EU negará visas a estudiantes extranjeros que tomen clases por internet
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AFP

Estudiantes extranjeros en EU deberán dejar el país si solo toman clases en línea

Los estudiantes que ya se encuentran en EU, "deben abandonar el país o tomar otras medidas, como inscribirse en una escuela con cursos presenciales para mantener su estatus legal".
AFP
Por AFP
7 de julio, 2020
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Estados Unidos anunció que no recibirá ni permitirá permanecer en el país a estudiantes extranjeros cuyas clases sean completamente en formato virtual el próximo año escolar para evitar contagios de COVID-19.

El gobierno de Donald Trump “no otorgará visas a los estudiantes matriculados en escuelas y/o programas que sean completamente por internet durante el semestre de otoño (boreal) y los guardias fronterizos no les permitirán ingresar al país”, dijo el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por su sigla en inglés).

Lee: Programa para ‘dreamers’ seguirá en EU; Corte Suprema bloquea orden de Trump para eliminar el DACA

Los estudiantes que ya se encuentran en Estados Unidos, “deben abandonar el país o tomar otras medidas, como inscribirse en una escuela con cursos presenciales para mantener su estatus legal”. Si no lo hacen, se arriesgan a ser sometidos a un proceso de expulsión, señaló el ICE en un comunicado.

Cuando los establecimientos opten por un modelo “híbrido”, deberán certificar que sus estudiantes extranjeros están matriculados lo más posible en cursos presenciales para mantener sus derechos de residencia. Estas excepciones no serán autorizadas para estudios de inglés o capacitación profesional.

“La crueldad de la Casa Blanca no tiene límites”, criticó de inmediato el senador Bernie Sanders, exaspirante a la nominación demócrata para las elecciones presidenciales del 3 de noviembre.

“Los estudiantes extranjeros se ven obligados a elegir entre arriesgar sus vidas en las aulas o ser expulsados”, dijo.

“Lo peor es la incertidumbre”, dijo a la AFP Gonzalo Fernández, un español de 32 años que estudia un doctorado en economía en la Universidad George Washington. “Estamos aquí sin saber si el próximo semestre tendremos clases presenciales o no, no sabemos si debemos regresar a casa o si terminarán echándonos”, agregó.

La mayoría de las escuelas y universidades estadounidenses aún no han anunciado aún sus planes para el semestre que comienza en septiembre.

Lee: Cómo mi familia creó al hombre más peligroso del mundo: las memorias de la sobrina de Donald Trump

“Juicios inevitables”

La medida alcanza a quienes estudien con visas F-1 (para “cursos académicos”) y M-1 (para “formación profesional”).

Unos 1.2 millones de personas tenían esas visas en marzo, una gran mayoría de países asiáticos (China, India, Corea del Sur), pero también de Arabia Saudita y Canadá, según datos oficiales.

Como en el resto del país, las universidades estadounidenses, que tienen en promedio un 5.5% de estudiantes internacionales y dependen en gran medida de sus pagos de matrícula, cerraron sus puertas en marzo y se pasaron a la educación ‘online’ en un intento por frenar el avance de la pandemia.

En ausencia de vacunas, algunas, incluida la Universidad Estatal de California o la prestigiosa Universidad de Harvard, han anunciado que continuarán con los cursos 100% en formato virtual al comienzo del año escolar, incluso para los estudiantes autorizados a residir en sus instalaciones.

Según Aaron Reichlin-Melnick, del centro de expertos American Immigration Council, se supone que la nueva regla permitirá a los estudiantes continuar sus estudios desde su país, pero esto no es realista, en particular debido a las dificultades para viajar y el retraso tecnológico de algunos países.

“Los juicios son inevitables”, anticipó en Twitter.

El presidente Trump, en campaña para su reelección, ha estado presionando para que el país reanude normalmente sus actividades a pesar de que la pandemia no está bajo control.

“¡LAS ESCUELAS DEBEN ABRIR EN EL OTOÑO!, tuiteó el lunes.

Sin embargo, con más de 130,000 muertos y 2.9 millones de casos, Estados Unidos es el país más afectado del mundo por la pandemia y desde hace algunas semanas ha registrado un brote de infecciones en el Sur y el Oeste.

Trump, quien ha hecho de la lucha contra la inmigración el buque insigne de su presidencia, ha tomado medidas de presión contra los extranjeros desde el comienzo de la crisis sanitaria.

En junio, congeló hasta 2021 la emisión de tarjetas verdes, que ofrecen el estatus de residente permanente en Estados Unidos, así como de ciertas visas de trabajo, en particular las que se utilizan en el sector de las nuevas tecnologías, en el objetivo declarado de reservar puestos de trabajo para los estadounidenses.

Un estudio publicado por el Diario de Asociación Médica Estadounidense la cantidad de médicos de países de mayoría musulmana que viajaron a Estados Unidos a seguir sus estudios cayó un 15% durante el gobierno de Trump.

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El pescador que descubrió el más grande tesoro petrolero de México (y murió en el abandono)

Rudesindo Cantarell Jiménez, un sencillo pescador de Campeche, encontró uno de los mayores tesoros energéticos de la historia de México.
28 de junio, 2020
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Una plataforma petrolera en Cantarell

Getty Images
El Complejo Cantarell en su momento fue el segundo yacimiento de petróleo más grande del mundo.

Lo que se guardó Rudesindo Cantarell Jiménez durante casi una década era la ubicación de uno de los más grandes tesoros energéticos que la naturaleza le dio a México.

En el año de 1958, el pescador de 44 años había visto por primera vez una mancha negra en medio de las aguas azul turquesa del mar de Campeche, en el sureste del país.

Al principio no le dio mucha importancia, o no quiso dársela, sabedor de que eso podría transformar la vida de Ciudad del Carmen, en Campeche.

“Un día me fui directamente al aceite. Vi que salía una enorme burbuja que se extendía en la superficie… Creí que era petróleo y se me quedó la idea. Un día le dije a mi señora ‘oye, creo que hay chapo (petróleo) en el Carmen'”, le contó Cantarell a la revista Proceso en 1983.

La sospecha era cierta: en aquel lugar cercano a las costas, la compañía estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) encontró el más grande yacimiento de crudo de la historia del país.

Bajo las calmas aguas había 40,000 millones de barriles, un enorme tesoro que en su tiempo solo estaba por debajo del campo petrolero Ghawar, en Arabia Saudita.

Rudesindo Cantarell

BBC
Rudesindo Cantarell iba a bordo del barco camaronero “Centenario del Carmen” cuando se topó con el petróleo.

El yacimiento fue nombrado Complejo Cantarell, en honor al humilde pescador que llevó a los ingenieros petroleros de Pemex a su hallazgo.

Pero también significó tragedia para muchos, incluido el propio descubridor.

“Le sucedió a Rudusindo Cantarell como un accidente y su accionar transformó para siempre el paisaje y la condición social de su isla”, le dice a BBC Mundo el cineasta Rubén Imaz, quien se inspiró e investigó la vida de aquel pescador para producir la película ficcional “Tormentero”.

Un hombre del mar

Como muchos de los habitantes de las costas de Campeche, la vida de Rudesindo Cantarell (1914-1997) estaba en el mar y la pesca.

Su padre lo llevó a trabajar desde los 10 años, relataba, y desde entonces laboró desde pequeñas canoas y embarcaciones pesqueras de la región, hasta grandes buques en los que llegó a Cuba y Estados Unidos.

Pero uno del que se hizo socio en la década de 1950 es el que cambió su historia y la historia de México: “Centenario del Carmen”.

Una vista de Ciudad del Carmen

Getty Images
Ciudad del Carmen se transformó en una ciudad petrolera a partir del hallazgo del Complejo Cantarell.

A bordo de ese barco divisó aquella mancha en el mar que otros pescadores suponían que se trataba de los remanentes del naufragio de alguna nave. Pero él sí sospechaba que era “chapo”.

“Me dio por tirarle el equipo de pesca, pensando que era un barco o algún chalán hundido, pero el fondo salió limpio”, le dijo al periodista Ignacio Ramírez, de Proceso.

Rudesindo Cantarell se lo guardó durante casi una década. No es claro si por desinterés, o porque los camaroneros querían evitar que llegara la industria petrolera a sus aguas.

“Él rápidamente intuyó que era petróleo. (Pero) mucha gente le insistió que no, entonces parece que se lo guardó años”, dice Imaz.

Fue hasta que en 1968 llegó al puerto de Coatzacoalcos, Veracruz, a vender pescado, que les comentó a otros pescadores que había descubierto petróleo en sus aguas.

Pescadores en Ciudad del Carmen

Getty Images
La pesca se limitó enormemente desde que Pemex tomó el control de la región en Ciudad del Carmen.

“Yaaaaa, me decían”, dijo a Proceso, pero tomó el consejo de aquellos hombres de dar aviso a los ingenieros petroleros de Pemex.

“¿Será, señor?”, le dijo uno de los expertos. “Pues yo creo que sí, usted dirá”.

La confirmación

En la década de 1960 en México apenas y había unas 10 plantas petroleras y una discreta producción comparada con otras grandes productoras de este energético de la época.

Pero los estudios de los ingenieros Javier Meneses, Serafín Paz y Mario Galván, guiados por Rudensindo Cantarell -“ahora sí que yo mero fui”, relató- confirmaron el hallazgo.

En las aguas relativamente bajas a menos de 100 km de las costas de Campeche, Pemex detectó en 1971 un yacimiento como ninguno otro en la historia del país.

Map

Los pozos Bacab, Abkatun, Ku, Maloob, Akal y Nohoch llevaron la producción de crudo a un millón de barriles diarios en la década de 1980, casi 40% de lo que extraía México entonces.

“Yo no lo creía, pero varias personas que trabajaban para Pemex empezaron a buscarme, a llevarme algunos regalitos, a decirme que yo era como un héroe de la nación”, contaba Cantarell en 1983.

Y la riqueza era prometedora, pues se calculó que había unos 40,000 millones de barriles, lo que dio pie a que el gobierno emprendiera grandes proyectos de infraestructura y gasto público.

“Vamos a administrar la abundancia”, se ufanaba el presidente José López Portillo.

Plataformas de Pemex en Cantarell

Getty Images
Bacab, Abkatun, Ku, Maloob, Akal y Nohoch son los campos petroleros principales del Complejo Cantarell.

Pero para Ciudad del Carmen, la invasión de la industria petrolera confirmó los temores de los camaroneros de la región: unos 1,000 barcos pesqueros ya no podían navegar por ahí.

“En cuanto llegó Pemex se clausuró la pesca. Y la tradición de pueblo pesquero de un siglo se desapareció. Y es verdad que los pescadores le dieron la espalda a Rudesindo”, explica Imaz.

“En otro país sería un héroe”

Aquel pescador fue homenajeado y su apellido se convirtió en sinónimo de riqueza petrolera.

Pemex le prometió empleo y el gobierno mexicano le entregó en 1978 una medalla de oro con motivo del 40 aniversario de la nacionalización petrolera con la frase “El petróleo es nuestro”.

“¿Nuestro? Será de quienes lo manejan, ése es el coraje que me da. No es justo que unos cuantos se enriquezcan a costa del petróleo”, le dijo a Proceso tan solo cinco años después.

Una plataforma petrolera en Cantarell

Getty Images
Cantarell llegó a su máxima producción en 2003, tras lo cual ha ido cayendo constantemente.

Y es que después de los reconocimientos y aplausos, Cantarell recibió un empleo -sin contrato fijo- como auxiliar de limpieza en un laboratorio de Pemex en Campeche, con un sueldo muy bajo acorde a ese nivel.

“Fue triste enterarme de eso, que perdió el apoyo de su comunidad. Y las autoridades lo utilizaban como una botarga, para que apareciera en el estrado, pero lentamente se hizo una figura inactiva”, explica Imaz.

El viejo pescador aseguró que las cartas que enviaba a los ejecutivos de Pemex y del gobierno federal nunca le trajeron una mejora salarial ni un buen empleo.

“Estoy jodido”, dijo.

La tumba de Rudesindo Cantarell

Rubén Imaz
Rubén Imaz encontró la modesta tumba de Rudesindo Cantarell en Isla Aguada, Campeche.

En Ciudad del Carmen hoy casi nadie recuerda a Rudesindo Cantarell: “El nombre les resuena a los mayores, pero en realidad su historia y su persona la conocen unas tres personas“, dice Imaz.

“Su vida es desconocida, lo cual me parece una tragedia, en especial en un país como México que es muy dado a valorar a sus héroes. Y de repente alguien que fue tan importante y transformador”, agrega.

Y es que el hombre que llevó a Pemex hasta su más grande descubrimiento murió sin casi ningún patrimonio que dejar en mayo de 1997 a los 82 años.

Pero desde muchos años antes sabía que la suerte del oro negro no le había sonreído a él: “En otro país sería casi un héroe, pero aquí…”.


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