En la CDMX ya son delito las terapias de conversión sexual
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En la CDMX ya son delito las terapias de conversión sexual

Quien obligue o practique las “terapias de conversión” podrán ser sentenciados a una pena de dos a cinco años de cárcel y de 50 a 100 días de trabajo comunitario.
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24 de julio, 2020
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El Pleno del Congreso de la Ciudad de México aprobó reformas al Código Penal local para tipificar como delito las llamadas terapias de conversión sexual.

El dictamen −para reformar el artículo 206 bis del Código Penal local−, fue presentado por las Comisiones Unidas de Administración y Procuración de Justicia y de Derechos Humanos, y fue aprobado con 49 votos a favor, nueve en contra y cinco abstenciones.

Lee: Las mal llamadas terapias de conversión son tortura

Con las modificaciones, el Código Penal local considerará como delito contra el libre desarrollo de la personalidad y la identidad sexual aquellas conductas que obliguen a una persona a recibir una “terapia de conversión”.

Los responsables podrán ser sentenciados a una pena de dos a cinco años de cárcel y de 50 a 100 días de trabajo comunitario.

Estas penas se agravarán cuando esté relacionado a un menor de edad.

“Si la terapia de conversión se hiciera en un menor de 18 años de edad o persona que no tenga la capacidad para comprender el significado del hecho, la pena se aumentará en una mitad y se perseguirá por oficio”, señala la legislación aprobada.

Las terapias de conversión, de acuerdo con la legislación, son “aquellas prácticas consistentes en sesiones psicológicas, psiquiátricas, métodos o tratamientos que tengan por objeto anular, obstaculizar, modificar o menoscabar la expresión de identidad de género, así como la orientación sexual de las personas”.

En estas terapias se usa la violencia física, moral y hasta psicoecomocional mediante tratos crueles, inhumanos o degradantes que atentan contra la dignidad humana.

La iniciativa fue presentada por el diputado Marco Antonio Temístocles Villanueva Ramos del Grupo Parlamentario de Morena.

“Medidas de la inquisición” 

La jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, respaldó la iniciativa para penalizar las terapias de conversión sexual.

“Estoy totalmente de acuerdo, me parece que es de la inquisición estas medidas de querer cambiar la orientación sexual de una persona con terapias”, dijo.

Sostuvo que este tipo de tratamientos no corresponden a los sistemas de salud del Siglo XXI, y mucho menos a las libertades que se tienen en la Ciudad de México.

“Nos parece que son medidas que no corresponden a una ciudad de derechos, me parece bien que el Congreso no reconozca esta terapias, porque no corresponden al conocimiento científico, a los derechos a las libertades”, comentó.

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¿Qué tan buenas son las caretas para protegernos del coronavirus?

En apariencia, los protectores plásticos se ven más cómodos y fáciles de usar. BBC Mundo recogió la opinión de diversos expertos para entender si nos brindan o no el mismo nivel de protección.
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13 de julio, 2020
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Con la flexibilización de las normas de confinamiento y la reapertura de tiendas, bares y restaurantes en numerosas ciudades del mundo, los cubrebocas se han convertido en una prenda de uso cotidiano.

En Reino Unido y otros países de Europa, por ejemplo, muchas marcas de ropa ofrecen mascarillas de tela reutilizables en distintos modelos, patrones y colores.

Sin embargo, en las últimas semanas, un nuevo elemento de protección ha empezado a verse en las calles: se trata de un protector o careta de plástico transparente, que hasta poco solo era utilizado por personal sanitario o en ambientes médicos u hospitalarios.

A simple vista, estos escudos protectores se ven más cómodos que las mascarillas: al no estar en contacto directo con la nariz y la boca se hace más fácil respirar, hablar, dan menos calor y, definitivamente, son menos claustrofóbicos.

¿Pero nos protegen en la misma medida que una mascarilla facial? ¿Podemos remplazar a una por otra?

Ventajas

Según un artículo de opinión publicado recientemente en JAMA, la revista de la Asociación Médica Estadounidense, estas caretas tienen una serie de ventajas.

“Son cómodas de usar, protegen los portales de entrada del virus y reducen la potencial autoinoculación, ya que evitan que el usuario se toque la cara”, dice el texto elaborado por el doctor Eli Perencevich, especialista en enfermedades infecciosas de la Universida de Iowa, y otros dos investigadores.

A diferencia de los tapabocas no hace falta quitárselas para facilitar la comunicación, pueden reutilizase indefinidamente si no están averiadas, y limpiase fácilmente con agua y jabón o desinfectantes comunes, señala el artículo.

Mesero con protector facial

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Para las personas que están en contacto constante con miembros del público y necesitan comunicarse verbalmente, las caretas resultan mucho más cómodas.

Los autores no abogan por el uso de esta careta como única medida pero sí consideran que puede ser un elemento más en una estrategia de contención del coronavirus que incluya el lavado de manos, la distancia social y el rastreo de contactos.

Por otro lado, añaden, las caretas cubren un área mucho más amplia del rostro, incluyendo los ojos, que son otra vía de entrada para el SARS-CoV-2.

Protección más amplia

Según un estudio de simulación de tos de 2014, una buena careta plástica puede reducir la exposición total a las gotas expulsadas por la tos y los aerosoles (las gotas diminutas) en un 96% a una distancia de 46 cm.

Pero, con los aerosoles más pequeños, el protector fue menos efectivo, bloqueando al 68% inmediatamente después de la exposición a la tos, y solo al 23% en los 30 minutos siguientes, ya que estos aerosoles más pequeños pueden quedar flotando bajo el visor, en el espacio donde se produce la inhalación.

En opinión de Julian Tang, profesor del departamento de Ciencias Respiratorias de la Universidad de Leicester, en Reino Unido, las caretas son por lo general bastante efectivas, pero reconoce que compararlas directamente con las mascarillas quirúrgicas es difícil, y que los estudios que se han hecho hasta el momento solo lo han logrado de forma limitada.

Si las vamos a usar, lo más importante a tener en cuenta es “cuán lejos el protector se curva para cubrir las orejas (si queda un espacio los aerosoles podrían entrar por esa vía y provocar una infección) y qué tanto se extiende por debajo (para protegernos de los aerosoles flotantes que podemos inhalar bajo el protector)”, le dice Tang a BBC Mundo.

Otro factor a tener en cuenta es que no quede un hueco en la parte superior, donde el visor se apoya sobre la frente, para reducir el riesgo de exposición a las gotas o aerosoles que pueden caer desde arriba.

Ni solas ni en el contexto comunitario

Sin embargo, no todos los expertos coinciden en que las caretas sean una buena opción, aunque aceptan que cuando el uso de mascarilla no es viable —ya sea porque afecta demasiado la comunicación o por la razón que fuere— siempre es mejor utilizarla que ir con el rostro descubierto.

Trabajadores sanitarios con equipo protector

Getty Images
Hasta hace relativamente poco, los escudos faciales solo se utilizaban dentro del ámbito hospitalario.

Aaron Glatt, director del departamento de medicina del hospital Mount Sinai South Nassau, en Estados Unidos, cree que el beneficio de las caretas varían según quién las use.

“Recomendamos su uso en el caso de un trabajador sanitario, por ejemplo, que debe entrar en la habitación de un paciente que tiene o se sospecha que tiene COVID-19 y no lleva mascarilla”, le dice a BBC Mundo.

“En ese caso, el potencial de que el paciente expulse partículas de virus es grande y es importante proteger los ojos del trabajador sanitario con gafas o con una careta, por encima de la mascarilla”.

“Pero en un contexto comunitario, recomendamos la mascarilla (y no la careta), porque es más efectiva evitando que el virus se extienda a las zonas circundantes. Si la persona que usa el tapabocas está expulsando virus, las gotas quedarán atrapadas por la mascarilla”.

En definitiva, “se trata de un mecanismo más efectivo“, añade Glatt.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés), tampoco recomiendan su uso en el contexto de la vida cotidiana o como sustituto para los cubrebocas de tela.

Pero en caso de que alguien decida usarlo sin una mascarilla debajo, debe asegurarse de que cubra los costados de la cara y se extienda por debajo de la barbilla.

Protección contra los aerosoles

Si bien las caretas faciales impiden el paso de las gotas, como su contorno no está sellado a la cara, permite el paso de cierto número de aerosoles.

Mesera con pantalla facial

Getty Images
Con la relajación de las medidas de confinamiento, aumenta el riesgo de transmisión de la COVID-19.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció recientemente, en respuesta a una carta abierta publicada por más de 200 científicos, que hay cada vez más evidencia de que el coronavirus puede propagarse por estas pequeñas partículas suspendidas en el aire.

“La transmisión aérea no puede descartarse en escenarios con multitudes o en lugares cerrados y poco ventilados”, declaró el miércoles un representante del organismo.

Sin embargo, esta vía de transmisión, le explica a BBC Mundo Luis Ostrosky, profesor de enfermedades infecciosas de la Escuela de Medicina McGovern de UTHealth de Houston, EU, no es la principal.

“Creemos que la ruta de transmisión primaria de la COVID-19 es a través de las gotas, con lo cual hay dos formas de protegerse de ellas: una es cubriendo tu boca y tu nariz con una mascarilla, pero eso deja el resto de tu cara al descubierto”.

“La otra es con una careta facial, que te cubre toda la cara”, dice Ostrosky.

“Puede que los aerosoles contribuyan a la transmisión en ambientes cerrados, particularmente en situaciones como procedimientos médicos, pero ese es un un tema controvertido”.

Distancia social

PA Media
Mantener la distancia social y lavarse las manos siguen siendo dos medidas cruciales para frenar la pandemia.

“Por eso hay un consenso creciente entre epidemiólogos de que la careta puede ser una muy buena alternativa para protegerse dentro un contexto comunitario”.

En opinión de Ostrosky, son particularmente beneficiosas para los niños pequeños, por que dejan ver las expresiones faciales.

“Creo que serán un elemento clave para la reapertura de las escuelas“.

La OMS, por su parte, señala que, para el público en general, las caretas pueden considerarse como una alternativa en el caso de que haya una escasez de mascarillas no médicas, pero dice que son “inferiores a las mascarillas respecto a la prevención de la transmisión por gotas”.

En el documento que sirve de guía para el uso de las mascarillas en el contexto de la COVID-19, con fecha del 5 de junio, señala que las caretas faciales pueden ser más fáciles de usar para personas con desórdenes de salud mental, problemas de desarrollo, sordera o dificultades auditivas y niños.


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