Malas compras: gobierno ha pagado insumos a sobreprecio durante la pandemia
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Malas compras: gobierno ha pagado insumos con sobreprecio durante la pandemia de COVID

Según un informe del IMCO, el ISSSTE compró monitores de signos vitales a un costo unitario de 550 mil pesos, mientras que el IMSS adquirió un equipo similar en 93 mil 910 pesos.
Cuartoscuro
29 de julio, 2020
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La mayoría de las compras realizadas por distintas dependencias federales de México para atender la emergencia sanitaria por COVID-19 carecen de información y algunas otras fueron hechas a sobreprecio.

Así lo revela el informe ¿Compras de emergencia o compras de pánico? elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

Las dependencias analizadas por el IMCO fueron: la Secretaría de Salud; el IMSS; ISSSTE; el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi); la Secretaría de Marina (Semar), y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Todas facultadas para hacer compras de emergencia ante situaciones como la pandemia por COVID.

Aunque en este tipo de compras los controles y mecanismos de vigilancia “se relajan” para priorizar la rapidez de las adquisiciones, las dependencias están obligadas a transparentar todos los gastos que hagan.

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Sin embargo, según el informe del IMCO, más de mil 100 millones de pesos gastados por el gobierno a través de las secretarías e institutos “no cuentan con información suficiente para identificar los bienes y servicios adquiridos, las cantidades requeridas y los precios unitarios”.

Incluso, la mayoría de las compras analizadas incumplen con los requisitos mínimos de transparencia establecidos en la ley.

Compras a sobreprecio

El informe señala que el ISSSTE y la Sedena “han adquirido equipo médico especializado por parte de empresas cuyas operaciones son ajenas al sector salud”.

La información detallada brindada por el ISSSTE evidenció que este instituto “ha pagado hasta seis veces más que el IMSS por equipamiento médico similar”.

Según el informe, en mayo el ISSSTE compró 98 monitores de signos vitales a la empresa Conduit Life S.A. de C.V. por casi 53 millones 900 mil pesos. El costo unitario de cada equipo fue de 550 mil pesos.

Mientras que el IMSS, meses antes, compró un equipo médico similar a un precio unitario de 93 mil 910 pesos.

El IMCO resalta que aunque ambas instituciones buscaban adquirir los mismos monitores de signos vitales “el ISSSTE pagó casi seis veces más por un equipo que cumple con las mismas funciones”.

Adicionalmente, en mayo y junio, el ISSSTE compró 120 carros rojos para reanimación por un precio unitario de 430 mil pesos. Por su parte, el IMSS adquirió el mismo equipo a un precio unitario de 319 mil pesos, es decir 34% más baratos.

La diferencia de precio se dio “a pesar de que el ISSSTE compró un total de 120 aparatos y el IMSS tan solo ocho”, revela el informe.

Otra irregularidad detectada es que el ISSTE adjudicó contratos “para adquirir equipo especializado de salud a empresas con giros completamente ajenos al sector”.

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El IMCO refiere que en mayo, el ISSSTE “adjudicó directamente” la compra de 114 bombas de infusión intravenosa (equipo de especialidad médica y quirúrgica) por 7 millones 635 mil pesos a una empresa de seguridad llamada Vanguardia en Integración de Seguridad.

Dicha empresa, según la investigación del IMCO, se dedica a la seguridad física, control de accesos, intrusión, automatización e incendios. Y tiene dos contratos previamente registrados en Compranet para la adquisición de equipo de telecomunicaciones y el mantenimiento de sistemas CCTV en 2012.

Opacidad en la información

Por ejemplo, en el caso del IMSS, el 26% del monto adjudicado directamente por el Instituto en 2020 “carece de un fundamento legal que avale su ejecución”.

En meses recientes, el IMSS ha gastado más de 700 millones de pesos y sin embargo no cuenta con documentación que permita identificar los bienes y servicios adquiridos con dicho monto.

Por otro lado, el IMSS reportó al IMCO que en enero, los servicios científicos y técnicos integrales representaron el mayor gasto realizado bajo emergencia, con 800 mdp. Para febrero el mayor gastó se hizo en medicamentos.

Hasta marzo, ya en medio de la pandemia, el IMSS destinó mil millones de pesos en equipo médico (cubrebocas, guantes, batas y material quirúrgico), “cuando en los dos meses anteriores no se realizó ninguna compra de emergencia”.

Según el IMCO, a partir de marzo, existe un cambio claro en cuanto a los contratos y adquisición de equipo e insumos médicos por parte del IMSS para la atención de la COVID-19.

En lo que corresponde al Insabi, el IMCO señala que no hay un solo registro público disponible sobre las compras y adquisiciones que realizó el instituto.

“La distribución de millones de piezas de material y equipo médico, así como la ejecución de programas de inversión de más de 9 mil millones de pesos se han realizado en total opacidad”, se lee en el informe.

La única información que se tiene, gracias a conferencias y boletines informativos, es que el Insabi ha comprado insumos como cubrebocas, guantes, ventiladores y medicamentos. Pero los precios, proveedores, procedimiento y contratos adjudicados son una incógnita.

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Una situación parecida ocurre con la Sedena y la Semar, dependencias que brindan apoyo ante la emergencia sanitaria a través del Plan DN-III-E y el Plan Marina.

En marzo, la Sedena dispuso de más de 4 mil mdp a través de un convenio con el Insabi para el mantenimiento, restauración o construcción de hospitales, compra de insumos médicos y contratación de personal médico.

A la fecha, solo existe información de dos compras realizadas por la Sedena bajo excepción de emergencia por un monto de 2 millones 992 mil pesos. Sin embargo, en Compranet “no está disponible la información del contrato ni de ningún otro documento que detalle las condiciones de esta compra”.

En el caso de la Semar también ha hecho compras por más de 4 mdp sin que se hayan transparentado los detalles de la adquisición.

Ahorro en gastos

Por otro lado el IMCO encontró que el gasto ejercido por las dependencias de salud “es significativamente menor en comparación con el de 2019”.

De enero a junio, el IMSS ha gastado un total de 47 mil 673 millones 346 mil 583 pesos en procesos de compra. Cifra que representa 13 mil millones de pesos menos que en el mismo periodo de 2019, en el que el IMSS gastó 61 mil 3 millones 797 mil 481 pesos.

El ISSSTE publicó de enero a junio de 2020 3 mil 262 compras por un monto de 5 mil millones 597 mil pesos. En el mismo lapso de 2019, el Instituto gastó 16 mil millones de pesos más, un total de 21 mil 601 millones 762 mil 191 pesos.

Finalmente, la Secretaría de Salud federal es la dependencia de salud que menos dinero ha gastado para atender la pandemia por COVID-19.

El informe del IMCO detalla que la dependencia federal “se ha limitado a la coordinación y comunicación, ya que el volumen de compras ha sido considerablemente bajo”.

En los primeros seis meses de 2020, Salud ha realizado solo 117 procesos de compra, “lo que representa un monto total de 332 millones 751 mil 41 pesos.

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COVID: 4 motivos por los que Argentina llegó al millón de contagios pese a cuarentena más larga del mundo

El país sudamericano es el quinto con más casos en el mundo y encabeza el ranking de muertos diarios de COVID-19 por millón de habitantes. Esto, a pesar de que lleva 7 meses de cuarentena. Te explicamos los motivos.
22 de octubre, 2020
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El lunes 19 de octubre los argentinos vivieron dos hitos, que parecen contradictorios: llegaron al millón de infectados de covid-19 el mismo día en que se cumplían siete meses desde que se impuso una cuarentena, que se ha convertido en la más larga del mundo.

El país sudamericano es actualmente el quinto con más contagios en todo el planeta, después de Estados Unidos, India, Brasil y Rusia, naciones con poblaciones mucho mayores.

Esto a pesar de que Argentina fue uno de los primeros en la región en imponer restricciones masivas como la prohibición para circular (con excepción del personal esencial), el cierre de empresas y comercios, y el freno de todos los vuelos comerciales y de las rutas de autobús de mediana y larga distancia.

Estas medidas se aplicaron por decreto el 20 de marzo en todo el país, pero eventualmente se relajaron en el interior.

Allí se aplicó el Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio, menos estricto que el Aislamiento Social impuesto en el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde vive el 40% de los argentinos.

Aunque también en el AMBA se fueron flexibilizando las medidas, y desde julio dejaron de aplicarse multas a las personas que violan la prohibición de circular, la cuarentena decretada por el presidente Alberto Fernández aún sigue vigente y ya se extendió una docena de veces.

El transporte público sigue siendo para uso exclusivo del personal esencial, las escuelas y universidades siguen cerradas en gran parte del país y Argentina es la única nación del mundo que aún no tiene vuelos de cabotajes, que supuestamente se reiniciarían este jueves.

Una pasajera es interrogada por policías en un autobús de Buenos Aires

Getty Images
Las autoridades han vigilado el uso del transporte público por personas que lo justifiquen.

A pesar de todo esto, el país lidera hace unas semanas el ranking mundial de muertos diarios de covid-19 por millón de habitantes.

Desde que por primera vez se reportaron más de 100 muertes diarias, el pasado 20 de julio, la curva de contagios y decesos se aceleró y en los últimos tres meses la cantidad de fallecidos pasó de unos 2400 a casi 27.000.

Datos positivos

No obstante, las autoridades resaltan que en un dato clave a Argentina le ha ido mejor que a muchos otros países, en especial en Europa y América Latina.

La tasa de mortalidad del coronavirus —es decir, la cantidad de muertos totales por millón de habitantes— es cercana a los 600, una cifra que coloca a Argentina en el puesto 15 a nivel mundial, por debajo de países como Perú, Bolivia, Chile, Ecuador, España, México, Reino Unido e Italia.

Además, el país ha logrado atravesar el aumento de casos sin provocar un colapso de su sistema sanitario, incluso en medio del invierno, algo que muchos expertos atribuyen a la cuarentena que logró “aplanar la curva” de contagios.

Este aplanamiento les dio tiempo a las autoridades sanitarias a prepararse y también permitió el desarrollo de técnicas efectivas para tratar a los pacientes, que ha reducido la tasa de letalidad.

Alberto Fernández

Reuters
El gobierno de Alberto Fernández ha resaltado que en Argentina se ha controlado la pandemia sin provocar un colapso del sistema sanitario.

La respuesta efectiva del sistema de salud logró que más del 80% de quienes se enfermaron de coronavirus ya se haya recuperado y que cerca del 2% de infectados haya fallecido.

Pero ¿cómo se explica que este país de cerca de 45 millones de habitantes haya llegado al millón de contagios y hoy esté en el top mundial de infectados y muertes diarias?

1. Pocos testeos

La mayoría de los expertos consultados por los medios locales coinciden en que la principal explicación es la falta de una mayor cantidad de testeos y una estrategia de búsqueda de contactos de personas infectadas.

Y es que si bien Argentina siguió al pie de la letra las sugerencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de imponer el uso de barbijos y la distancia social, no acató la tercera pata de la estrategia: testeos y rastreos masivos, sobre todo de infectados asintomáticos, que son quienes más diseminan el virus.

Fuentes del gobierno citadas off the record explican que los testeos más eficientes son costosos, una traba para un país que incluso antes de la pandemia ya atravesaba una grave crisis económica.

Un centro de prueba de coronavirus en Argentina

EPA
Las pruebas de detección de covid-19 no han estado disponibles de manera masiva en Argentina.

Si bien la cantidad de pruebas ha variado, han sido menos que en otros países de la región y los resultados comprueban que no fueron suficientes.

Según la OMS, si uno testea correctamente, lo esperable sería tener una cifra de casos de positivos cercana al 10% o menos. En Argentina la tasa de positividad supera el 50%, indicando que se está testeando de manera insuficiente.

“Nuestro mayor déficit es no haber testeado más. El plan Detectar se implementó un poco tarde, cuando debió haber empezado más precozmente”, reconoció al diario La Nación Eduardo López, jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y uno de los asesores del gobierno.

“Habría que haber aislado a los contactos y testearlos para ir adelantándose al virus. No se trata de testear en forma indiscriminada con testeos masivos, sino en la búsqueda de pacientes asintomáticos en ciertos conglomerados”, agregó al mismo medio Pedro Cahn, especialista en VIH-sida y otro de los expertos que aconsejó a las autoridades.

2. Errores de estrategia

Si bien muchos expertos en salud respaldan la cuarentena impuesta por el gobierno, las propias autoridades han admitido que no calcularon bien la extensión que iba a tener la enfermedad.

“Todos pensábamos que la pandemia en América iba a durar poquito, no como en Asia, pero sí como en Europa”, reconoció en declaraciones a Radio Continental el ministro de Salud argentino Ginés González García.

El mismo funcionario había sido criticado a comienzos de año por haber minimizado la posibilidad de que el virus originado en China llegara a Argentina, donde era verano, afirmando que el calor destruía el covid-19.

Un paciente hospitalizado en Buenos Aires

Reuters
Las autoridades no esperaban que los contagios se extendieran tan ampliamente en Argentina.

Por otra parte, algunos especialistas señalan que uno de los errores más grandes que cometió el gobierno fue no haber evitado que se infectaran los barrios vulnerables, donde el hacinamiento hace casi imposible mantener el aislamiento social.

También se ha criticado la decisión de prohibir por meses todas las actividades recreativas al aire libre, a pesar de que se ha demostrado que el riesgo de contagio en exteriores es menor.

Esto llevó además a que muchos argentinos dejaran de hacer ejercicio y aumentaran su consumo de alimentos, bebidas y drogas, debilitando su sistema inmunológico y disparando los niveles de ansiedad y depresión, en especial en niños y adolescentes.

“Estamos viendo una epidemia de enfermedad mental”, advirtió en agosto pasado el prestigioso neurocientífico argentino Facundo Manes.

Pero quizás el error que más le costó al país fue haberse concentrado en la región del AMBA, donde al principio se concentraba más del 90% de los casos, y haber descuidado la situación en el interior del país, hoy la zona más afectada.

3. El interior

A pesar de que los casos están bajando en la región metropolitana de Buenos Aires, la más poblada del país, están subiendo rápidamente en otros lados.

Desde septiembre que hay más infecciones en provincias del interiordel país que en el AMBA.

Una revisión de un peatón en Rosario, Argentina

Getty Images
El mayor aumento de casos confirmados de covid-19 se ha dado en las provincias argentinas recientemente.

Esto llevó al presidente Fernández a afirmar que ahora la principal preocupación ya no es el Gran Buenos Aires sino esas regiones.

El pasado 12 de octubre, al extender el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio en el AMBA hasta el 25 de octubre, el mandatario decretó que algunos departamentos en 18 provincias debían volver a cumplir una cuarentena estricta.

“El virus se fue a las provincias mientras pensábamos que lo teníamos controlado en el AMBA”, reconoció al diario La Nación Luis Cámera, secretario de la Sociedad Argentina de Medicina y asesor del gobierno.

El médico Daniel Gatica, quien fue atacado por familiares de un muerto de covid mientras trabajaba en los servicios de emergencia de un hospital en el norte del país, en Orán, Salta, le dijo a BBC Mundo que allí nunca se hizo cumplir el distanciamiento ordenado por las autoridades.

“Yo trabajo en la guardia los sábados a la noche y acá la vida siguió como siempre”, aseguró a finales de septiembre.

“Cuando (la gente) se tenía que cuidar, todo era joda y joda (diversión), y hoy lloran a sus muertos y reclaman atención”, criticó.

4. Hartazgo social

Lo cierto es que no solo en Salta se dejó de cumplir la cuarentena hace meses.

Ya sea por necesidad económica o por cansancio del encierro, los argentinos dejaron de acatar las órdenes de aislamiento y distanciamiento ordenadas por el gobierno.

Trabajadores de la salud protestan en Buenos Aires

Getty Images
Los trabajadores sanitarios han protestado por las condiciones en las que prestan sus servicios.

En tanto las autoridades dejaron de aplicar multas a los infractores.

Este movimiento de personas, en particular las reuniones de familia y sociales, realizadas muchas veces puertas adentro por la prohibición de usar espacios públicos, fueron un factor determinante para explicar el aumento exponencial de casos y muertes a partir de julio.

Las autoridades y sus críticos se acusan mutuamente por este relajamiento.

Los primeros apuntan especialmente contra los grupos “anticuarentena”, que incluso protagonizaron una serie de marchas —la última y una de las más masivas el pasado 12 de octubre— protestando por la falta de libertad y lo que algunos llaman una “infectadura”.

Una protesta contra el gobierno en Buenos Aires

Reuters
La oposición al gobierno ha realizado protestas sin distanciamiento social.

Para los detractores del gobierno estaba claro que una cuarentena de tantos meses era insostenible, motivo por el cual ningún otro país ordenó un cierre tan largo.

También culpan al gobierno de haber profundizado la crisis económica que generó la pandemia, llevando a decenas de miles de pequeñas y medianas empresas a quebrar ante un cierre tan prolongado.

Hay una sola cosa en la que todos están de acuerdo: la crisis sanitaria recién se superará cuando haya una vacuna, algo que según las autoridades argentinas estará disponible “masivamente” en marzo.


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