¿Lozoya libre?: condiciones y beneficios que alcanzaría si coopera con FGR
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¿Lozoya libre?: la ruta, las condiciones y los beneficios que alcanzaría si coopera con FGR

La clave: que aporte datos que funcionen para procesar a otros por delitos más graves como delincuencia organizada. ONG demandan que proceso sea transparente y las audiencias totalmente públicas.
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Por Arturo Angel y Alberto Pradilla
2 de julio, 2020
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Emilio Lozoya Austin está dispuesto a colaborar. La Fiscalía General de la República (FGR) informó que el exdirector de Pemex aceptó su extradición y quiere aportar información sobre los posibles fraudes en el sexenio pasado. El presidente Andrés Manuel López Obrador lo confirmó. Sus abogados defensores, que estaban dispuestos a pelear, dejaron hace un mes el caso.

Pero ¿qué significa lo anterior? ¿Lozoya puede quedar libre o puede alcanzar una pena reducida? ¿Cuál es el procedimiento, cuáles son los escenarios y que condiciones tiene que cumplir el exfuncionario priísta para ello?

Expertos y autoridades consultados por Animal Político detallaron la ruta y opciones del caso a partir de lo que marcan las leyes. El paso inicial será completar el trámite de extradición en España para luego dar continuidad al proceso ante jueces federales en México.

Lee: Emilio Lozoya acepta su extradición a México para colaborar con las autoridades

Hay un elemento clave en todo el proceso: la información que el exdirector de Pemex pueda aportar, junto con evidencias, para proceder en contra de exfuncionarios de mayor rango por delitos más graves. De ello dependerán los beneficios a los que Lozoya y sus familiares accedan, que podrían llegar incluso a la liberación de este.

Por su parte las organizaciones TOJIL: Estrategia contra la Impunidad y Transparencia Mexicana, que ha dado seguimiento a casos de corrupción de alto impacto como los desvíos con empresas fantasma en el gobierno de Javier Duarte en Veracruz y la Estafa Maestra, consideraron fundamental que el proceso en contra de Lozoya sea transparente y que las audiencias que se lleven a cabo sean públicas.

“Si se concreta un posible acuerdo este debe de ser público y todos tenemos que conocer los alcances. Y no con acuerdos bajo la mesa como pasó con Duarte” dijo la cofundadora de TOJIL, Estefanía Medina.

El contexto: los cargos contra Lozoya

Como Animal Político detalló a fondo en esta nota existen dos órdenes de aprehensión giradas en contra de Lozoya que dieron pie a la solicitud de extradición.

La primera, por el delito de lavado de dinero, está relacionada con la compra irregular de plantas de fertilizantes chatarra que hizo Pemex en su gestión. De acuerdo con la carpeta de investigación el exfuncionario recibió de la empresa Altos Hornos de México sobornos que ascenderían a 3.4 millones de dólares para que se concretara la compra.

Por este caso la FGR también procedió en contra de la hermana del exfuncionario, Susana Lozoya, actualmente prófuga, y de Alonso Ancira, expresidente de Altos Hornos, y quien sigue bajo proceso de extradición en España.

La otra orden está relacionada con los sobornos que Odebrecht pagó en México para la obtención de contratos el sexenio pasado, y que en el caso de Lozoya ascenderían a 9.15 millones de dólares. Los delitos que se imputan en este caso, además de lavado, son cohecho y asociación delictuosa.

Esta orden de arresto también se giró contra la madre de Lozoya, quien actualmente está en prisión domiciliaria, así como contra su hermana, su esposa y una corredora de bienes raíces, todas ellas prófugas.

Primer paso: completar la extradición

Aunque la FGR anunció oficialmente que el exdirector de Pemex aceptará la extradición, aun hay un proceso diplomático-judicial que hay que concluir en España, país en el que fue detenido desde el pasado 12 de febrero.

Fuentes de la Audiencia Nacional de España explicaron que Lozoya presentó el escrito aceptando la extradición ante la Sala de lo Penal del tribunal. Con este documento inicia su proceso de regreso a México. Ahora, el caso está en la sección segunda, que está integrada por los magistrados Fernando Andreu, José Ricardo de Prada y José Antonio Mora. Ellos tendrán que decidir, estudiando el convenio de extradición entre México y España, cómo se lleva a cabo el proceso.

Lee: Emilio Lozoya acepta su extradición a México para colaborar con las autoridades

Hay dos opciones: que la extradición se haga de forma simplificada o por la vía ordinaria. La primera de las opciones haría que Lozoya sea devuelto sin que su caso sea analizado por el Consejo de Ministros. En caso contrario, sería el órgano de gobierno presidido por Pedro Sánchez quien determinaría si procede o no la devolución. 

En realidad, teniendo en cuenta que Lozoya ya ha aceptado ser expulsado a México para colaborar con la justicia, estos deberían ser trámites administrativos sin demasiadas sorpresas y todo el procedimiento no debería concluirse en menos de un mes.

La Audiencia Nacional es un tribunal español que trabaja desde 1977. En su jurisdicción entran casos especiales como terrorismo o redes de narcotráfico, así como las demandas de extradición formuladas por otros países.

A la espera de que las autoridades decidan, Lozoya se encuentra en el Centro Penitenciario Madrid IV, ubicado en Navalcarnero, 32 kilómetros al suroeste de Madrid. La prisión fue construida en 1992 y tiene 750 celdas y otras 113 complementarias. 

Lee: Makech, el misterioso fondo creado por Emilio Lozoya de la mano de exfuncionarios de Pemex

En su interior hay gran rotación de presos ya que se trata de una de las cárceles en las que se internan tanto a presos que están en cumplimiento de pena como a persona en situación de prisión preventiva y que tienen algún juicio pendiente en la Audiencia Nacional o en juzgados de Madrid. 

En México: el arranque del proceso

Una vez que el trámite quede completado un avión oficial mexicano trasladará a Lozoya a México. Apenas descienda de la aeronave, los médicos legislas verificarán su estado de salud y se procederá con su traslado inmediato al Reclusorio Preventivo Norte, donde se encuentran los jueces federales que concedieron las órdenes de captura.

Tras una nueva revisión de salud, está ya bajo vigilancia judicial, Lozoya será presentado en audiencia pública ante un juez de control para que se revise si la detención fue legal y entonces se proceda con la imputación inicial. Dependerá de la FGR decidir si primero se presentan los cargos por el caso Odebrecht o el de Altos Hornos. Con independencia de lo anterior se tendrá que llevar a cabo una audiencia por cada caso.

Una vez formulada la imputación, Lozoya y sus abogados podrán definir si quieren que el juez defina en ese momento si se le vincula o no a proceso, o si en su defecto solicitan un plazo de 72 horas que puede extenderse hasta 144 horas.  Es previsible que, tomando en cuenta la intención de colaboración que existe, el exfuncionario priísta decida no combatir ni retrasar dicha vinculación.

La fase inicial del proceso penal en contra del exdirector de Pemex concluirá cuando el juez vincule a proceso a Lozoya, defina un plazo de investigación complementaria que puede ser hasta de seis meses, y determine la medida cautelar que le será impuesta y que, según los especialistas, tendrá que ser la de prisión preventiva justificada debido a que se dio antes a la fuga.

La cooperación, condiciones y beneficios

De acuerdo con los especialistas, el momento en que Lozoya podrá colaborar a fondo con FGR y buscar los beneficios es en el lapso de la investigación complementaria, previo a que llegue el momento en que los fiscales presenten la acusación formal para ir a un juicio oral.

Uno de los escenarios, el más conveniente para el exdirector de Pemex, es tratar de obtener lo que legalmente se denomina: criterio de oportunidad. Consiste en volverse una especie de “testigo colaborador” de la fiscalía con el objetivo de que el Ministerio Público se desista de proceder penalmente.

Pero para que ello ocurra existe una condición establecida en la fracción V del artículo 256 del Código Nacional de Procedimientos Penales, que consiste en que el imputado (Lozoya) “aporte información esencial y eficaz para la persecución de un delito más grave del que se le imputa, y se comprometa a comparecer en juicio”.

Los abogados consultados detallaron que la “eficacia” de esta información se traduce en que venga acompañada de elementos que permitan al Ministerio Público proceder contra otras personas (idealmente de mayor rango jerárquico que el imputado) y solicitar órdenes de aprehensión en su contra.

¿Qué tipo de pruebas pueden ser las que aporta el exfuncionario? Casi forzosamente su declaración judicial con todas las ampliaciones que sean necesarias en donde implique a otros responsables, además de documentos y todo lo demás que resulte útil en el proceso y que sustenten sus dichos. 

Otro requisito es que en la medida de lo posible se repare el daño, por ejemplo, a través de la devolución de recursos o de propiedades.

Si Lozoya logra adquirir el criterio de oportunidad, la FGR entonces optaría por retirar en una audiencia intermedia la acusación en contra de Lozoya, lo que significaría su libertad.

Si el exdirector de Pemex no cuenta con este tipo de información podría optar por otra ruta de negociación que lo lleve a un “proceso abreviado”. Se trata de un juicio exprés en el que el imputado acepta declararse culpable a cambio de obtener una pena reducida y sin llegar al juicio oral. Este fue el procedimiento con el cual Javier Duarte fue condenado a 9 años de prisión por lavado de dinero.

Dicho procedimiento requiere forzosamente que la FGR de su aprobación y para ello los fiscales deberán valorar si la información que aporte Lozoya pudiera ser útil en una indagatoria posterior, y de esta forma sacrificar una condena que podría ser mucho más alta.

¿Cómo se usaría el testimonio de Lozoya contra otros?

Los expertos consultados detallan que hay dos formas en las cuales Lozoya puede ser usado como testigo en contra de otros procesados por delitos más graves. 

La primera es que antes de que quede en libertad (si es el caso) se pida a un juez una audiencia de “prueba anticipada”. En dicha audiencia Lozoya declararía en calidad de testigo ante el juez. La declaración quedaría videograbada y formalmente judicializada para ser usada posteriormente.

Y la segunda opción es que luego de su liberación, Lozoya sea trasladado a una casa de seguridad con la finalidad de que esté localizable y además protegido de cualquier intento de agresión en su contra, hasta el momento en que sea requerido para testificar en el eventual juicio contra los implicados por delitos más graves.

¿Qué pasa con los familiares?

Los especialistas señalaron que jurídicamente no existe una fórmula a través de la cual los beneficios que Lozoya obtenga por colaborar con las autoridades cancelen las órdenes de aprehensión en contra de su hermana o su esposa, o el proceso ya iniciado contra su madre.

En todo caso, lo procedente es que ellas busquen también una colaboración. Otra posibilidad es que haya una negociación extrajudicial que lleve, por ejemplo, a la cancelación de las órdenes de aprehensión. Pero eso deberá ser justificado y fundamentado ante un juez por parte de los fiscales.

Transparencia en riesgo

Por regla las audiencias en el proceso penal acusatorio, como todas las que tendría que enfrentar Emilio Lozoya, son públicas. Es decir, tienen derecho a presenciarlas no solo las partes involucradas sino las personas que asistan y deseen entrar a las salas de los juzgados.

Sin embargo, debido a la contingencia sanitaria, el Poder Judicial de la Federación ha restringido por tiempo indefinido el acceso al público a las audiencias. Se han habilitado sistemas en línea para la realización de algunas, pero tampoco hay conexión para el público. 

Las organizaciones TOJIL: Estrategia contra la impunidad y Transparencia Mexicana, que han dado seguimiento a los procesos judiciales en casos de corrupción, señalaron ayer en un comunicado conjunto que el caso Odebrecht es un asunto de corrupción de “interés nacional”, por lo que el Poder Judicial está especialmente obligado a garantizar que la publicidad se cumpla.

“La publicidad del caso es fundamental. Se trata de vigilar que se lleve a cabo un adecuado procedimiento y evitar irregularidades como la sucedida en el caso de Duarte: que se hagan arreglos entre la fiscalía y Lozoya que no nos lleven a saber qué ocurrió y donde se pida una sanción que no sea equiparable a lo que se le imputa. Es claro que puede haber corrupción dentro del procedimiento penal” dijo Estefanía Medina en entrevista.

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"Desistí de mi sueño americano y el COVID me dio la oportunidad de ayudar a migrantes como yo"

La doctora cubana Aliuska Balmaceda decidió cancelar su proceso de asilo en EE.UU. para establecerse en la frontera de México. Ahora, la pandemia del nuevo coronavirus le permitió ponerse de nuevo su bata de médico.
12 de junio, 2020
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Aliuska Balmaceda recuerda emocionada el día que volvió a ponerse la bata de médico, hace solo unas semanas.

La doctora casi había perdido la esperanza de volver a ejercer tras salir de su Cuba natal el año pasado y recorrer una peligrosa ruta por Centroamérica rumbo a Estados Unidos.

Buscaba lo que, como tantos otros, llama su “sueño americano”.

Pero no fue allí sino en Ciudad Juárez, México, donde consiguió cumplir su ilusión de retomar la profesión.

Ahora lo hace además atendiendo a migrantes como ella, afectados por la pandemia de covid-19 en esta ciudad fronteriza con EE.UU., lo que asegura que le es aun más gratificante.

Tanto es así, que desistió de continuar con el proceso de asilo que había iniciado en EE.UU. y ahora planea su futuro en México, siempre con esa bata blanca que al fin logró recuperar.

Esta es parte de su historia que compartió con BBC Mundo.


Tengo 30 años y soy de Sancti Spíritus, Cuba. En 2013 me gradué como médico general y soy diplomada en terapia intensiva.

Hotel filtro en Ciudad Juarez

AFP
Balmaceda (a la izquierda) le relató a BBC Mundo su historia hasta lograr volver a trabajar como doctora voluntaria en el “hotel filtro” de Ciudad Juárez.

El año pasado, prácticamente me tuve que fugar del sistema castrista con el que no estoy de acuerdo, por problemas políticos y económicos. Me fui con mi esposo y nuestra idea era pedir asilo en Estados Unidos.

A mi niña la dejé en Cuba, porque no tenía el dinero para traerla y porque íbamos a atravesar por muchos países. Me daba miedo que la secuestraran o le hicieran algo.

Me fui el 19 de abril de 2019. Como a los médicos apenas los dejan salir de la isla, tuve que mentir.

Pedí vacaciones sin que casi nadie se enterara y una visa para Nicaragua diciendo que entraría como turista para comprar algunas cosas.

Nos juntamos con un grupo de cubanos y atravesamos Honduras y Guatemala hasta llegar a Chiapas, en el sur de México. Y de ahí fuimos hacia el norte, en busca del “sueño americano”.

Map

Quería ir allí porque tengo familia en Hialeah (Florida). Creo que en ese país hay libertad, puedes expresarte como quieras y tienes un buen salario.

En Cuba recibía US$40 mensuales, con lo que no podía ni comprar un pantalón a mi hija.

Durante mi viaje por Centroamérica no tuve que atravesar la selva, pero aún así fue bien difícil.

Esos “coyotes”, que son quienes te van pasando de país en país, te llevaban a un pueblo asegurándote que ya era Guatemala, y era mentira, aún era Honduras, pero ya te habían robado el dinero.

Pasan muchas cosas. A mí intentaron hasta violarme.

Uno de los hombres que iban a ayudarnos a pasar a Guatemala me llamó por la noche y me agarró por la cintura.

Empecé a gritar, otro de ellos me intentó tapar la boca, pero mi marido y el resto de cubanos del grupo ya me habían escuchado.

Empezaron a golpearse y todos salimos corriendo.

Junto a otra pareja nos escapamos, pero no podíamos contárselo a la policía porque teníamos miedo que nos deportaran.

La llegada a México

Tras pasar a Guatemala llegamos a México.

Queríamos pagar por un salvoconducto que nos permitiera llegar al norte, y unos falsos abogados nos estafaron US$1.500 a cada uno. Imagina cómo nos sentimos.

A mediados de mayo llegamos por fin a la frontera de El Paso y pasé a Migración de EE.UU. para solicitar asilo.

Frontera de El Paso

AFP
Balmaceda entró a EE.UU. por la frontera de El Paso.

Allí estuve en un lugar al que llaman “la hielera”, por el frio que hace, en el que no había camas, dormías en el piso en una especie de capullos (sacos de dormir) y había un solo baño.

Cuando llegué, éramos como 12 personas. Pero los días que volví a la corte, éramos como 23, unas arriba de las otras.

Al llegar solo me dijeron que debido al proceso MPP (Protocolo de Protección de Migrantes o “Quédate en México”), tenían que devolverme a Juárez y esperar el proceso de asilo desde México.

Esperé mis fechas de corte, que empezaron en agosto.

Pero en un momento vi una luz y pensé que podía quedarme aquí, porque vi la opción de trabajar en México mientras que en EE.UU. quizá no podría ejercer.

Además, vi casos de petición de asilo denegados pese a tener muchas pruebas. Y yo no podía pagarme un abogado que me asesorara.

Así que notifiqué que iba a abandonar el proceso para quedarme a vivir aquí con mi esposo y ya no acudí a mi tercera audiencia.

Médico para migrantes

Desde diciembre estoy tratando de legalizarme aquí, que es bien difícil. Por ahora estoy irregular. No me gusta decir “ilegal” porque es una palabra bien fea.

Aquí en México me han acogido bien, aunque también sé que es peligroso. Pero desde luego no voy a ser perseguida como en Cuba.

Cartel en Ciudad Juarez

AFP
Balmaceda decidió quedarse junto a su marido en Ciudad Juárez y abandonar su “sueño americano”.

Ha sido un año muy difícil. Trabajé de mesera, con mi esposo repartiendo hamburguesas, vendiendo ropa en el centro… Pero cuando la ciudad se puso en cuarentena por el covid-19, perdí mi trabajo.

Entonces una amiga doctora me avisó de que había una convocatoria para trabajar aquí en el “hotel filtro” de médico voluntario.

Enseguida me interesé, me entrevistaron, me hicieron unos exámenes, fue difícil, pero se pudo y aquí estoy.

El “hotel filtro” es un hotel adaptado para que migrantes recién llegados a Ciudad Juárez o que no tengan alojamiento puedan pasar la cuarentena hasta confirmar si tienen o no covid-19.

En su mayoría procedentes de Honduras y El Salvador, los huéspedes pasan allí 14 días hasta confirmar que están libres del virus y ser trasladados a alguno de los albergues de la ciudad. Si presentan síntomas graves, son enviados a un hospital.

Migrante de Guatemala en el hotel filtro

AFP
Los migrantes pueden pasar los 14 días de cuarentena en el “hotel filtro” en Ciudad Juárez, implementado por organizaciones locales y organismos internacionales como la Organización Mundial Para la Paz y la OIM.

La crisis del coronavirus ha acentuado la precariedad de miles de migrantes varados en México que no pueden entrar en EE.UU. ni tampoco regresar a Centroamérica u otros países del sur.

Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en Ciudad Juárez se encuentran entre 5.000 y 7.000 migrantes en alojamientos por cuenta propia, albergues o en situación de calle.

Entre enero y mayo, transitaron por la ciudad unos 11.000 migrantes, 8.000 de los cuales fueron deportados de EE.UU.

En otros lugares de la frontera norte de México, como Matamoros, unas 2.000 personas sobreviven hacinados en un campamento mientras esperan a que avancen sus procesos de petición de asilo.

La presión aumentó desde que Donald Trump ordenó a finales de marzo negar la entrada a EE.UU. a todos los solicitantes de asilo debido a la pandemia. En cuestión de horas, son expulsados de vuelta a México.

Mientras, en la frontera sur de México, los migrantes deambulan por las calles de ciudades como Tapachula tras el cierre de albergues para evitar contagios.

En su caso, tampoco pueden viajar hacia Centroamérica hasta que no reabra la frontera guatemalteca.

Campamento de migrantes en Matamoros

Getty Images
Cientos de migrantes se concentran desde hace meses en campamentos improvisados en la ciudad de Matamoros a la espera de que se resuelvan sus peticiones de asilo en EE.UU.

EE.UU. reportó hasta este miércoles 3 de junio más de 107.000 fallecidos por coronavirus, mientras que México superó la barrera de los 100.000 casos confirmados y 11.000 muertes.

línea

BBC

Aquí en el “hotel filtro” estamos tres doctoras y tres enfermeros cubanos y personal de apoyo venezolano, aunque se busca ampliar el equipo. Somos un grupo bien fuerte y unido.

Les tomamos la temperatura y revisamos su sintomatología, los examinamos uno a uno dos veces al día y según su patología se les va a atendiendo, siempre con todo el equipo de protección.

El día que empecé fue increíble. Todo médico que se vuelve a poner la bata es un orgullo, un placer, es lo más grande (ríe). No pensé en volver a usarla, menos aquí en México.

Aliuska Balmaceda

Cecilia Tombesi
Balmaceda reconoce que había perdido la esperanza de volver a ejercer la medicina.

Lo más bonito es que como yo soy migrante, ellos se sienten identificados con nosotros.

Me dicen: “Pero doctora, no lo puedo creer ¿usted es migrante?”. Yo les digo que sí, y ellos se sienten a gusto con nosotros y muy agradecidos.

Otras veces me preguntan si yo también atravesé esos países, y respondo que sí, que igual que ellos.

En cuanto una llega a la puerta la saludan. Es muy gratificante.

Sobre mis planes de futuro, algunos doctores me vieron en los medios a raíz de entrar a este hotel filtro y se comunicaron conmigo.

Hay opciones trabajo, pero no puedo ejercer sin mi título legalizado.

Así que trato de reunir algo de dinero para tramitarlo y traer por fin a mi hija.

En México me dedico a lo que me gusta, atendiendo y ayudando personas, y no me va mal, ya tengo mis amistades… así que mi vida ahora está aquí.


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https://www.youtube.com/watch?v=XBfltfjAEZk

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