

Medina, por su parte, aplaude como otro de los logros el hecho de que se ha generado mucho más información específica sobre las problemáticas de las mujeres en los municipios en los que se han implementado. Aunque después de los diagnósticos, sigue estando poco claro qué acciones tomar.

Sin evaluación ni tomar en cuenta a sociedad civil

En 2018, México reconoció ante Comité de expertas de la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés) que no tenía un mecanismo para evaluar las Alertas de Violencia de Género.

Ese mismo año el Inmujeres y Conavim publicaron un informe de evaluación del mecanismo, hecho por el programa de la Unión Europea EUROsocial, que concluyó que la AVGM no ha tenido una planeación estratégica, ha habido ambivalencia en su marco legal y aplicación, y se ha ido definiendo y modificando sobre la marcha. También, que al poner en evidencia que en los estados no se cumple la Ley para el acceso de las mujeres a una vida libre de violencia, se ha transformado de una herramienta para aplicar acciones de emergencia, a una para generar políticas públicas de prevención y atención de la violencia a largo plazo.

En este 2020, Conavim tiene que presentar un nuevo informe ante la CEDAW. Las activistas coinciden en que no saben qué cuentas va a dar México ante este mecanismo internacional porque durante el tiempo que estuvo al frente Ochoa, hubo una cerrazón total a asumir las recomendaciones de las organizaciones sociales y mala comunicación.

“Yo sí creo que Conavim no tenía estrategia, no había resultados, o sea, era un año y medio… Se le dijo a la comisionada que era necesario revisar las medidas para saber cómo se iban a evaluar y cuál iba a ser el destino de esas declaratorias que ya tienen muchos años, como la del Estado de México, y su negativa siempre fue: eso no me tocó a mí. Y al final no dio nuevas propuestas ni alternativas de seguimiento. Es como si no hubiera habido Conavim”, lamenta Estrada.

Lo cierto es que los feminicidios a nivel nacional no han bajado, ya que el año pasado cerró con 983 investigaciones abiertas por este crimen, más del doble que en 2015, y 2 mil 822 homicidios de mujeres que no fueron tipificados como feminicidios, un delito que en plena pandemia de COVID-19 alcanzó su pico máximo para un solo mes con 263 casos en abril pasado.

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El extraordinario caso de COVID del "paciente 91" que mantuvo en vilo a todo un país

Stephen Cameron estuvo 68 días conectado a un ventilador pero, contra todo pronóstico, sobrevivió al coronavirus. En una entrevista exclusiva, habló con la BBC sobre su experiencia en Vietnam.
1 de julio, 2020
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“Si hubiera estado en casi cualquier otro lugar del planeta, estaría muerto. Habrían pulsado el interruptor después de 30 días”, dice Stephen Cameron desde su cama de hospital.

El piloto escocés de 43 años pasó 68 días conectado a un respirador. Se considera el mayor período de tiempo que ha estado en esas circunstancias cualquier paciente en Reino Unido.

Pero no lo hizo en un hospital en su ciudad natal, Motherwell, sino en la extensa y agitada Ho Chi Minh, en Vietnam, sin amigos o familiares cercanos.

Cameron, el último paciente con covid-19 en una unidad de cuidados intensivos en Vietnam, ha sido la persona más enferma que los médicos del país han tenido que tratar durante el brote de coronavirus.

Vietnam, con 95 millones de habitantes, ha tenido solo unos pocos cientos de casos confirmados, ingresos de UCI de un solo dígito y ni una sola muerte registrada.

Tan raro fue el caso de gravedad de Cameron en Vietnam, que se informó cada minuto de su recuperación en periódicos nacionales y en boletines de noticias de televisión.

El gobierno publicó actualizaciones periódicas en televisión sobre el estado del piloto.

Gobierno de Vietnam
El gobierno publicó actualizaciones periódicas en televisión sobre el estado del piloto.

Ahora es conocido en toda la nación como el “paciente 91, el apodo que le dieron los funcionarios de salud pública cuando se enfermó en marzo.

“Me siento muy honrado por cómo los vietnamitas me llevaron en sus corazones”, dice Cameron, en una entrevista exclusiva con la BBC. “Y, sobre todo, estoy agradecido por la terquedad de los médicos de no querer que yo muriera bajo su cuidado”.

“10% de posibilidades de sobrevivir”

Docenas de especialistas en cuidados intensivos de Vietnam hicieron videoconferencias constantes para discutir el estado de Cameron.

“El muy escaso número de pacientes en cuidados intensivos significaba que cualquier persona gravemente enferma llamaba la atención de todos los médicos de primer nivel del país“, explica el doctor Kidong Park, representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Vietnam.

Durante gran parte de los dos meses y medio que Cameron estuvo en coma inducido, dependió de una máquina de oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO, por sus siglas en inglés), una forma de soporte vital que solo se usa en los casos más extremos, para sobrevivir.

Las máquinas extraen sangre del cuerpo de un paciente y la infunden con oxígeno, antes de bombearla nuevamente.

“Tengo suerte de que el único efecto duradero parece ser que mis piernas aún no son lo suficientemente fuertes como para sostenerme, pero estoy haciendo fisioterapia dos veces al día”, dice Cameron.

“En cierto momento, el Ministerio de Relaciones Exteriores le dijo a mi amigo Craig que tenía un 10% de posibilidades de sobrevivir, así que se preparó para lo peor: entregó mi departamento y comenzó a hacer lo que uno haría si alguien va a regresar a casa en un ataúd“.

Desde que recuperó la conciencia, describe entre lágrimas algunas conversaciones telefónicas con amigos en su casa de Escocia que “no pensaban que volvería”.

Los médicos tuvieron que lidiar con múltiples complicaciones mientras Cameron estaba en coma: sufrió coágulos de sangre, sus riñones fallaron -lo que significa que necesitaban diálisis- y su capacidad pulmonar se desplomó al 10%.

Médicos de hospitales de todo Vietnam hablando sobre la condición del "paciente 91".

Gobierno de Vietnam
Médicos de hospitales de todo Vietnam hablando sobre el estado del “paciente 91”.

“Cuando aquí salió en la prensa que necesitaba un trasplante de pulmón, aparentemente mucha gente ofreció sus pulmones, incluido un veterano de la guerra de Vietnam de 70 años“, sonríe.

“Pero habría sido un trasplante de doble pulmón, así que eso no habría tenido un buen final para él”.

Pero a pesar del gran apoyo del pueblo vietnamita y de los cientos de miles de dólares gastados en el cuidado de Stephen Cameron, la reacción cuando dio positivo de covid-19 por primera vez fue menos amable.

El grupo del Buddha Bar

Cameron se enfermó solo unas pocas semanas después de llegar a Vietnam, a principios de febrero.

Al igual que muchos pilotos occidentales, se dirigió a Asia para ejercer su oficio por salarios más altos en la floreciente industria área regional.

Dos noches antes de pilotar su primer vuelo para Vietnam Airlines, y la noche antes de que la mayoría de los bares y clubes cerraran en la ciudad de Ho Chi Minh para contener la propagación del virus, fue a encontrarse con un amigo en un bar de expatriados en un exclusivo barrio de la ciudad.

En ese momento, Vietnam había tenido menos de 50 casos confirmados, pero, según Guy Thwaites, director de la Unidad de Investigación Clínica de la Universidad de Oxford, con sede en Ho Chi Minh, y asesor gubernamental sobre enfermedades infecciosas, la población “ya tenía bastante respeto y miedo al virus”.

Era el fin de semana anterior al día de San Patricio, por lo que el Buddha Bar and Grill estaba lleno de juerguistas con disfraces irlandeses cuando Cameron llegó justo después de las 22:00 horas.

“No bebo, la mayor parte del tiempo estuve solo en una esquina, jugué algunas rondas de billar y me fui a casa alrededor de las 3:15 de la mañana”, recuerda.

Sin embargo, cuando le subió la fiebre, el día después de su vuelo inaugural, y otras 12 personas en el bar dieron positivo los días siguientes, la muestras de simpatía hacia él por parte de los lugareños fueron escasas.

El “grupo del Buddha Bar”, como se dio a conocer en la prensa local, fue el brote más grande de coronavirus en el sur del país, llegando a contagiar a casi 20 personas de manera directa e indirecta.

Policía en el Buddha Bar

Police handout
La policía revisó minuciosamente el bar antes de volver a abrirlo.

Y para algunos en las redes sociales, la culpa fue de Cameron, que había estado recorriendo la ciudad.

A pesar de no que había pruebas de que él fuera la fuente del brote, un prominente empresario, Luong Hoai Nam, calificó al “paciente 91 de “bomba de tiempo”.

Pidió que los extranjeros que incumplen las reglas fueran deportados, motivando los aplausos de sus seguidores en redes sociales.

“Parecía haber un interés de culparme a mí por venir del extranjero, ya que había ido a Bangkok una semana antes para gestionar un tema de la visa”, dice Cameron, quien está convencido de que él también se contagió en el Buddha Bar, y de que no fue la fuente del brote.

“Fui la primera persona en alzar la voz y decir: ‘Miren, no me siento bien’. Era inevitable que me echaran la culpa“.

Declive rápido

El 18 de marzo, Cameron ingresó en el hospital después de dar positivo de covid-19, y las autoridades actuaron rápidamente para cerrar el bar y poner en cuarentena a todos los que vivían en su edificio.

En total, se realizaron pruebas a 4.000 personas vinculadas al brote del Buddha Bar.

“El estado del ‘paciente 91’ empeoró muy rápidamente”, recuerda Luong Ngoc Khue, quien forma parte del equipo de trabajo sobre el covid-19 del Ministerio de Salud vietnamita y aconsejó sobre el tratamiento de Cameron.

“Hubo una disminución preocupante de la función no solo de sus pulmones, sino también de sus riñones, hígado y flujo sanguíneo”.

Con su estado deteriorado, Cameron recuerda haber tomado la audaz decisión de pedir que le conectaran a un respirador. “Estaba exhausto porque no podía dormir”, recuerda.

Luego estuvo en coma durante semanas, mientras los médicos se angustiaban por su tratamiento. Mientras tanto, los pocos otros pacientes en las unidades de cuidados intensivos de Vietnam se recuperaron y se fueron a casa.

Su caso fue ganando prominencia. Los principales políticos prometieron hacer todo lo posible para mantenerlo con vida, y el hospital se hizo cargo temporalmente de los cuantiosos costos de su atención.

“Hay muchos elogios políticos que Vietnam puede recibir por mi recuperación”, reflexiona Cameron, “y mantiene su récord de casos de covid-19, que es bastante impresionante, muy, muy bajo”.

Khue insiste en que todo el mundo, extranjero o vietnamita, tuvo acceso a una buena atención sanitaria.

“Nos centramos en tratar a las personas enfermas al más alto nivel, tanto en términos de instalaciones como de recursos humanos, independientemente de si eran vietnamitas o extranjeros”, señala.

Pero afirma con orgullo que “49 de 50 pacientes extranjeros se recuperaron y fueron dados de alta del hospital”.

Días “borrosos”

Cuando Stephen Cameron fue conectado al respirador por primera vez a principios de abril, había poco más de un millón de casos de coronavirus en todo el mundo.

Cuando los médicos lo despertaron, el 12 de junio, había más de 7 millones. Pero Vietnam había evitado lo peor de la pandemia. No se ha registrado un caso de transmisión local desde el 16 de abril.

“Nunca pensé que tardaría hasta 10 semanas en despertarme. Recuerdo que me levantaron, me hicieron una traqueotomía y me llevaron por los pasillos del hospital. Los siguientes días son borrosos”.

Desde su cama en una habitación privada del Hospital Cho Ray, al otro lado de la ciudad de Ho Chi Minh, donde fue trasladado tras dar negativo en la prueba del virus, Cameron siente las consecuencias de haber permanecido varios meses inmóvil y gravemente enfermo.

Ha perdido 20 kg y sus músculos están tan débiles que le supone un esfuerzo mover su pierna hacia arriba incluso unos pocos centímetros.

También sufre fatiga severa yepisodios depresivos desde que despertó, además del miedo persistente de que el estrés postraumático pueda estar a la vuelta de la esquina.

El escocés de 43 años está haciendo una rehabilitación intensiva para poder volver a caminar.

Gobierno de Vietnam
El escocés de 43 años está haciendo una rehabilitación intensiva para poder volver a caminar.

“He pasado por muchas cosas a nivel mental. En este momento, lo único que quiero hacer es regresar a casa. Lo que más extraño es la falta de ruido y de calor. Aquí hay un fuerte zumbido por las bocinas de las scootersy es temporada del monzón”.

En las últimas semanas, no solo se han sentado junto a su cama de hospital unos cuantos médicos y enfermeros, también diplomáticos de alto rango, funcionarios gubernamentales y políticos, entre ellos el cónsul británico y el presidente del Comité Popular de la ciudad de Ho Chi Minh.

Él solo desea volver a su casa en Escocia.

Contra todo pronóstico

Mantenerle con vida ha sido costoso. Una máquina ECMO cuesta entre US$5.000 y US$10.000 por día, y dependió de ella durante ocho semanas y media.

Las continuas disputas sobre quién cubre los costos le causan estrés y desvían su atención de su recuperación.

Al principio, el Hospital de Enfermedades Tropicales pagó el tratamiendto de su propio bolsillo. Entonces, parecía que la embajada británica intervendría. Su seguro de trabajo eventualmente cubrió el gasto.

Pero la financiación de su estadía en el Hospital Cho Ray todavía está en el aire.

Se ha vuelto muy, muy frustrante. Al principio, le envié un email a la compañía de seguros y me dijeron ‘Sí, lo solucionaremos’. Ahora la respuesta es: ‘Nos ocuparemos de esto en breve’ y nada parece suceder”.

De momento, tiene un asiento en un vuelo de Vietnam Airlines de regreso a Reino Unido el 12 de julio. Mientras tanto, los aviones continúan transportando a ciudadanos vietnamitas de regreso de Europa.

Cameron no entiende por qué no puede volver antes, pues fue declarado apto para volar hace una semana. “Como soy una figura pública tan conocida aquí ahora, todo sobre mi caso estácontrolado por el gobierno“, asegura.

Los líos sobre su regreso son un recordatorio de que la milagrosa recuperación del “paciente 91” no es solo la historia de un piloto escocés que venció al covid-19 y superó sus probabilidades de morir, contra todo pronóstico.

Es la historia de cómo un país del Sudeste Asiático en vías de desarrollo y con un turbulento pasado reciente también venció al covid-19, contra todo pronóstico.

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