Latinoamérica: región donde más defensores ambientales fueron asesinados en 2019
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Foto: Amnistía Internacional México.

Latinoamérica: región donde más defensores ambientales fueron asesinados en 2019

Entre los países que registraron el mayor número de asesinatos se encuentran Brasil, México, Honduras, Guatemala, Venezuela y Nicaragua.
Foto: Amnistía Internacional México.
Por Thelma Gómez Durán/Mongabay Latam
29 de julio, 2020
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La crisis climática que vive el mundo es igual de intensa que la violencia que enfrentan las personas y comunidades que defienden los territorios naturales, los bosques, los ríos, el agua, las selvas, la flora y la fauna. Un solo número lo muestra: 212 defensores de la tierra y del medio ambiente fueron asesinados durante 2019.

Poco más de la mitad de esos homicidios se registraron en tan solo dos países: Colombia y Filipinas, como se resalta en el más reciente informe de la organización internacional Global Witness, titulado “Defender el mañana: crisis climática y amenazas contra las personas defensoras de la tierra y del medio ambiente”.

En el documento, América Latina vuelve a ubicarse como la región más peligrosa para los defensores ambientales, una posición que ocupa desde 2012, año en el que Global Witness comenzó a publicar sus informes.

Lee: Muerte de dos defensores prende alerta sobre Reserva de la Mariposa Monarca

De los diez países con el mayor número de asesinatos, siete se localizan en Latinoamérica: Colombia, Brasil, México, Honduras, Guatemala, Venezuela y Nicaragua.

La documentación que realiza Global Witness pone sobre la mesa una tendencia que es nada alentadora: la violencia contra los defensores ambientales va en aumento año tras año. En 2018 se registraron 164 crímenes; para el 2019 el número se elevó a 212.

Ben Leather, de Global Witness, explica algunas de las razones de ese aumento: “Estamos viendo intereses más fuertes sobre la tierra y los recursos naturales para responder a las demanda de los consumidores. Industrias como minería, agronegocios o la explotación de madera están entrando cada vez más a nuevos territorios, en los cuales vemos que las empresas están haciendo acuerdos con políticos corruptos para imponer proyectos”.

La corrupción, considera Ben Leather, también está facilitando el cambio climático, al permitir que las empresas “puedan hacer lo que les da la gana, para tener ganancias a corto plazo y a costa de la protección del medio ambiente. Lo que nuestro informe demuestra es que son las y los defensores quienes están denunciando esta corrupción política, esta irresponsabilidad empresarial”.

Petrona Ramon Martín, de la comunidad de San Francisco, donde se oponen al proyecto de la hidroeléctrica en San Mateo Ixtatan, Huehuetenango, Guatemala. Foto: James-Rodriguez/Global Witness.

La documentación que realiza Global Witness pone sobre la mesa una tendencia que es nada alentadora: la violencia contra los defensores ambientales va en aumento año tras año. En 2018 se registraron 164 crímenes; para el 2019 el número se elevó a 212.

Ben Leather, de Global Witness, explica algunas de las razones de ese aumento: “Estamos viendo intereses más fuertes sobre la tierra y los recursos naturales para responder a las demanda de los consumidores. Industrias como minería, agronegocios o la explotación de madera están entrando cada vez más a nuevos territorios, en los cuales vemos que las empresas están haciendo acuerdos con políticos corruptos para imponer proyectos”.

La corrupción, considera Ben Leather, también está facilitando el cambio climático, al permitir que las empresas “puedan hacer lo que les da la gana, para tener ganancias a corto plazo y a costa de la protección del medio ambiente. Lo que nuestro informe demuestra es que son las y los defensores quienes están denunciando esta corrupción política, esta irresponsabilidad empresarial”.

Entérate: Poco presupuesto, deforestación y defensores asesinados: las deudas ambientales de México en 2019

El protagonismo de la minería

En América Latina, pero también en Asia y África, incluso con comunidades nativas de Estados Unidos que han sido afectadas por la imposición de megaproyectos se repiten las mismas historias: “Cuando estas comunidades denuncian los abusos y la destrucción causada por los proyectos —señala Ben Leather— comienzan a recibir amenazas, agresiones y, en algunos casos, asesinatos”.

El informe de Global Witness resalta que la gama de violencias en contra los defensores ambientales es amplia; incluye ataques, arrestos, amenazas de muerte o demandas judiciales. El documento no se limita a documentar el número de asesinatos, también señala a las industrias contra las cuales se manifestaron los defensores ambientales.

Como en otros años, la minería fue el sector vinculado al mayor número de agresiones; en 2019 se le relaciona con los asesinatos de 50 defensores. Más de la mitad de estas víctimas provenían de comunidades afectadas por la minería en América Latina.

También se documentó que 34 asesinatos fueron contra defensores que se oponían a la agricultura a gran escala, ese número representa un aumento de más del 60% si se le compara con los datos de 2018.

Otros de los sectores que denunciaron los defensores ambientales que fueron asesinados son la explotación forestal, la caza ilegal y la pesca.

Ante esta situación, Ben Leather resalta que “las empresas tienen que implementar políticas que permitan asegurar que sus inversiones y sus operaciones no afectan los derechos de las comunidades y no están contribuyendo a que se realicen ataques en contra de las personas defensoras del medio ambiente y de la tierra”.

Ben Lather señala que se ha demostrado que los compromisos voluntarios de las empresas no están funcionando, por lo que es necesario impulsar leyes que obliguen a las empresas a realizar la debida diligencia, para que demuestren que no están contribuyendo a los abusos de derechos humanos y ambientales.

En el informe de Global Witness se resalta que en 37 de los asesinatos se pudo vincular a fuerzas estatales como perpetradores. “También se sospecha de la participación de actores privados como sicarios, bandas criminales y guardias de seguridad privados”.

De las víctimas asesinadas, 19 eran funcionarios estatales o guardaparques, personas contratadas para proteger el medio ambiente. Estos ataques se documentaron en ocho países; Guatemala, Brasil, Filipinas, Rumania, Kazajstán, República Democrática del Congo, Uganda y Ghana.

Además, una de cada 10 personas defensoras asesinadas eran mujeres.

Territorios donde reina la impunidad

Colombia y Filipinas sobresalen por el alto número de asesinatos contra defensores ambientales, pero también porque durante los últimos años su tendencia es al alza.

Colombia, por ejemplo, registró 64 asesinatos de defensores ambientales en 2019. Si esa cifra se compara con los 24 casos del 2018, el país sudamericano presentó un aumento de más del 150%, destaca el informe de Global Witness.

En Filipinas, se documentaron 43 asesinatos de defensores ambientales en 2019. Ben Leather destaca que si se comparan los tres primeros años del gobierno del presidente Rodrigo Duterte, con los tres años anteriores, se tiene que “el número de asesinatos de defensores es el doble”.

Colombia y Filipinas —explica Leather— también coinciden en que no han logrado resolver antiquísimos problemas relacionados con el derecho a la tierra, sufren por la presencia de grupos armados que son legado de conflictos internos, poseen una política de seguridad militarizada y una regulación inadecuada de las empresas.

Pero además, los dos países tienen un factor que también está presente en otras naciones donde la violencia contra los defensores ambientales es crítica: altos niveles de impunidad.

“La gran mayoría de los ataques contra defensores ambientales continúan en la impunidad; eso actúa como una especie de luz verde para quienes quieren silenciar a los defensores”, resalta Ben Leather, de Global Witness.

Una verdadera justicia, destaca Leather, es “una rendición de cuentas que se aplica tanto a las empresas que están actuando con irresponsabilidad, como a quienes están llevando a cabo estos asesinatos”.

Defender la “casa grande”

En Colombia, el informe de Global Witness, documentó que 14 de las 64 muertes de defensores ambientales ocurridas en 2019 se vinculan con la sustitución de cultivos ilícitos.

En los territorios previamente ocupados por la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), “ahora están entrando paramilitares y otros grupos armados, y están asesinado a cualquiera que se oponga a su llegada. Hay una implementación inadecuada de los acuerdos de paz, lo que ha tenido un impacto sobre los defensores”, señala Ben Lather.

Para Francia Márquez, una de las defensoras ambientales afrodescendientes más reconocidas en Colombia y quien en 2018 ganó el Premio Ambiental Goldman, la violencia contra los defensores es consecuencia de la acumulación del capital que “usa la violencia, el racismo estructural, el patriarcado para seguirse imponiendo […] En este país hay a quienes les interesa seguir impulsando la violencia para mantenerse en el poder, porque es la forma en como lo han hecho”.

La colombiana Francia Márquez, defensora ambiental, Premio Goldman 2018.

La defensora resalta el papel de la “minería ilegal pero también la minería inconstitucional, entendida como la que promueve el mismo gobierno nacional en los territorio ancestrales, en territorios de pueblos afrocolombianos e indígenas”.

Francia Márquez insiste en que hay “una política de muerte” que no toma en cuenta el cuidado de la “casa grande, el planeta”. Los defensores ambientales, de territorio, de derechos indígenas y afrodescendientes “estamos dificultando ese proyecto político. Por eso nos están matando, por eso nos asesinan”.

Francia Márquez sabe de lo que habla. En mayo de 2019, en la región del Cauca, ella y otros líderes ambientales y sociales fueron atacados por hombres armados quienes, incluso, lanzaron una granada contra el grupo. El ataque duró 15 minutos.

El Cauca es uno de los lugares más peligrosos del mundo para defender el ambiente. En 2019, más de un tercio de todos los asesinatos de defensores ambientales en Colombia ocurrieron en esa región del suroeste del país.

Años antes, Francia ya había recibido otros ataques, sobre todo cuando participó en las acciones para detener la minería ilegal en La Toma.

Las más afectadas: comunidades indígenas

Entre los nombres de los defensores ambientales asesinados en 2019 está el de Paulo Paulino, de 26 años y miembro de la comunidad indígena guajajara. En noviembre de 2019 fue asesinado a tiros por un grupo integrado por, al menos, cinco madereros ilegales, en el estado de Marañón, Brasil.

Paulo formaba parte de la organización “Guardianes del Bosque”, cuyo objetivo es combatir a los grupos de tala ilegal que invaden tierras indígenas en la Amazonía brasileña. El informe de Global Witness señala que 90% de los asesinatos en Brasil ocurrieron en la Amazonía.

Entre 2000 y 2018, 42 indígenas guajajara fueron asesinados por hacer frente a los madereros ilegales. Paulo no fue el último. Hasta abril de 2020, mataron a otros cuatro líderes de la comunidad.

“En Brasil —donde es urgente proteger la Amazonía— observamos que las comunidades indígenas están siendo muy vulnerables debido a las políticas de (Jair) Bolsonaro”, subraya Ben Lather. El presidente brasileño, se resalta en el informe, ha impulsado la expansión de la minería a escala industrial y la agroindustria en la Amazonía.

Al igual que los guajajara, otras comunidades indígenas están mirando cómo se asesina o desaparece a los suyos por defender sus tierras, los bosques, los ríos o el agua.

En México, por ejemplo, en la Sierra Tarahumara se ha registrado el asesinato de, por lo menos, 12 indígenas raramuri que se han opuesto y denunciado la tala ilegal de sus bosques. Dos de ellos fueron asesinados en 2019: Otilia Martínez Cruz, de 60 años, y su hijo de 20, Gregorio Chaparro Cruz. Ambos eran familiares de Julián Carrillo, defensor de Coloradas de la Virgen, a quien le dispararon en octubre de 2018.

En 2019, 40% de las personas defensoras asesinadas pertenecían a comunidades indígenas, a pesar de que representan solo el 4.4% de la población mundial, señala el informe de Global Witness. Entre 2015 y 2019, más de un tercio de todos los ataques han sido contra pueblos indígenas, por lo que son una de las comunidades en mayor riesgo en todo el mundo.

Lee el reportaje completo en Mongabay Latam 

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Cortesía Fanny Griffin

El esclavo de Texas que se hizo millonario haciéndose pasar por mexicano

William Ellis nació como esclavo en un pequeño pueblo de Texas y a lo largo de su vida amasó fortuna haciéndose pasar por mexicano, cubano e incluso hawaiano para esquivar la segregación racial instalada durante la "Edad dorada" de EE.UU. de finales del siglo XIX.
Cortesía Fanny Griffin
3 de agosto, 2020
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Un espectacular acto de reinvención.

Lo conocían como Guillermo Enrique Eliseo o Guillermo Ellis, el banquero de gran riqueza de Ciudad de México, que a su vez tenía una oficina en Wall Street en Nueva York y una residencia en la distinguida zona del oeste de Central Park.

Hubiese sido una locura pensar que este mismísimo hombre, siempre ataviado con joyas y ropas caras, había nacido como esclavo en una plantación de algodón en el sur de Texas.

William Henry Ellis era su verdadero nombre.

Lo investigó el FBI, conoció al entonces presidente Theodore Roosevelt, mantuvo estrechas relaciones con el Porfiriato mexicano, lideró una misión diplomática a Etiopía y, entre otras hazañas, orquestó “uno de los esfuerzos de emigración de afroestadounidenses más audaces en la historia de Estados Unidos”.

Karl Jacoby, historiador de la Universidad de Columbia (Nueva York), se encontró con la enigmática figura de Ellis por accidente.

Tal fue su fascinación que dedicó buena parte de su carrera académica a sumergirse en las sombras este personaje, que vivió entre 1864 y 1923.

Un esfuerzo que materializó en un libro de 2016 titulado The Strange Career of William Ellis: The Texas Slave Who Became a Mexican Millionaire (“La extraña carrera de William Ellis: el esclavo de Texas que se convirtió en un millonario mexicano”).

El año pasado, el documentalista estadounidense Phillip Rodríguez adquirió los derechos para televisión y cine del libro y está en el proceso de desarrollar el proyecto.

"Ellis hizo todas las cosas que un afroestadounidense de su tiempo supuestamente no debía hacer".", Source: Karl Jacoby, Source description: Historiador de la Universidad de Columbia (EE.UU.) y autor de la biografía de William Ellis, Image:

Uno de los aspectos que más llamó la atención de Jacoby fue que Ellis “hizo todas las cosas que un afroestadounidense de su tiempo supuestamente no debía hacer”.

“Esta es la época en que Jim Crow estaba institucionalizándose y aun así, él encontró las fisuras del sistema y pudo hacer cosas notables”, le dice Jacoby a BBC Mundo.

Ellis vivió en los márgenes fronterizos y de raza, esquivando etiquetas y al mismo tiempo asumiendo los peligros que para la época representaba que lo reconocieran como negro.

Su “extraña” carrera, como menciona Jacoby, plantea la pregunta más básica y sin embargo la que asalta a la mente en seguida: ¿cómo lo hizo?

De traductor a emprendedor

Las características geográficas en las que creció William Ellis facilitaron que aprendiese español, una poderosa herramienta que supo aprovechar por el resto de su vida.

Nacido en Victoria, en el sur de Texas, un año antes de que se aboliera la institución de la esclavitud en 1865, Ellis compartía con “mexicanos, tejanos, anglo estadounidenses y afroestadounidenses que vivían unos cerca de los otros”, describe Jacoby.

Construcción abandonada de aparceros en lo que era la plantación de los Weisiger y donde nació William Ellis.

Cortesia Karl Jacoby
Construcción abandonada de aparceros en lo que era la plantación de los Weisiger y donde nació William Ellis, en el sur de Texas.

En la plantación de Joseph Weisiger, un patriarca blanco de Kentucky, la familia de Ellis entró en contacto con mexicanos que convocaban en las ocupadas épocas de recolección de algodón.

Fue así que el joven William aprendió a hablar español con fluidez y se convirtió luego en el asistente y traductor del irlandés William McNamara, un poderoso comerciante de algodón y cuero.

“McNamara no solo compra las materias primas en Texas sino a lo largo de la frontera con México y el joven Ellis lo acompaña y habla por él”, describe Jacoby.

A los 20 años de edad, Ellis se despide de su Victoria natal y decide mudarse a San Antonio, una ciudad más grande.

Ahí empieza la reinvención: al abrir su negocio de comercio de cuero y algodón, Ellis les dice a sus nuevos contactos que su nombre es Guillermo Enrique Eliseo y que es de origen mexicano.

Lo ayudaba que para su época, finales del siglo XIX, “nadie tenía pasaporte, ni licencia de conducir o certificados de nacimiento, había muy poco rastro en papel”, señala el historiador.

Al mismo tiempo, el desarrollo de las ferrovías en la década de 1880 facilitó el desplazamiento más rápido y de mayor distancia.

El anhelo de México

Desde antes del nacimiento de Ellis, en el imaginario de muchos afroestadounidenses del sur habitaba la idea de México como una tierra de libertad.

“Un estimado de 4,000 esclavos huyeron de Estados Unidos a México antes de la Guerra Civil ”, indica el libro.

Así lo describió Felix Haywood, un antiguo esclavo de Texas en un testimonio citado en el libro: “No había razón para huir hacia el Norte. Todo lo que teníamos que hacer era caminar, pero caminar hacia el Sur, y ahí seríamos libres tan pronto como cruzáramos el Río Bravo”.

Un dibujo muestra a esclavos trabajando la tierra mientras son supervisados por un hombre.

Getty Images
“Un estimado de 4,000 esclavos huyeron de Estados Unidos a México antes de la Guerra Civil ”, indica el libro.

La esclavitud de africanos existió en México desde 1519, recoge Jacoby. Pero después de la independencia en 1821, el país “adoptó medidas para prohibir el comercio de esclavos y emancipar a todos los niños esclavos menores de 14 años”.

“Es difícil para los estadounidenses entender el hecho de que el verdadero faro de libertad durante estos tiempos no era parte de Estados Unidos, sino México”, dice Jacoby.

Una nueva era: passing

Con la abolición de la esclavitud en Estados Unidos no cesó el maltrato hacia la población negra, lo que llevó a que muchos en el sur vieran el beneficio -y asumieran el riesgo- de hacerse pasar por mexicanos o nacionales de otros países.

En inglés, se le conocía bajo el término passing y, por lo general, se usaba para describir a alguien “que tenía ascendencia afroestadounidense pero que se presentaba como blanco“, explica Jacoby.

Era frecuente que aquellos que empezaban una nueva vida como “blancos” se distanciaran para siempre de sus familias, y por ello a veces el acto se veía como “darle la espalda a la comunidad a la que se pertenecía”.

En última instancia, acota Jacoby, lo que indicaba el passing es que “todo el sistema de razas dependía de clasificaciones de sentido común y de la idea de que se podía ‘saber’ la raza de alguien solo con verle”.

Un dibujo con un retrato de William Ellis a finales de la década de 1880.

Cortesia Karl Jacoby
Un dibujo con un retrato de William Ellis a finales de la década de 1880.

“Pero esto no es posible, especialmente si consideramos que durante el periodo de la esclavitud, hubo una tremenda explotación sexual de mujeres negras por parte de sus esclavizadores”, dice.

Convenientemente, Ellis se hizo pasar por mexicano en San Antonio, una ciudad en la que el 20% de la población era de ese origen.

Luego, en Nueva York por ejemplo, se haría pasar por cubano. Y en otras ocasiones, hasta hawaiano.

La única vez que admitió hacer passing fue en 1891 en una entrevista con un diario de Chicago, según documenta el libro.

Explicó que viajar en ferrocarril fue lo que lo motivó a hacerlo: “Estoy obligado a hacerme pasar por mexicano para poder obtener las comodidades básicas de un viajero blanco”, dijo entonces.

Un hombre “que se hizo a sí mismo”

Ellis se desenvolvió durante la llamada “era dorada” o Gilded Age de Estados Unidos, cuando el país atravesó grandes cambios con la llegada de la industrialización y muchos amasaron fortunas gracias a ello.

Años antes de establecerse como un hombre de negocios y el contacto necesario entre los inversionistas de Wall Street y México, Ellis se embarcó en un ambicioso proyecto desde Texas.

El comerciante viajó a Ciudad de México en 1889 junto a un socio y ambos llevaron cartas de presentación a altos miembros del gobierno de Porfirio Díaz.

“Convencieron a Pacheco (secretario de fomento) de que les aprobara un contrato de 10 años para colonizar hasta 20,000 personas en México“, explica el libro.

Durante el siglo XIX y el XX, “hubo una discusión considerable sobre la llamada ‘colonización’ de afroestadounidenses tanto por parte de la comunidad negra como de la blanca”, aunque por razones diferentes, explica Jacoby.

Un mapa de la zona fronteriza entre México y EE.UU. en 1911

Getty Images
Un mapa de la zona fronteriza entre México y EU en 1911

Entre los blancos, señala, existía “esta fantasía de ‘limpiar’ étnicamente el país, de no querer la esclavitud pero tampoco a afroestadounidenses libres, por lo que entonces había que enviarlos a África“.

Entre los negros, en contraposición, el racismo estructural abrió la puerta a pensar que “tenía sentido mudarse a otro sitio”.

En paralelo, durante el Porfiriato, México invirtió esfuerzos en atraer más inmigrantes, principalmente de Europa, para “modernizarse como Estados Unidos”, dice Jacoby.

“Pero Ellis logró persuadirlos de llevar a negros desde Estados Unidos”.

Bajo el argumento de que “los negros eran agricultores excepcionales de algodón, ‘los mejores del mundo'”, el Senado mexicano aprobó en 1889 su plan de colonización.

Pero los emprendedores no recaudaron los fondos necesarios para financiar el programa, pese a que sí generó interés en Texas, explica Jacoby en el libro.

Esto, combinado con cambios internos en la política de México (Pacheco falleció), hicieron que el plan se anulara en 1891.

Segundo intento

Pero Ellis no descansaría hasta lograrlo.

Después de breves ambiciones políticas que lo llevaron a lanzarse como candidato al Congreso de Texas, en 1894 decidió retomar su plan de colonización.

La firma de un contrato con La Compañía Agrícola Limitada del Tlahualilo significó que casi mil afroestadounidenses emigraron a esta enorme hacienda, ubicada en el norte de México entre Durango y Coahuila, en 1895.

“Creo que este fue el número más grande de afroestadounidenses en emigrar de Estados Unidos en grupo durante todo el siglo XIX”, afirma Jacoby.

El sitio web que creó Karl Jacoby con la historia de William Ellis

Website
El sitio web que creó Karl Jacoby con la historia de William Ellis, williamhellis.com

Ellis dijo entonces: “Siete niños han nacido y el sueño de mi vida se ha hecho realidad. He vivido para ver al afroestadounidense en el País de Dios y la Libertad”.

Pronto, sin embargo, su anhelo de crear una comunidad pujante se frustró.

La aparición de enfermedades, “algo parecido a la malaria” según diagnosticó un médico de la época, y las denuncias por las malas condiciones de trabajo para los pobladores acabaron con el proyecto.

El destape

De vuelta en San Antonio, Ellis ya se había cimentado como una figura de reputación, pero ese estatus no llegaría muy lejos.

En un incidente que Jacoby describe en el libro, al empresario se negaron a atenderlo enuna cantina por su color de piel.

“Poco después, el nuevo directorio de la ciudad de San Antonio fue publicado. Por primera vez, el nombre de Ellis aparecía con una letra ‘c’ al lado, que quería decir hombre de color”, describe el texto.

“Su historia queda revelada y aunque podía quedarse allí como un hombre afroestadounidense, decide irse”, dice Jacoby.

William Ellis en una foto de pasaporte de 1919

Archivo Nacional de Estados Unidos
William Ellis en una foto de pasaporte de 1919.

Un año después, en 1898, los documentos muestran que Ellis ya tenía residencia en el hotel Imperial de Nueva York.

De ahí en adelante, apunta el historiador, su activismo en torno a su comunidad “se vuelve mucho más moderado porque no quieren que vuelvan a descubrirlo”.

Ellis, sin embargo, no corta relaciones con su familia, como pasaba con muchos que decidieron “pasarse” al mundo de los blancos.

Un distinguido mexicano en Nueva York

Su llegada a Nueva York coincidió con un “asombroso” crecimiento en las relaciones comerciales entre México y EU, comenta el autor.

“Él se convirtió en una persona muy útil porque en Wall Street estaban obsesionados con invertir en México y él estaba muy bien conectado con figuras clave del Porfiriato”, explica Jacoby.

En la capital de la industrialización, Ellis “vendió el discurso de México como una tierra de riquezas tropicales, y de él mismo, Guillermo Eliseo, como la persona a la que había que conocer”.

Ellis aparecía en documentos revisados por Jacoby como presidente de al menos siete compañías, algunas valoradas en millones de dólares.

William Ellis

Cortesia Fanny Griffin

Por esos años también compró la fábrica de muebles más grande de México y se convirtió en el representante para ese país de la Hotchkiss Arms Company, una manufacturera francesa de armas.

En este periodo, coordina dos llamativos viajes a Etiopía, uno de ellos una misión diplomática con el fin de concretar acuerdos de comercio con el emperador Menelik II.

Se convirtió en el primer afroestadounidense en visitar ese país, según documenta Jacoby, y a su regreso a EE.UU. sostuvo reuniones con el entonces presidente Roosevelt en 1904.

Por esos años, se casó con una mujer blanca de origen sencillo llamada Maude Sherwood y tuvieron seis hijos, dos de ellos fallecidos poco después de nacer.

Por alguna razón, Ellis mintió sobre los orígenes de su esposa al afirmar en un comunicado de prensa sobre su casamiento que pertenecía a la nobleza de Inglaterra.

“Una de las cosas difíciles al momento de escribir este libro fue que él intentaba esconder su historia de vida y siempre trataba de reinventarse”, explica Jacoby.

Tiempos turbios

Sus ambiciones de industrialización en Etiopía se estancaron, entre otras cosas, por falta de financiamiento, tal y como le había ocurrido en el pasado.

Obligado a volver a mirar hacia México y con las finanzas apretadas, Ellis tuvo que adaptarse a los nuevos tiempos tras la Revolución Mexicana en 1910 y el fin del Porfiriato.

Los tiempos turbulentos y constantes cambios en el poder hicieron que Ellis perdiese ambiciosos contratos que había firmado en la era Díaz para establecer una fábrica de goma y una planta hidroeléctrica.

La Revolución Mexicana se prolongó desde 1910 hasta 1917 y dejó más de un millón de muertos.

Getty Images
La Revolución Mexicana se prolongó desde 1910 hasta 1917 y dejó más de un millón de muertos.

El haberse involucrado en los asuntos políticos del país que adoptó como propio hizo que el FBI (entonces conocido como Buró de Investigaciones) lo investigase en 1916, aunque no encontró hallazgos que lo incriminaran, documenta el historiador.

En 1920, cuando el general Álvaro Obregón depuso a Venustiano Carranza, Ellis estaba a su lado nada más y nada menos que cuando el presidente huía de Ciudad de México, reconstruye Jacoby.

Cuando EE.UU. finalmente reconoció el gobierno de Obregón en 1923, “Ellis ya estaba trabajando en un nuevo proyecto: un acuerdo de reducción de aranceles para varios puertos con el fin de atraer más comercio”.

Pero la enfermedad no le permitió llevar a cabo sus nuevos emprendimientos.

El 24 de septiembre de 1923, Ellis murió en Ciudad de México y su cuerpo está enterrado en una tumba sin nombre en el Panteón Español.

La tumba de William Ellis en el Panteón Español de Ciudad de México.

Cortesía Karl Jacoby
La tumba de William Ellis en el Panteón Español de Ciudad de México.

Durante su residencia en México, Ellis evitó involucrarse con la comunidad estadounidense y siempre se hospedó en un hotel cuyo dueño era un inmigrante inglés.

Sorpresivamente, el hombre que se reinventó no dejó grandes riquezas sino 5,000 dólares a su esposa Maude.

Pocos años después, su esposa e hijos se mudaron a México.

La prensa afroestadounidense reseñó su muerte resaltando su verdadero origen, pero Jacoby destaca que, en lugar de juzgarlo, se coló una cierta celebración de su vida.

“(…) Por el hecho de que su vida fue espectacular, llena de ambiciones a lo grande entre los más grandes del mundo, debemos sentir cierto grado de satisfacción al darnos cuenta de que él era de los nuestros“, destacó entonces el diario Dallas Express.


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