Alcocer y López-Gatell me han dicho que no necesito cubreboca: AMLO
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Cuartoscuro

Secretario de Salud y López-Gatell me han dicho que no necesito cubreboca: AMLO

El mandatario dijo que si él considerara que con usar el cubreboca en todos los eventos públicos lo haría “pero no es un asunto científicamente demostrado”.
Cuartoscuro
24 de julio, 2020
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El presidente Andrés Manuel López Obrador dijo este viernes que solo usará cubreboca en los lugares donde sí es necesario o es una obligatorio, pues con guardar la sana distancia como le han sugerido el secretario de Salud, Jorge Alcocer y el subsecretario Hugo López-Gatell, es suficiente.

“A mí tanto el doctor Alcocer como el doctor Hugo López-Gatell me han dicho que no necesito el cubreboca si mantengo la sana distancia y en los lugares donde sí es necesario o es una norma, por no decir obligatorio, pues ahí me lo pongo en el avión lo piden, me lo pongo el avión, en la oficina donde recibo constantemente a ciudadanos a dirigentes de todas las organizaciones sociales”, dijo este viernes en su conferencia matutina desde Oaxaca.

Lee: AMLO usa cubrebocas por primera vez en público y lo hace para poder viajar a EU

Dijo que el caso de la pandemia lo mejor era que se le diera la conducción “a los especialistas a los que saben” y que si él considerara que con usar el cubreboca en todos los eventos públicos lo haría “pero no es un asunto científicamente demostrado”.

La OMS señala que el uso de cubreboca es parte de un conjunto integral de medidas de prevención y control que pueden limitar la propagación de enfermedades respiratorias como la COVID-19, siempre y cuando se combinen con la limpieza frecuente de manos y la sana distancia.

El subsecretario de Salud federal, Hugo López-Gatell, encargado de guiar la estrategia de México ante COVID-19, mencionó en el inicio de la epidemia que el cubrebocas solo debía ser utilizado por profesionales de la salud y cuidadores de pacientes con infección respiratoria, además de señalar que no había pruebas científicas concluyentes sobre su eficacia.

Sin embargo, a la postre dijo que, para la población en general, sería una “medida auxiliar para evitar la propagación” del coronavirus, si es utilizado correctamente.

El mandatario aseguró de nuevo que la pandemia en México está perdiendo fuerza “poco a poco” por lo que las personas deben comenzar a salir, recuperar su libertad y vencer el miedo 

“Tenemos que buscar el equilibrio entre la salud, que es fundamental, con la situación económica, ir abriendo con cuidado, es decir cumpliendo con protocolos pero no quedarnos todo el tiempo inmovilizado, si se abre y hay un problema de rebrote para atrás”.

Lee: Ejercicio en tiempos de COVID-19 ¿Usar o no cubrebocas?

López Obrador reprochó a los políticos que han impuesto medidas coercitivas para reducir la movilidad y evitar la propagación de contagios.

“Ha salido a relucir el autoritarismo de los políticos, el encierro obligatorio, los toques de queda. Nosotros lo que hemos hecho es aquí todo ha sido voluntario (…) y la gente se ha portado muy bien de primera porque el pueblo de México es de los pueblos con más conciencia cívica en el mundo”, aseguró.

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Covid: el drama de los miles niños huérfanos por coronavirus en Perú

Un estudio publicado en la revista médica "The Lancet" estima que 1.134.000 niños experimentaron la muerte de sus cuidadores principales en todo el mundo. Perú ha sido uno de los más afectados
3 de enero, 2022
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Los hijos de Katherine, como muchos otros, tienen dificultades para hablar de su difunta madre.

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Según la revista The Lancet, desde el 1 de marzo de 2020 hasta el 30 de abril de 2021, un estimado de 1.134.000 niños experimentaron la muerte de sus cuidadores principales en todo el mundo, incluido al menos uno de los padres o abuelos con custodia.

En una casita a las afueras de Lima, Gabriela Zarate vive con su esposo y ocho hijos. Cuatro son suyos. Y los otros cuatro, dos niñas de 7 y 15 años y dos niños de 9 y 12 años, son hijos de su hermana menor Katherine.

Es difícil meterlos a todos. Los dos niños duermen de a dos en una litera, y las niñas comparten habitación en la parte trasera de la casa. “Siempre ha sido una lucha poner comida en la mesa para mi familia”, dice Gabriela. “Y con cuatro hijos más es aún más difícil”.

En junio de 2020, cuando Perú ya estaba luchando por contener la Covid-19, Katherine se infectó. Los hospitales estaban abarrotados, los suministros se habían agotado y los familiares vieron morir a sus seres queridos, incapaces de ayudar.

Cuando los médicos rechazaron a Katherine, Gabriela no tuvo otra opción que llevarla a casa. Katherine estaba tendida sobre un colchón. Luchaba por respirar, pero su familia no tenía suficiente dinero como para darle oxígeno. Todos vieron a Katherine debilitarse cada vez más.

Una semana después, murió.

Una de las últimas cosas que hizo Katherine fue pedirle a Gabriela que cuidara a sus hijos. Su padre sufre problemas de salud y adicción y no siempre está presente. Katherine no quería que terminaran en un hogar de niños, por lo que Gabriela accedió a cuidarlos.

No ha sido fácil. Cuando el Gobierno impuso una estricta orden de quedarse en casa durante las peores olas de la pandemia, se quedaron preguntándose qué harían.

“Solía conducir un taxi y vender dulces en las calles”, dice Gabriela. “Pero luego nos dijeron que nos quedáramos en casa y me preocupé. ¿Cómo íbamos a alimentarlos a todos?”.

Gabriela ahora cuida de ocho hijos: cuatro de los suyos y los otros cuatro de su hermana, Katherine.

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Gabriela ahora cuida de ocho hijos: cuatro de los suyos y los otros cuatro de su hermana, Katherine.

Para ganar algo de dinero, su pareja comenzó a entregar comida a las personas durante el toque de queda, lo que era ilegal. Fue entonces cuando él también contrajo covid-19 y ya no pudo trabajar. “Todos teníamos miedo de que muriera, pero al final se recuperó”, dice.

En los peores momentos, cuando ninguno de los dos podía salir a trabajar, Gabriela colgó una bandera blanca fuera de su casa para indicar que necesitaba ayuda. Los vecinos comenzaron a traerle sacos de papas y otros alimentos.

Perú ha sido golpeado por Covid-19, con más de 202.500 muertes en una población de menos de 33 millones. Uno de los efectos más trágicos de la pandemia aquí ha sido la cantidad de niños que se han quedado sin una madre, un padre o algún otro cuidador.

Los niños están haciendo clases en línea durante dos días a la semana.

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Los niños están haciendo clases en línea durante dos días a la semana.

En Perú hay al menos 93.000 de ellos, según la revista médica “The Lancet”. Y aunque uno de sus padres aún esté vivo, se les conoce como “huérfanos de covid”.

Muchos enfrentan una lucha diaria por sobrevivir. Financiera y emocionalmente.

Los hijos de Katherine, como muchos otros, tienen dificultades para hablar de su madre. Su hija de 15 años la vio morir y Gabriela dice que está traumatizada. Ella no habla de lo que pasó con nadie.

Los hijos la recuerdan con nostalgia. “Extraño a mi madre”, dice el hijo de nueve años de Katherine. “Solía llevarnos a la calle a jugar con nosotros”.

A pesar de extrañar a su madre, los niños dicen que les gusta vivir con su tía.

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A pesar de extrañar a su madre, los niños dicen que les gusta vivir con su tía.

Ayudar a los niños como ellos es un tema que están tratando de abordar profesionales como Andrea Ramos. Es trabajadora social del ayuntamiento de dos zonas pobres de Lima. Su escritorio está repleto de papeleo y confía en que los lugareños se pongan en contacto con ella a través de WhatsApp para indicar quién necesita ayuda.

La pobreza, dice, está empeorando debido al aumento del desempleo en la pandemia. Esto, a su vez, está generando más frustración y violencia en los hogares.

“Tenemos muchos niños con problemas de salud mental que tienen miedo de salir porque han estado encerrados durante las peores olas de la pandemia”, dice.

Hay talleres de ayuda a las familias para que lidien cuando los niños estén en casa todo el día con clases en línea; y cómo resolver peleas y mantener los ánimos bajo control

Los profesionales están preocupados por los efectos a largo plazo de la pandemia en los niños.

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Los profesionales están preocupados por los efectos a largo plazo de la pandemia en los niños.

Para algunas familias, la vida está mejorando lentamente. Gabriela ahora recibe una pensión covid aprobada por el gobierno para cada uno de sus sobrinos y sobrinas. Solo representa alrededor de $50 al mes por niño, pero significa que puede permitirse comprar comida extra para ellos e imprimir páginas para su tarea.

Los niños están viendo clases en línea dos días a la semana. Es difícil encontrar espacio para todos. A pesar de extrañar a su madre, dicen que les gusta vivir con su tía. Es divertido jugar al fútbol en la calle con sus primos, aunque a veces terminan discutiendo.

Aunque profesionales como Andrea están preocupados por los efectos a largo plazo que tendrá la pandemia en los “huérfanos de covid”, los sobrinos y sobrinas de Gabriela son ambiciosos sobre su futuro. La mayor quiere ser abogada, los dos niños policía y la niña pequeña médica.


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