Jeidy, la joven indígena que sufrió un ataque transfóbico en Puebla
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Foto: Especial

La historia de Jeidy, joven indígena que sufrió un ataque transfóbico en Tehuacán, Puebla

Jeidy vive con tristeza e incertidumbre sobre su futuro luego de recibir dos disparos de tres mecánicos que la persiguieron.
Foto: Especial
Por Lucero Hernández
13 de julio, 2020
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Nota del editor: En una primera versión esta nota publicó por error cambios en el género de Jeidy y en la agresión tránsfoba que recibió. Agradecemos a los lectores por hacer la observación para corregirlo. 

A Jeidy le gusta lucir su cabello largo, pintarse sus labios y ojos, tomarse fotos; pero no podía ser Jeidy todo el tiempo, se lo impedían los ojos de extraños, en su trabajo y las miradas reprobatorias de la gente que transitaba a su lado en las calles de Tehuacán, Puebla.

Ya había recibido agresiones, pero no cómo la que vivió el pasado sábado 4 de julio cuando recibió dos disparos de tres mecánicos que la persiguieron gritándole “pinche puto”, “hija de la chingada”.

Entérate: Crímenes de odio, Observatorio LGBT+ registra 209 asesinatos desde 2014; este año van 25

Un disparo en el pie, otro en la cabeza. Jeidy se desmayó a unos pasos de llegar a la pequeña casa que renta junto con su sobrina Yuridia. Ella escuchó los disparos y salió, se dio cuenta de que era su tía que antes de desmayarse le dijo “fueron los mecánicos”.

Jeidy despertó en la cama del Hospital Municipal después de dos días con un tratamiento médico al que se encuentra sometida y que involucra muchas medicinas que no ha podido costear, pero le han dicho que no se preocupe, que todo está pagado por el gobierno municipal de Tehuacán. La agresión transfóbica que sufrió mediatizó su caso.

El alcalde suplente de Tehuacán, Andrés Artemio Caballero López, y el de Zoquitlán, Claudio Hernández Cabanzo, la apoyaron económicamente tanto en el tratamiento médico como en la atención hospitalaria.

Jeidy ha perdido la cuenta de cuántos medicamentos tiene que tomar, sólo ve entrar y salir a tres doctores que han dado a su caso prioridad, al grado que después de dos días de la agresión, la Fiscalía de Puebla logró la detención de los tres presuntos agresores.

Jeidy se encuentra estable, pero triste y con miedo. Su sobrina Yuridia Hernández Rivera compartió que aún no han podido retirarle las esquirlas de las balas por el riesgo que representa para su vida.

El día de la agresión salió a las 5 de la tarde de su casa. Avisó que iría al centro, a las 9 de la noche dijo que ya iba de regreso. “Escuché los balazos, mis vecinos comenzaron a gritar; nunca pensé que fuera mi tía. Lo único que me dijo es que fueron los mecánicos y se desmayó. Me dio miedo, mis vecinos le hablaron a la ambulancia y a la patrulla. Yo no pude por los nervios”, relató Yuridia.

Ella es la única familia que tiene Jeidy en Tehuacán. La agresión y posterior hospitalización de Jeidy la ha obligado a pedir permiso en la tienda de conveniencia donde trabaja, para atender a su tía; lleva tres días faltando, teme que pierda su empleo.

Ambas han vivido agresiones de los mecánicos que trabajan en un taller en avenida del Trabajo, cerca del fraccionamiento Puertas del Sol. Para llegar a la casa que rentan, tienen que caminar obligadas frente al taller.

“Eres puto”, “eres choto”, “hija de la chingada”, eran insultos comunes para Jeidy, que sólo se agachaba y seguía caminando acelerando el paso.

Para Yuridia la situación también era agresiva: “Te puedo acompañar”, “a dónde vas”. Los chiflidos eran constantes.

Ser indígena y trans en México

Jeidy dejó su pueblo a los 22 años de edad, solo con estudios de primaria; hablante indígena de náhuatl, trabajó atendiendo mesas o haciéndose cargo de bares.

Hace 10 años llegó a Tehuacán procedente de Tepexilotla, junta auxiliar de Tepepa de Zaragoza en Zoquitlán, municipio de la Sierra Norte de Puebla, comunidad de alta pobreza y rezago, donde gran parte de la población habla náhuatl.

Acceder a la educación y a servicios de salud en Tepexilotla, es complicado. Son comunidades de menos de 500 habitantes y la mayoría no concluyó la educación básica. La única oportunidad de ayudar a la economía del hogar es salir de ahí e ir a la ciudad más cercana (seis horas) que es Tehuacán.

En 2010 llegó a Tehuacán y en 2015 invitó a su sobrina a vivir juntas. A sus 32 años, Jeidy planeaba hacer el tránsito para ser mujer transgénero y ya sostenía acercamientos con grupos activistas que apoyan a las mujeres trasgénero en Tehuacán, aspiraba a vivir todos los días como Jeidy.

Jeidy trabaja desde temprana edad con la finalidad de tener su propio negocio, ese es su sueño: ser propietaria de su propia marisquería o bar. Pero el coronavirus la dejó sin empleo, el bar donde trabajaba tuvo que cerrar desde hace tres meses obligado por la pandemia. Los ahorros que en algún momento se imaginó serían para su negocio, le han permitido sobrevivir en el desempleo.

“Vamos a buscar otro cuarto”

Tanto a Jeidy como a Yuridia no les interesa saber qué pasará con los mecánicos, solo quieren buscar un nuevo departamento para rentar en otro lugar. Aún no saben si Jeidy presentará daños permanentes por los balazos, tema que les preocupa, pues si requiere de terapias no cuentan con el dinero para pagarlas.

Aun viniendo de una comunidad indígena, la familia de Jeidy la ha aceptado sin discriminarla, solo le quedan tres hermanos, pues sus papás fallecieron. Su familia está enterada de lo que le pasó y solo piden que sean los propios mecánicos quienes paguen la compra de medicamentos, “pero eso lo dejamos con las autoridades, no nos queremos meter en problemas”.

La joven indígena solo piensa que en cuanto se recupere se cambiará de lugar para vivir. Sabe del comunicado que la familia de los mecánicos dirigieron al gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, para pedir que no los detuvieran. Le da temor una nueva agresión en su contra, o en contra de su sobrina de 24 años de edad.

67 crímenes de odio en 20 años

Desde que empezó el actual gobierno federal con Andrés Manuel López Obrador, suman 117 crímenes de odio contra la comunidad LGBTTIQ, esto es un homicidio en contra de personas de esta comunicad cada tres días en el país, de acuerdo con un seguimiento de casos que registra la organización civil Letra Ese.

En Puebla de 1996 a 2019, la organización civil Vida Plena Puebla ha documentado 64 crímenes de odio por homo-lesbo-bi-transfobia, aún y cuando en la entidad, el“crimen de odio” se encuentra penalizado en el artículo 330 Bis, no así en el Código Penal Federal, donde no considera el crimen de odio en razón de la “preferencia u orientación sexual” de la víctima, y tampoco figura el término “identidad de género”.

De los 217 municipios de Puebla, la capital encabeza el listado de agresiones a personas de la comunidad LGBTTIQ con 33 de los 64 casos, seguido de Tehuacán con 12.

En lo que va del año 2020, suman tres crímenes de odio en Puebla, dos contra jóvenes homosexuales y uno con una mujer transgénero que atropellaron.

Las leyes mexicanas sí consideran protección constitucional contra la discriminación por orientación sexual establecida en el artículo 1 de la Constitución, así como en las constituciones estatales de Campeche, Chihuahua, Coahuila, Colima, Durango, Guanajuato, Michoacán, Morelos, Nuevo León, Oaxaca, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala, Veracruz y Puebla, este último establecido en el artículo 11.

Rezago en la resolución de crímenes de odio

Ante los vacíos legales, Onán Vázquez Chávez, representante de la organización Vida Plena, aseguró que lo peor sería que el intento de asesinato en contra de Jeidy quede impune, “tememos que la fiscalía no haya integrado bien la averiguación, queremos saber a qué juez lo van a turnar para que ojalá lleven el debido proceso y hagan uso de los protocolos en materia de diversidad sexual que existen”.

En 2019, Vida Plena A.C. envió solicitudes de reunión a la Fiscalía de Puebla para conocer el panorama real de los crímenes de odio, pues la organización realiza un registro vía hemerográfica y les gustaría coincidir con información oficial, además de conocer cuántos casos se han resuelto con número de sentencias. A la fecha no han recibido respuesta.

Pero la organización lleva su propio registro y así saben que de los 67 crímenes de odio ocurridos en 23 años, solo cinco han sido resueltos y cumplido con sentencias, aunque en su mayoría por homicidio y robo. Hay 40 averiguaciones previas en curso.

Las personas homosexuales son las más agredidas, revelan las estadísticas de Vida Plena, acumulan 37 casos a la fecha. Las personas travestis siguen con 24 casos y transexuales con cuatro.

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'El accidente': el extraño objeto descubierto en nuestra galaxia que desconcierta a los astrónomos y astrofísicos

Los científicos han descubierto una nueva enana marrón más antigua y más rápida, cuya composición química la hace muy diferente a las demás.
3 de septiembre, 2021
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No son del todo estrellas ni del todo planetas, sino algo entremedio, y podría haber más de las que se pensaba en nuestra galaxia.

Así lo asegura un nuevo estudio publicado por la revista científica The Astrophysical Journal, que se enfoca en una nueva y “enigmática” enana marrón a la que han apodado “El Accidente”, debido a que se descubrió por pura casualidad.

Las enanas marrones son objetos demasiado pequeños para ser estrellas y demasiado grandes para ser considerados planetas. A veces se les llama “estrellas fallidas“.

“Este objeto desafió todas nuestras expectativas”, asegura Davy Kirkpatrick, coautor del estudio y astrofísico del Instituto de Tecnología de California (Caltech).

El estudio señala que El Accidente podría tener entre 10.000 millones y 13.000 millones de años, lo que la convierte en al menos dos veces más antigua que otras enanas marrones que se han descubierto anteriormente.

Esto sugiere que se formó cuando nuestra galaxia era mucho más joven y tenía una composición química diferente.

“Si ese es el caso, es probable que haya muchas más de estas enanas marrones antiguas al acecho en nuestro vecindario galáctico”, agrega Kirkpatrick.

Una enana marrón diferente

El Accidente, conocido formalmente como WISEA J153429.75-104303.3, fue descubierto por el científico Dan Caselden por pura suerte, pues no se parece mucho a ninguna otra enana marrón encontrada en la galaxia hasta la fecha, según un comunicado de la Nasa.

A medida que las enanas marrones envejecen, se enfrían y su brillo cambia en diferentes longitudes de onda, de manera similar a la forma en que los metales calientes cambian de color cuando se enfrían.

Esta ilustración muestra una enana marrón oscura y fría en el espacio.

IPAC / Caltech
Esta ilustración muestra una enana marrón oscura y fría en el espacio.

El objeto desconcertó a los científicos porque su brillo no es el típico que se ha observado en otras enanas marrones envejecidas.

Irradia una luz débil en algunas longitudes de onda clave, lo que sugiere que son muy frías, pero al mismo tiempo muestra más brillo en otras partes, lo que indica que esas áreas son más cálidas.

“No es una sorpresa encontrar una enana marrón tan vieja, pero es una sorpresa encontrar una en nuestro patio trasero”, señala Federico Marocco, colega de Davy Kirkpatrick en el Caltech y coautor del estudio.

“Esperábamos que existieran enanas marrones de esta edad, y también esperábamos que fueran increíblemente raras”, prosigue el astrofísico, quien se ha encargado de dirigir las observaciones utilizando los telescopios Keck y Hubble.

800.000 km/h más rápida

Utilizando telescopios terrestres en el Observatorio WM Keck en Hawái, los investigadores intentaron observar El Accidente con radiaciones infrarrojas adicionales.

Pero la enana marrón se veía tan débil que era indetectable, lo que confirma que es muy fría y, por lo tanto, muy vieja.

Los investigadores estiman la velocidad en la que gira es otra prueba de que ha ocupado la galaxia durante mucho tiempo, pues ha arrastrado objetos masivos que hacen que acelere son su gravedad.

El Accidente se encuentra a unos 50 años luz de la Tierra y gira a aproximadamente 800.000 km/h más rápido que todas las demás enanas marrones descubiertas a una distancia similar de nuestro planeta, de acuerdo al estudio.

Otra característica de El Accidente, destaca el estudio, es que contiene niveles bajos de metano, en comparación con la mayoría de las otras enanas marrones encontradas, lo que le da aún más fuerza al argumento de que se formó hace más de 10.000 millones de años, cuando la galaxia estaba compuesta casi en su totalidad por hidrógeno y helio, y carecía del carbono necesario para crear metano.

“La posibilidad de encontrar una tan cerca del Sistema Solar podría tratarse de una coincidencia afortunada o quiere decir que son más comunes de lo que pensamos”, concluye Marocco.


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