Jóvenes Construyendo el Futuro: nadie verifica que becarios salgan capacitados: Coneval
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Jóvenes Construyendo el Futuro: nadie verifica que becarios salgan capacitados, dice Coneval

La Secretaría del Trabajo respondió al Coneval que el objetivo del programa no es, per se, capacitar a los jóvenes, sino vincularlos con el mundo laboral.
Cuartoscuro
7 de julio, 2020
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Jóvenes Construyendo el Futuro, uno de los programas sociales “estrella” del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, no tiene mecanismos operativos, instrumentos metodológicos, ni personal, para determinar si está siendo efectiva la capacitación laboral de más de un millón de jóvenes a los que, en 2019, destinó un presupuesto de casi 24 mil millones de pesos en becas.

Por lo que “se corre el riesgo” de que los jóvenes becados, que reciben 3 mil 748 pesos del gobierno mientras se capacitan en centros de trabajo durante un año, salgan del programa “sin haber registrado cambio alguno en su capacidad de empleabilidad o de habilidades laborales”.

Es decir, existe el riesgo de que los jóvenes salgan del programa prácticamente con los mismos conocimientos y habilidades con los que entraron, a pesar de la beca.

Lee: ‘No estoy en mi área, pero es experiencia’: Las fallas del programa Jóvenes Construyendo el Futuro

Esta es una de las principales observaciones que el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) hizo al programa Jóvenes Construyendo el Futuro en su reciente informe acerca del diseño y funcionamiento de 17 programas sociales prioritarios.

La Secretaría del Trabajo respondió a esta observación subrayando, en el mismo informe, que el objetivo del programa no es, per se, capacitar a los jóvenes, sino vincularlos con el mundo laboral y los centros de trabajo que son los que, en la práctica, los deben de capacitar a partir de un modelo basado en “aprender trabajando”.

La dependencia, por un lado, criticó que, a pesar de que esta visión fue expuesta en numerosas reuniones con los evaluadores del Coneval, éstos “no la comprendieron del todo”. Y, por otro, planteó que en el gobierno de López Obrador la forma de operar los programas sociales “ya es distinta”. Por lo que criticó que éstos sean medidos “por los mismos instrumentos con los que se han evaluado siempre”.

Lee: ¿Qué aprenden? ¿Sí les sirve el programa? La experiencia de los Jóvenes Construyendo el Futuro

Los Mentores de la Nación, sin viáticos ni celulares

En su informe, el Coneval destaca que la única verificación del Programa Jóvenes Construyendo el Futuro la realizan los denominados Mentores de la Nación, que dependen de la Secretaría de Bienestar Social.

Sin embargo, los Mentores solo verifican la presencia física de los becarios en los centros de trabajo, plantea el Coneval. Esto es, no evalúan si la capacitación en los centros de trabajo es la adecuada, según los planes de capacitación, ni si se están desarrollando las habilidades deseadas, o si se están “transfiriendo los conocimientos establecidos en el plan”.

Además, el informe añade que los Mentores de la Nación, que registran sus observaciones en una aplicación electrónica diseñada para smartphones, realizan su trabajo de verificación sin apoyo de viáticos y con sus propios teléfonos celulares: “Ellos tienen que solventar los gastos de conectividad a internet, telefonía y papelería, lo que representa una merma importante en sus percepciones laborales”.

Sobre esto, el Coneval subraya que es “fundamental” que el Programa provea a los Mentores de las herramientas necesarias, “incluido seguro médico y de vida”, y que se les garantice capacitación y acompañamiento para el correcto ejercicio de sus funciones, “ya que de ellos dependen tareas prioritarias para lograr cumplir con el objetivo del programa”.

En cuanto a los planes de capacitación de los centros de trabajo, el Coneval destaca como positivo que el Programa busque capacitar a los jóvenes “a partir de la transmisión de saberes y la enseñanza de oficios”, y que esto se lleve a cabo “a través de la práctica” y de tutores experimentados.

Sin embargo, aunque los tutores puedan tener conocimientos y habilidades técnicas para desempeñar un cargo, oficio, o una profesión, esto no significa en automático que tengan la habilidad para transmitir esos conocimientos a los aprendices, matiza el Coneval, que señala que, en otros casos, también detectó que hay tutores “que no tienen conocimiento del plan de capacitación” que su centro debe brindar a los practicantes.

Por ello, la instancia insiste a la Secretaría del Trabajo para que “reflexione” sobre la importancia de implementar mecanismos de control y de calidad, y que disponga de “indicadores de impacto y de resultados”, para valorar “los efectos” del programa a mediano y largo plazo.

“El Programa debe supervisar que los centros de trabajo sí sean capaces de brindarles (a los jóvenes) dicha capacitación. Por ello, se recomienda diseñar una estrategia metodológica para revisar en qué medida se están desarrollando los planes de capacitación y logrando los objetivos definidos en estos”, recalca el Coneval.

Leer: Jóvenes centran sus esperanzas en programa de AMLO; quieren ganar dinero y también experiencia

Algunos jóvenes, sin compromiso

Por otra parte, el informe también apunta que, si bien muchos jóvenes asumieron los derechos y las obligaciones que acarrea ser beneficiario de una beca del Programa, también hubo casos de jóvenes “que no asumieron el compromiso a conciencia”.

“Algunos tutores refirieron que las y los jóvenes no tienen muy claro cuál es el objetivo del Programa. Y, sobre todo, que la beca lleva aparejada la responsabilidad de acudir a un centro de trabajo para recibir capacitación en horarios específicos y cumplir con el reglamento establecido”.

“De esta manera -añade el Coneval-, cuando se les presentaba los compromisos que debían cumplir, algunos jóvenes optaban por no participar en el Programa, pues pensaban que con el hecho de vincularse a un centro tenían el derecho de recibir el apoyo sin tener claras sus responsabilidades (como asistencia, cubrir un horario, etc.)”.

Para evitar posibles malas prácticas, la instancia insiste en la necesidad de “reforzar la supervisión” del Programa.

También sugiere a la Secretaría del Trabajo que el Programa “incorpore la perspectiva de género”, así como “estrategias multiculturales y esquemas diferenciados” en favor de los jóvenes que sufren mayores rezagos sociales. Y que fortalezca la presencia del Programa “en municipios y localidades marginadas y con altos índices de violencia”, así como la elaboración de estrategias para que los jóvenes no escolarizados, o que no tienen acceso a las tecnologías de la información, o que presentan alguna discapacidad, puedan conocer y postular al Programa.

A pesar de estas observaciones, el Coneval señala que el Programa Jóvenes Construyendo el Futuro ha hecho “destacables esfuerzos en su primer año de operación”, tales como alcanzar, en un año, a más de 1 millón 120 mil jóvenes “que antes del programa no contaban con una intervención pública que les permitiera la oportunidad de insertarse en el mercado de trabajo”.

“No menos destacable es el hecho de que el Programa inició como una propuesta novedosa, sin contar con una estructura o estrategia operativa”, agrega el informe.

La respuesta de la Secretaría: “Aprender trabajando”

Precisamente, ese carácter de Programa nuevo que busca atender un problema añejo en México es uno de los puntos que destaca la Secretaría del Trabajo en su respuesta a la evaluación del Coneval.

“No existían antecedentes en el país para la forma de operar, administrar y tomar decisiones para un programa de tales características”, remarca la dependencia, que añade que ha atendido “en tiempo récord” a más de dos millones de jóvenes en todo el país, gracias “a la eliminación de trabas burocráticas y filtros innecesarios”.

En cuanto a la observación de que lleve a cabo medidas para evaluar la capacitación que están recibiendo los jóvenes becarios, la dependencia federal responde que optaron por un modelo de enseñanza-aprendizaje distinto al tradicional, “en el que el maestro se apega completamente a un plan de estudios/capacitación y la interacción ocurre en un aula”.

“(El modelo de Jóvenes Construyendo el Futuro) descansa en la experiencia, en los conocimientos y saberes de los instructores para brindar el aprendizaje a través de la práctica, es decir, aprender trabajando”.

Sobre esto, Trabajo recuerda que la “función fundamental” del Programa es “poner en contacto a las y los jóvenes que buscan una oportunidad para aprender, en un centro de trabajo (…). Es decir, propiciar la inclusión de todos los jóvenes a una práctica laboral real, y de manera complementaria, otorgar un apoyo económico y seguro médico (…)”.

Lo anterior, plantea la dependencia, se expuso en múltiples reuniones de trabajo a los evaluadores del Coneval. “Sin embargo, se considera que esta visión no ha sido comprendida del todo, pues persisten algunas recomendaciones que sugieren modificar esa esencia, para conseguir objetivos que no se propuso alcanzar el Programa”.

La dependencia, si bien acepta que algunos resultados de la evaluación “son útiles” para modificar y mejorar ciertos aspectos del Programa, también critica que otras de las recomendaciones hechas por el equipo evaluador del Coneval “parten de un paradigma de política social diferente al que dio origen al Programa Jóvenes Construyendo el Futuro, que inició con el cambio de administración federal”.

“La forma de concebir los programas sociales y de operarlos es completamente distinta, por lo que no puede ser medido con los mismos instrumentos con los que se ha evaluado siempre, sino que se tiene que encontrar mecanismos que permitan valorar los resultados en función de esta nueva forma de diseñar y ejecutar los programas sociales”.

Lee aquí el informe completo del Coneval. También puedes leer la respuesta íntegra de la Secretaría del Trabajo en la página 78.

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Qué tan diferente será la toma de posesión de Biden en EU y cómo será el dispositivo de seguridad

Este año la tradicional transmisión de mando será muy atípica debido a la crisis política que vive Estados Unidos y a las medidas de precaución exigidas para hacer frente a la pandemia.
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18 de enero, 2021
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La toma de posesión de Joe Biden como 46º presidente de Estados Unidos parece haber estado destinada a ser atípica.

Desde hace tiempo ya se sabía que los planes para este acto, previsto para el 20 de enero, tendrían que ser distintos para incorporar los protocolos sanitarios exigidos por la lucha contra el covid-19.

Pero a esa previsión se le han sumado tres circunstancias adicionales:

  1. La pandemia registra su momento más severo en Estados Unidos, con cifras récord de nuevos contagios confirmados y muertes.
  2. La crisis política desatada tras el asalto al Capitolio realizado el 6 de enero por partidarios del presidente Donald Trump, quien ahora debe enfrentar un juicio político por esos hechos y aún se niega a reconocer los resultados de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre.
  3. La alerta de los cuerpos de seguridad ante la potencial amenaza de que se produzcan protestas o actos de violencia no solamente en Washington DC sino también en los capitolios de los estados.

La transferencia de mando ha sido considerada tradicionalmente en Estados Unidos como una fiesta democrática, con una asistencia multitudinaria. Esta vez las cosas serán diferentes.

BBC Mundo te cuenta los detalles.

¿Qué es la toma de posesión?

La toma de posesión es la ceremonia formal que marca el inicio de una nueva presidencia y tiene lugar en la capital del país.

Chapa conmemorativa de la toma de posesión de 2021.

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Históricamente, la toma de posesión es considerada como una fiesta de la democracia en EE.UU.

El único requisito de la ceremonia es que el mandatario electo recite el juramento presidencial: “Juro solemnemente que ejerceré fielmente el cargo de presidente de Estados Unidos y que, hasta el límite de mis capacidades, preservaré, protegeré y defenderé la Constitución de Estados Unidos”.

Una vez que pronuncie estas palabras, Biden ocupará su lugar como presidente número 46 y la toma de posesión estará completa (pero eso no es todo, luego siguen las celebraciones).

Kamala Harris se convertirá en vicepresidenta una vez que preste juramento en el cargo, lo que generalmente ocurre justo antes de que el presidente tome posesión.

¿Cuándo ocurrirá la ceremonia?

Por ley, el día de la toma de posesión es el 20 de enero.

Este año, los discursos de apertura generalmente están programados para alrededor de las 11:30 hora local (16:30 GMT), y Joe Biden y Kamala Harris tomarán posesión al mediodía.

Más tarde ese día, Biden se mudará a la Casa Blanca, donde residirá durante los próximos cuatro años.

Ronald y Nancy Reagan .

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La tradición de hacer la juramentación al aire libre se inició con Ronald Reagan.

La toma de posesión no siempre ocurrió en enero. Inicialmente, la Constitución establecía el 4 de marzo como el día para que los nuevos líderes presten juramento.

Seleccionar una fecha a cuatro meses de las elecciones generales de noviembre tenía sentido en ese momento dado el tiempo que tardaban los votos de todo el país en llegar a la capital.

Con el tiempo, a medida que los avances modernos facilitaron el recuento y el informe de los votos, se modificó este largo plazo.

La 20ª Enmienda, ratificada en 1933, estableció que el nuevo presidente tomaría posesión el 20 de enero.

¿Cómo será el dispositivo de seguridad?

Por lo general, las tomas de posesión presidenciales requieren grandes despliegues de seguridad.

Esa exigencia se hace más importante ahora, después de que una turba de seguidores de Trump irrumpieron en el Capitolio el 6 de enero.

El Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) advirtió sobre protestas armadas en los capitolios de los estados y en Washington DC en los días previos a la ceremonia, lo que llevó a los funcionarios a aumentar la seguridad y cerrar grandes sectores de la ciudad.

En una evaluación conjunta realizada por esa agencia y por el Departamento de Seguridad Nacional se justifica el aumento de medidas para evitar ataques de terroristas internos, quienes “suponen la amenaza más probable” a la toma de posesión.

Partidarios de Trump dentro del Capitolio de EE.UU.

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El asalto al Capitolio ejecutado por los seguidores de Trump obligó a elevar el nivel de alerta de seguridad.

Estos extremistas “siguen siendo una preocupación debido a su capacidad para actuar con poca o sin ninguna advertencia, su disposición a atacar civiles y blancos fáciles; y su habilidad para causar un número significativo de víctimas con el uso de armas que no requieren de conocimiento especializado”, señalaron estas autoridades en un documento citado por The New York Times.

Este viernes, el Pentágono anunció un incremento hasta 25.000 en el número de efectivos de la Guardia Nacional que podrán ser desplegados para la toma de posesión de Biden, unos 4.000 más de los que habían sido autorizados el jueves.

Efectivos de la Guardia Nacional en Washington DC.

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Hasta 25.000 efectivos de la Guardia Nacional podrán ser desplegados con motivo de la toma de posesión.

Un ensayo de la ceremonia que estaba previsto para el domingo fue pospuesto y reprogramado para el lunes debido a preocupaciones de seguridad, según informó el sitio web Politico.

Mientras tanto, un viaje en tren de 90 minutos planeado por Biden y su equipo desde sus oficinas en Delaware a Washington previsto para el lunes también ha sido suspendido por los mismos motivos, informó Associated Press.

Biden pidió a Lisa Monaco, la asesora contra el terrorismo del expresidente Barack Obama, que trabaje como asesora temporal sobre la seguridad para la toma de posesión.

La capital estadounidense se encuentra en estado de emergencia, por una orden que emitió la alcaldesa Muriel Bowser ante los disturbios en el Capitolio, y permanecerá así hasta la toma de posesión

Bowser advirtió este viernes que el sitio donde se realizará la ceremonia no es el único lugar que ha sido objeto de amenazas en línea.

El Servicio Secreto ha tomado el mando de los planes de seguridad, respaldado por la Guardia Nacional y de policías.

El agente Matt Miller, quien lidera el esfuerzo de seguridad en nombre del Servicio Secreto, dijo a los reporteros el viernes que la planificación del evento ha estado en marcha durante más de un año.

Y aunque Biden ha insistido en prestar juramento en un espacio abierto, como es tradición, la asistencia se reducirá.

¿Asistirá Trump a la ceremonia?

Es una costumbre que el presidente saliente presencie la juramentación de su sucesor, lo que en ocasiones puede hacer de la ceremonia algo incómodo.

Donald Trump y Barack Obama

Getty Images
Barack Obama acudió a la toma de posesión de Donald Trump.

Este año, será una incomodidad distinta: el presidente saliente no se presentará.

“Para todos los que han preguntado, no iré a la toma de posesión el 20 de enero“, tuiteó Trump el 8 de enero.

El mensaje fue divulgado poco después de que el mandatario se comprometiera con una transición de poder “ordenada” a un “nuevo gobierno” y eso es lo más cerca que ha estado de reconocer públicamente el triunfo de Biden.

Algunos de sus partidarios ya habían dado un paso más, planeando una “segunda toma de posesión” virtual para Trump el mismo día (y hora) en que Biden asume el cargo. Más de 68.000 personas han dicho en Facebook que asistirán al evento en línea para mostrar su apoyo a Trump.

El vicepresidente Mike Pence, sin embargo, ha dicho que sí asistirá a la ceremonia oficial.

Mike Pence.

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Mike Pence, vicepresidente de Trump, sí acudirá a la ceremonia.

Cuando Trump prestó juramento en 2017, Hillary Clinton acudió junto a su esposo, el expresidente Bill Clinton, a la toma de posesión, solo dos meses después de su derrota electoral y de una dura campaña contra Trump.

Solo tres presidentes -John Adams, John Quincy Adams y Andrew Johnson- han optado activamente por no participar en la juramentación de sus sucesores, algo que no ha hecho ningún mandatario en el último siglo.

¿Cómo afectará la pandemia la ceremonia de este año?

En circunstancias normales, Washington DC vería a cientos de miles de personas acudir en masa a la ciudad para presenciar la toma de posesión, inundando el National Mall y ocupando todas las habitaciones disponibles de los hoteles.

Toma de posesión de Barack Obama

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Se estima que unos dos millones de personas acudieron a las celebraciones por la toma de posesión de Barack Obama en 2009.

Se estima dos millones de visitantes llegaron a la capital estadounidense cuando el presidente Obama asumió su primer mandato en 2009.

Pero este año, el tamaño de la celebración será “extremadamente limitado”, según ha dicho el equipo de Biden, que ha instado a los estadounidenses a evitar viajar a la capital.

Biden y Harris seguirán prestando juramento frente al Capitolio, en un lugar con vista a la icónica explanada del National Mall (una tradición que comenzó con el presidente Ronald Reagan en 1981), pero los puestos para observar la ceremonia que se habían instalado a lo largo de la ruta del desfile están siendo retirados.

Gran parte del parque del National Mall de 3,2 km de largo también estará cerrado al público.

En el pasado, había hasta 200.000 entradas disponibles para asistir a la ceremonia oficial pero este año, con las infecciones que siguen aumentando en EE.UU., solo estarán disponibles alrededor de 1.000 boletos.

Este año todavía habrá una versión de la tradicional ceremonia en la que el nuevo comandante en jefe inspecciona las tropas, pero en lugar del habitual desfile por la avenida Pennsylvania hasta la Casa Blanca, los organizadores dicen que organizarán un “desfile virtual”.

¿Cuáles artistas estarán invitados?

En los últimos años, los presidentes entrantes han agregado algunos de los artistas más queridos del país al programa del día. A pesar de la pandemia, este año no será diferente.

A Biden y a Harris se les unirá Lady Gaga, una acérrima defensora del presidente entrante que hizo campaña con él en los días previos a las elecciones.

Lady Gaga.

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Lady Gaga hizo campaña por Biden y ahora actuará en su toma de posesión.

Lady Gaga cantará el himno nacional y Jennifer López cantará durante la actuación musical de la ceremonia.

Después de que Biden preste juramento, el actor Tom Hanks hará de presentador de un programa de televisión en horario estelar que durará 90 minutos, un reemplazo compatible con la situación de pandemia de las celebraciones que normalmente se realizan en persona.

Contará con Jon Bon Jovi, Demi Lovato y Justin Timberlake, y se transmitirá en todas las principales redes y plataformas de EE.UU., con la excepción de Fox News, una red conservadora que ha apoyado a Trump durante su presidencia.

En 2009, Aretha Franklin cantó en la toma de posesión de Barack Obama, interpretando el tema “My Country ‘Tis of Thee”. Beyoncé también estuvo presente, cantando “At Last” para la pareja presidencial en el baile inaugural de su presidencia.

En su segunda toma de posesión en 2013, Obama pidió a Kelly Clarkson y a Jennifer Hudson que hicieran los honores. Beyoncé volvió de nuevo, esta vez para cantar el himno nacional.

Beyonce canta el himno nacional de EE.UU. en la toma de posesión de Obama en 2013.

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Beyonce participó en las dos tomas de posesión de Barack Obama.

Según la prensa estadounidense, Donald Trump tuvo más problemas para contratar artistas. Elton John rechazó la oferta para actuar y circularon informaciones según las cuales Celine Dion, Kiss y Garth Brooks hicieron lo mismo.

Al final, a la toma de posesión del mandatario republicano asistieron las Rockettes, el artista country Lee Greenwood y la banda 3 Doors Down.


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