Gobierno gasta menos en combatir la diabetes, comorbilidad para COVID
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Diabetes afecta mortandad por COVID, pero gobierno gasta menos en combatirla

Aunque la Secretaría de Salud ha dicho que la diabetes es "una epidemia" en México y aumenta el peligro al padecer COVID no se ha ejercido el gasto para combatirla.
Cuartoscuro
31 de julio, 2020
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En los primeros seis meses de este año, el gobierno federal ha destinado menos recursos para el combate a la obesidad y la diabetes, padecimientos que según el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, está incidiendo en el fallecimiento de personas contagiadas de coronavirus.

De acuerdo con el informe trimestral del gasto publicado ayer por la Secretaría de Hacienda, el sector Salud tuvo un subejercicio de 8.6%, es decir, la Secretaría de Salud no gastó 5 mil 356 millones de pesos que estaban previstos para tres programas: Seguro Médico Siglo XXI; para la prevención y control de sobrepeso, obesidad y diabetes; y para la salud materna, sexual y reproductiva.

Lee: ‘Para mí un contagio es muy peligroso’: Personas con diabetes e hipertensión ante el coronavirus

Éste último, enfocado directamente en la salud de la mujer, tenía un presupuesto anual por 2 mil 448 millones de pesos, pero Hacienda sólo le autorizó gastar 29%, es decir, 732 millones de pesos para los primeros seis meses del año.

El segundo programa con menos disposición de dinero fue el programa de Prevención y Control de Sobrepeso, Obesidad y Diabetes, que tenía un presupuesto para 2020 de 552 millones de pesos y del que sólo gastó 56% (221 millones de pesos) de los 392 millones de pesos que tenía autorizados entre enero y junio.

En contraste, el año pasado, en este mismo periodo, el programa ya había ejecutado 448 millones de los 533 millones de pesos previstos como presupuesto anual. 

Estos datos contrastan con la gravedad que significa la diabetes, obesidad e hipertensión, pues es considera como una “epidemia” en el país, “uno de los países que ha tenido el más grande daño poblacional por la mala nutrición”, ha insistido el subsecretario Hugo López-Gatell al explicar la la mortandad a causa de COVID-19.

Entérate: ¿Cómo debe ser el cuidado de personas con cáncer, diabetes o VIH ante COVID-19?

“Uno come lo que tiene al alcance y a lo largo de 35 años es muy claro que la dieta mexicana ha estado invadida por productos industrializados con alto valor calórico, azúcares y sales”, ha insistido en la conferencia vespertina donde informa la estadística de la pandemia de coronavirus en el país.

Según su análisis, 67% de las personas con COVID que fallecieron tenía padecimientos crónicos como diabetes, hipertensión, obesidad o una enfermedad cardiovascular, por eso, “las causas que han propiciado la mortalidad, el impacto por COVID-19, es muy claro. Tenemos una contribución de las enfermedades crónicas en el espectro de mortalidad”, dijo.

Sin embargo, el programa que pretende combatir dichos padecimientos no ejecutó el presupuesto disponible, aún cuando a partir de 2019 tuvo nuevas reglas de operación para conseguir una mayor participación de las unidades de primer nivel de atención en el diagnóstico en etapas tempranas de la vida.

Según dijo el subsecretario López Gatell en 2019, la estrategia del sexenio pasado “no respondía a los requerimientos para combatir el sobrepeso y la obesidad: tenía problemas de implementación, no contaban con un programa técnico sobre la promoción de la salud en las entidades federativas ni con indicadores de desempeño e impacto y se carecían de insumos para la detección, como las tiras reactivas para el control metabólico de las personas con diabetes, entre otros”.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) en México siete de cada diez adultos tienen problemas de sobrepeso y obesidad, condición que está asociada a enfermedades como el cáncer, hipertensión, la diabetes, la discapacidad, mortalidad temprana y una reducción en la calidad de vida.

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Por qué una vacuna que no evita la infección de COVID-19 sigue siendo útil para frenar la pandemia

No se sabe aún si las vacunas contra la COVID solo previenen la enfermedad o también evitan la infección. Pero aún así, son vitales para limitar el alcance de la pandemia.
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25 de enero, 2021
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Las vacunas son una maravilla de la medicina. Pocas intervenciones pueden atribuirse el haber salvado tantas vidas.

Pero quizás te sorprenda saber que no todas las vacunas brindan el mismo nivel de protección. Algunas evitan que contraigas los síntomas de la enfermedad, mientras que otras también evitan que te infectes. Estas últimas inducen lo que se conoce como “inmunidad esterilizante”.

Con la inmunidad esterilizante, el virus ni siquiera puede entrar en el cuerpo porque el sistema inmunológico impide que este penetre en las células y se replique.

Existe una diferencia sutil pero importante entre prevenir la enfermedad y prevenir la infección.

Es posible que una vacuna que “solo” prevenga la enfermedad no te impida transmitirla a otros, incluso si te sientes bien. Pero una vacuna que proporciona inmunidad esterilizante detiene el virus en seco.

En un mundo ideal, todas las vacunas inducirían inmunidad esterilzante. Pero en la realidad, es extremadamente difícil producir vacunas que detengan por completo la infección por un virus.

La mayoría de las vacunas que se utilizan de forma rutinaria en la actualidad no logran esto.

Por ejemplo, las vacunas contra el rotavirus, una causa común de diarrea en los bebés, solo pueden prevenir que la enfermedad se desarrolle de forma grave. Pero aún así, esto ha demostrado ser invaluable para controlar el virus.

Vacuna contra la covid-19

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Aún no se sabe si las nuevas vacunas contra la covid-19 inducen en el cuerpo el tipo de inmunidad que evita que el virus penetre en las células y se replique.

En Estados Unidos, ha habido casi un 90% menos de casos de visitas hospitalarias asociadas al rotavirus desde que se introdujo la vacuna en 2006.

Una situación similar ocurre con las actuales vacunas contra el poliovirus, pero hay esperanzas de que este virus se pueda erradicar a nivel mundial.

Incógnita

Se ha demostrado que las primeras vacunas autorizadas contra el SARS-CoV-2 son muy eficaces para reducir la enfermedad.

A pesar de ello, todavía no sabemos si estas vacunas pueden inducir inmunidad esterilizante.

Se espera que los datos sobre esta incógnita (que provendrán de los ensayos clínicos de vacunas en curso) estén disponibles pronto.

Aunque incluso si se induce inicialmente inmunidad esterilizante, esto puede cambiar con el tiempo a medida que disminuye la respuesta inmunitaria y se produce la evolución viral.

Inmunidad a nivel individual

¿Qué significaría la falta de inmunidad esterilizante para aquellos vacunados con las nuevas vacunas contra la covid?

Gente contectada

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Las vacunas son fundamentales para evitar la propagación del SARS-CoV-2.

En pocas palabras, significa que si te encuentras con el virus después de haber sido vacunado este puede infectarte, pero tú puedes no tener síntomas.

Esto se debe a que la respuesta inmune inducida por la vacuna no puede detener la replicación de cada una de las partículas virales.

Se necesita un tipo particular de anticuerpo conocido como “anticuerpo neutralizante” para generar inmunidad esterilizante.

Estos anticuerpos bloquean la entrada del virus en las células y evitan toda replicación. Sin embargo, el virus infectante podría tener que ser idéntico al virus de la vacuna para inducir el anticuerpo perfecto.

Afortunadamente, nuestra respuesta inmune a las vacunas involucra muchas células y componentes diferentes del sistema inmunológico.

Incluso si la respuesta de los anticuerpos no es óptima, otros aspectos de la memoria inmunológica pueden activarse cuando el virus invade el cuerpo.

Estos incluyen células T citotóxicas y anticuerpos no neutralizantes. La replicación viral se ralentizará y, en consecuencia, se reducirá la enfermedad.

Esto lo sabemos gracias a años de estudio sobre vacunas contra la influenza. Estas vacunas inducen típicamente protección contra la enfermedad, pero no necesariamente protección contra la infección.

Dibujo en 3D de un coronavirus

Getty Images
El sistema inmunitario tiene muchas otras herramientas además de los anticuerpos neutralizantes para combatir al virus que causa la covid-19.

Esto se debe en gran parte a las diferentes cepas de influenza que circulan, una situación que también puede darse con el SARS-CoV-2.

Es reconfortante observar que las vacunas contra la influenza, a pesar de no poder inducir inmunidad esterilizante, siguen siendo extremadamente valiosas para controlar el virus.

Inmunidad en la población

En ausencia de inmunidad esterilizante, ¿qué efecto podrían tener las vacunas contra el SARS-CoV-2 en la propagación de un virus a través de una población?

Si las infecciones asintomáticas son posibles después de la vacunación, existe la preocupación de que el SARS-CoV-2 simplemente continúe infectando a tantas personas como antes. ¿Es esto posible?

Las personas infectadas asintomáticas suelen producir virus en niveles más bajos.

Aunque no existe una relación perfecta, más virus equivale generalmente a más enfermedad.

Por lo tanto, las personas vacunadas tienen menos probabilidades de transmitir suficiente cantidad de virus como para causar una enfermedad grave.

Esto a su vez significa que las personas infectadas en esta situación transmitirán menos virus a la siguiente persona.

Esto se ha demostrado claramente de forma experimental utilizando una vacuna contra un virus diferente en pollos; cuando solo se vacunó una parte de una parvada, las aves no vacunadas sufrieron una enfermedad más leve y produjeron menos virus.

Por lo tanto, aunque la inmunidad esterilizante sea a menudo el objetivo final del diseño de una vacuna, rara vez se logra.

Afortunadamente, esto no ha impedido que muchas vacunas diferentes reduzcan sustancialmente el número de casos de infecciones por virus en el pasado.

Al reducir los niveles de enfermedad en las personas, también se reduce la propagación del virus a través de las poblaciones, y esto, con suerte, permitirá controlar la pandemia actual.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original.

Sarah L Caddy is investigadora clínica en inmunología viral y cirujana veterinaria de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.


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