Laboratorios denuncian aumento de pruebas rápidas 'ilegales' de COVID
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Laboratorios denuncian aumento de pruebas rápidas 'ilegales' de COVID y falta de vigilancia de Cofepris

Un grupo de laboratorios señala que se están aplicando pruebas no autorizadas por Cofepris, que ni siquiera están aprobadas para usarse en México.
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30 de julio, 2020
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“Hazte la prueba rápida de anticuerpos IgG/IgM COVID-19 a solo 499 pesos”, dice una publicidad de una farmacia en Nuevo León. Otra más de Puebla llama a no poner “en riesgo” a los seres queridos. “Prueba rápida para diagnóstico de COVID-19 a domicilio. Resultados en 15 minutos”. Ambas circulan en internet sin precisar que el resultado no determina que la persona tenga la enfermedad al momento de la prueba.

Las pruebas rápidas o serológicas sólo detectan la presencia de cierto tipo de anticuerpos que la persona generó si en algún momento estuvo infectada de la COVID; además una “auto aplicación de la prueba rápida” en un periodo erróneo podría derivar en un resultado equivocado y, por ende, en mayor propagación del virus.

Lee: Salud llama a no usar pruebas rápidas avaladas por Cofepris

El Consejo Mexicano de Empresas de Diagnóstico Médico (COMED) acusa que la Comisión Federal contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) está incumpliendo con la vigilancia para asegurar que estas pruebas publicitadas estén certificadas y, sobre todo, que se apliquen de manera correcta.

El COMED agrupa a 54 empresas de análisis clínico y gabinetes de imagenología en todo el país.

“No estamos en contra de ninguna prueba, pero lo que hemos detectado entre la gente es muchísima confusión de cuáles pruebas hay, para qué sirven, qué hacen y en qué momento son adecuadas”, dice Guillermo Máynez, en entrevista con Animal Político. 

Pero lo realmente grave, agrega, es que “hay quienes están aplicando pruebas no autorizadas por Cofepris, que ni siquiera están aprobadas para usarse en México y eso sí es ilegal. Esa gente está haciendo un daño doble”.

Pero la autoridad no está realizando vigilancia al respecto. “No hay manera de comunicarse con Cofepris. No ha respondido las cartas que le hemos enviado, la Comisión está siendo poco responsiva”, agrega Máynez. Aunque Animal Político buscó a la Comisión para saber si está aplicando una estrategia de verificación sobre este tipo de pruebas, no hubo respuesta.

Entérate: Qué dice la OMS de las pruebas rápidas para detectar COVID-19 y por qué no las recomienda

La Secretaría de Salud ha explicado que la única prueba que detecta la presencia de la COVID son las llamadas PCR (prueba de reacción en cadena de la polimerasa) y los únicos capacitados para hacerla son los laboratorios estatales, de instituciones de salud pública, universitarias, 54 laboratorios privados que fueron avalados por el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE) y laboratorios certificados.

En el caso de los laboratorios privados la prueba puede costar hasta 4 mil 500 pesos, mientras que en el sector público sólo se aplican con base en el modelo centinela, es decir, a personas hospitalizadas y sólo uno de cada 10 que presenten síntomas leves y, por lo tanto, puedan llevar la enfermedad en casa.

Esto deja sin prueba en el sector público a los contactos de personas con el virus y que, posiblemente fuesen asintomáticos. Y ante los precios de las pruebas PCR, la publicidad de pruebas rápidas ofertadas por 500 pesos podría parecer atractiva, pero no necesariamente es efectiva.

Lee: Piden a establecimientos de más de 100 empleados en CDMX hacer pruebas COVID semanales

Las pruebas rápidas o serológicas sirven para medir los anticuerpos, es decir, detecta la inmunidad de la persona en caso de haber sido infectada, pero no si en ese momento tiene COVID.

Además, el factor más importante es el momento en que se debe aplicar. Su efectividad depende de hacer la prueba para anticuerpos IgM a los siete días después de un contacto con el virus o la IgG, a los 14 días de contacto, por lo que no son pruebas de “auto aplicación”, sino que deben ser aplicadas por personal capacitado.

La Cofepris ha aprobado 14 pruebas serológicas y rápidas hasta este 27 de julio. Sin embargo, el problema es que las empresas que las comercializan deben asegurarse de que el consumidor sepa que la prueba no detecta COVID y cumplir con el protocolo del periodo de aplicación.

De hecho el gobierno de la Ciudad de México anunció que aplicará pruebas rápidas avaladas por la Cofepris como parte de su plan de detección de casos de COVID, mientras que el gobierno de Jalisco también las aplica como parte de su estrategia de muestreo.

Guillermo Máynez explica que los laboratorios certificados también aplican pruebas serológicas o rápidas, pero asegurándose de que la toma sea entre los 7 y 14 días de contacto con el virus.

La aplicación de estas pruebas sirve para el regreso al trabajo. Aplicar, por ejemplo, sólo pruebas PCR a quienes sean de alto riesgo por tener alguna enfermedad o vivir en hacinamiento, mientras que las pruebas rápidas podrían ser para las personas de bajo riesgo y “los que te den positivo en las serológicas son quienes podían regresar al trabajo con mayor tranquilidad”, porque demostraría que generó anticuerpos después de tener la enfermedad.

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Qué puedes hacer para reducir el riesgo de contraer COVID cuando viajas en transporte público

Los ambientes ruidosos, donde la gente debe inclinarse y gritar para ser escuchada, tienen mayor riesgo que los espacios silenciosos.
9 de septiembre, 2020
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En el metro de Londres, los pasajeros más listos conocen algunos secretos para llegar más pronto a su destino.

En los túneles ubicados entre las plataformas de las estaciones, por ejemplo, hay rutas que no están señaladas y que ofrecen atajos.

Y si eliges ciertos vagones, éstos te llevarán exactamente al punto donde está salida en la plataforma para que puedas salir pitando antes que el resto.

Navegar el transporte público durante la pandemia, sin embargo, es algo que ni los pasajeros más experimentados habían tenido que hacer antes.

Transportarte de un lugar a otro rápidamente ahora parece mucho menos importante que hacerlo de manera segura.

¿Cómo pueden reducirse los riesgos?

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Getty Images
Durante el confinamiento el metro de Londres transportó sólo a una tercera parte del número normal de pasajeros.

Hay, por supuesto, algunas cosas esenciales: usar una mascarilla, tratar de evitar las horas más congestionadas y seguir las guías de distanciamiento físico.

Seguir los consejos de salud pública es lo más importante y esto reducirá el riesgo significativamente.

Pero hay otras medidas menos obvias que vale la pena conocer.

El análisis de la investigación del transporte y la psicología de pasajeros pueden ofrecer algunas claves, además de indicar los cambios que debemos llevar a cabo en los próximos meses.

Asuntos de ventilación y flujo de aire

Con una enfermedad como covid-19, entre más gente respire, tosa o hable en el mismo espacio confiando, mayores las probabilidades de que resultar infectado.

Tu mejor opción, si puedes, es optar por la bicicleta, caminar o un escúter, ya que así podrás mantener la distancia de los otros.

Los autos obviamente también son seguros, siempre y cuando viajes con gente que vive en tu casa. Pero si todos conducimos esto llevará al efecto de la “tragedia de los bienes comunes” de mayor tráfico y mayor costo medioambiental, así que es difícil recomendarlo como una alternativa socialmente responsable.

“Los autos son muy ineficientes al usar la infraestructura urbana. Si todos nos movilizamos en auto, nadie se mueve”, dice Carlo Ratti, director del Senseable City Lab del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

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Getty Images
Entre más ventilación tiene tu medio de transporte, mejor.

Si viajas por tren, autobús o metro, un factor que tienes que considerar cuando planees tu ruta es cómo está ventilado, explica Nick Tyler, investigador de transporte de la Universidad de Londres, quien ha hecho modelos de la forma como el virus se propaga en los autobuses.

“Fuera, en el aire libre, las microgotas se disipan en el aire y el viento”, dice. “Una vez que están dentro, éstas tienen menos movimiento”.

Los diseños difieren pero entre más ventanas, mejor. Por esta razón, un subterráneo es más difícil de ventilar que un tren o autobús en la superficie.

Según un estudio de 2018 realizado por Lara Gosce de la Universidad de Londres, la gente que usaba el metro de la capital británica regularmente tenía más probabilidades de sufrir síntomas de gripe que los que no lo hacían.

En general, los sistemas de ventilación del transporte público terrestre son menos efectivos que los de los aviones.

El aire en los aviones es redistribuido a través de sofisticados filtros HEPA (recogedor de partículas de alta eficiencia) con una cierta frecuencia, lo cual debe bloquear la mayoría de las partículas virales.

“La ventilación en los aviones es muy criticada de muchas formas. En realidad es uno de los mejores sistemas que podemos encontrar”, afirma Tyler.

Y a diferencia de muchos trenes y autobuses, el flujo de aire viaja directamente desde el techo al piso. Esto significa que las microgotas son empujadas al piso, lejos de las manos y las caras, más rápidamente.

Un vagón de metro de Nueva York, por el contrario, empuja el aire de forma horizontal, y usa filtros con menor rendimiento que los aviones, clasificados con siete en una escala de 20 en términos de eficiencia.

La ciencia es oro

Cuando analices tu medio de transporte, vale la pena que consideres cuánto se habla y a qué volumen.

Los ambientes ruidosos, donde la gente debe inclinarse y gritar para ser escuchada, tienen mayor riesgo que los espacios silenciosos.

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Muchos critican la ventilación de los aviones pero es el sistema más eficiente que hay.

Se piensa que esta es una de las razones por las que los clubes nocturnos, bares o plantas de empacado de carne tan experimentado altos niveles de contagio.

Así, un vagón de tren con cacofonía donde viajan hinchas deportivos que cantan presentará más riesgo que un autobús silenciosos donde los pasajeros leen sus teléfonos.

Dónde sentarse

Una viñeta muy citada de la revista New Yorker dice: “Nunca te subas en un vagón vacío”. Lo que implica que no te gustaría descubrir por qué todos han evitado subirse a ese vagón, por ejemplo, por un mal olor, o, en el peor de los casos, porque allí te podrían asaltar.

Ese consejo sigue vigente, por ejemplo si eres mujer y viajas de noche. Pero en la pandemia, evitar las multitudes de otros pasajeros es lo más prudente, si puedes hacerlo.

Además de alentar el uso de mascarillas, muchas autoridades de transporte han introducido señales y anuncios para recordar a la gente que mantenga la distancia física cuando se siente, pero ¿qué otras cosas hay que saber sobre qué asientos elegir o evitar?

Un estudio reciente en China analizó cuánto afecta la proximidad en los asientos en los trenes para el riesgo de transmisión.

Al rastrear los viajes y el lugar del asiento de más de 2.000 personas que tenían el virus en la red de trenes de alta velocidad de China, entre diciembre de 2019 y marzo de 2020, lograron ver cómo el virus se desplazaba entre la gente.

Sentarse en la misma fila, especialmente una adyacente, tenía el mayor riesgo en este escenario en particular.

Al parecer los respaldos entre las hileras en el tipo de tren que estudiaron, un tren interurbano de alta velocidad, pudo haber ofrecido cierto tipo de barrera.

La gente sentada en la misma hilera en un viaje interurbano también necesitaba pasar frente a los otros pasajeros para ir al baño o a buscar refrigerios.

(Es importante notar que los investigadores no descartaron que la transmisión en las hileras era más alta debido a que la gente sentada de forma adyacente tenía más probabilidades de ser familiar o amigo, y que tenían contacto cercano).

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El virus también puede propagarse cuando tocamos superficies que están contamiadas.

Quizás no sorprende que los viajes más largos incrementaron el riesgo, incluso para quienes estaban sentados a dos filas de distancia.

Los investigadores encontraron que después de dos horas, una distancia de menos 2,5 metros y sin mascarilla fue insuficiente para evitar la transmisión.

Algo tranquilizador fue el hecho de que sentarse en el mismo asiento de alguien que tenía el coronavirus no incrementó significativamente el riesgo de contagiarse.

Dónde pararse

Un estudio sobre conducta de pasajeros de metro en la ciudad de Nueva York sugiere que la gente que viaja parada tiene más probabilidad de agarrarse a los postes verticales que a otros asideros, como correas o tiras de resorte.

Aunque se piensa que el virus se transmite principalmente por el fino espray de aerosoles y microgotas que producimos cuando hablamos, respiramos o tosemos, también puede propagarse cuando tocamos superficies que están contaminadas con el virus y después nos llevamos los dedos a la boca o nariz.

Los investigadores también encontraron que los neoyorquinos que deciden pararse en los vagones tienen más probabilidad de permanecer cerca de las puertas, debido a la proximidad de la salida, las divisiones para recargarse o la oportunidad de evitar el contacto visual con los pasajeros sentados.

Así, quedarse cerca de las puertas puede tener beneficios mixtos. Quizás es uno de los espacios mejor ventilados, pero también es el más congestionado.

Se encontró que los hombres tienen más probabilidad de permanecer parados que las mujeres cuando los vagones comienzan a congestionarse.

Quizás se debe a la antigua cortesía social o quizás los hombres prefieren quedarse de pie.

Pero si consideras que los estudios muestran que los hombres se lavan las manos con menos frecuencia que las mujeres, podrías concluir que es mejor no compartir un poste con un hombre que puede tener las palmas sucias.

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Todavía no se sabe cómo cambiará el transporte en las ciudadaes cuando pase la pandemia de covid-19.

Lo que se desconoce

Aunque viajar regularmente en transporte público involucra cambios en el riesgo para la gente, por ahora no se sabe cuánto.

Hay cierta razón para el optimismo, como informó recientemente Christina Goldbaum en The New York Times: el rastreo de contactos en Japón, Francia y Austria no encontró vínculos entre los brotes y las redes de transporte público.

Algunos modelos matemáticos también sugieren que el transporte público bien ventilado con el uso de mascarillas presenta menos riesgo que otros ambientes interiores, como un bar concurrido y poco ventilado.

Es posible que los viajes de corta distancia, la ventilación y permanecer callados también ayuden. Pero es necesaria más evidencia.

Lo que es claro es que regresar a las formas prepandemia no funcionará, al menos en el futuro cercano.

Los autobuses en Londres, por ejemplo, han limitado su capacidad a 30%, así que por cada pasajero que regrese a la oficina ahora, necesitarás 2 o 3 autobuses más en la hora punta para mantener el distanciamiento social, o la gente enfrentará retrasos.

E incluso al llegar a su oficina, un trabajador en un rascacielos deberá esperar más tiempo formado para poder entrar a un elevador con distanciamiento social, afirma Tyler.

Quizás debemos ver esto como una oportunidad para repensar el transporte.

“Durante la época de cambios es importante permitir la experimentación en las ciudades”, dice Ratti.

“La capacidad de probar algo, ver si funciona y transformar la ciudad es algo que deberíamos conservar en el mundo post covid-19”.

Así, aunque hay formas para reducir a corto plazo tu riesgo en el transporte público, una pregunta más importante que debemos plantearnos es si es momento de reexaminar cómo transportarnos de un lugar a otro.

¿Cómo será trasladarse en una ciudad después de un año o dos de enfocarnos en la seguridad y no en la capacidad o la velocidad?

No se sabe pero, por ahora, lo único que podemos hacer como pasajeros es aferrarnos a lo que ha sido comprobado y esperar que el futuro nos lleve a un mejor lugar.

Esta nota fue publicada originalmente en BBC Future. Haz clic aquí si quieres leer la versión original (en inglés).

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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https://www.youtube.com/watch?v=RaH9rA2Kdxw

https://www.youtube.com/watch?v=sVc_VPSn_FI

https://www.youtube.com/watch?v=Ujpo0T9Cz-0

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