Cárceles enfrentan COVID con sobrepoblación y sin doctores suficientes: CNDH
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Cárceles enfrentan el COVID con sobrepoblación, sin doctores ni insumos médicos: CNDH

Un informe de la CNDH reveló que las deficiencias y carencias en las cárceles mexicanas pueden propiciar una propagación exponencial del virus.
Cuartoscuro
2 de julio, 2020
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Las mayoría de las cárceles en México no cuentan con la capacidad suficiente en cuanto a insumos, equipo médico e infraestructura para enfrentar la pandemia por COVID-19, de acuerdo con un informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). 

El organismo realizó un análisis sobre la forma en que los Centros Penitenciarios del país aplican las medidas de la emergencia sanitaria para prevenir y evitar contagios de COVID.

Según datos de la CNDH, hasta el 1 de julio, en las cárceles del país suman 660 casos confirmados acumulados de COVID, así como 104 fallecimientos.

El hacinamiento es uno de los factores que ha propiciado la propagación del virus en las cárceles mexicanas, ya que de los 296 centros penitenciarios que existen, 115 registran sobrepoblación.

“Una constante detectada en la mayoría de los centros penitenciarios del país, fue que no era posible acatar la medida de “sana distancia” derivado de la sobrepoblación y hacinamiento en algunos espacios”, señala el estudio.

Ante este contexto, la CNDH señala que la pandemia por COVID “alcanzó y rebasó” las medidas establecidas por las autoridades sanitarias para prevenir contagios al interior de las cárceles. 

Lee: La falta de pruebas impide saber el impacto de COVID-19 en las cárceles

Además de la sobrepoblación, en la mayoría de los casos, la CNDH detectó falta de medicamentos y equipo médico; instalaciones deficientes e insalubres; fallas en el acceso de agua potable y saneamiento, así como la invisibilización de los grupos en situación de vulnerabilidad al interior de las prisiones, como las personas con discapacidad o enfermedades crónicas. 

Al momento de realizar las supervisiones, el personal de la CNDH observó que en la mayoría de los centros visitados “no se estaban aplicando pruebas para detección de COVID-19”.

Asimismo, “se identificaron infraestructuras médicas básicas no equipadas de
acuerdo con los requerimientos y necesidades de urgencia” para la atención
de casos COVID, e insuficiencia de ambulancias.

Uno de los casos más preocupantes se reportó en el Centro Estatal de Reinserción Social de Puebla, ya que ni siquiera se realizaban acciones para verificar el cumplimiento de las medidas generales de limpieza e higiene entre las personas privadas de la libertad. 

Mientras que el personal médico dijo que no cuentan con los insumos necesarios para hacer frente a la pandemia, y tampoco tienen conocimiento de los protocolos establecidos por dicho centro. 

En el comedor, el personal de la CNDH identificó aglomeraciones y reportó que no se respeta la medida de “sana distancia”.

También se detectó desorganización en el resguardo y cuidado de los casos positivos de COVID, por un lado los pacientes no contaban con insumos de protección, mientras que las personas que esperaban para visitarlos estaban hacinadas o teniendo contacto con otras personas que les llevaban insumos y productos.

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Estas deficiencias se reflejan en la situación actual de Puebla, que ocupa el primer lugar por número de casos COVID en sus cárceles con 195 casos confirmados y 24 muertes. 

Le sigue Jalisco, con 101 casos confirmados y 5 defunciones; Ciudad de México, con 75 casos confirmados y 5 muertes, y Chihuahua con 58 positivos y 4 muertes.

En su informe, la CNDH expresa que si bien la crisis sanitaria permitió identificar las carencias de los centros de reclusión, el no atenderlas significaría una violación a los derechos humanos de las personas privadas de la libertad; y además el virus se propagaría de una forma exponencial. 

Algunos lo han hecho bien

Desde marzo pasado, la CNDH emitió diversas medidas cautelares para prevenir contagios y aunque no en todas los centros se han aplicado, existen algunas excepciones. 

En el documento, el organismo ofrece un detallado informe por estado sobre las medidas que se aplican en los centros de reclusión.

El organismo destacó los casos de Sonora y Ciudad de México, donde llevan a cabo acciones para contener no sólo la propagación del coronavirus, sino la ansiedad que pudiera padecer la población privada de la libertad.

Lee: Muertes en cárceles se triplicaron en mayo, en medio de emergencia por COVID

Además, la mayoría de los centros penitenciarios de estos estados cuentan contaban con Protocolos de Actuación para atender la emergencia sanitaria por COVID-19 y  filtros para la detección de síntomas.

Otro buen ejemplo se observó en el Centro de Reinserción Social Femenil de
Atlacholoaya, Morelos, ya que realizan sus actividades de áreas comunes y talleres de manera escalonada y por horarios para evitar aglomeraciones.

En este sentido, los estados con menos casos confirmados son Morelos (1 caso), Durango (1 caso) y San Luis Potosí (2 casos). 

La CNDH continuará con las supervisiones periódicas en los centros de reclusión de todo el país con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de las personas privadas de su libertad.

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3 razones por las que es tan importante beber agua (incluso si no tenemos sed)

La deshidratación se ha asociado con alteraciones urológicas, gastrointestinales, circulatorias y neurológicas. Dos científicas españolas comparten consejos prácticos para convertir al agua en una de las mejores aliadas de la salud.
10 de julio, 2021
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Buscamos esperanzados agua más allá de nuestro planeta como la única posibilidad de que haya vida. Sin embargo, aquí, en la Tierra, apenas le prestamos atención.

A pesar de que nos va la vida en ello, el agua es el nutriente olvidado en la investigación científica.

Las evidencias para determinar las recomendaciones de ingesta de agua en relación con sus efectos sobre la salud son escasas. Incluso algunas guías alimentarias ni la mencionan.

El problema radica en que faltan estudios de largo alcance y con un gran número de participantes.

Solo de esta forma se pueden determinar cómo nos afectan grados de deshidratación pequeños, que son los que realmente se dan en el día a día en personas sanas.

En este artículo pretendemos dar una visión de conjunto para entender por qué es tan importante mantener un buen estado de hidratación y cómo hacerlo.

En constante equilibrio

Mantener el balance de agua en nuestro cuerpo es fundamental para nuestra supervivencia.

Por esta razón, tenemos un sistema muy fino que mantiene sus niveles dentro de un rango estrecho, a pesar de la gran variabilidad en la ingesta de agua.

Cuando bebemos poca agua, se ponen en marcha dos mecanismos. Uno de ellos tiene como finalidad disminuir la pérdida de agua a través de la orina. El otro es el mecanismo que dispara la sed.

Por estas razones, en condiciones fisiológicas la acumulación de líquidos no puede ser la razón principal para el exceso de peso corporal (sobrepeso u obesidad).

Si sospechamos que retenemos líquidos, debemos acudir al médico.

Por otro lado, resulta muy difícil beber tanta agua como para que tenga efectos negativos.

Esto es así, principalmente, porque el riñón tiene una alta capacidad para eliminar el exceso en la orina (0.7-1 litro/hora).

Deshidratados enfermamos más

Estudios científicos apuntan a una asociación directa entre el grado de hidratación y ciertas enfermedades. Concretamente, la deshidratación se ha asociado con alteraciones urológicas, gastrointestinales, circulatorias y neurológicas.

Sin embargo, en muchos casos las evidencias son escasas o inconsistentes como para sacar conclusiones claras.

Estudios observacionales relacionan un consumo habitualmente bajo de agua con un mayor riesgo de problemas cardiovasculares en el futuro.

De la misma forma, una ingesta baja de fluidos también es un factor de riesgo para la formación de piedras en el riñón.

Manos bajo un chorro de agua

Getty Images
La deshidratación se ha asociado con alteraciones urológicas, gastrointestinales, circulatorias y neurológicas.

A esto se le suma que en 2016 se realizó un gran estudio con una muestra representativa de la población de EE.UU.

Los resultados mostraron mayor índice de obesidad en personas que no tenían una buena hidratación. Además, el índice de masa corporal también fue más elevado.

Por otro lado, estudios de diversa índole apuntan a una interacción directa entre una ingesta pobre de agua y problemas metabólicos.

Además, la pérdida de agua corporal durante el ejercicio parece afectar negativamente al rendimiento físico.

El cerebro tampoco sale ileso cuando ingerimos menos líquido del debido. Una revisión publicada en 2015 encontró que, según los 21 estudios analizados, la deshidratación está asociada con personas menos alerta y más fatigadas.

En cuanto a la capacidad cognitiva, son necesarios estudios con mayor número de personas para poder obtener evidencias convincentes.

Cómo mantener una buena hidratación

Estudios en España y en varios países de Iberoamérica muestran que, en general, la población no alcanza la ingesta de agua recomendada. Por lo tanto, es necesaria una mayor concienciación sobre la necesidad de beber más agua.

La mejor forma es beber cuando tenemos sed.

Parece obvio, pero muchas personas no sienten sed, no le prestan atención o incluso puede que no la reconozcan.

Por eso es fundamental adquirir un buen hábito de hidratación desde pequeños e insistir mucho a las personas mayores.

Frutas

Getty Images
Otras fuentes importantes de este nutriente son los alimentos como verduras, hortalizas y frutas, porque más del 80% son agua.

Las diversas instituciones nos recomiendan tomar 2-3 litros de agua al día. Esta cantidad debe aumentar en verano o si realizamos ejercicio físico.

Hay que beber agua, no hay otra alternativa. Es preferible hacerlo en pequeñas cantidades a lo largo de todo el día. Es la mejor forma de favorecer la absorción del agua.

Otras fuentes importantes de este nutriente son los alimentos como verduras, hortalizas y frutas, porque más del 80% son agua.

Las bebidas azucaradas no son una opción por su alto contenido en azúcares libres. Estos están relacionados con mala calidad de la dieta, obesidad y riesgo de contraer enfermedades no transmisibles.

Las bebidas con edulcorantes tampoco son recomendables. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) coinciden en que los productos con edulcorantes no son saludables. Consideran que “el consumo habitual de alimentos de sabor dulce (con o sin azúcar) promueve la ingesta de alimentos y bebidas dulces, incluso los que contienen azúcar”.

A modo de conclusión

Es cierta la manifiesta falta de estudios que conduzcan a la determinación clara de las recomendaciones de consumo de agua. Hay que reconocer que esto genera dudas y las tentaciones obvias de buscar en internet.

Pero, si los expertos reconocen que faltan evidencias, ¿podemos fiarnos de las afirmaciones o controversias fomentadas por empresas embotelladoras, influencers y opinantes de todo tipo?

Mujer bebiendo agua de un vaso

Getty Images
Es preferible beber agua en pequeñas cantidades a lo largo de todo el día. Es la mejor forma de favorecer su absorción.

Estas humildes autoras se declaran incompetentes para poner en jaque a las instituciones que, con más o menos evidencias, aportan su opinión crítica y fundada.

Por lo tanto, convirtamos el agua en nuestro compañero más fiel este verano. Levantemos el codo con la convicción de que, si bien puede no parecernos un manjar para nuestro paladar, sin agua, no hay vida.

*Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.

Ana Belén Ropero Lara es profesora titular de nutrición y bromatología y Directora del proyecto BADALI, web de Nutrición en el Instituto de Bioingeniería, Universidad Miguel Hernández. Marta Beltrá García-Calvo es profesora de nutrición y bromatología, Universidad Miguel Hernández


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